De la cantidad de destituciones y renuncias en lo que llevamos de esta administración -inéditas en los 83 años de existencia de la Caja Costarricense de Seguro Social- sin duda la de doña Marta Rodríguez ya tiene un capítulo propio. El Ejecutivo le tiene tal ojeriza que la ha despedido del cargo dos veces, pese a que su nombramiento es resorte exclusivo de los trabajadores y no del gobierno.
Electa por unanimidad para un muevo período en mayo del 2022, fue destituida de manera ilegítima y la Sala Constitucional ordenó su reinstalación. Ahora el 4 de agosto desde Zapote le mandaron un nuevo despido argumentando un procedimiento disciplinario, por haber votado a favor un aumento salarial de ₡7.500 a 63 mil empleados en el 2022, misma razón que provocó la destitución como presidente Ejecutivo de Álvaro Ramos.
Según la Unión de Empleados de la Caja el proceso fue viciado y desproporcionado, con evidentes motivaciones políticas.
Doña Marta conoce la institución como pocos directivos y ha sostenido posiciones críticas con relación a la postergada construcción del Hospital de Cartago, los sobreprecios en la contratación de Ebais (caso Barrenador) las irregularidades con el Edus y más recientemente respecto del ERP-SAP (sistema de planificación de recursos empresariales), cuya implementación obvió los señalamientos de algunos directivos, como resultado de lo cual hoy hay problemas en los pagos a proveedores, subsidios de incapacidad, distribución de medicamentos y -aunque parezca mentira- hasta con la compra del papel higiénico.
Por todo eso conversamos con la Sra. Rodríguez.