ZARAGOZA TE HABLA

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By MANUEL ALCAINEHistory
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ZARAGOZA TE HABLA episodes

  • Zaragoza te habla. El proyecto del alcalde Burriel
    En el año 1840, Miguel Alejos Burriel era el alcalde de la ciudad de Zaragoza, y a la vez, presidente de la DPZ. Eran los años de la Regencia del general Espartero, en los que la incipiente burguesía española era considerada liberal y progresista, y estaba empeñada en impulsar medidas de desarrollo como la desamortización de bienes eclesiásticos, y la constitución de un mercado unitario sin aduanas interiores. En esta línea, Alejos Burriel ha pasado a la historia por su breve ensayo titulado “El Porvenir industrial de Zaragoza”, donde proponía que, al igual que ya sucedía en Inglaterra, Suiza, e incluso Cataluña, se aprovechara la fuerza motriz de las aguas, del Canal Imperial en este caso, para impulsar la economía local. En primer lugar, reforzando las industrias ya existentes, como los molinos harineros y batanes, y proyectando luego nuevos establecimientos como telares y talleres textiles que utilizaran la energía hidráulica proporcionada por el desnivel, estimado en unos 30 metros de caída, desde el cauce del Canal. De esta forma, y adaptándose al aterrazamiento natural desde la playa de Miraflores, la calle de Lapuyade, y el camino de las Alcachoferas, proponía establecer un nuevo y gran barrio industrial que se habría de extender entre el cabezo de Buenavista, el paseo de Ruiseñores, y hasta el camino de San José, vertebrado por calles regulares y ordenadas. Las industrias textiles que allí se habrían de establecer, tendrían como materia prima los productos vegetales producidos en la propia ciudad y su zona de influencia, como el lino, el cáñamo, la lana, y la seda. Con estas medidas, Alejos Burriel estimaba que la población de Zaragoza (entonces, de unos 45.000 habitantes), podría alcanzar en poco tiempo la descomunal cifra de los 300.000, cifra que sólo alcanzó a comienzos de la década de los años 60, pero del pasado siglo XX. Además, y para establecer una ruta moderna por la que exportar las mercancías producidas, propuso canalizar el Ebro desde Zaragoza hasta Tortosa, recuperando de esta forma el proyecto ilustrado del Canal Imperial de utilizar la navegación como vía de desarrollo.
    Este interesante proyecto utópico ha quedado como uno de los primeros intentos teóricos de desarrollo de Zaragoza en el siglo XIX, utilizando la industrialización como optimista panacea para solucionar en poco tiempo el subdesarrollo económico y social del país.
    4 min
  • Zaragoza te habla. El Convento de San José
    Tras un establecimiento provisional en el Arrabal, a finales del siglo XVI fue fundado el convento de la orden de los carmelitas descalzos de San José, extramuros de la ciudad de Zaragoza, en la margen derecha del Huerva, junto al camino de Tortosa, e inmediato al puente de piedra sobre el cauce de ese río, al que pronto daría nombre (puente de San José). Contaba este convento con 4 hectáreas de buena tierra de cultivo, olivos, una fábrica de paños y sayales, y tres pequeñas ermitas entre la huerta. Las instalaciones conventuales tenían capacidad para casi 100 frailes, y contaba con una gran iglesia barroca de planta basilical, y un claustro de dos pisos. Este convento resultó destruido en los asedios franceses de 1808-09. Fue reconstruido en 1814, hasta que en 1835 fue desamortizado y convertido en presidido estatal hasta 1900, siendo denominado “Penal de San José”. En 1908 fue reconvertido en cuartel del ejército de tierra, del ramo de Intendencia, hasta 1971, en que estas instalaciones fueron incluidas en la gran “Operación Cuarteles”, y vendido al ayuntamiento, que unos años después lo derribó para urbanizar la zona, prolongando el camino de las Torres hasta el Ebro, creando nuevas zonas verdes y viales.
    Los carmelitas descalzos de San José, después de dejar este convento, estuvieron ausentes de la ciudad, hasta que regresaron en 1897, provisionalmente en el barrio de las Delicias, y desde 1944, en su actual ubicación, en la parroquia de San Juan de la Cruz, en la calle del mismo nombre.
    Fue la presencia de este convento la que, por asociación, dio nombre al camino que hasta entonces era denominado “de Torrero”, y que desde entonces, se llamó “de San José”. Más adelante, el camino de San José fue redenominado como avenida de San José, hasta nuestros días.
    3 min
  • Zaragoza te habla. La Granja
    La Granja Agrícola, o Granja Modelo de Zaragoza, inició su actividad en 1881 como lugar de estudio, desarrollo y experimentación de nuevos cultivos, especialmente aquellos vinculados a usos industriales e intensivos, el fomento de nuevas especies de ganadería, la difusión de conocimientos agronómicos, y la introducción de la mecanización en el campo. Sin olvidar logros como la introducción de nuevas plantas forrajeras, el proceso de selección de semillas, la fertilización del suelo mediante abonos inorgánicos, y el uso del barbecho, su éxito más destacado fue la difusión de la remolacha azucarera como alternativa al azúcar de caña de las colonias antillanas. El cultivo de esta remolacha propició la edad de oro de las industrias azucareras en la Cuenca del Ebro, con varias instalaciones de ese tipo en la ciudad de Zaragoza. El mantenimiento de su compleja maquinaria aceleró el surgimiento de talleres y fundiciones en la ciudad, y sus trabajadores formaron parte de la primera clase obrera en Zaragoza.
    Las instalaciones y campos de cultivo de la Granja se extendían entre el camino del Puente del Virrey, el de Cabaldós, y la estación de Cappa, luego de Utrillas. Su actividad quedó suspendida tras del golpe de julio de 1936, y como en otros casos, los pabellones de la Granja fueron también reutilizados como cuarteles militares, en este caso parece ser que de tropas indígenas que los fascistas se trajeron de las colonias del norte de África. Después de 1939, la Granja retomó la experimentación, como en el exótico intento autárquico de implantar el cultivo del algodón, pero pocos años después, una gran entidad de ahorro local impulsó su propia granja de experimentación en Montañana, y la original “Granja” fue abandonada, expoliada y olvidada, hasta que a finales de los años 70, recuperada la democracia local, fue reivindicada vecinalmente para construir escuelas y equipamientos de barrio, como un parque, e instalaciones deportivas, y terminó derribada.
    6 min

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