Conectándose con el infinito.
“Sin respiración, el cuerpo no tiene ningún valor. La respiración es el principio de la vida. Entre Dios y tú, la respiración es el nexo. Si el poder de la respiración puede conectarte con Dios es mejor la conexión. La meditación en la respiración es la meditación más elevada. Dios se conoce en el yoga tradicional como Preenpathi, el maestro de la respiración, y como persona se conoce como Praani, que vive de la respiración.”
“Por eso tu relación es entre Praanpathi y praani. Ahora puedes agregarle matices: la respiración cristiana, la respiración judía, la respiración hindú, la respiración Sikh, la respiración musulmana, pero esto no tiene ningún sentido. La respiración es la respiración. Entre la praanpathi, el sostén de la respiración, y el ser que respira, que es el praani, hay un vínculo directo y poder experimentar esto por medio del ejercicio.
Luego cambia de lado y cierra la fosa nasal izquierda. Inhala a través de tu fosa nasal derecha. Canta “ONG” de manera que el sonido salga por la fosa nasal derecha. La boca está abierta, pero nada sale de ella, el canto sucede a través de la fosa nasal derecha de la misma manera que con la fosa izquierda. Continua durante 3-11 minutos.
Hay cuatro reglas que deben ser observadas en la práctica de esta meditación:
1. Se requiere que descanses continuamente de la práctica, que no resumas inmediatamente tus actividades.
2. La respiración no debe salir por la boca.
3. La respiración vibra bajo la parte de atrás del paladar superior.
4. Si necesitas sonarte la nariz, asegúrate de tomarte el tiempo suficiente para hacerlo, aun en medio del canto. Se sensible y si tienes la fosa nasal tapada, no hagas esta meditación.
Esta meditación activa poderosamente el lado izquierdo del cerebro y el lado derecho del cerebro. Abre la mente y es más poderosa dependiendo de cual de las fosas nasales este activa en ese momento de modo que asegúrate de descansar después de la práctica.
“Los labios que durante eras desarrollaron el yoga se sentaron y trabajaron, de una persona a otra. Cuando estaban seguros de haber dominado una técnica (que, era, cómo debía hacerse y cuáles eran los resultados), hacía que las instrucciones fueran grabadas en hojas de bambú. Tomo años y años perfeccionar la enseñanza de esta técnica.”
Desarrolla esta meditación de manera lenta y suave con sofisticación. No es un viaje del ego. Comienza con 3 minutos de cada lado y con práctica, incrementa hasta llegar al tiempo completo de 11 minutos para cada lado.