El día 6 de noviembre de 1975, Marruecos invadía el Sahara Occidental en lo que conocemos como la “Marcha Verde”.
El por entonces rey de Marruecos Hassan II le vendió al mundo que esto era una marcha “pacifica” en la que participó población marroquí desarmada para ocupar el Sahara y forzar al Gobierno español a retirar sus tropas del territorio. Nada más lejos de la realidad, a esta población se unió el ejército marroquí que además de ejercer sobre la población saharaui detenciones, torturas y asesinatos, la bombardeó con napalm y fósforo blanco.
Una parte de la población saharaui sobre todo mujeres, ancianos, y niños tuvo que huir de esta masacre estableciéndose en la región argelina de Tinduf. Desde entonces es ahí donde se encuentran ubicados los campamentos de refugiados saharauis, concretamente en el desierto de “La Hamada”, una de las zonas más inhóspitas del mundo, donde en verano se alcanzan temperaturas de hasta 50ºC.
Los campamentos están administrados por el Frente Polisario, responsable de proporcionar a la población servicios como vivienda, salud y educación, seguridad, así como de la distribución de alimentos, agua, y gas.
Están organizados en cinco wilayas o provincias que tienen los nombres de las ciudades más importantes del Sahara Occidental: Ausserd, El Aaiún, Smara, Dajla, y Bojador; a su vez cada wilaya está dividida en dairas o municipios y éstas en barrios.
Cada una de las wilayas es un conjunto de dairas, y cada daira se divide a su vez mediante una estructura cruciforme, en cuatro barrios, en el centro de los cuales se ubican el centro administrativo o ayuntamiento, la escuela, dispensarios de salud, y centros culturales.
Además cuentan con una capital administrativa que se llama Rabuni, donde se encuentran los servicios de protocolo, la presidencia, los ministerios y las administraciones de los servicios públicos de la RASD.
En la actualidad se estima que la población saharaui que vive en los campamentos es de 173.600 personas, compuesta casi por igual entre hombres y mujeres. Algo más de un tercio de la población tiene menos de 17 años, siendo el grupo más importante el comprendido entre los 18 y 49 años.
Viven en jaimas y pequeñas casas de adobe, y en algunas wilayas ya cuentan con energía eléctrica.
Pasa cubrir su canasta básica cuentan con el suministro de alimentos no perecederos procedentes de organismos internacionales, y con las caravanas de ayuda humanitaria que se llevan a cabo por parte del movimiento de solidaridad español.
Para mejorar sus necesidades en cuanto a infraestructuras, equipamientos y servicios, son muchos los proyectos de cooperación al desarrollo que se llevan a cabo por parte de diferentes países en los campamentos.
La escolarización en los campamentos es obligatoria y gratuita hasta los 16 años para todos los niños y niñas, y la formación educativa se distribuye en guarderías, preescolar, educación primaria, secundaria, educación especial, y formación profesional.
Tanto el bachillerato como los estudios universitarios son realizados fuera de los campamentos, mediante convenios culturales o de cooperación con diferentes países.
Para conocer los campamentos de refugiados saharauis, se puede viajar de dos formas, o bien por vía regular, o bien por vuelo charter, en ambos casos es necesario un visado especial que se obtiene en el consulado de Argelia en España. Estos visados, se tramitan a través de las diferentes Delegaciones saharauis de cada comunidad y de la Delegación saharaui para España y obligatoriamente deben ser visados para llevar a cabo trabajos de cooperación.
Los vuelos charters son vuelos especiales que se llevan organizando desde hace muchos años por las delegaciones saharauis y entidades solidarias con el pueblo saharaui, casi siempre coinciden con los puentes de diciembre y Semana Santa. Su objetivo fundamental es que las familias españolas que participan en el programa vacaciones en paz, puedan visitar a los niños y niñas saharauis que acogen en verano y a sus familias, y así conocer la realidad de esta parte del pueblo saharaui.
Viajar a los campamentos y conocer la cultura y tradiciones del pueblo saharaui es una experiencia única e inolvidable.
Conocer la ceremonia del té, como eligen los nombres cuando nace un bebé, o saber que el primer apellido de un niño o niña saharaui es el nombre de su padre y el segundo apellido el nombre de su abuelo paterno, son curiosidades que sin duda no nos dejaran indiferentes.
Nada de este pueblo que lleva resistiendo de forma pacífica 45 años en este mar de arena nos debe dejar indiferentes. En su país el Sahara Occidental les espera también arena, la de cientos de playas bañadas por un maravilloso océano.
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