
Sign up to save your podcasts
Or


Joaquín Estefanía reflexiona sobre la falta de credibilidad en los discursos de la presidenta de la Comisión Europea.
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre la decisión del Tribunal Supremo de someter a juicio al fiscal general del Estado por un delito de revelación de secretos.
La crispación con fosas y atentados irresponsables contra sentido común acaba por extender la idea de que todo es mentira, todos son iguales, nada resulta verosímil. Desde el punto de vista de las opiniones y la información, la consecuencia que más me preocupa es el disfraz de la equidistancia. Parece que lo justo es quedarse en el medio de las discusiones para no ser partidario de nada.
Ni el PP ni el PSOE entienden que la gente se siente cada vez más desconectada de unos partidos que parece que han renunciado a resolver los problemas reales y se entregan a la trifulca y al desgaste constante del adversario en las dos cuestiones que más preocupan a la ciudadanía: la vivienda y el deterioro de los servicios públicos de los trenes a la sanidad. Ambos partidos están saboteando más que proponiendo soluciones.
Soledad Gallego-Díaz reflexiona sobre la incapacidad de la vicepresidenta de la Comisión Europea de expresar una opinión propia sobre los crímenes de guerra en Gaza.
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre la derrota de Javier Milei en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires.
El Gobierno de Sánchez se ofreció a condonar una parte de la deuda autonómica, y los mismos presidentes del PP que empezaron viéndolo con buenos ojos dicen ahora que nanay. Donde dije quita, quita quita.
Nadie le conoce una idea feliz o un pensamiento mínimamente elaborado, pero se ha ganado el respeto de su viejo amigo Alberto Núñez Feijóo por su indignidad dialéctica. Su última aportación, por decirlo de alguna manera, ha sido decir textualmente que “podemos empezar a cavar la fosa donde reposarán los restos de un gobierno que nunca debió haber existido”. La frase es tan miserable y ruin en un país en el que todavía están enterradas miles de personas asesinadas en cientos de cunetas que ni siquiera merecen ser analizadas. Es pura bajeza moral.
Mi máxima aspiración, con este horizonte vital, sigue siendo instalar una cubierta de policarbonato con mis propias manos en el patio del piso, para que no llueva.
Aunque Israel ya ha matado a unos 60.000 de los actuales residentes, esos palestinos que por razones inexplicables se empeñan en vivir en Palestina, aún quedan muchos por asesinar. Paciencia. Completar un genocidio no es cosa de dos días.
From the publisher's feed

4 Listeners

65 Listeners

47 Listeners

14 Listeners

170 Listeners

14 Listeners

5 Listeners

1 Listeners

111,866 Listeners

30 Listeners

237 Listeners

1 Listeners

1 Listeners

7 Listeners

6 Listeners

4 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

2 Listeners

0 Listeners

4 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners