Para poner atención, es necesario vivir más despacio, más atento a lo que ocurre en cada momento, siendo consciente de nuestros actos, nuestras actitudes y sus consecuencias.
Poner intención en la vida significa proyectar nuestra vida, ya que además de estar atentos, tenemos que caminar, tomar decisiones y buscar nuevas posibilidades. De esta forma, nuestra intención se convierte en nuestra realidad.