"Cuando traen el cuerpo de Abra Pampa a la morgue de Alto Comedero, a mi tío, Samuel Reinaga, yo le mandé un mensaje: tío, para lo que necesite estamos aquí; el me responde: necesito ayuda; sí, dígame; jamás pensé que me iba a pedir lo que me pidió; me dijo: por la pandemia no puedo viajar con mi mujer, tengo que ir solo; necesito que me ayudes a cambiar el cuerpo de mi hija, porque ella es mujer; se me removió todo; tuve que decir que sí, porque había ofrecido mi ayuda y porque cómo decir que no, si un padre está diciendo: por pudor no quiero cambiarla yo; fui con el, estuvimos en la morgue de Alto Comedero toda la tarde; el me pasó la ropa y me dijo cómo quería que la cambie, qué quería que le diga; yo veía un padre desesperado; me partió el alma".
"Cuando salió el médico forense dijo: bueno, ahora van a entrar; entraba yo y lo escuché cuando me daba vuelta que le inquiría: doctor, quiero que me diga una cosa ¿mi hija sufrió mucho? ¿sufrió mucho antes de morir? el doctor lo miraba y el le volvía a preguntar: por favor, dígame ¿sufrió mucho? hasta el día de hoy recuerdo esa voz, ese gesto y que el doctor le agarró el rostro y le dijo: ya descansa en paz Cesia; nunca le dijo si sufrió mucho o no; yo creo que con ese silencio dijo más; el solamente lo miró y le dijo: ¿cómo la mataron? y el le volvió a agarrar su rostro y le dijo: está todo en el informe que envié al fiscal; pero descansá, papá, porque tu hija ya descansa y los que la hicieron la van a pagar".
Cesia Nicole Reinaga tenía 20 años. Era sensible y soñadora. Era la menor de cuatro hermanos y la mimada de sus padres Elisabet y Samuel. Una falencia motriz de nacimiento, producto de complicaciones en el embarazo, había dificultado el desarrollo de su movilidad en brazos y piernas. Gracias al apoyo familiar, el asesoramiento médico y un tezón a toda prueba había logrado sobreponerse y planeaba emigrar de su Abra Pampa natal, en la provincia de Jujuy, para irse a estudiar Derecho.
El 29 de agosto de 2020, la joven salió a pasear a la plaza del pueblo, invitada por algunos supuestos amigos, e inexplicablemente jamás regresó a su casa. La búsqueda se prolongó diez días interminables. Una eternidad. Su cuerpo sin vida apareció sumergido en una acequia del matadero local. Había sido violada y asesinada de manera salvaje. El semen encontrado en el cadáver pudo identificarse. Corresponde a un vecino de 14 años, hijo de una concejal, Noelia Velázquez, y su esposo Benito Agüero.
Débora, la voz de esta nota, es prima de la víctima y uno de los allegados que da la cara. Como cursó la mayor parte de la carrera de Derecho, tiene conocimientos legales. Su testimonio sintetiza el estado de la causa y la odisea que ha vivido la familia. Mientras la querella pide la realización de un juicio, el criminal está libre con el argumento de que los menores de 16 años son inimputables. Quienes sí se encuentran detenidos son el padre y un abuelastro del chico, por encubrimiento y amenazas.
El 23 de diciembre de 2021, una nueva tragedia golpeó a la parentela de Cesia. Samuel, el papá, conducía un automóvil que impactó un colectivo en plena ruta. Ocurrió en la provincia de Santiago del Estero, cuando volvía de la Capital Federal hacia Jujuy. Como consecuencia, murieron el, una tía y una abuela de la chica asesinada. Elizabet, la mamá, sobrevivió de milagro, aunque sufrió lesiones gravísimas. Hoy reclama que el o los homicidas de su hija sean condenados: "hay pruebas más que suficientes".