Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
📘 Libro I Un alma en Cristo
Le decía al Señor: me siento impotente... Después del atentado de Hipercor (1), quería ir a manifestarme en contra del terrorismo. Soy contraria a la pena de muerte, pero empiezo a pensar que es necesaria. En mi alma hay un volcán de sentimientos contradictorios, no entiendo cómo el hombre puede luchar contra la maldad. El Señor me dice:
Te comprendo, hija mía. Entiendo todo lo que pasa por ti. Pero tus ojos verán todavía muchísimos más terrores.
La única forma que tienes de luchar es la Oración y la Penitencia. Créeme, hija mía, que 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗺á𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘁𝘂𝘀 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘂𝗻 𝗺𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗻𝗶𝗳𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲.
La pena de muerte no debe existir; los terroristas no deben matar. 𝗡𝗮𝗱𝗶𝗲 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲 𝗮𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝗶𝗿 𝗮 𝘀í 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗗𝗶𝘃𝗶𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗱𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗩𝗶𝗱𝗮 𝘆 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗶𝘁𝗮𝗿𝗹𝗮.
Tú dirás, hija mía, ¿qué debemos hacer entonces, en este mundo donde vence el más fuerte? 𝗢𝗿𝗮𝗿, 𝗼𝗿𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗼 𝘆 𝘀𝗮𝗰𝗿𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗿𝗼𝘀.
Yo, Jesús, vine y no organicé manifestaciones; devolví bien por mal y luché hasta coger el látigo para que los hombres respetaran el Nombre de mi Santo Padre: para que dieran el verdadero valor a lo que realmente tiene valor, que son la casa y las cosas de Dios, de quien recibís todo bien y a quien debéis amor total, respeto y adoración.
De ningún modo vine para mezclarme en política, aunque para muchos, que no han entendido mi mensaje, fui un político. Pasé por el mundo enseñando nuevos conceptos por los cuales el hombre tenía el deber de luchar: «𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝘆 𝗮 𝘀𝘂 𝗽𝗿ó𝗷𝗶𝗺𝗼».
Y no temas, hija mía, por el que cae víctima de un atentado o al que se le hace una injusticia. Piensa que 𝗺𝗶 𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗲𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗮𝗰𝗮𝗯𝗹𝗲 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗬𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝗹𝗮 𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮. El que haga daño a su hermano, lo pagará; y al que reciba este daño se le gratificará doblemente, de tal forma que estará agradecido de su malhechor.
𝗬𝗼, 𝗝𝗲𝘀ú𝘀, 𝗵𝗲 𝗲𝗻𝘀𝗲ñ𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗰ó𝗺𝗼 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗻 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿: 𝗮𝗺á𝗻𝗱𝗼𝘀𝗲, 𝗮𝘆𝘂𝗱á𝗻𝗱𝗼𝘀𝗲 𝘆 𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮 𝘀𝘂 𝗗𝗶𝗼𝘀, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝘆 𝗥𝗲𝘆 𝗰𝗲𝗹𝗲𝘀𝘁𝗶𝗮𝗹. ¡𝗔𝘆 𝗱𝗲 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗴𝗮 𝗹𝗼 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿, 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀, 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗬𝗼 𝗼𝘀 𝗱𝗶!
𝗬𝗼 𝗼𝘀 𝗲𝗻𝘀𝗲ñé 𝗮 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗼𝘀 𝘂𝗻𝗼𝘀 𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀.
¿Has entendido, hija mía? 𝗔𝗺𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗮 𝘁𝘂 𝗽𝗿ó𝗷𝗶𝗺𝗼; 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗮𝗹 𝗽𝗲𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿 𝘁𝗲𝗻𝗹𝗲, 𝗮𝗱𝗲𝗺á𝘀, 𝗹á𝘀𝘁𝗶𝗺𝗮 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗶 𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗲𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗮𝗰𝗮𝗯𝗹𝗲.
1. 𝘚𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦𝘳𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘉𝘢𝘳𝘤𝘦𝘭𝘰𝘯𝘢 𝘥𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘳𝘳𝘰𝘳𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘰𝘤𝘢𝘳𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘤𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘣𝘰𝘮𝘣𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘢𝘭 𝘦𝘹𝘱𝘭𝘰𝘵𝘢𝘳, 𝘮𝘢𝘵ó 𝘦 𝘩𝘪𝘳𝘪ó 𝘢 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰𝘴.
𝘊𝘧𝘳. 𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘹𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 1-9-87 (1).
𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1987) 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰