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By Lucio CasariniNews
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  • Jésica Céspedes, hermana de Hernán y Natalia: "Se repite lo que pasó en 2012"
    De los seis hijos que tuvieron Nora y Diego Céspedes en su hogar de Puerto Esperanza, provincia de Misiones, dos ya no están. En julio de 2012, Hernán, estudiante secundario, falleció en una comisaría con huellas salvajes de tortura. Los policías dijeron que se había ahorcado. La familia denuncia que lo liquidaron porque era el perejil del crimen de Taty Piñeiro, caso que conmovió al país y permanece impune. En febrero pasado, Natalia, hermana del muchacho, perdió la vida luego de dar a luz a su único bebé. Los Céspedes alegan que el deceso fue provocado por las agresiones que le propinó durante el embarazo el papá de la criatura, David Potenza, adicto al alcohol y las drogas. También que la Justicia está, nuevamente, entorpeciendo la investigación.
    6 min
  • Nora Céspedes: "Quieren cerrar la causa de Natalia, como con la de Hernán"
    De los seis hijos que tuvieron Nora y Diego Céspedes en su hogar de Puerto Esperanza, provincia de Misiones, dos ya no están. En julio de 2012, Hernán, estudiante secundario, falleció en una comisaría con huellas salvajes de tortura. Los policías dijeron que se había ahorcado. La familia denuncia que lo liquidaron porque era el perejil del crimen de Taty Piñeiro, caso que conmovió al país y permanece impune. En febrero pasado, Natalia, hermana del muchacho, perdió la vida luego de dar a luz a su único bebé. Los Céspedes alegan que el deceso fue provocado por las agresiones que le propinó durante el embarazo el papá de la criatura, David Potenza, adicto al alcohol y las drogas. También que la Justicia está, nuevamente, entorpeciendo la investigación.
    6 min
  • Raquel Domínguez: "Los psicólogos constataron que mi nieta fue abusada"
    Es vecina del barrio Libertad de la ciudad de Salta. Acusa a su cuñado Enrique Vicente Flores de agredir sexualmente a la niña, entonces de seis años. La carátula del expediente es abuso simple, figura con pena excarcelable. La denunciante considera que es un hecho grave y que el hombre debe ir preso. La audiencia oral y pública, convocada por el Juzgado de Garantías 6, a cargo de Sandra Espeche, se realizará el 28 de abril.
    "Soy Alicia Raquel Domínguez, de Salta capital. Soy abuela de Alejandra. Hice una denuncia porque encontré a mi cuñado Enrique Vicente Flores en marzo de 2020, justo cuando se decretó la cuarentena, cuando prohibieron todo... Había venido de visita a mi casa. Lo encontré en una situación con mi nieta, hice la denuncia, se caratuló abuso simple."
    "Fue un día domingo en la tarde. Mi cuñado me pidió permiso para entrar a la pieza y ver la tele con mi hermana. Nos habíamos quedado en el pasillo de la casa, a pocos metros hacia la pieza. Yo miraba en el reflejo del espejo, tenía una sensación extraña que me impulsaba a entrar a cada rato. Lo que veía era a mi nieta saltando. Ella es hiperactiva, en todos lados se la escucha. En cierto momento no escuché ningún ruido, entré a la pieza y estaba mi cuñado metiendo la mano debajo de una colcha y mi nieta tapada hasta la cabeza."
    "En ese momento yo me tildé. Lo único que atiné a hacer fue arrancar la frazada de un tirón. Le dije: que estás haciendo. Se asustó, se levantó y al ratito dijo: Carmen, vamos. Mi hermana se llama Carmen. Se fueron y yo quedé con un nudo en la garganta, porque mi nieta estaba asustada. Me senté a su lado y entablé una conversación, preguntándole qué era lo que estaba pasando cuando su tío, su tío abuelo, como ella le decía, tenía la mano metida debajo de la colcha donde ella estaba."
    "Entonces, ella se tiró hacia atrás para el lado del respaldo de la cama y me dijo: no te voy a decir, porque me vas a pegar. Volví a acercarla a mi lado y le dije que no, que si su tío estaba haciendo algo me lo tenia que decir y yo no iba a pegarle a ella, porque ella no estaba haciendo nada malo. Entonces, me dijo que su tío abuelo Enrique le estaba tocando su parte en la entrepierna. Entonces, yo lo llamé de vuelta, lo llamé, porque ellos ya se habían ido y le dije lo que Lu [la víctima] me había dicho. Entonces, volvieron. Mi hermana enojada. Mi cuñado vio a Lu. Entonces, yo le narré lo que ella me había dicho."
    "Entonces, el dijo: ah, que chinita mentirosa. Mi nieta salió corriendo de la pieza hacia la vereda con mi sobrina Candela; en ese tiempo mi hermana la tenía [a la última] acá a [mi] cargo, ya era una señorita de 15 o 16 años. Enrique se enojó, dijo que cómo podía creer eso, que el no había hecho nada, que Luján [la víctima] es una mentirosa. Se fueron y después Candela me mandó un mensaje diciendo que tenía asco, porque su tío le había hecho eso a Lu. Porque Lu cuando estaba afuera le había comentado. También que no era la primera vez que su tío abuelo la tocaba, que le metía la mano por arriba de su pupo y bajaba."
    "Yo quedé en shock, no sabía qué hacer. Pero después termine haciendo la denuncia. En plena pandemia, [tuve que] ir con restricciones a la Policía, para que la Policía nos trate mal. Se terminó caratulando abuso simple. En la seccional fuimos maltratadas. Todo fue vía telefónica. En ningún momento nos llevaron al médico. Hice la denuncia después de dos días."
    "Volví a hablar con Lu. Entonces, ella me mostró cómo su tío [abuelo] hacía cuando la tocaba. Volví a acercarme a hacer la ampliación de la denuncia. La oficial que me atendió me dijo que para ella se trataba de un simple manoseo, que no era necesario ir al médico legal y tampoco quiso redactar de la manera que mi nieta me mostraba, me explicaba cómo su tío la tocaba. Pasé por la Cámara Gesell. Circuito cerrado, que le dicen. Psicólogos con mi nieta constataron que sí había pasado el abuso, pero como dije se caratuló abuso simple."
    "Todo este proceso me
    13 min
  • Marina Pierini: "El nexo entre Estado y organizaciones civiles es promordial"
    "Un enlace fundamental para nosotros es la Fundación Estrellas Amarillas, aquí en La Pampa, con Silvia González, que también es nuestro vínculo con la Red Federal de Asistencia a Víctimas Viales. Con ella tenemos un diálogo permanente, estamos siempre articulando para ver de qué forma poder asistir a quienes lo necesitan porque han padecido un hecho vehicular. Desde la Línea 149, opción 2, estamos difundiendo el número para que llegue cada vez a más ciudadanos. Tenemos diferentes canales de atención. Uno es la comunicación directa de las personas con el servicio, que está disponible las 24 horas, pueden llamar cualquier día del año. Siempre va a atender un ser humano del otro lado, un profesional..."
    Marina Pierini es trabajadora social y coordinadora de la Línea 149, opción 2, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Un área compuesta por profesionales de distintas disciplinas, como la de ella, psicología o derecho, con preparación específica. El desafío que enfrentan es tremendo: vincularse con quienes acaban de padecer una tragedia. Lo hacen con dos sentidos. Puede ser que el sistema identifique a la persona que lo necesita o al revés, que el ciudadano sea quien tome la iniciativa.
    El plan de acción es asistir a víctimas de siniestros de tránsito y sus familiares en el nivel nacional las 24 horas de forma completamente gratuita. Actúa en la etapa de posemergencia en alianza con actores clave: la Federación de Psicólogos de la República Argentina (contención primaria por vía telefónica), el Ministerio de Desarrollo Social (asistencia financiera), la Agencia de Discapacidad (rehabilitación y prótesis) y el Ministerio de Justicia (orientación en cuestiones penales).
    Otra faena sensible es facilitar el traslado de restos de fallecidos y parientes que se encuentran en zonas distantes. Incluso el extranjero. Cuando es necesario, se gestiona el hospedaje para estos. Por eso, la amplitud geográfica es crítica. Con el fin de cubrir la superficie de la nación, la línea tiene un referente en cada provincia. Esos ciudadanos actúan como ojos del servicio en el territorio. Silvia González, mamá de Sacha Viguera y creadora de la Fundación Estrellas Amarillas, es el contacto en La Pampa.
    26 min
  • Nacho di Nápoli: "La seguridad vial es cuestión de Estado, gobierne quien gobierne"
    "Con Silvia me une una relación muy particular, porque cuando hace 20 años tuvo la pérdida de su hijito ella era compañera de la que fue mi señora en vida; experimenté intensamente su problema; ella a partir de ahí se hizo una coraza que realmente hay que llevar adelante; una mamá [que sufrió] la pérdida de una criatura de cinco años; es duro, durísimo; uno no va a comprender nunca ese dolor; pero también tenemos que saber que nadie está excento de eso, nadie, absolutamente nadie; cuando uno se acerca, se arrima, aprende mucho de esa gente; es lo que me pasa a mí; hace unos días hemos tenido la presencia acá en la provincia de las Madres del Dolor junto con Estrellas Amarillas; han presenteado una Guía de Víctimas...".
    Horacio di Nápoli, alias Nacho, es ministro de Seguridad de La Pampa. Ocupa el cargo desde 2019. Antes integró el Poder Judicial de la provincia durante cerca de cuatro décadas. Confiesa un vínculo estrecho con Silvia González, mamá de Sacha Viguera, y su Fundación Estrellas Amarillas. Cree que el camino frente al problema de la violencia es capacitar y educar. Se declara a favor de los liderazgos positivos y el trabajo en equipo. Es apasionado impulsor de la Ley de Alcohol Cero.
    En alianza con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, está encarando la creación de una sucursal pampeana del organismo que, como cabeza de la región patagónica, empezará a funcionar en 2023 con coches y radares propios. Asimismo en sociedad con la ANSV, promueve la formación docente para integrar la cuestión del tránsito vehicular en los contenidos curriculares, y lleva a cabo la entrega cascos a motociclistas previa capacitación práctica y teórica.
    Otro hito de su gestión es el Programa Pampa Seguridad Activa, un dispositivo informático que funciona en los puestos de la Policía Caminera. Permite escanear de forma instantánea el carnet de manejar, la tarjeta verde y el documento de identidad de quienes ingresan a la provincia. Detecta vehículos con prohibición de circular, pilotos impedidos de estar al volante y ciudadanos con datos falsificados. Ha servido para dilucidar numerosos hechos criminales considerables de diversa especie.
    43 min
  • Claudia y Miguel, papás de Nadia Leone: "Un vehículo es un arma con ruedas"
    "Cuando comenzamos, después del dolor, queríamos llegar a muchas personas; no solamente a los padres, sino a los chicos; me acuerdo que Silvia nos preguntó si nos animábamos a dar charlas en los colegios primarios y secundarios; nosotros queríamos llegar a esos chicos; entonces con mis hijas, las hermanas de Nadia, hicimos un video con fotos de ella para que los chicos vieran y les quedara; elegimos el tema Adiós mamá, que es de una chica que sale a un boliche pero no vuelve, ella no pudo despedirse de su madre; con ese tema hicimos el video de Nadia, donde pasamos fotos de ella, fotos del auto, cómo quedó, y muchas cosas; para que esos chicos entendieran lo que es el dolor de los padres".
    Ocurrió hace una década en Santa Rosa, provincia de La Pampa. Alrededor de las 5.30 del 6 de abril de 2013, un automóvil Chevrolet Corsa excedido de velocidad y fuera de control embistió una columna de alumbrado público en el predio de la laguna Don Tomás. Nadia Leone, de 19 años, que iba en el sitio del acompañante, perdió la vida por el impacto. Antonella Jorgelina Olivero, de igual edad, ubicada en el asiento trasero, sufrió heridas terribles en una pierna.
    Joaquín Daniel Márquez, el conductor, asimismo de 19 años, iba alcoholizado y drogado con marihuana y cocaína. Había recorrido la ciudad en contramano, pasando semáforos en rojo y con la música a todo volumen mientras las dos chicas le pedían de forma insistente, con desesperación, que se detuviera. Aproximadamente una hora antes, ellas habían sido invitadas por el muchacho a dar un paseo en coche. Ignoraban el peligro al que quedarían expuestas al aceptar el convite.
    La Justicia castigó al muchacho con tres años de prisión efectiva y diez de inhabilitación para conducir como responsable de homicidio culposo y lesiones graves culposas: "actuó con una total ausencia de internalización de las normas de tránsito y una absoluta despreocupación por lo que pueda sucederle a otros". Claudia y Miguel, los papás de Nadia, relatan en el testimonio de esta nota su padecimiento infinito y agradecen la ayuda de Silvia González y la Fundación Estrellas Amarillas.
    1 hr
  • María Cardozo, mamá de Luis Gavilán: "Va a ser un año de que lo mataron"
    "Mi marido fue a la Escuela de Cadetes [Instituto Superior de Formación Policial] y lo atendió el jefe de mi hijo, que es apellido Monchutti [Luis], y le dijo que desde el primer momento el estuvo con mi hijo en el accidente; porque supuestamente mi hijo tuvo un accidente a eso de las siete de la mañana, amaneciendo; pero el Sipec [Sistema Integrado Provincial de Emergencias y Catástrofes] dice que no tuvo ningún golpe, no tuvo nada, se levantó sin ningún problema, caminando; le atendieron, fue a la Comisaría de [el barrio] Colluccio y de ahí le dijeron que vaya a su casa; en la Comisaría lo tuvieron hasta tarde; en ningún momento lo dejó el jefe; es lo más raro para nosotros, para qué estaba el jefe ahí, qué hacía el jefe ahí".
    Luis Enrique Gavilán tenía 23 años, dos hijos y un orgullo colosal cada vez que vestía el uniforme de la Policía de Formosa. Integraba el Destacamento de Desplazamiento Rápido (DDR) de la capital de la provincia y era oriundo de Portón Negro, paraje del interior. Sus padres Enrique, exmiembro de la fuerza, y María lo visitaban con frecuencia. A veces se sumaba alguno de los otros siete hijos del matrimonio.
    Lo sucedido el 30 de abril de 2022 todavía resulta inexplicable para la familia. Jamás lo hubieran siquiera imaginado. Los esposos iban al encuentro del muchacho, que los esperaba exhultante con un asado en la previa del 1° de mayo, Día de los Trabajadores, cuando recibieron un extraño mensaje a través de Facebook. Alguien les avisó que su hijo se había suicidado de manera repentina.
    La angustia inicial fue infinita al confirmar la muerte del joven y aumentó al toparse con las maniobras de las autoridades para ocultar lo ocurrido. Al cabo de un año, los Gavilán denuncian que el supuesto ahorcamiento es inverosímil, que hay indicios de un homicidio institucional y que la investigación está pendiente. Quizás Luis Monchutti, jefe del DDR, pueda aportar algunas respuestas.
    5 min
  • Elsa Navarro, mamá de Willy Gil: "Soy muy humilde, nunca tuve para un abogado"

    "Me dijeron: señora, vaya a su casa, que ahí se le va a pasar un informe; cuando llegué, estaba el comisario, Luis Coria; en ningún lado se nombra al comisario, voy a ver cuál es el error, también está involucrado; para colmo, es primo hermano mío, lleva mi sangre; estaba esperándome y me dijo: mirá, Elsa, Willy sufrió un infarto en la Comisaría y ha fallecido; yo me quería morir, para mí era mi vida, la vida de sus hermanas, de su papá; imagínese el dolor profundo que tengo en mi corazón; es algo que no se puede borrar; entonces, quiero nombrar quiénes son esos policías...".

    Corría el año 2014. Claudio José Damián Gil, alias Willy, de 34 años, vivía en un barrio sencillo de la ciudad de Junín, provincia de Mendoza, con su esposa Adriana. Eran una familia ensamblada de cinco hijos, dos de el y tres de ella. El muchacho se encontraba en tratamiento por drogadicción. Nunca había tenido inconvenientes legales ni hecho daño a nadie. Ese invierno sufrió una crisis y fue dirigido al hospital, donde lo estabilizaron. Policías lo subieron a la ambulancia.

    Una semana después, el 22 de junio, el joven volvió a pasar un mal trance. Los agentes Daniel Oscar Sosa, Manuel Antonio Yáñez y Omar Osvaldo Carrasco intervinieron de manera criminal. Golpearon al afectado delante de sus seres queridos y, aunque debían derivarlo a una institución de salud, lo llevaron a la sede de la fuerza, donde continuaron atormentándolo. A poco de ingresar a la Seccional 19, Willy murió de un infarto de miocardio. Su rostro, manos y brazos revelaban una paliza feroz.

    Los uniformados Nahuel Prado, Manuel Antonio Espinosa y Estefanía Vanesa Ridino Bastías, presentes en el lugar, se suman a los responsables. Asimismo el comisario Luis Coria. También los fiscales Carlos Giuliani y Mario Ramos, que obstaculizaron la investigación. El hecho ameritaría cadena perpetua: tortura y abandono de persona seguido de muerte, privación ilegítima de la libertad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Sin embargo, todos continúan libres y en sus puestos.

    29 min
  • Celia y Sergio, papás de Maxi Cabaña: "Nos sentimos burlados y desamparados"

    "Hemos sido ninguneados por parte de ciertos jueces y fiscales; también abogados, como el doctor Jorge Vega, de Villa Ángela, y el doctor Pablo Iannello, de Resistencia, que lo único que intentaron fue estafarnos, no hicieron nada por la causa de nuestro hijo; va pasando el tiempo y Ramón Sebastián Barrios sigue con su vida como si nada hubiera hecho, manejándose con total impunidad; la Justicia pareciera que mira solamente los derechos del victimario y no los de la víctima; no queremos que la muerte de Maxi quede en la impunidad".

    Sergio Maximiliano Cabaña tenía 18 años. Cursaba la Licenciatura en Criminalística en la Universidad Nacional del Nordeste, con sede en la ciudad de Corrientes. El 29 de septiembre de 2018 estaba de visita en su pago natal, Villa Ángela, provincia de Chaco. Ramón Sebastián Barrios, alias Chanchi, de 26 años, un sujeto con antecedentes penales, lo atacó a golpes sin causa a la salida de una fiesta. El agredido, atemorizado, se alejó en moto con Martín López, un amigo, como acompañante.

    El forajido los persiguió en un vehículo similar, hostigándolos con violencia despiadada, hasta que provocó el vuelco dramático de los que huían. El universitario murió por traumatismo de cráneo grave con hemorragia interna. López recibió igualmente heridas tremendas, pero pudo sobreponerse. El y la novia de Barrios, que iba atrás en el transporte de este, son los testigos clave. Otra prueba fundamental es un video de seguridad. Sin embargo, Chanchi permanece libre, luego de una breve prisión preventiva.

    Celia y Sergio Cabaña, padres de la víctima fatal, piden en el testimonio estremecedor de esta nota un juicio que establezca la verdad y condene al responsable por homicidio simple y lesiones graves en concurso real. La carátula del expediente solo habla de homicidio culposo, o sea involuntario. La querella denuncia premeditación, alevosía y ensañamiento. Agrega que el episodio fue antecedido por meses de provocaciones y amenazas, incluido el robo de la moto del fallecido.

    19 min
  • Caso Maxi Cabaña: "Que la Justicia de Villa Ángela le haga pagar al culpable"

    Las hermanas y otros familiares de la víctima expresan su indignación. Piden que el agresor reciba una condena proporcional con el crimen y que cumpla el castigo en la cárcel. También reclaman un mayor apoyo de la sociedad.

    Sergio Maximiliano Cabaña tenía 18 años. Cursaba la Licenciatura en Criminalística en la Universidad Nacional del Nordeste, con sede en la ciudad de Corrientes. El 29 de septiembre de 2018 estaba de visita en su pago natal, Villa Ángela, provincia de Chaco. Ramón Sebastián Barrios, alias Chanchi, de 26 años, un sujeto con antecedentes penales, lo atacó a golpes sin causa a la salida de una fiesta. El agredido, atemorizado, se alejó en moto con Martín López, un amigo, como acompañante.

    El forajido los persiguió en un vehículo similar, hostigándolos con violencia despiadada, hasta que provocó el vuelco dramático de los que huían. El universitario murió por traumatismo de cráneo grave con hemorragia interna. López recibió igualmente heridas tremendas, pero pudo sobreponerse. El y la novia de Barrios, que iba atrás en el transporte de este, son los testigos clave. Otra prueba fundamental es un video de seguridad. Sin embargo, Chanchi permanece libre, luego de una breve prisión preventiva.

    Celia y Sergio Cabaña, padres de la víctima fatal, piden en el testimonio estremecedor de esta nota un juicio que establezca la verdad y condene al responsable por homicidio simple y lesiones graves en concurso real. La carátula del expediente solo habla de homicidio culposo, o sea involuntario. La querella denuncia premeditación, alevosía y ensañamiento. Agrega que el episodio fue antecedido por meses de provocaciones y amenazas, incluido el robo de la moto del fallecido.

    13 min

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