En la mayoría de ocasiones cuando nos han preguntado o nos hemos preguntado si amamos a Dios, probablemente responderíamos fácilmente "Si claro, ¡yo amo a Dios!". Sin embargo, si nos preguntamos, “¿Estamos obedeciendo a Dios?” ¿Responderíamos “Si” tan rápidamente?. Debemos obedecer a Dios porque lo amamos. Obedecemos porque el amor nunca está contento con sólo recibir. ¡El amor siempre quiere dar! Jesús dijo en Juan 14:15, “Si me aman, obedezcan mis mandamientos.”