Amor de Escalera

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Amor de Escalera episodes

  • El pitbull y la hiena II
    La hiena escucha un ladrido y lo siente como un espejismo, como Eva corre a esconderme detrás de la toalla, mira por la puerta de la jaula.
    Ahí está el pitbull que quiere morder a la hiena. El encuentra la excusa perfecta, para que la hiena abra la jaula, sin saber que la llave y el corazón de la hiena siguen en su boca. El pitbull entra, se vuelve territorial y orina cada rincón. Quiere verificar si sigue siendo el dueño de la hiena. Arranca su toalla y vuelve a quedar como Eva, la acerca, la muerde en la barriga y casi le arranca la piel. Ella se retuerce de dolor y al mismo tiempo de placer. La somete y logra que se ponga de rodillas y baje la cabeza. No logra contener el placer que le produce controlarla y ver como muere de placer. El siente que ella no está igual, el cree que es por la manada, pero la verdad, le produce asco la imagen del pitbull con la mona de hocico chato. La voltea y como si fuera un felino estrangula su cuello con los dientes, ni él entiende como su mandíbula no se atasca. La penetra y la hace aullar, se retuerce como gata en celo y eso lo hace dejarse ir hasta embriagarse con los movimientos de la hiena. No quiere soltarla pero lo hace.
    Ambos ladran y aullan. La hiena lo mira y lo ve alejarse, quiere que se quede y cierre la puerta. El pitbull se va confundido, la hiena logra abrir los ojos, no sabía que los tenía cerrados. El pitbull se devuelve pegando a la hiena a su pecho, la hace olerlo. Ella cae de rodillas, de hecho siempre lo estuvo, porque su corazón sigue latiendo en su boca. Tan fuerte como late el corazón de Matilde.
    3 min
  • Memoria bajo la lluvia.
    Olerte! Escuchando la lluvia comienzas a recorrer mi sistema límbico, lo seducen tus recuerdos. Por un instante cierro los ojos y mi lengua junto a mis dientes se desplaza, arropando mi labio inferior. Se humedece y el calor traspasa ese umbral y cae en una realidad alterna. Tus manos comienzan a dirigirme. La euforia con un toque de frenesí hacen que la lluvia comience a caer por mis muslos, erizados. Solo tú produces lluvias torrenciales y creas ríos descontrolados, sin orilla. Mi escenario mental comienza a cambiar, hay tres camas, un techo roto, ventanales por doquier y un calor exuberante que arrastra gotas por tu cuerpo impregnadas con el sello de tu olor. Mi cuerpo traduce la veracidad de ese recuerdo, se queda reposando en el por varios minutos. La memoria. Mi naríz queriendo extraer el aroma, pérdida en el espacio de tu entrepierna. La sístole recorre un maratón y gana el último suspiro, los latidos que circundan y retuercen los músculos que nunca fueron ejercitados por Kegel, sino por el animal que tiene de frente. El horror vacui deja de existir todo es luz, sol, no hay nada, todo es algo. Todo es memoria.
    2 min
  • El pozo
    Desde el pozo mirando al cielo. Veo el Pentacornio pasearse frente a mi sombra. No puede eliminarla porque sin alma anda caminando hoy. El pozo fue hecho con cristales que brotan de mis ojos, haciendole entender a la lluvia que perderá ante mi profundo dolor. Es imposible que sus gotas llenen el pozo primero que mis ojos, porque nada duele más que un amor por primera vez sentido, lleno de excepciones, de verdades, desafíos y delatores.
    Me siento en un pozo lleno de cristales que forman olas. Ato con una soga al corazón. Del otro lado le ato sus mentiras. Lo suelto despacio y llega al fondo donde hay frío, soledad y dolor. El corazón es irreverente, aún ahogado por las mentiras sigue latiendo, tan fuerte que un sonido hace retumbar las paredes del pozo y los cristales que aún brotan crean una canción que grita su nombre. No había experimentado jamás increíble y único sentimiento. Tan feroz que salta como pez sacado del mar. De la parca que quiere labrar su destino. Se resiste. Late tan fuerte que aún puede ser escuchado desde el fondo del pozo, hasta Ganímedes. Sigue tan vivo que aún provoca que se ericen los sentidos, sin sentido. Que produce pensar en los labios del pecado.
    3 min
  • El pitbull y la hiena!
    Ya no quedan las pinturas en mi cuerpo, los paisajes rojizos, con verdes azulados que producían sus caricias, ya la sabana ve salir el sol sin una gota de placer.
    Y como león hambriento que huele el pecado, toda una manada busca embestir a la presa, morderla, lamer su sangre, hasta devorar sus huesos. Tiene el cuerpo de una hiena y el alma del cordero. La llave de su jaula la tiene entre sus dientes el pitbull que arrancó de una mordida en el cuello, su corazón y sus arterias. Ahora la hiena camina sin el cordero, y el pulpo a entrado a sustituir en su cabeza ese vacío. Ha comenzado a vivir como el pez león, por eso en sus dientes y sus garras se producen venenos, para mantenerlos alejados a todos.
    Pese a eso la manada quiere embestirla, está sorprendida que aún mordiendolos con su veneno, y con la jaula y el pitbull de por medio, quieren avanzar hacía ella. Ella no entiende el instinto suicida que ha comenzado a experimentar la manada.
    Será que quieren alimentarse de la transformación impoluta que le produjo la ternura del pitbull.
    Ellos realmente no la encuentran, está en ese lugar del recuerdo en el cual es difícil saber dónde comienza el amor y termina la agresión. Ella conoció al pitbull, se parece a ella, sabe que tiene gustos que no le cuenta a nadie, que a sufrido grandes latigazos en su cuero, de esos que te cambian las preferencias. Juega como un operador sigiloso, dulce y compasivo. No sabe qué la hiena lo sabe todo y aún así desea que siga mordiendo su carne, su alma y sus huesos. Desde que estuvo dentro ella, lo intuía. Cuando aprendemos a reconocer las vibraciones, es imposible no recocer el olor del amor y el dolor aún cuando está lleno de matices.
    La llave sigue en la boca del pitbull, esperando que algún día abra la jaula y devuelva el corazón que lleva en su boca.
    4 min
  • Gracias, gracias, gracias!
    Gracias, gracias, gracias! Y fue perfecto dejar que esa persona me lastimara, fue extraordinario amar por primera vez a un nivel nunca soñado, fue increíble querer ser mejor persona y no solo para tus hijos. Aprender que el que ama nunca pierde y que lo otorgado siempre será tuyo. Gracias, gracias, gracias a la persona que me enseñó justo lo que necesitaba. Lo aprendido es tan valioso como lo que otorgué, es mío y me toca a mí decidir qué hacer con ello. Mujer, se tan buena pero tan buena, entrega de verdad, para cuando a tu cara llegue una bofetada, al universo no le quede de otra que devolverte lo que haz sido multiplicado por siete.
    2 min
  • Ocho mojitos!
    Ocho mojitos! Olor a yodo, arena caliente, el resplandor del medio día juega con el sol que lucha por no acostarse y la luna seduce nuestras manos entrelazadas qué escuchan canciones. Su lengua se pierde en mi boca y una mente embriagada escupe verdades qué luego recoge dejando dudas. Ocho mojitos! Su voz canta odas camino a la guillotina junto a su presa: A celebrar con las copas vacías El gusto de no habernos conocido... Ocho mojitos! Y se conocieron. Ocho mojitos! Frente al mar. Ocho mojitos! Con un orgasmo. Ocho mojitos! Y se amaron. Ocho mojitos! Y eran uno frente al espejo. Ocho mojitos! La besaba sin parar. Ocho mojitos! No te he mentido Ocho mojitos! Tengo miedo Ocho mojitos! Que toda esa mujer que eres tú, sea mía Ocho mojitos! Que de verdad me ames Ocho mojitos! Le sacó el corazón. Ocho mojitos! Lo mordió en silencio. Ocho mojitos! Se desangró en su boca. Ocho mojitos! Respiraba más lento Ocho mojitos! Yo si te amo! Ocho mojitos! Y Matilde acabó por tirarse en el río.
    2 min
  • Me habías hecho olvidar!
    Me habías hecho olvidar, como se siente que agarren tu mano mientras caminas por locetas coloniales, que te busquen a tu casa y te presuman como un trofeo. Me habías hecho olvidar el valor de las citas bajo la luna, el placer que produce una conversación profunda entre tapas y copas, entre la multitud, pero abstraída de ella. Me habías hecho olvidar los detalles cursi. Me habías hecho olvidar lo que es sentirse reina, sin que tenga que ser articulada la palabra.
    1 min
  • Joker 0904 {imagen con desconocimiento de autor}
    Debe ser doloroso que quien decida estar contigo le tengas que pagar los favores, la compañía y los polvos. Debe ser muy triste que a quien tengas a tu lado no te haga levantar la mirada de orgullo, ni te diga un te amo sincero. Cada quien labra su destino, el que decide volver constantemente al pasado aunque sueña con un gran futuro. El que decide cambiar su presente y crear un nuevo futuro. El que aún cuando es lastimado decide sacar la mierda, usarla como abono y permitir que el jardín de su alma florezca. El joker nunca ha reído y es doloroso ver sus dientes llenos de lágrimas.
    1 min

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