El proyecto Hedatu lleva años acompañando a personas migrantes en sus procesos de inclusión. Personas cuyos procesos migratorios han resultado fallidos y que han finalizado en la exclusión más radical: la prisión. Jorge Muriel, Responsable de Pastoral Penitenciaria, afirma que posibilita "una parada en el camino para volver a empezar", ordenarse y establecer nuevos retos. También, apoyarse en el grupo, tener un soporte que hasta el momento no se había tenido, e impulsar de nuevo un proyecto de vida con fuerzas e ilusiones renovadas.
Asociación BidesariMiguel Romillo, de la Asociación Bidesari, señala que son muchas las dificultades que presenta el colectivo. "Confluyen los problemas específicos que sufren las personas privadas de libertad junto a la problemática que se encuentra la población inmigrante en particular", apunta. Miguel cita las siguientes:. Desconocimiento del idioma, limitando su defensa y obstaculizando su acceso a derechos básicos, dándose situaciones de indefensión.. Problemas de documentación, carencia de pasaportes, imposibilidad de renovar en embajadas o consulados.. Ausencia de redes afectivas cercanas, sociales o familiares. Denegación de permisos penitenciarios por no disponer de red y traslados a otros centros penitenciarios alejados de la comunidad de acogida.
Piso de inserción
Jorge comenta que desde Hedatu se "acompaña desde el interior de la prisión, facilitando una salida progresiva a un piso de inserción". "Empatía, cercanía, apoyo y escucha", un lugar donde sentirse seguro y recibir un impulso para seguir adelante.Hedatu es un espacio en colaboración con Cáritas Bizkaia y también subvencionado por el Gobierno Vasco y la Fundación Víctor Tapia-Dolores Sainz.