Proverbios 14:23 “En toda labor hay fruto; Mas las vanas palabras de los labios empobrecen.”
Cuan grande y poderosas son las palabras; pero acompañadas de acción. Siempre hemos hablado del poder de las palabras. Pero ¿qué pasa con las promesas de los labios? Ellas también tienen poder siempre y cuando las cumplas.
Es tan tremendo que Salomón dijo: Eclesiastés 5:1-7 “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. 2_ No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. 3_ Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 4_ Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5_ Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6_ No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 7_ Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.”