A falta de pocos días para las elecciones de medio mandato, el presidente de EEUU, Joe Biden, es testigo privilegiado de cómo su mundo unipolar y de excepcionalidad, se cae a cachos. Y para empezar, lo primero que tendría que recoger serían los pedazos del Congreso, ante una ciudadanía que ya no aguanta los avatares de la economía estadounidense.