No vacunarse no es un acto de libertad es un acto de insolidaridad,
es un acto de de ignorancia, es una acto de egoísmo. No solo porque ya está más
que demostrado que las vacunas no tienen, apenas, efectos secundarios y que,
sobre todo, son eficaces, es porque la decisión de no vacunarse afecta al resto
de la sociedad. Si un no vacunado se infecta, y es más fácil que lo haga, se
convierte en un peligro para todos. Algo así como el que coge el volante después
de haber bebido. No es su problema, es también el problema de todos los coches
con los que se va a cruzar. Cuando los no vacunados ingresan en los hospitales, y es más probable
que lo hagan ellos que los vacunados, vuelven a poner en peligro a los
sanitarios y vuelven a tensar a la sanidad. No vacunarse no es un acto de
libertad individual, es un acto de mezquindad.