UCDM

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By Tania MoyaArtsBooks
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UCDM episodes

  • IV. Las ilusiones y la realidad del amor
    Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él.
    No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. Toda ilusión es una ilusión de miedo, sea cual fuere la forma en que se manifieste.
    Y el intento de escapar de una ilusión refugiándote en otra no puede si no fracasar.
    Si buscas amor fuera de ti, puedes estar seguro de que estás percibiendo odio dentro de ti y de que ello te da miedo.
    Pero la paz nunca procederá de la ilusión de amor, sino sólo de la realidad de éste.
    13 min
  • III. Las recompensas que se derivan de enseñar
    Puede que hayas enseñado lo que es la libertad, pero no has aprendido a ser libre.
    Anteriormente dije:  "Por sus frutos los conoceréis y ellos se conocerán a sí mismos".
    Pues es indudable que te juzgas a ti mismo de acuerdo con lo que enseñas.
    Las enseñanzas del ego producen resultados inmediatos porque aceptas sus decisiones inmediatamente como tu elección.
    Y esa aceptación significa que estás dispuesto a juzgarte a ti mismo de igual modo.
    Causa y efecto están claramente definidos en el sistema de pensamiento del ego,  pues todo tu aprendizaje ha estado encauzado a establecer la relación que hay entre ellos.
    9 min
  • II. El poder de la santidad
    Existe una tendencia fragmentar, y luego parte de la verdad de una pequeña porción del todo.
    Eso no es más que un intento de evitar el todo o de no querer contemplarlo, concentrándote en lo que crees que te sería más fácil entender, lo cual no es sino otra manera en la que aún tratas de limitarte a tu propio entendimiento.
    Otra manera de considerar los milagros--que es mucho mejor y más útil--es ésta: los milagros son algo que no entiendes ni total ni parcialmente.
    Pero se han manifestado a través de ti.
    Por lo tanto, tu entendimiento no es necesario.
    Mas sigue siendo imposible llevar a cabo lo que no entiendes.
    Así que debe haber Algo en ti que sí entiende.
    9 min
  • EL PERDÓN DE LAS ILUSIONES. I. La verdadera empatía
    Mantén un solo pensamiento en la mente y no lo pierdas de vista, por muy grande que sea la tentación de juzgar cualquier situación, y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. Concentra tu mente sólo en esto: No estoy solo, y no quiero imponer el pasado a mi Invitado. Lo invité y Él está aquí. No tengo que hacer nada, excepto no interferir. La verdadera empatía procede de Aquel que sabe lo que es. Tú aprenderás a hacer la misma interpretación que Él hace de ella si le permites que se valga de tu capacidad para ser fuerte y no débil. Él no te abandonará, pero asegúrate de que tú no lo abandonas a Él.
    8 min
  • XI. La Navidad como símbolo del fin del sacrificio.
    Tengo absoluta confianza en que lograrás todo lo que te propongas hacer. Nada te ha de faltar, y tu voluntad será completar, no destruir. Dile, entonces, a tu hermano: Te entrego al Espíritu Santo como parte de mí mismo. Sé que te liberarás, a menos que quiera valerme de ti para aprisionarme a mí mismo. En nombre de mi libertad elijo tu liberación porque reconozco que nos vemos de liberar juntos. De esta forma damos comienzo al año con alegría y en libertad.
    9 min
  • X. La hora del renacer
    La idea es simplemente ésta: crees que es posible ser anfitrión del ego o rehén de Dios.
    Éstas son las opciones que crees tener ante ti, y crees asimismo que tu decisión tiene que ser entre una y otra.
    No ves otras alternativas, pues no puedes aceptar el hecho de que el sacrificio no aporta nada.
    El sacrificio es un elemento tan esenciales en tu sistema de pensamiento, que la idea de salvación sin tener que hacer algún sacrificio no significa nada para ti.
    Tu confusión entre lo que es el sacrificio y lo que es el amor es tan aguda que te resulte imposible concebir el amor sin sacrificio.
    Y de lo que debes darte cuenta es de lo siguiente: el sacrificio no es amor, sino ataque.
    Sólo con que aceptarses esta idea, tu miedo al amor desaparecería.
    Una vez que se ha eliminado la idea de sacrificio ya no podrá seguir habiendo culpabilidad.
    9 min
  • IX. El instante santo y la atracción de Dios
    No tienes la menor idea de los límites que le has impuesto a tu percepción ni de toda la belleza que podrías ver.
    Pero recuerda esto: la atracción de la culpabilidad es lo puesto a la atracción de Dios.
    La atracción que Dios siente por ti sigue siendo ilimitada, pero puesto que tu poder es el Suyo, y, por lo tanto, tan grande como el de Él, puedes darle la espalda al amor.
    La importancia que le das a la culpabilidad se la quitas a Dios.
    Y tu visión se torna débil, tenue y limitada, pues has tratado de separar al Padre del Hijo y de limitar su comunicación.
    8 min
  • VIII. La única relación real
    En vista del miedo que tienes del perdón, que Él percibe con la misma claridad con la que sabe que el perdón libera, Él te enseñará a recordar que el perdón no conlleva ninguna clase de pérdida, sino que, por el contrario, es tu salvación. Y te enseñará asimismo que perdonando completamente, es decir, reconociendo que no hay nada que necesite ser perdonado, quedas completamente absuelto.
    6 min
  • VII. El sacrificio innecesario
    En tales relaciones dementes, la atracción de lo que no deseas parece ser mucho mayor que la atracción de lo que si deseas.
    Pues cada uno piensa que ha sacrificado algo por el otro y lo odia por ello.
    Eso, no obstante, es lo que cree que quiere.
    No está enamorado del otro en absoluto. Simplemente cree estar enamorado del sacrificio.
    Y por ese sacrificio que se impone a sí mismo, exige que el otro acepte la culpabilidad y que se sacrifique a sí mismo también.
    El perdón se hace imposible,  pues el ego cree que perdonar a otro es perderlo.
    14 min
  • VI. El instante santo y las leyes de Dios
    En el mundo de la escasez, el amor no significa nada y la paz es imposible.
    Pues en él se aceptan tanto la idea de ganar como la de perder,  y,  por lo tanto, nadie es consciente de que en su interior reside el amor perfecto.
    En el instante santo reconoces que la idea del amor mora en ti, y unes esta idea a la Mente que la pensó y que jamás podría abandonarla.
    Puesto que dicha Mente mantiene dentro de sí la idea del amor, no puede haber pérdida alguna.
    El instante santo se convierte así en una lección acerca de cómo mantener a todos tus hermanos en tu mente, sin experimentar pérdida alguna sino tan sólo compleción.
    De esto se deduce que sólo puedes dar.
    Y esto es amor, pues únicamente esto es natural de acuerdo con las leyes de Dios.
    9 min

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