La gran soprano norteamericana, recientemente fallecida, es objeto de nuestro rendido homenaje. La escuchamos en el terrorífico lied de Schubert Der Zwerg (El enano) y con ello rememoramos su primera actuación en Madrid, en los últimos sesenta. Luego, en la cavatina de la Condesa de Las bodas de Fígaro de Mozart, Porgi amor. Sigue un espiritual, género en el que era maestra: My Lord. Inmediatamente, dando un espectacular salto, nos vamos al mundo wagneriano, en el que la cantante también ofreció grandes interpretaciones. Primero dos páginas de La walkiria: Du bist der Lenz, fragmento de su dúo con Siegmund, y Nicht sehre dich, con su gran frase de despedida. Grausamer!, del segundo acto de Parsifal, nos muestra las bondades de su acercamiento a Kundry. Cerramos, para desengrasar, con la gentil aria de Idamante del Idomeneo mozartiano, Il padre adorato.