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Ayer a las 7:35 de la mañana murió en Roma el Papa Francisco a los 88 años de edad. Su mandato ha sido de los más avanzados en la denuncia de las injusticias del sistema capitalista, en la defensa de los más pobres y los más desfavorecidos y en la incorporación de la periferia a los centros de conversación del Vaticano. Él mismo venía de ella, de un continente latinoamericano que hasta él nunca había sido capaz de llegar al papado en la siempre difícil y misteriosa forma en la que la Iglesia de Roma elige a sus Papas.
Xavier Vidal-Folch ensalza la figura del Papa Francisco tras su muerte a los 88 años
Me pregunto cómo puede alguien estar tan orgulloso de su información genética como para tratar de llenar el mundo de criaturas con su misma nariz, sus mismas orejas, su misma barbilla. Yo a esos señores les diría que uno y no más, Santo Tomás. O, ya puestos, me las arreglaría para desconectar el congelador, porque está claro que son gente que se tiene en muy alta estima, y nos sobran motivos para creer que la petulancia es hereditaria.
Encaramos la recta de final de curso con algunos interrogantes que iremos despejando antes de que las olas de calor vuelvan a invadirnos. ¿Conseguirá Trump ir imponiendo su programa pese a los crecientes obstáculos que se está encontrando en el asunto de los aranceles, en la negativa del Supremo a que siga deportando migrantes, en la oposición de emblemas como Harvard, o en la pérdida de 9 puntos de popularidad? ¿Y Europa? ¿Estará a la altura, sabiendo concitar cautela y firmeza? ¿Aprovechará el momento para avanzar en su construcción?
"Cuando te parecía que todo seguía igual, y que tus amigos exageraban, ni la justicia, ni la libertad, ni otros derechos rigen para ti. Menos mal que funcionan los semáforos"
Muchos problemas podrían evitarse si, en vez de cultivar tanto la rigidez que anida detrás de la aparente blandura de las ilusiones, cultiváramos la posibilidad, mucho más inestable y más tierna, del hallazgo y la sorpresa. Pero pocas veces nos atrevemos a encontrarnos con lo que no sabíamos que nos íbamos a encontrar.
José Luis ha sido el primer Papa que nació en América, el primer Papa que habla español, el primero, que yo sepa, que dio clases de literatura y el primero también que profesor de jesuita. Fiel a su vocación de dar la sorpresa, Francisco ha tomado la decisión de no morirse todavía cuando hace un mes quien más, quien menos andaba afilando a su obituario y tomando el cursillo de vaticanista express para apostar por este cardenal o sopesar las opciones de aquel otro. Propio que parezca, Francisco no ha podido sentarle mejor seguir con vida. Porque en un mundo enloquecido entre Trump y Putin, entre guerras y aranceles y guerras, de verdad parece que es un hombre de fe, el único que a veces pone un poco de razón.
Siempre me ha parecido curioso que se insulte a las mujeres con el llamado oficio más antiguo del mundo. Es un hecho, por desgracia, culturalmente universal. La prostitución es un acto mediante el cual un hombre paga para tener acceso a la intimidad de una mujer y mantener relaciones sexuales con ella. Es decir, se trata de alguien que mercantiliza algo que suele ser o debería ser gratuito y consensuado. Se entiende que apetecible y gozoso para ambas partes. Contrata el servicio, lo que hace es adquirir algo que, en principio no es un bien un objeto, sino un ser humano. Visto así, ¿a quién degrada más este acto, a la prostituida, la consumida, la alquilada, la adquirida o a quién es capaz de comprar el sometimiento de otra persona? ¿A quién podemos considerar moralmente reprochable, a la que es degradada o a quién degrada? Y aun así, el insulto es siempre para ella.
A veces es imposible superar el lenguaje cinematográfico. El primer juez se llama Juan Carlos Peinado y se ha convertido en un personaje casi popular. En su labor de instrucción del caso, Begoña Gómez ha llamado a declarar a tanta gente que, como ha dicho el ministro Planas, ya solo le faltan 48,5 millones de españoles por interrogar. La segunda se llama Nuria Ruiz Tovarra y es la jueza que instruye la catástrofe en Valencia del 29 de octubre. Es una perfecta desconocida y vive en el anonimato. Tan solo se conocen sus autos, es decir, la única palabra que interesa de los jueces.
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