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No escarmientan.
Después del batacazo del candidato de Pedro Sánchez en Extremadura, el procesado por la Justicia Miguel Ángel Gallardo, la siguiente será la exministra y portavoz sanchista, Pilar Alegría.
Ya comenzó el inicio del fin del sanchismo.
Pedro Sánchez se ha llevado un batacazo en Extremadura que le está complicando la vida. Por primera vez, el golpe electoral —y ya van unos cuantos— le ha dejado sin aire y ha perdido el agarre que tenía sobre el PSOE.
José Luis Ábalos y Koldo García han decidido que no se van a callar.El exministro y su exasesor son una bomba de relojería para Pedro Sánchez y el PSOE. Es lo que tiene la cárcel, que ablanda a cualquiera.
Lechazo tremendo en Extremadura.Aunque todos lo sabíamos —menos Tezanos y algunos engañados en Ferraz—, el descalabro electoral en Extremadura, aun siendo previsible, no ha sido menos duro para Pedro Sánchez y el PSOE.
Pintan bastos para la ‘Zeja’.El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha campado a sus anchas durante años, haciendo de ‘embajador’ de la dictadura chavista de Nicolás Maduro y de otros regímenes tan democráticos como el chino.Sin embargo, parece que se le va a acabar la fiesta.
No escampa en Moncloa. Ni en Ferraz.
La lluvia de escándalos que salpican al Gobierno, al partido y al círculo íntimo de Pedro Sánchez es incesante.
Cada día trae un nuevo imputado, un nuevo detenido o como mínimo, una nueva comparecencia en las Comisiones de investigación, como la de Santos Cerdán en el Senado.
Vergonzoso.
El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha acudido hoy a la Comisión de Investigación sobre el llamado caso Koldo en el Senado no para responder ni asumir responsabilidades sobre sus presuntos chanchullos, sino para dar pena.
No paran de caer bombas en Moncloa.
Y Pedro Sánchez, aunque diga que la cosa no va con él, ya no puede escapar.
El último en entrar de lleno en las tramas de corrupción que salpican a su Gobierno, a su partido y a su círculo íntimo es su gurú político, José Luis Rodríguez Zapatero.
Pedro Sánchez llega a su tradicional balance de fin de año en el peor contexto político desde que aterrizó en La Moncloa. Mientras él se esfuerza en proyectar una imagen de estabilidad y de “resistencia”, el PSOE acumula casos de corrupción y denuncias de acoso sexual que han abierto una grieta con sus socios y con sus votantes, que ponen en duda la viabilidad de su permanencia en el poder.
Aunque se empeñen en negarlo, los indicios son cada vez más innegables: Pedro Sánchez ha transformado al PSOE en una auténtica mafia que ha delinquido desde el primer momento en que llegó al poder.Los chanchullos que han aflorado reflejan que la cosa no era solo de “esos señores que pasaban por ahí” llamados José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García.
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