Una mirada al Sáhara Occidental

Una mirada al Sáhara Occidental

By Una mirada al Sahara OccidentaNewsPolitics
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Una mirada al Sáhara Occidental episodes

  • "Reencuentro" de Ali Salem Iselmu
    Repasando una vez más las huellas del tiempo a través de la distancia, volviendo a recorrer las venas del desierto sin detenerme a analizar los efectos del calor y el viento, me doy cuenta que mis sentimientos albergan la memoria de mis ideas que me hacen revivir cada kilómetro, cada montaña, cada duna y cada acacia espinosa que sale a un fugaz y permanente encuentro en busca de una reconciliación del alma con el cuerpo.
    A pesar de los años y el tiempo. la enciclopedia del Sahara y de la vida nómada sigue su hoja de ruta: los beduinos persiguiendo sus rebaños en una interminable búsqueda de mejores pastos, el desierto ofrece su cara más dura, el calor y la sequía, pero la belleza de sus montañas acompañada por esos enormes frig que se esparcen entre la frontera del Sahara Occidental y Mauritania son la esencia primitiva de su belleza, porque ellos ofrecen junto a la tierra lo más natural del Sahara.
    Volver hacia el principio de cada cosa en busca de encontrar el sentido y la esencia a cada sabor y color que abrazamos es comprender que la vida es una estación única que nos ofrece diferentes paisajes en cada momento; porque los paisajes del alma son la esencia de la vida.
    Los saharauis somos hijos del desierto que nos ofrece dureza, paciencia, sobriedad y nobleza; de allí se nutre y fecunda nuestra leyenda como nómadas y beduinos curtidos bajo el sol y el viento, nuestras palabras son húmedas porque nosotros perseguimos la humedad de los sentimientos.
    Cuando la vida impone su ritmo y nos invade una sensación extraña, los saharauis siempre conservamos intacta parte de nuestro ser que se activa cuando miramos el desierto profundamente como queriendo hacer un ejercicio de lealtad a su parte más remota. En una noche en que las estrellas se adueñaron del cielo azul de la badia, mi madre me despertó a las cinco y me dijo: “Hijo, mira qué luz más brillante en el cielo, no es una estrella, ¿qué será entonces?. Yo inmediatamente clavé la mirada en el cielo, entendí que la noche y las estrellas son los ojos del inmenso vacío y aquella luz misteriosa podía ser el espíritu de algún nómada que quiso buscar fortuna entre las estrellas.
    A partir de esa noche comprendí que el cielo de mi tierra es libre de ejércitos, de resoluciones de las Naciones Unidas, libre de misiones de paz y guerra; yo y mi madre fuimos por un instante dueños de la noche y compartimos juntos el sueño de cada estrella que viaja lentamente hacia el otoño.
    5 min
  • Historia de la ex desaparecida Elghalia Djimi
    Mi nombre es Elghalia Djimi y al igual que miles de personas en esta tierra, he sido víctima de atrocidades cometidas por el Estado marroquí. Sin miedo, sin pena y con mucho valor, hoy mi voz puede contar mi historia, puedo contar mi verdad.
    Nací un 28 de mayo de 1961, en Agadir, en el interior de Marruecos, al sur.
    Desde mi nacimiento viví en una modesta casa, decorada y con el mismo ambiente que tienen las casas en el Sahara Occidental. Mi contacto con los marroquíes data desde antes de la invasión del Sahara, pues mis padres y abuelos estuvieron refugiados en Marruecos, exiliados. Así pues, mi sufrimiento y el de mi gente se remonta años y años atrás, alrededor de los años 40.
    La primera experiencia de sufrimiento la vivieron mis padres y abuelos, experiencia que fue focalizada en una cuestión económica y cultural; experiencia que les obligó a vivir un exilio en la total miseria; ellos tuvieron que vivir en los barrios más pobres de Marruecos.
    Aunque estábamos lejos del Sahara Occidental, mi abuela paterna, quien por cierto me crió y adoptó desde mi nacimiento, se convirtió en mi madre. La abuela no tuvo hijas, solo tuvo tres hijos; mi padre y mis dos tíos. Mi abuela trabajaba en las fábricas
    de Marruecos y, pese a eso nunca dejó de sentirse una orgullosa mujer saharaui;
    constantemente luchó por proteger sus raíces culturales, inclusive sin lazos o enlaces al Sahara Occidental.
    Por ejemplo, en Agadir, se encontraba la mayoría de los “Amazir” ellos tienen su propio dialecto, el cual es llamado también Amazir y, en muchas de esas tareas que la abuela emprendía en pro de nuestra identidad, impulsó que nosotros habláramos y preserváramos nuestro propio dialecto, el “Hasania”.
    Desde muy pequeñitos fuimos criados en este ambiente, nos hacían ver que nosotros éramos saharauis, que no teníamos nada que ver con los marroquíes más allá de vivir en coherencia, en armonía y en respeto; nos enseñaron que era necesario mantener y salvaguardar nuestras tradiciones.
    Esas tradiciones se alimentaban casi todo el tiempo con grandes visitas y estancias.
    A partir del año 1977, después de la invasión del Sahara, nuestra casa se convirtió en un punto de llegada o encuentro para muchos Saharauis que llegaban de diferentes ciudades. Nuestros compatriotas venían aquí a Agadir por muchas razones, muchos enfermos venían a consulta médica y es que en la región del Sahara no había hospitales apropiados para atenderles, también arribaban muchos comerciantes y por supuesto jóvenes estudiantes que buscaban seguir con sus estudios. Gracias a esto, nuestra casa fue un puente de contacto entre Agadir y el Sahara Occidental.
    Ese puente de contacto, maravilloso para nosotros, no fue del agrado de algunos marroquíes. El 4 de abril de 1984, ocurrió una desgracia para la familia; mi abuela, mi madre, fue desaparecida, fue secuestrada y, su único delito, si se le puede llamar delito fue ser una mujer saharaui que abría sus puertas a otros saharauis, para brindarles su ayuda, su alojo, su apoyo económico, ya fuesen estudiantes, comerciantes o cualquiera.
    Una de las razones que utilizaron los marroquíes para justificar su atroz actuar, fue
    que nuestra casa supuestamente era una oficina del Frente Polisario, donde la
    gente se agrupaba a conspirar y muchas cosas más; para ellos y en su visión
    cultural, mucha gente que viene y va, multitudes que entran y salen de una casa
    no es algo normal, es sospechoso; sin embargo en nuestra cultura, en nuestras costumbres, en un hogar ya sea una humilde tienda o una fastuosa casa, siempre se
    encuentra hospitalidad, se acepta y ayuda a todo mundo que viene o va.
    Mi abuela no tenía nada que ver con la política, era una mujer iletrada, pero muy
    consciente y valiente. Y aunque no estuviéramos en el Sahara seguíamos con nuestro espíritu de hospitalidad. La casa no era oficina de nada ni nadie, inclusive comerciantes que tenían una posición económica desahogada y que podían hospedarse en algún hotel, no lo hacían, preferían nuestra casa porque encontraban un buen ambiente, se preparaba té y se conversaba en nuestro dialecto; por ese tipo de cosas que siempre defendió la abuela, la secuestraron, así nada más.
    Esas muchas charlas acompañadas de té, me dieron la oportunidad de conocer y escuchar lo que ocurría en la zona ocupada; en ese momento no tuve la oportunidad de ir allá y verlo, pero yo sabía que era cierto. Escuché historias terribles sobre desapariciones forzadas, familias separadas, secuestros, e incluso pude conocer historias de mujeres violadas, hecho que derivó en algo irreal, “los bastardos”.
    Durante la invasión muchas mujeres saharauis fueron forzadas a tener relaciones sexuales con marroquíes y quedaron embarazadas, ante esto el Gobierno Marroquí no castigó ni sancionó a los culpables sino por el contrario, obligó a los padres de estas víctimas a mantenerlas sanas y salvas hasta que dieran en nacimiento a sus bebes. Y eso fue un fenómeno raro para los saharauis, aunque somos un poco más abiertos y, sobre todo en el plano sentimental, para nosotros no es fácil mantener relaciones íntimas entre hombres y mujeres sin haber contraído matrimonio. Ese aspecto cultural nuestro del matrimonio y la forma de relacionarnos en el plano sentimental había sido corrompido por los marroquíes. El hecho de tener bebés “bastardos” era algo intruso y extraño para los saharauis.
    Cuando escuchaba esas historias de desapariciones y secuestros, recordaba lo que le había pasado a la abuela en el 84. Cuando la gente narraba sus historias podía comprender su mismo dolor; la abuela para mí era un ideal, un todo, al igual que para ellos y sus familias. Desde entonces comencé a tejer contactos con las familias desaparecidas del Sahara y, pude constatar que la gente vive con terror, que no se atreven a hablar por miedo a perder a un miembro más de su familia; esa situación realmente me decepcionó, pero lo pude comprender tiempo después; a consecuencia del embargo que impuso Marruecos al Sahara Occidental, la población estaba estresada, oprimida, nadie podía hablar de desapariciones, nadie podía denunciarlas.
    En 1985 terminé mis estudios de técnico agrícola, y en el 86 por fin tuve la oportunidad de ir al Sahara. En ese año fui mandada a trabajar al Sahara, concretamente a El Aaiún. En ese lugar y ya con la mente muy consciente, comencé a plantearme un método o táctica para alzar la voz y hacer notar la situación inhumana en la cual vivían los saharauis.
    Al principio no fue una tarea nada fácil, había mucha denuncia, mucha policía, muchos espías; no se podía actuar libremente, absolutamente todo estaba vigilado y controlado. Pero algo cambió para 1987, nos enteramos que habría una visita de una comisión técnica de la ONU, en las principales y más grandes ciudades del Sahara Occidental para proseguir con el Plan de Paz. En ese momento toda la población saharaui estaba motivada, pues con la presencia de este organismo internacional se vislumbraba mejores oportunidades, eso evitaría que los marroquíes continuaran con sus represalias y desapariciones forzadas, pero, desafortunadamente hubo un cambio de planes; 3 o 4 días antes de la llegada de la comisión, hubo grandes represalias y arrestos por centenares, yo estuve entre las personas desaparecidas en esos días. Me perdí la llegada de la comisión.
    Desaparecí el 20 de noviembre de 1987, me robaron 3 años y 7 meses de vida;
    durante ese tiempo me mantuvieron con los ojos vendados, fui maltratada física, psicológica y espiritualmente, torturada con toda clase de métodos que se pueda
    imaginar.
    Después de 3 meses y 27 días de desaparecida me dijeron que iban a liberar a nuestro equipo, pero todo fue una mentira; dieron la orden a los guardias de que tomáramos una ducha, ellos me desvistieron, me dejaron totalmente desnuda, más no me quitaron la venda que me cubría los ojos, fue realmente duro; para mí que soy una mujer saharaui conservadora el hecho de estar al descubierto frente a esos extraños hombres fue realmente catastrófico. En esa sesión perdí casi toda mi cabellera, pues me arrojaban mezclas de azufre, suciedad, agua salada con detergentes sobre un trapo para asfixiarme y, todo eso se quedaba en mi cabeza.
    Mi cuerpo aún conserva las cicatrices, en mis brazos y costillas, de las veces en que fui víctima de ataques de perros. Con desesperación les decía a mis verdugos que necesitaba un médico, que mi cuerpo no resistía esas mordidas, pero ellos con un cinismo total me decían: “No, tú te imaginas cosas, no es verdad, aquí no hay perros...tú no has sido mordida... son ilusiones tuyas” con coraje les respondía “no les es suficiente con torturarme físicamente, quieren torturar psicológicamente hasta volverme loca”.
    Mi historia no es diferente a la de muchos más, para imaginárselo sólo basta con que vean las imágenes y fotografías. que salieron en los medios sobre la situación en Irak, así mismo lo vivimos nosotros; lugares secretos de tortura, sin juicios, sin nada de nada.
    Si hablara de todo lo que vivimos durante esos más de tres años, las horas y horas no serían suficientes. Mi caso no es más que un simple caso en comparación con hombres y mujeres que vivieron las desapariciones desde 1975.
    Cuando fuimos liberadas en el 91, hubo 87 mujeres que pasaron 16 años de desaparición forzada. Nadie nuestra liberación se atrevía a hablar de esto, de estas mujeres a las que les robaron 16 años de sus vidas y, es que nadie sabía nada, nuestras familias no sabían dónde estábamos; hombres y mujeres del 75 perdieron todo contacto con el mundo; experiencias atroces, inhumanas, dolorosas que vivimos todos. Pero me sorprende que hombres y mujeres saharauis que resistieron el sufrimiento de la experiencia, hoy puedan y continúen viviendo en paz y en tolerancia con Marruecos, realmente me quito el sombrero por ellos.
    Yo también he aprendido a vivir con mi pasado y a luchar por cambiar las cosas, cambio necesario porque hoy soy madre de 4 niñas y un niño; para esto también cuento con el apoyo de mi marido, pues también vivió la experiencia y lo entiende todo. Él entiende mi rol, mi militarismo y me anima a seguir por esta vía que es realmente difícil, porque desde nuestra liberación hasta ahora, hemos vivido aún muchas más represiones y opresiones. Incluso, fui arrestada de nuevo durante la intifada saharaui en 2006, gracias a dios, no fueron tres años sino tan sólo 18 horas con un policía; la razón fue que hubo una manifestación de jóvenes saharauis que denunciaban la visita del rey. Mi marido y yo estamos por allí, sólo de paso, y nos arrestaron por formar parte de los “provocadores”, aunque no teníamos el honor de ser los provocadores ni participantes; estuvimos en la hora y lugar equivocado. Las presiones siempre están a la orden del día.
    Uno de los obstáculos o formas de presionarnos, es el hecho de que nuestra asociación de víctimas no ha podido ser legalizada correctamente, Marruecos no reconoce nuestra asociación para dar la oportunidad a las víctimas de que reorganicen sus vidas, que trabajen por salvar sus recuerdos y todo eso. Entonces vivimos en condiciones muy difíciles en el Sahara Occidental, de hecho no sólo nosotros, sino todos los saharauis que se revelan pro-Polisario y que están a favor de la autodeterminación del Sahara Occidental. A pesar de que somos una minoría en comparación a los marroquíes que viven aquí, creemos que nuestra causa es justa.
    En todas las ciudades del Sahara, los saharauis somos una minoría, constituimos aproximadamente el 25 o 30 % de la población. Y es que hay infinidad de factores muy importantes. Puedo dar un pequeño ejemplo de cómo se llega a eso, aquí hemos perdido a algunos camaradas. De 10 personas, entre ellos mi marido, se contagiaron de tuberculosis, desafortunadamente fallecieron 4. Mi marido y otros 5 colegas se pudieron curar de la enfermedad, y los que seguimos, seguimos bien
    16 min
  • Seminario Internacional "La descolonización en el Sáhara Occidental y la responsabilidad de la ONU"
    Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM
    Ponentes:
    Mtro. Mujtar Leboihi Emboiric, Embajada de la RASD en México.
    Dr. Juan Francisco Soroeta, Universidad del País Vasco.
    Dr. Carlos Ruiz Miguel, Ceso de la USC.
    Dr. Juan Carlos Velázquez Elizarrarás, FCPyS de la UNAM.
    Moderador:
    Dr. Manuel Becerra Ramírez, Instituto de Investigaciones Jurídicas-UNAM.
    30 de junio de 2021
    1 hr 59 min
  • Frente Polisario: ¿organización terrorista?
    La AUDIENCIA NACIONAL en la Sala de lo Contencioso-Administrativo, SECCIÓN QUINTA, con fecha de 3 de marzo de 2021, desestimó el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la representación procesal de un cabo legionario contra la resolución de 12 de noviembre de 2019 del Ministerio del Interior, que le denegaba la Encomienda de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo.
    Es decir: que la Audiencia Nacional le dice a un cabo legionario que no se le concede el tratamiento de víctima del terrorismo.
    El cabo legionario, al que en la sentencia se le llama D. Juan para ocultar su identidad, formaba parte de una Sección de Operaciones Especiales de la 3ª Compañía de la IX Bandera del IV Tercio de la Legión cuando se produjeron los hechos el día 19 de diciembre de 1974 en Tifariti en el antiguo Sahara español.
    Ya en julio de 2019 y por resolución del Ministerio del Interior, se le notificó al citado cabo, que se le denegaba la condecoración solicitada al no haberse calificado los hechos ocurridos como un acto terrorista.
    Sin embargo el cabo, imaginamos que contrariado por la resolución del Ministerio del Interior, interpuso dos recursos contencioso-administrativos contra la misma resolución, que al estar duplicados, debían ser los nervios, dio lugar a que el procedimiento fuera anular el segundo y atender el primero.
    Se dio traslado a la Abogacía del Estado para que contestara la demanda, así lo hizo en un escrito en el que, tras consignar los hechos y los fundamentos de derecho que estimó convenientes, terminó suplicando una sentencia “por la que se desestime el recurso, confirmando íntegramente la resolución impugnada por ser conforme a Derecho, con expresa condena en costas a la parte recurrente“.
    La denegación se funda, esencialmente, en que: “Los hechos ocurridos entre el 17 y el 19 de septiembre de 1974 en Tifariti (Sahara) fueron atribuidos al Frente Polisario, que no se considera organización terrorista según informó la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior el 16 de noviembre de 2017 “.
    El cabo legionario en su escrito de demanda decía que ¡jooo! que se había producido un agravio comparativo porque a un compañero, que la Audiencia denomina D. Romulo, se le concedió la condecoración que se le niega, añadiendo, fíjese usted que: “los hechos ocurridos entre el 17 y el 19 de diciembre de 1974 tienen carácter terrorista porque el Frente Polisario, pese a no ser reconocido como organización terrorista en la actualidad, sí lo ha sido en los años 70 del siglo pasado”.
    Frente a ello, el Abogado del Estado se opone aduciendo que vía informe del Ministerio de Defensa, resulta que los hechos en cuestión -cuya realidad y el resultado lesivo para el actor no se cuestionan- no han sido calificados como atentado terrorista, ni tampoco la organización -Frente Polisario- al que se imputa.
    Sigue el texto de la audiencia indicando que “Tomando en consideración los precedentes datos no puede considerarse, en contra de lo sostenido por el recurrente, que el suceso en el que intervino y resultó herido tenga como origen una acción terrorista, en los términos en que legalmente queda definida ( artículo 3 de la Ley 29/2011). Y ello en la medida, de un lado, en que no se ha acreditado que la autoría de los hechos corresponda a una organización terrorista — aun admitiendo, a efectos puramente dialécticos que hubiera sido el Frente Polisario-, pues el informe de la Secretaría de Estado de Seguridad afirma precisamente lo contrario”. Concluye ese apartado indicando que “En definitiva, no puede admitirse que todos los hechos que tengan lugar durante las operaciones internacionales en contra de sus participantes puedan ser calificados como “atentado terrorista” (…), ya que tal concepto, a los efectos de la Ley 29/2011, ha de interpretarse de acuerdo con sus objetivos siendo rechazable una generalización indebida de aquel concepto (en este sentido, sentencia de esta Sala y Sección de 24 de septiembre de 2014, recurso número 256/2012 )“.
    De toda esta sentencia se extrae, independientemente del daño causado, atribuido, pero no confirmado como indica la sentencia al Frente Polisario, que éste, no se considera organización terrorista según informó la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior el 16 de noviembre de 2017.
    Mala noticia para las personas que difaman e intentan ocultar la realidad, que no es otra que, es el ocupante marroquí, quien utiliza todos los medios posibles para desprestigiar al Frente Polisario y por extensión al pueblo saharaui.
    Resumiendo, el Frente Polisario es:
    Un Movimiento de Liberación Nacional reconocido por la ONU y representante legítimo del pueblo saharaui
    Gobierno de la RASD, país miembro de la Unión Africana
    7 min
  • El Sahara Occidental fue la provincia número 53 de España hasta su abandono en 1976
    Desde 1958 y hasta que España abandonó el territorio del Sahara Occidental, tuvo una provincia llamada Sahara español que fue la número 53.
    El territorio del Sahara Occidental  estuvo colonizado por España entre 1884  y 1975.
    El 26 de diciembre de 1884 el Rey Alfonso XII declaraba en una Real Orden de forma oficial el Protectorado español sobre el territorio del Sahara Occidental. Atendiendo así, las peticiones de la Sociedad Española de Africanistas y colonialistas y la de Pesquerías Canario-africanas, para fomentar los intereses de la industria y el comercio de España.
    Hasta 1955, momento en el que España entra en la ONU, el Sahara Occidental es una colonia más en el territorio africano. España elude someterse a los principios de la ONU en materia de descolonización.
    La dictadura franquista decide declarar al Sahara e Ifni provincias españolas el 10 de enero de 1958. Lo hacía mediante un decreto acerca de los Territorios españoles de África Occidental publicado en el BOE el 14 de enero de 1958 intentando así eludir la responsabilidad de descolonizar ambos territorios aludiendo que los mismos, forman parte de España en base a “la necesidad de acomodar la estructura administrativa y militar a las realidades geográficas, políticas, y militares” de los dos territorios.
    El primer Gobernador del Sahara español fue el General de División José Héctor Vázquez.
    Más adelante en 1961, y tras desoír los llamados de la ONU sobre la declaración de la concesión de la independencia a los pueblos coloniales se legisla a través de una resolución el régimen provincial del Sahara, estableciendo provisionalmente la capital en El Aaiún.
    Dicha resolución recogía además “que la provincia del Sahara gozará de los derechos de representación en Cortes y demás organismos públicos correspondientes a las provincias españolas”.
    “El Estado reconoce a los naturales musulmanes su derecho a practicar su religión islámica, así como sus usos y costumbres tradicionales”.
    Y “La provincia del Sahara estará integrada por términos municipales, administrados por ayuntamientos, Entidades locales menores y Fracciones nómadas”.
    El 27 de febrero de 1976 mientras se producía la retirada y el vergonzoso abandono de España del Sahara Occidental, el consejo nacional saharaui provisional y el Frente Polisario proclamaban en Bir-Lehlu la República Árabe Saharaui Democrática. Proclamando así su independencia de España.
    Desde su proclamación, hasta hoy, más de 80 países han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática como una nación soberana con su legítimo gobierno en el exilio.
    6 min
  • La Operación Écouvillon
    Para conocer los motivos que llevaron a que se produjese la Operación Écouvillon es necesario conocer el contexto histórico de la situación del Sahara Occidental.
    Antecedentes históricos
    El 14 de diciembre de 1955 España comenzó a formar parte de las Naciones unidas. Unos meses después, el 2 de marzo de 1956 Francia concedía la independencia a Marruecos.
    Poco tardó El Fasi, fundador del partido Istiquial, en inventarse la figura del “Gran Marruecos”; y el 5 de julio, el diario AL ALAM publicaba en Rabat por primera vez las aspiraciones marroquíes.
    En noviembre de 1958 se produce el inicio de la República Islámica de Mauritania, consiguiendo su independencia total de Francia en 1960.
    Es en 1958 también, cuando Marruecos reclama a la ONU por primera vez el Sahara español, Ifni, y Mauritania como partes integrantes de su país, lo cual evidencia que una vez que Marruecos consiguió su independencia, empezó a reclamar para si territorios hasta conformar en su imaginario el “Gran Marruecos”; llegando incluso a oponerse a que Mauritania ingresara como miembro en las Naciones Unidas.
    Aparece el Ejército de liberación Marroquí
    En 1957 aparece un grupo, que en clave del siglo XXI, sería un grupo terrorista, denominado Ejército de liberación Marroquí, brazo armado del Istiquial apoyado por las fuerzas Armadas Reales marroquíes, que comenzó a llevar a cabo acciones militares en el Sahara y en Mauritania.
    A la vez, y a través del brazo político de toda esta trampa, el Istiquial, Marruecos reclama a España la cesión de Ifni al mismo tiempo que se producen ataques tanto en Ifni como en el Sahara español. Esto sucedía entre 1957 y 1958 y se denominó “Guerra del Ifni-Sahara”. Guerra que vergonzosamente apenas se conoce en España.
    Según informes citados por Alberto Maestre el Ejército de liberación Marroquí tenía sus bases en Assa y en Gulimin. 1
    Igualmente parece contrastado que en el citado Ejército de liberación Marroquí había saharauis de algunas tribus.
    El 22 de diciembre un grupo de personas pertenecientes al Ejército de liberación Marroquí atacó en El Aaiún a un destacamento de la legión. En enero de 1958 volvían a atacar Echdera, causando 48 bajas en una unidad de la legión que estaba allí destinada y resultando heridos más de sesenta soldados.
    El Aaiún estaba sitiado.
    La operación Écouvillon/Teide
    Se hacía necesaria la intervención contra este grupo armado perfectamente respaldado por Marruecos.
    Con El Aaiún seriamente golpeado y con incursiones contra Francia en Mauritania, España y Francia diseñan la “Operación Teide” denominada así por los españoles y “Écouvillon” por los franceses. Esta operación se gestó entre los gobiernos de Francia y de España en dos encuentros celebrados en el mes de enero de 1958 en Las Palmas de Gran Canaria y en Dakar respectivamente.
    En las reuniones que se produjeron entre ambos países en el trascurso de esta operación, se acordó que las unidades de cada país podían penetrar hasta sesenta kilómetros como máximo en el territorio controlado por el otro en caso de combate, permitiéndose además que aviones de ambos ejércitos sobrevolaran el espacio aéreo del otro país hasta cien kilómetros, evitando sobrevolar los puestos militares.2
    El día 10 de febrero de 1958 España refuerza su presencia costera en el territorio con más de 8.000 soldados rompiendo el sitio de El Aaiún, se dirigían hacia el este, hasta Tafurdat, donde se juntaron con otra unidad procedente de Villa Bens. Entre ambas unidades persiguieron a las bandas marroquíes hasta Smara, donde se incorporaron dos columnas francesas procedentes de Tinduf y de Fort Trinquet en Mauritania, que iban limpiando el territorio saharaui de restos del Ejército de liberación Marroquí.
    Se producen persecuciones de españoles y franceses contra los terroristas miembros del Ejército de liberación Marroquí apoyados por Marruecos.
    A las dos unidades se le unen columnas procedentes de Villa Cisneros y Fort Gouraud, y Port Etienne (zona francesa), confluyen en Auserd acabando con las últimas bandas que operaban en esa parte del territorio.
    El 21 de febrero, las unidades del ejército español desde El Aaiún y Villa Cisneros (“operación Teide“), junto a las tropas francesas que operaban desde Fort Gouraud y Port Etienne (“operación Écouvillon“), atacaron contundentemente a los marroquíes, destruyendo las concentraciones del Ejército de liberación Marroquí entre Bir Nazaran y Auserd, pacificando así todo el territorio del Sahara español.
    François Beslay, ex jefe de personal del Ejército de Mauritania cuando se produjo la independencia de este país en 1960, afirmó que «ciertamente se puede decir que sin la «Operación Écouvillon», Mauritania se habría convertido en una provincia de Marruecos». «Para ganar la libertad total, el pueblo mauritano tuvo que luchar con sus brazos, no contra los colonizadores, sino a su lado contra un nuevo potencial colonizador, Marruecos». 3
    La entrega de Cabo Juby.
    Estas acciones tuvieron sus consecuencias en España que acabó entregando a Marruecos la zona de Cabo Juby tras el “Acuerdo de Cintra”, firmado entre España y Marruecos en abril de 1958. Con este acuerdo se intentaba preservar a Ifni y el Sahara español intentando ingenuamente calmar las ansias expansionistas marroquíes.
    Cabo Juby y su ciudad más importante Villa Bens, posteriormente llamada Tarfaya, era un territorio eminentemente de población y cultura saharaui y nunca había formado parte de Marruecos.
    España consiguió pacificar el Sahara español pero no Ifni que sufría acosos y ataques de las bandas marroquíes contra las fuerzas armadas españolas quedando el territorio de Ifni circunscrito exclusivamente a la ciudad de Sidi ifni y los alrededores.
    Ifni fue una provincia española hasta el 30 de junio de 1969, fecha en la que tras un asedio se produjo la entrega vergonzosa a Marruecos.
    9 min
  • Los 21 del Frente Polisario
    La hazaña de los 21 jóvenes saharauis que estudiaban en Marruecos refleja el periplo desde su huida de Marruecos hasta conseguir integrarse al Frente Polisario.
    La huida de Marruecos de los 21
    Pasado el verano de 1985, a un grupo de estudiantes saharauis que estaban en el Instituto español de Tánger y en el de Tetuán, les rondaba la idea de escapar de Marruecos. Los que estudiaban en Tánger conocieron por entonces a Eugenio Sánchez Suárez, piloto de Aviaco, y éste les dio un hilo de esperanza: «la posibilidad de escapar de Marruecos de una forma más o menos segura».
    Surgió la idea de organizar un grupo al que Eugenio ayudaría. Comenzaron organizando grupos de los que sólo se conocían los organizadores; nadie de un subgrupo conocía los miembros que formaban el otro. Y así, lo hicieron y prepararon para salir durante los exámenes de recuperación de septiembre. Todos ellos dejaron asignaturas pendientes para poder volver a Tánger sin levantar sospechas.
    Llegada a Ceuta
    En septiembre escogieron dos días, y salieron por vía terrestre en grupos separados; en Ceuta les esperaba su amigo Eugenio Sánchez que había estado preparando antes un par de refugios para planificar la salida hacia España.
    Eugenio contaba con el compromiso de un alto responsable español que se había ofrecido a facilitarles documentación para salir de Ceuta a la península, pero en el último momento y, viendo el transcurrir de los acontecimientos, se echó para atrás. Esta nueva situación hizo que el problema se agravara más por lo que tuvo mucha más incidencia mediática.
    Uno de los grupos tuvo dificultades en su entrada a Ceuta. Uno de los componentes fue detenido por la policía española al despistarse de su grupo, y fue expulsado a Marruecos donde lo detuvieron y lo condujeron a la comisaria de Tetuán donde le golpearon. Un saharaui policía que lo vio le preguntó que hacia allí y él le comentó que había ido a Ceuta a hacer unas compras. El policía saharaui lo liberó sin saber que la intención del chico era volver a escapar de Marruecos junto a sus compañeros. Volvieron a formar un nuevo grupo y salieron a Ceuta.
    Conformaron un grupo de cinco y lograron traspasar la frontera a Ceuta donde contactaron con el médico terapeuta Lucas del Valle que residía en esta ciudad. Lucas sabía que eran saharauis ya que tenia en su clínica a uno de los grupos que había conseguido entrar antes y se sintió en la obligación de ayudarles.
    Entre el 13 y el 16 de septiembre ya estaban los 21 estudiantes saharauis en Ceuta y pidieron asilo político en España. Fueron trasladados a la residencia Nazareth de Caritas, en la que permanecieron encerrados durante poco más de un mes. Durante este encierro pasaron mucho miedo por el temor de ser devueltos a Marruecos.
    Producto de la presión internacional y del eco mediático provocado, el Gobierno español barajó la posibilidad de enviarlos a distintos países neutrales en el conflicto, entre ellos Suecia y Brasil. Pero finalmente no se llevó a cabo.
    La edición del periódico ABC del 15 de septiembre de 1985 informaba de la presencia en Ceuta de “21 jóvenes saharauis, todos ellos con edades comprendidas entre 18 y 25 años que dicen ser estudiantes, se encuentran en Ceuta en demanda de asilo político”. ABC añadía; “los jóvenes saharauis que se han venido presentando en grupos de 5 se encuentran recluidos y prácticamente incomunicados en dependencias de la institución benéfica Nazaret en las afueras de la ciudad”.
    La crisis del Frente Polisario con España
    Durante ese tiempo tuvieron lugar algunos acontecimientos; como el ataque al «Junquito» y el «Tagomago» por parte del Frente Polisario.
    El 29 de septiembre España expulsó a Ahmed Bujari 1 y a «todas las personas identificadas como miembros del Frente Polisario» instándoles a cerrar las oficinas de representación que tenían en España y, a abandonar el país. Hasta 1989 estuvo suspendida la presencia de la delegación saharaui en España.
    El 15 de octubre, después un mes, los desalojaron en un furgón policial sin decirles nada. El gobierno de Felipe González al que mantuvieron en vilo con su hazaña se vio obligado a conceder el asilo de tránsito y negociar con Túnez una escala para no decir que los había entregado directamente al Polisario, aunque inicialmente lo que se proponía era devolver al grupo de los 21 a Marruecos.
    Les subieron a un barco y sin bajar del furgón, desembarcaron en Algeciras, y de allí a Madrid, donde les llevaron directamente a la comisaría del Aeropuerto de Barajas.
    Su llegada a Argel
    Al día siguiente les metieron en un avión rumbo a Túnez, donde hicieron una escala técnica, y de ahí un avión de la compañía Air Algerie los trasladó a Argel. Hasta llegar a Túnez estuvieron en todo momento acompañados por policías de paisano y un representante de la iglesia católica.
    Rueda de prensa del embajador en Argelia a la llegada a Argel
    En la imagen: Rueda de prensa del embajador en Argelia a la llegada a Argel
    En la capital argelina estuvieron unos cuatro días atendiendo a los medios de comunicación, y después empezó la locura: fueron recibidos como héroes en los campamentos de población refugiada saharaui, donde estuvieron un mes de gira en todas las instituciones civiles y militares.
    Muchos de los 21 se enrolaron en el ejército saharaui y otros fueron a estudiar a Cuba. Algunos forman hoy parte del cuerpo diplomático saharaui.
    Los 21 del Frente Polisario
    En la imagen: Encuentro de parte del grupo en 2015 – Espacios Europeos
    Los escapados de Hassan II
    La revista Interviú hizo un reportaje sobre la hazaña de los 21 del Frente Polisario.
    9 min
  • La crisis de “El Junquito”
    En plena guerra entre el Frente Polisario y Marruecos sucedía un hecho que llamó mucho la atención en la opinión pública española: el Frente Polisario ametrallaba al pesquero español “El Junquito” en aguas saharauis y a la patrullera Tagomago que fue a rescatarles.
    Más tarde se supo, que los pescadores faenaban con bandera marroquí y que tras el ataque, fueron rescatados por el Frente Polisario cuando en castellano les pidieron ¡no disparéis! identificándose como españoles.
    Los militares españoles de la época, reconocieron que era una imprudencia que pesqueros españoles pescaran en esa zona en periodo de guerra.
    Este triste acontecimiento demostró la precariedad de las embarcaciones canarias, las cuales, aun reconociendo la situación de guerra de las aguas del Sahara Occidental, no les quedaba más remedio que faenar para poder subsistir y hacerlo con bandera marroquí “siguiendo instrucciones de las autoridades españolas”.
    El gobierno español optó por la solución fácil de expulsar al Frente Polisario, desentenderse de su responsabilidad como potencia administradora del territorio, y ponerse del lado de Marruecos, que chantajeaba a las embarcaciones españolas haciéndolas faenar con bandera marroquí para provocar así la respuesta del Frente Polisario al ser imposible identificar la nacionalidad de los tripulantes.
    El 22 de septiembre de 1985, en plena guerra del Frente Polisario contra Marruecos, saltaba la noticia de que un pesquero español llamado “El Junquito” y la patrullera de la Marina de Guerra española Tagomago, habían sido atacados en aguas del Sahara Occidental por el ejército del Frente Polisario.
    Cuando se produjo este hecho el pesquero estaba situado a 21º 45′ Norte y 17º 10′ Oeste, en la zona conocida con el nombre de Ensenada de Villalobos la Vieja, dentro de la región de la Güera, a unos 40 millas al norte de la frontera entre el Sahara Occidental y Mauritania, territorio en guerra.
    Las noticias afirmaban que el ataque se saldó con un muerto, dos heridos, y siete desaparecidos. La delegación saharaui en París reconoció la autoría del acto.
    El soldado fallecido era un cabo segundo de la Armada Española llamado José Manuel Castro Rodríguez, de dieciocho años; los marineros desaparecidos que estaban en poder del Frente Polisario eran Marcos Basco de León, Jacinto Rodríguez Pulido, Guillermo Batista Figueroa, Antonio Morales Taisma, Fermín Toledo Hernández, Francisco Santana Santana y Francisco Rodríguez Hernández.
    El teniente de navío Francisco Olmo Vargas, capitán de la patrullera Tagomago, al ser preguntado si “el enemigo no trató de hundirles” respondió: “lo único que digo es que durante todo el tiempo nos estuvieron dando un aviso un tanto raro”.
    El ataque coincidió con la petición de asilo político en España de 21 estudiantes saharauis que habían huido de Marruecos y llegado a Ceuta.
    Puedes leer el resto del artículo en: https://saharaoccidental.es/quizas-te-interese/crisis-el-junquito/
    17 min
  • La operación Golondrina
    La “Operación Golondrina” fue ideada por los militares españoles desde el mes de mayo de 1975, y consistía en preparar la evacuación urgente del territorio del Sahara español de las tropas, de los civiles, y de las propiedades españolas.
    En la imagen, se ve el texto del documento enviado por el teniente general jefe del Alto Estado Mayor y presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, Carlos Fernández Vallespín, al teniente general jefe del Estado Mayor Central, en el Ministerio del Ejército 1
    La decisión del Gobierno de España
    El presidente del Gobierno Arias-Navarro mandó al Alto Estado Mayor que diera orden de abandonar el territorio a partir del 10 de noviembre.
    Para llevar a cabo la operación se contemplaron dos escenarios: si la situación transcurría de manera más o menos tranquila, el plazo sería de 160 días; en cambio, si la cosa no iba bien, el contingente civil y militar debía estar fuera del Sahara en 30 días. Finalmente se dio el primero de los escenarios, y en esta acción, se preveía la retirada de 10.500 civiles, 4.000 toneladas de material y 1.350 vehículos. Los efectivos militares evacuados serían 7.000 hombres por barco y 5.000 por vía aérea, con 11.600 toneladas de material y 2.120 vehículos, más 14.000 toneladas más de material no operativo.
    La entrega a Marruecos
    El encargado de hablar con Marruecos fue José Solís, “la sonrisa del Régimen”, Ministro-secretario general del Movimiento, aunque parecería lógico que quien debía haberse encargado fuera el Ministro de Asuntos Exteriores, pero éste, Pedro Cortina, tenía en su contra que era dentro del gobierno el más firme partidario de la autodeterminación del Sahara.
    Que fuese Solís la persona encargada fue una claudicación hacia Marruecos, además tenía a su favor, ser amigo de Hassan II y asesor de sus negocios en España.
    Su misión era ir a Marruecos con discreción, sin embargo, al llegar a Marrakech la sorpresa o trampa fue que en un claro gesto hacia la ONU, se le recibió con honores militares siendo el acto retransmitido por la televisión dando así publicidad al encuentro a “bombo y platillo”.
    Se entrevistó con Hassan II “de andaluz a andaluz”, le indicó que España estaba dispuesta a abandonar el Sahara “desde ese mismo instante”, pidiéndole al monarca marroquí tan solo “cubrir las formas y salvar nuestros compromisos”.
    “- Digo solemnemente a Vuestra Majestad que no queremos la independencia, que lo que necesitamos es cubrir las formas y salvar nuestros compromisos. Y que estamos de acuerdo en que el Sahara sea para Marruecos. “le dijo Solís a Hassan II
    Comienza la “Operación Golondrina”
    Para preparar la operación se estableció un calendario donde se reflejaban los puestos y fortificaciones que se irían abandonando, indicando aquellos, que deberían de quedar en manos españolas durante un tiempo prudencial para garantizar la repatriación de todos los civiles y últimos militares.
    La operación golondrina estaba previsto comenzara por Hausa, Edchería y Mahbes, cerca del sector este de la frontera marroquí.
    España abandonó esos puestos, dando comienzo a la “Operación golondrina” el día 28 de octubre; y éstos, fueron ocupados por el ejército marroquí el día 30 de ese mismo mes sin que se produjese ninguna protesta ni reclamación diplomática por parte de España.
    La visita de Juan Carlos
    El 2 de noviembre el entonces príncipe Juan Carlos, visita inesperadamente El Aaiún para contrarrestar el fuerte malestar del Ejército ante la situación creada, declarando: “España mantendrá sus compromisos y tratará de mantener la paz (…) Deseamos proteger los legítimos derechos de la población saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia lo exigen” 2
    Durante todo el mes de febrero de 1976, las tropas españolas van abandonando sus puestos a la vez que son ocupados por las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos.
    Tropas mauritanas y marroquíes empiezan a ocupar las ciudades del Sahara Occidental: Smara a finales de noviembre, El Aaiún y La Güera en diciembre, Villa Cisneros es ocupada en enero.
    El 28 de febrero de 1976, sobre las 11 de la mañana, el teniente coronel Valdés, último gobernador del territorio, arrió por última vez la bandera española en la azotea del Gobierno General del Sahara, izándose a continuación la marroquí. Esa misma mañana en un avión llamado “Ciudad de Vigo”, salían de El Aaiún ya ocupado, los últimos militares y funcionarios españoles.
    Con este acto se daba por concluida la “Operación Golondrina”
    Testimonio de Pepe Taboada
    Pepe Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS-Sahara) formó parte de los últimos contingentes que abandonaron el territorio:
    8 min
  • La Operación Marabunta
    En octubre de 1975 y mientras se negociaba la venta del Sahara por el gobierno de España a Marruecos a espaldas de los militares, el estado Mayor del Ejército de Operaciones desplegado en el Sahara español, diseñaba “La Operación Marabunta” en previsión de una invasión por parte de Marruecos de la provincia del Sahara. El objetivo de la operación era impedir la ocupación marroquí de la capital de El Aaiún, centro neurálgico de las posiciones militares en el territorio.
    Según se cita en “EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL” de Ignacio Fuente Cobo y Fernando M. Mariño Menéndez publicado por el Ministerio de Defensa:
    “las autoridades militares procedieron a partir del 4 de octubre a despejar una franja de 10 kilómetros en el norte del territorio. A partir de ahí tendieron una doble alambrada en dirección este-oeste hasta enlazar con el camino que desde la frontera norte se dirigía hacia Hagunía. Al este de esta localidad se extendía un intransitable río seco, el Uad Hagunía. Entre ambas alambradas sembraron un campo de minas antipersonal. De esta manera contaban con obligar a los participantes en la marcha y a las fuerzas militares que avanzasen hacia el sur a hacerlo siguiendo dos direcciones, la carretera de la costa entre Tarfaya y El Aaiun, y el camino del este desde la frontera hasta Hagunía y, desde allí, igualmente hasta El Aaiun”.
    La Operación Marabunta
    En la ciudad y alrededores se desplegaron además tres “agrupaciones tácticas” llamadas Lince, Gacela y Chacal, cerrando la capital por el norte, el este y el sur.
    La operación marabunta
    Foto :“EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL” de Ignacio Fuente Cobo y Fernando M. Mariño Menéndez publicado por el Ministerio de Defensa
    La operación contó con 20.000 soldados repartidos por todo el territorio saharaui, de los que más de la mitad estaban en El Aaiún.
    El 2 de noviembre el entonces príncipe Juan Carlos, visitaba inesperadamente El Aaiún para contrarrestar el fuerte malestar del Ejército ante la situación creada, declarando y como se ha sabido después mintiendo: “España mantendrá sus compromisos y tratará de mantener la paz (…) Deseamos proteger los legítimos derechos de la población saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia lo exigen”.
    La invasión del Sahara Occidental
    El 6 de noviembre, Hassan II lanzó contra la frontera norte del Sahara un gran número de colonos marroquíes, lo que Hassan II llamó “la cosecha de un año” dando comienzo “La Marcha Verde”, protegida por las Fuerzas Armadas Reales.
    Para intentar detenerla, el presidente del Gobierno, Carlos Arias, se plegó a todas las exigencias y soportó todas las humillaciones de Rabat.
    El 14 de noviembre de 1975, una semana antes de que Franco muriese, el último Gobierno de la dictadura firmó con sus homólogos de Mauritania y de Marruecos los Acuerdos tripartitos de Madrid. España entregaba así el Sahara a Marruecos y Mauritania
    El 19 de noviembre se publica en el BOE la ley 40/1975 . Con este movimiento miserable España pretendía cerrar casi un siglo de colonización del territorio.
    Tropas mauritanas y marroquíes empezaban a ocupar las ciudades del Sahara Occidental: Smara a finales de noviembre, El Aaiún y La Güera en diciembre, Villa Cisneros es ocupada en enero.
    Durante todo el mes de febrero de 1976, las tropas españolas van abandonando sus puestos a la vez que son ocupados por las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos.
    Desde España las órdenes militares obligaban a suspender la “Operación Marabunta”, ordenando dar comienzo con la “Operación Golondrina” que consistió en la evacuación urgente del territorio de las tropas, de los civiles y de las propiedades españolas.
    Vergonzosa salida del territorio
    Se conocen numerosos testimonios de militares españoles en los que reconocen tras su salida del Sahara que se sintieron “traicionados” por los políticos que vendieron el Sahara a Marruecos y Mauritania; haciéndoles hacer el ridículo tras el despliegue militar, para salir definitivamente del territorio con “el rabo entre las piernas”.
    6 min

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