El panorama del mercado de rentas rumbo a 2026 confirma una presión sostenida al alza, donde el incremento de precios no será un fenómeno aislado, sino el resultado de una combinación estructural de inflación, encarecimiento de la construcción y una demanda que supera sistemáticamente a la oferta en las principales ciudades del país. A ello se suma un factor coyuntural de gran peso: el Mundial de 2026, que intensificará la competencia por la vivienda en zonas estratégicas y elevará aún más los valores de renta.
En este contexto, la estacionalidad juega un papel clave. Aunque diciembre y enero presentan menor oferta y menos mudanzas, la liquidez derivada del aguinaldo y el inicio del año dispara las búsquedas, generando un mercado altamente competitivo en las primeras semanas de enero. Esto provoca que quienes esperan a ese periodo enfrenten más competencia y precios ajustados al alza, mientras que quienes actúan con anticipación pueden encontrar mejores condiciones.
Sin embargo, el dinamismo del mercado también trae consigo mayores riesgos, particularmente en temporadas de alta urgencia, donde los fraudes inmobiliarios se vuelven más frecuentes. Ante este escenario, la planeación financiera, la asesoría profesional y la verificación jurídica dejan de ser opcionales y se convierten en elementos esenciales para arrendadores e inquilinos.
De cara a 2026, el mensaje es claro: rentar será más caro y más competido, por lo que tomar decisiones informadas, anticipadas y seguras será la clave para enfrentar un mercado cada vez más exigente.