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La actualidad nos muestra la importancia de distinguir entre lo que aún no se puede comprender de lo que resulta incomprensible. Sé que nos desesperamos por no saber aún, a una semana del apagón, cuáles han sido las causas que nos dejaron a oscuras por unas largas horas, pero me temo que las respuestas firmes y concluyentes tardarán en llegar.
El director del Larguero repasa la previa del partido entre Barcelona e Inter de Milán en el Giuseppe Meazza.
Sol Gallego reflexiona sobre lo que quiere hacer Trump con la industria cinematográfica de Estados Unidos
Que se ataque con pistolas de agua a pacíficos turistas mientras comen un simulacro de paella o viajan en el bus turístico no es ninguna novedad. Ha ocurrido varias veces y volverá a ocurrir en un país como este, en el que cada año el número de turistas duplica el de la población: casi cien millones.
Una semana después del gran apagón seguimos sin saber la causa o, mejor dicho, seguimos sin saber el orden de las causas que llevaron a un resultado tan extraordinario. Sí sabemos algunas cosas: sabemos que hay tensión entre el Gobierno, Red Eléctrica y las eléctricas y no se fían los unos de los otros; y sabemos que los diferentes lobbies energéticos están intentando aprovechar el apagón para impulsar su agenda. Además, el barómetro electoral de la SER nos dice que PP y PSOE siguen haciendo la goma y que a Vox no le gusta Europa, aunque eso ya se les nota demasiado.
Si al final hubiese un responsable, siempre podrá invocar aquello de los hermanos Vicario, cuando asesinaron a Santiago Nasar, en Crónica de una muerte anunciada: «Lo matamos a conciencia, pero somos inocentes».
“Todos preguntan de dónde salen las canciones. Pero si te fijas en sus caras, no preguntan de dónde salen sino por qué no les salieron a ellos”
Vidal-Folch reflexiona sobre la petición de Feijóo de una auditoría independiente internacional para conocer las causas del gran apagón del lunes
Hoy todos somos gente sofisticada, que pide el sushi por su nombre en japonés, se ha bañado en una docena de mares, va a festivales de cortometraje y puede recitar treinta nombres de politólogo en un minuto. Hoy todos somos gente, en definitiva, ligeramente insoportable. Y por eso venía muy bien que, en toda nuestra tontería, de cuando en cuando irrumpiera, como un vendaval inexplicable y castizo, Manolo 'el del Bombo'.
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