Nuestra fe no puede depender de la ausencia de pruebas, ni tampoco de la certeza de que todo va a salir bien… nuestra fe depende únicamente de nuestro señor Jesucristo. Por tanto, ya que tenemos un gran sumo sacerdote que atravesó los cielos, Jesucristo el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos – Hebreos 4:14