"No le deseo a ninguna madre pasar por la situación que yo he estado pasando, perder a dos hijas a la vez; en ocasiones veía padres que lloraban por sus chicos, me sentía mal en ese momento, decía por qué, por qué sucedió esto; ahora entiendo que a veces uno no espera las cosas, pero ocurren; mi hija ya hacía rato que tenía problemas con el; lo denunciamos, pero la Policía no hacía nada; lo iba a buscar a la casa de su familia, el se escondía con la hermana o en la vivienda de su mamá o de amigos o se iba al monte, estaba dos o tres días; la Policía no hacía nada; iban, preguntaban y pegaban la vuelta".
Siete veces había denunciado Pamela Gorosito, de 23 años, a Reynaldo Javier Broy, de 37, por violencia contra ella y los dos hijos de ambos. La Policía del sitio, Yuto, departamento de Ledesma, provincia de Jujuy, actuó siempre con misteriosa negligencia. El trance fue creciendo en tensión dramáticamente hasta el 15 de abril de 2022, cuando el sujeto mató a escopetazos a Pamela y a su hermana Ramona, de 27, progenitora de tres criaturas.
El fusilador además enfrentó a Graciela y Martín, los padres de ambas, e incluso a una abuela, señora con graves dificultades de salud. La primera fue golpeada por el forajido. Todas las víctimas se encontraban en la más completa indefensión. Como consecuencia, quedaron en la horfandad cinco menores, dos nenas y tres varones de 3, 6, 7, 9 y 14 años.
Julián Martín Palmieri, abogado de la familia damnificada, tramita la realización de un juicio que esclarezca la tragedia y condene al responsable, que puede haber actuado con la complicidad de personas allegadas, que le permitieron desenvolverse con semejante impunidad. Fernando Lobos, fiscal del caso, considera a Broy, un hombre que practicaba boxeo y caza deportiva, autor de "femicidio, homicidio simple y lesiones en concurso real". Otro aspecto crítico del expediente es la tenencia de los menores, que aún debe resolverse.
El Ministerio Público de la Acusación, en simultáneo, promueve una iniciativa penal contra dos policías de Yuto, los que estaban de turno en el momento del horror. La investigación reveló que estos se ausentaron del domicilio de la familia Gorosito pese a que la ayudante fiscal Claudia Moreno había ordenado que se disponga una consigna. Horas antes de la masacre, el acusado se hallaba con pedido de aprehensión producto de la denuncia de su expareja. El sumario contra los agentes se caratula "incumplimiento de los deberes de funcionario público".