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Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición Perú:
Les cuento la más reciente (habiendo saltado algunas). Para que sepan desde ahora el señor sol, que usualmente es mi amigo fiel, acá es un poco diferente. Al parecer estar tan alto y tan cerca de él te hace más su siervo que un fin de semana en Culebra. Anoten eso, no repitan mis papelones por favor. Entonces, me he puesto un poco rojita tomatito en el camino a Machu Picchu, además de mega seca por el frío, así que he decidido tratarme tal cual lo hago en Puerto Rico, a puro aceite de coco. Al parecer, acá hace falta de que plastas de vaselina, así de seco y frío y sol, un clima bien loco pero que se disfruta. Claro, que me he dado cuenta de que no funcionó en una guagua de 6 horas que terminó siendo de 8 horas sin ningún tipo de acceso a nada que no fuera esperar sentada. Finalmente, llego a Puno y logro, entre otras aventuras, llegar a la botica (farmacia con empleados que te recetan pero ninguno es doctor, super nebuloso, pero es de las cosas que más me han hecho reír acá). Agarro de todo: cremas, manteca y hasta vaselina (porque justo ahí noté que no podía ni sonreír). Llego al hostal, me miro en el espejo y........ mi carita parece que fue a la guerra, pero de que grietas, pellejos, tonos rojos, marrones y violetas y to'a la pendejá' (porque this is how we do it, con baile y todo) (insertar carita riendo por no llorar). Ahhhh, en serio, no me debería dar gracia pero pues, esto es lo mío jeje
Al otro día se supone que arranque a eso de las 6:30 AM para agarrar un bote para quedarme en el lago de un día para otro y visitar un par de islas. Decido no dejarla caer y, literalmente, me vacío el pote de vaselina en la carita de esa tipa que en verdad ni se parece a mi pero iba a ir en representación mía al otro día a como de lugar. Por la mañana me levanto y no encuentro ni cómo pasarme la mano por la cara con el agua, ahora hemos añadido líneas y puntos blancos a la obra de arte que ha decidido ser mi cara (insertar ojitos muy grandes con lágrimas a punto de caer pero riéndose). En serio, me reía y decía "¡en serio!" como una anormal.
Me armo de valor, y me enjuago un poco, ya son las 7:15 AM. Me resigno a quedarme en el cuarto encerrada como el pequeño mostrito que soy, me embarro en vaselina de nuevo, y me meto a la cama como una niña malcriada.
Bendiciones a su manera, hubiese perdido mi vuelo si todo hubiese ido con el plan original, continuamos firmes en que la vida me manda lo mejor y lo peor, en el orden adecuado.
31 de mayo de 2016
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición regalos de adultos grandes y serios:
Hace un poco más de dos años me convertí en madrastra, o quizás conseguí dos nuevos mejores amigos, no estoy del todo segura. Creo que está de más decir que el proceso ha sido más difícil para Miguelo que para nosotros, pues ahora en lugar de dos hijos tiene tres. Llevo unos cuantos años sin hacer regalos, larga historia para otra bitácora, pero aquí estaba, buscando un regalo para los nenes, Miguelo todo emocionado entrando a las tiendas porque le encanta ir de compras, y yo arrastrada y casi con una perreta de protesta. Me está enseñando opciones y de momento vi un carrito de control remoto miniatura que se guarda dentro de un reloj que te pones en la muñeca, y no escuché más nada, 3 de mis grandes pasiones combinadas, que felicidad. Él quería otra cosa, pero al final ganaron los carritos. Cogió dos, y empezó a caminar a la caja, le seguí con el tercero y finalmente una sonrisa después de la perreta; porque será más divertido para ellos jugar entre los 3 que jugar solos… obviamente.
27 de diciembre de 2019
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Bitácora de aventuras, edición el progreso:
Cuando empecé a trabajar en el Café un día le enseñé, orgullosa, un patrón que se formaba dentro de la caja de sorbetos a Ema, el más hermoso. Él, no solo me miró raro, sino que se encargó de armar un chiste para vacilarme con los demás compañeros que duró varias semanas. Me dio más risa que molestia, al final, yo sé que ese tipo de observación y búsqueda de patrones no era su principal interés en la vida, a él le gustaba el baloncesto, y hablar de Kobe Bryant, entre otras cosas. Por mucho tiempo, lo seguí de largo cuando hablaba de baloncesto, y no le mostré más patrones, porque decidí meternos a cada uno dentro de un cajón, al parecer, mi entendimiento en ese momento de la vida era que había gente intelectual que hablaba de patrones y de la vida, y había gente que perdía su tiempo viendo y hablando de baloncesto y no merecían el mío. Que "huelebicha" mano, a veces me miro a mi misma y me doy cuenta de las ocasiones en las que la arrogancia me ha hecho perderme de oportunidades de aprender. Con los años, casi sin darnos cuenta, y sin discutirlo nunca, empezamos a tener intercambios en conversaciones inesperados. Un día, hablando sobre el curso de italiano que cogí en la universidad, Ema me dijo que Kobe (su ídolo) sabía italiano. Me hizo una mini biografía y me explicó que su papá jugaba en Italia y vivió allá, entre otras cosas que me parecieron super interesantes de este personaje que solo tildaba como un "tipo que juega cabrón y es lo único que hace" (la arrogancia otra vez). Después de eso nos sentábamos a hablar durante horas todas las noches, yo aprendiendo sobre "la vida diaria", como le llamamos desde entonces, cosas que van desde explicaciones de redes sociales hasta conversaciones que no debo tener en la calle porque las van a considerar extrañas y me van a mirar raro (no funcionó y las sigo teniendo, pero al menos desarrollé la habilidad de darme cuenta cuando lo hago, aunque a veces ya es muy tarde); y yo, contándole de artículos que había leído, sobre el baloncesto y otros temas del deporte puertorriqueño. ¡Que mucho sabe de boricuas destacados! Hablando de esto, mis hermanas acaban de preguntar por el dura challenge en nuestro chat, y exactamente a la misma vez un carro pasó con la canción por la calle; ayer la escuché por primera vez y los nenes del trabajo estuvieron super orgullosos de mi (ellos obviamente no fueron conmigo a Laser en el 2000 a bailar en la jaula a los 14 años jeje). Claro está, como no he visto a Ema hoy no sé lo que es el dura challenge, pero ya me orientará sobre la vida social y diaria, como siempre. Volviendo a la historia, al parecer el intercambio se dio de ambas partes. Un tiempo después, pero antes de la conversación de italiano, Ema llegó un día corriendo a donde mi y me enseñó un patrón en los sorbetos, contento, claro, que lo hizo por el chiste, pero al menos me regaló ese placer de ver los sorbetos ordenados y brillando. Años más tarde, viajaría a México y visitaría Chichen Itzá y vendría emocionado contándome todo lo que aprendió sobre los cálculos astronómicos de los mayas, y esa misma temporada, terminaríamos compitiendo por el primer lugar en el Fantasy (de la NBA, eso es correcto). Me resulta increíble cómo crecimos y cambiamos, con pequeños pasitos a través de los años y casi sin darnos cuenta.
30 de enero de 2018
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La Princesa, la Familia Real, el Balance, La Vida, los Duendes...:
Las historias azules, pueden parecer las más complicadas (para los Mayores de 5 Años), pues desde que nacemos se nos adoctrina a perder nuestra imaginación un día a la vez, y sin imaginación, andar metido en un mundo de criaturas creadas puede ser abrumador. Te prometo que al pasito lo agarras todo con una naturalidad que probablemente termine por preocuparte y te pinte una mancha azul que será casi tan difícil de quitar como la mancha de plátano. En resumen, y para que conozcas un poco de las criaturas de La Princesa, te cuento que:
Mapa y resumen listo, si eres mayor de 5 años y todavía no eres un Recordador, recuerda tenerlo a la mano para las próximas historias azules.
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición el tiempo:
Hace unas semanas me dio bajón de mis hermanas, estoy super sentimental sobretodo porque en una época en la que uno ve a toda la familia no tuve a mi hermanita, y me sentí incompleta. Como le ha pasado a paaaaaaaar de gente, por cuestiones de la vida, ha terminado viviendo temporalmente en Texas, no solo Texas, mano, en Saint Angelo, Texas, lugar que no tiene ni una onza de Caribe, en ningún rincón, por más que busques. Allí está ella, poniéndole un poquito de ese brillo caribeño. En medio de ese sentimentalismo, me puse a ver una película que veíamos mucho de niñas: "Ever After". Como pasa con todo, cada vez que vuelves a ver algo y han pasado unos años, la madurez te da ojitos nuevos, qué maravilla, poder ver lo mismo y que parezca nuevo. El personaje principal, Danielle, tiene una línea que siempre me gustó, que venía de un libro que su papá le regaló cuando niña, y en una escena se la dice, bien "empiqueteá'", al príncipe de Francia: "For if you suffer your people to be ill-educated, and their manners to be corrupted from their infancy, and then punish them for those crimes to which their first education disposed them, what else is to be concluded from this, but that you first crate thieves and then you punish them." Por alguna razón, el haber visto el libro en la película siempre me hizo pensar que era todo ficticio, mi lógica siempre, especial. Ese día me dio con buscar el libro en Google y dije, pendeja, has leído temas que se han derivado de ideas de ese libro y ni te enteras de dónde salen, y me reí, uno tan arrogante siempre, se cree que se las sabe todas. Me puse a hablar sobre mi intención de leerlo esa semana y me mencionaron algo que para mi fue como una iluminación, en realidad es una sencillez, pero me ha hecho la vida feliz. Cuando me mudé a VSJ hace 9 años (puñeta, van 9 años) dejé de escuchar radio, porque dejé de guiar, que era donde la escuchaba. No me hizo falta, y cuando empecé hace poco a guiar de nuevo, tenía el CD y la vida continuaba siendo hermosa y sin radio. Entonces el CD se le dañó a Filomena y decidí encender el radio, lo apagué a los 5 minutos. Después el silencio y los ruidos de la calle me hicieron encenderlo, y unos mes más tarde no aguanté presión, porque pasaba literalmente todo el camino cambiando. Empecé a escuchar vídeos de YouTube porque al menos podía escoger. Entonces vienen ese día y me hablan de los "audiolibros", qué cosa cabrona, qué fiebre. Ahora espero mis 35 minutos de ida y 35 de vuelta a trabajar en Dorado con emoción, como si fuera a ir al cine, de que me he estado tardando 40 jeje Empecé con Utopía y ya voy, en apenas unas semanas, por el tercer y cuarto libro, estoy haciendo el ejercicio de escuchar más de uno para obligarme a prestar más atención y no confundir los personajes. Solo con eso, no hay pérdida de tiempo para aprender, y me alejo de canciones y anuncios que no me aportan nada. También con todo el nuevo conocimiento tengo menos tiempo para pensar en la tristeza de estar "incompleta" por la distancia.
30 de enero de 2018
https://www.youtube.com/watch?v=T1l-NObcDIs
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición Princesas y Otras Historias Fantásticas:
Hace unos días, una de mis hermanas de la vida comentaba su deseo de criar a mi sobrina lejos de las historias de las princesas de Disney. Al principio no lo entendí y hasta triste me puse, tengo una relación ultra especial con todos esos dibujitos, y siento que de muchas maneras me han ayudado a entender la vida y a los demás, pero igual es importante para mí aceptar la opinión de los demás, así que no aporté al tema. Como quiera se me quedó en la cabeza, después de todo, muchas veces mis ejemplos de situaciones de la vida los saco utilizando escenas de las películas, así que tarde o temprano se me iba a zafar frente a mi sobrina ese amor por las películas. Al releer el mensaje, entiendo su preocupación, y al buscar información también entendí que no es una decisión solo de ella, si no hasta un movimiento y todo de boicot a este tipo de historias, la principal razón: no necesitamos un príncipe que nos venga a salvar, y estoy 100% de acuerdo con esa premisa. Desde mi perspectiva, en la mayoría de las películas siempre lo percibí al revés, y me dio mucha gracia leer mas adelante que otra de mis hermanas de la vida lo percibió como yo también desde niña (así que, o no estoy tan loca na', o estamos locas las dos).
Cuando era niña, solía sentir un poco de pena de algunos de los "príncipes", pues sentía que los ponían como unos bobos, y que siempre venían las protagonistas a arreglarlo todo. Como por ejemplo, tuvo que venir Belle a mostrarle la importancia de la biblioteca a la Bestia para que apreciara sus libros y se pusiera a leerlos (ella tenía que ir todos los días al pueblo a alquilarlos), también tuvo que enseñarle a "bajarle dos" a su actitud, y cogerse las cosas con calma, y al final, tuvo hasta que salvarle la vida, a él y a todos en el castillo, dándole amor, y de paso rompiendo los esquemas enamorándose de una criatura que en todos los demás solo inspiraba miedo y odio. Y cuando vi la versión en persona, me enamoré más de ella porque era inventora como su papá, y del personaje de la bruja también, porque al final, como siempre ha estado en mi corazón, sigo comprobando que este mundo es de las brujas que saben usar las plantas y están calladitas observando sin hacer revuelo hasta que llega el momento correcto. Jasmine "cogía" a todos los ricachones que venían a verla y los "ponía como chupa", y no solo los rechazaba, si no que los dejaba a manos de su tigre para que no volvieran. Estaba enfocada en salir y ver la vida fuera del palacio (que ahora que soy mayor me recuerda mucho la vida del Buda), fuera de sus lujos y obligaciones. Y la presentan como una persona buena y dada, que comparte y casi pierde su mano por estar regalando comida (no entendía el concepto de dinero, así de ciega era la crianza en el palacio), y justo ahí conoce a Aladdin, su total opuesto, a quien al final de cuentas "puso 'alante" y lo convirtió en príncipe, haciendo que su papá, el Gran Sultán (en mi opinión el personaje más débil y manipulable de la historia, y a quien presentan como un inmaduro insensible al pueblo jugando con sus juguetes toda la película), cambiara las leyes para que se pudiese casar con quien quisiese (al menos su amor a ella lo hizo pensar en algo más que sus juegos, y ni mencionar lo fácil que lo "cogía de pendejo" Jafar con el cetro). En "Brave", los príncipes y reyes están peleando todo el tiempo, y es la reina quien siempre pone el punto final en la pelea, haciendo falta solo una mirada para conseguir que el rey deje de disfrutar la pelea y trate de terminar la pelea. Y no solo eso, al los intentos del rey fracasar, se levanta calmadamente de su silla y sin mediar palabra (tratándolos como niños indisciplinados) logra que no solo detengan la pelea, sino que le pidan perdón. Esta escena es el único momento en el que Mérida presta atención a la ceremonia y, aprendiendo de su madre, se burla de todos escogiendo el método por el cual deben pelear por su mano (sabiendo que no rechazarían una competencia, y que ninguno sería mejor que ella). Además de todo esto, la pelea contra el príncipe oso, tampoco se hubiese podido ganar sin la reina osa, que es quien único tiene la fuerza para dar esa batalla. Y por ahí podría seguir dando ejemplos, como el hecho de que hasta en la Bella Durmiente el príncipe no hubiese logrado nada sin la ayuda de las tres hadas madrinas.
Hay ciertas escenas que simplemente se me quedaban, y en momentos importantes en mi vida, me he visto a mi misma a través de los ojos de esos "príncipes", como la cara de Maui cuando está a punto de "sacrificarse" por "salvar" a Moana, y se da cuenta de que ella está en el centro del la isla atrayendo a Teka, la cara de Aladdin y el Genio cuando Jasmine se hace pasar por encantada para distraer a Jafar, o la cara de Frollo y todo el pueblo cuando Esmeralda lo reta y desmiente frente a todo el pueblo y le grita: "¡justicia!" como respuesta a su orden de hacer silencio, mientras desata a Quasimodo y le limpia la cara de todo lo que le tiraron los del pueblo solo por ser diferente. Esta escena en particular influenció mi vida a niveles indescriptibles, tenía 10 años cuando salió esta película, y mis hermanas, mi papá y yo en ese momento vivíamos medio en un "régimen de mordaza" en la casa con mi mama, que siempre ha sido muy estricta y conservadora, así que fue algo casi automático que esa escena nos tocara a profundidad. Tanto así que para mis hermanas y para mí desde entonces, cada vez que escuchábamos a mi mamá decir: "¡silencio!" era sinónimo de gritar: "¡justicia!" (con los ojitos, en esa época nadie se atrevía a retarla, excepto yo en una ocasión unos años después mientras fregaba, con el puño arriba con la esponja en la mano, creo que no es necesario explicar la pavera que desata en nosotras hoy en día recordar ese dia). En esa escena, ella le hace un reclamo contra las injusticias cometidas contra los que son diferentes, como su pueblo, por ser de una otra raza. Este personaje, más adelante, entra en la iglesia, y tiene una conversación con la Virgen Maria en la que se pregunta si ella intercedería por su pueblo (sin saber que María a su vez fue marginada) y le habla de que todos "son hijos de dios". También en una pelea con el capitán Febo le contradice cuando él le dice que "pelea como un hombre".
Hoy en día, no me cabe duda de que muchos de mis ideales de justicia y de equidad han sido influenciados por esa escena y ese personaje, que tan tenazmente luchó contra el sistema, arriesgando incluso su propia libertad y su vida, y siendo la voz de miles. Y creo que parte de lo que me gusta de ver todas estas películas (además de cantar) es poder hacer estos análisis al final de la película, que hoy en día hago con mis hermanas y con Miguelo, pero que más adelante, me encantaría hacer con mis hijos y sobrinos. Cada pieza de arte que pasa por mis manos, siempre es y será analizada para encontrar la enseñanza, y las intenciones detrás del creador (porque para algo dedican su tiempo y esfuerzo en llevar el mensaje) y me parece que es algo que sería bueno cultivar en las generaciones futuras una cultura de análisis y no de repetición como para muchos ha sido hasta ahora, pues es la única manera de aprender de lo que se ha vivido antes de nosotros llegar, para no repetir injusticias ni desventajas, ni ser uno de los pobres príncipes rescatables.
13 de junio de 2018
https://www.youtube.com/watch?v=RMYFgZ4DFu0
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Crónicas de Adultos Grandes y Serios:
Niño en la mesa jugando con su muñeco de Buzz Lightyear. Buzz Lightyear se dispara en el aire, directo hacia el piso, baja escalones y llega un poco "más allá".
Mientras, su dueño insiste en que vuela, contándole emocionado a sus padres, que sonríen y dicen sí, sí (sin dejar de mirar sus teléfonos).
Recojo a Buzz Lightyear del piso para entregarlo al niño, pero le dejo claro mientras lo entrego: "eso no fue volar, eso fue... caer con estilo"...
25 de Julio de 2016
https://www.youtube.com/watch?v=3Ls3u4AxiZY
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004 - Te leo una historia
En mi casa no se fomentaba la lectura, así que no vengo a contarte de esas noches en las que mis padres me acostaban leyéndome un libro y dándome un besito en la frente. Mis noches iban algo así, me acostaba, mami nos daba un besito y cerraba la puerta, seguido se iba a dormir, y se escuchaba a mi papá tocando el cuatro puertorriqueño de fondo. Tan pronto escuchábamos la puerta del cuarto de mami cerrarse, mis dos hermanas y yo brincábamos de la cama y nos poníamos a jugar a todo lo que se nos ocurría, con el único requisito de que no necesitara hacer ni una onza de ruido. Tan pronto el cuatro dejaba de sonar, corríamos a nuestros puestos una vez más, casi como en toy story, ¿nos habrán visto? Tocaba el beso de papi, que hacía su mayor intento por no reírse cuando nos veía "fakear" nuestro sueño profundo con los ojitos mega apretados. Cuando sonaba la puerta de su cuarto volvíamos al juego, si es que no habíamos caído con nuestro propio fake de dormirnos y terminábamos dormidas.
Casi siempre era la última en caer, pero eso no importaba, empezaba a jugar con los deditos y me inventaba mil dramas y la pasaba cabrón, y terminaba soñando con las historias que empezaba a contarme casi quedándome dormida.
Después de grande, en verdad mayor, no crecí la gran cosa después de eso, me puse a escribir algunas de esas historias, y todas las que me he contado durante años (y con las que sigo soñando a diario, aunque ahora a veces las sueño caminando por ahí, así que si me ves por ahí y yo no te veo a ti, levántame, y te la cuento). Desde pequeña, escapar a mis historias ha sido mi remedio para la "realidad" en la que vivimos, y en la que, francamente, prefiero no estar más de lo estrictamente necesario.
¿Te suena familiar a ti o al pequeño tú que vive contigo (aunque pienses que no)? ¡Te ayudo a escapar a ti también! Aunque sea por un ratito, de 3 a 10 minutos para ser más exacta, cada noche a las 10 PM. ¿Te apuntas? Suscríbete a este podcast / audio libro virtual y de paso, cuéntame una historia, que a mi me encantan, y a Augusto también.
11 de diciembre de 2019
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición Natalia, Natalita y la pequeña Natalita:
Ya que decidiste no salir corriendo en la dirección opuesta (¡gracias!), te cuento un poco más. Como casi todo el mundo (aceptado externamente o no), vivo en unas realidades compartimentadas, y es que en este mundo hay tantas divisiones que termina uno creando personajes y sacándolos a pasear según la ocasión lo amerite. En cierto punto de mi vida, mezcle tanto los míos que en una sola conversación puedo sacarlas a las tres a pasear. Para mí es muy divertido, me imagino que a más de uno no le parecerá tan gracioso, pero así es la vida al final, distinta según quién la mire. Como resumen un poco injusto, te cuento que en el banco firma Natalia, en la calle camina Natalita, y casi siempre pero no siempre, colgando de sus pantallas, la acompaña la pequeña Natalita con su duende Augusto. Otras veces prefiere estar encima del lazo, en su traje, en las trenzas, en fin, hay que buscarla, porque cambia tanto de lugar como el agua en un río.
Ahora dirás que quizás son 4 en lugar de 3, con el tiempo verás que no, y a la misma vez sí, así que lo resumo como 3, porque es más decisión de Augusto que mía, pero esa historia para otro día. Para ponerlo más sencillo, digamos que:
De vez en cuando, se juntan y cuentan historias de otros colores:
Te cuento esta historia marrón, pero te advierto que casi todas son verdes, y en contadas ocasiones serán rojas. Estar de rojo es difícil, para lograrlo, casi siempre son necesarias unas buenas gafas de sol, unos audífonos con música de peliculitas (o un libro) y un nivel de concentración que puede ser agotador, y que requiere apagar por al menos 12 horas (mejor 24) todo tipo de interacción con los Mayores de 5 años. Las amarillas ya se han vuelto las más fáciles, solo requirió escoger un trabajo adecuado. Las azules son las más divertidas, ¿a quién no le gusta vivir en un mundo en el que todo lo que existe es tu creación, y con un acompañante como Augusto?
Espero haberte explicado, que esta bitácora te sirva de referencia para futuras bitácoras, y que te sientas tan artista como yo pintando con el color que quieras cada vez que decidas meterte en una de las historias que te cuento. Nos veremos otro dia que no será hoy.
9 de agosto de 2019
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de Aventuras, edición te cuento:
Cuando era "adolescente" estaba convencida de que quería ser la primera presidenta de Puerto Rico, me incomodaban tantas situaciones del país, quería traer cambios. Poco tiempo después, le perdí el interés, quizás porque con el tiempo uno entiende mejor que liderar un país no se trata de ponerse un título y tener las buenas intenciones.
Entré en una etapa de burbuja, me aseguré de rodearme solo de lo que me hiciera olvidar y ser feliz; casita pequeña, no televisión, no noticias, plantitas en el balcón para tener a quien contarle mis historias. Esta etapa no me duró tanto, se me ocurrió que no necesariamente tenía que ser la presidenta para hacer algo por la isla, quizás porque me gustan los experimentos y soy macabramente impulsiva.
Empecé a ponerme pequeñas misiones a corto plazo; como depender del transporte público en lugar de guiar, para pensar cómo mejorarlo; cambiar mi dieta, para cuidar mejor mi cuerpo y la tierra; conocer culturas nuevas, para ver otros estilos de vida; renunciar a mi trabajo, para dejar de pintar de rojo o azul las propuestas según el alcalde; quedarme con el trabajo que no fue parte del plan, para seguir confirmando que existen pocas cosas tan gratificantes como la sencillez de ver a una persona feliz por comer.
Después pensé, sí, tremendo Natalita, todo esto beneficia a una sola persona, vamos a establecer misiones con mayor alcance, que afecten a otros compañeros humanos y los buenos proyectos que debe haber por ahí. Me dediqué a conocer y contar las historias de nuevos emprendedores en la isla; producción local, artistas, cocineros, costureros, músicos, agricultores. Los nuevos agricultores se ganaron mi corazón de una manera muy especial, entre mi amor por las plantitas y el deseo de volver al monte que mi familia orocoveña siempre ha desalentado con sus "tanto que estudiaste, y quieres echar pa'trás".
Empecé la misión de apoyo a ellos haciendo mis compras en mercados pequeños y al verdurero que pasa por la calle con su carrito de compras. Entonces me di cuenta de que para traer cambios grandes no hace falta hacer tanto ruido, basta con tomar pequeñas decisiones a diario; así que dejé de consumir por completo en todas las industrias que no fueran boricuas.
Me puse como meta a largo plazo regalarme una finquita, y unirme a todos esos proyectos de los que tanto había estado leyendo (al final, la vida de burbuja que tanto estaba buscando es un poco más fácil en el monte). Literalmente, la próxima semana, busqué en clasificados anuncios de fincas, solo para ir motivándome a hacerlo dentro del año que me había propuesto. Encontré un anuncio que me pareció muy bueno para ser cierto pero dije, no tienes nada que perder, llama; una semana después, compré el terreno, sin saber nada sobre cómo cultivarlo; maldita impulsividad.
Desde entonces, he estado aprendiendo por mi cuenta sobre la agroecología y todas las posibilidades para el pequeño espacio que adquirí, y que ahora cuido. No tengo un plan concreto para él, bueno, ella, su nombre es femenino, pero sí sé que en un futuro me gustaría que sirviera para sustentar a mi familia y, por qué no, de inspiración a todo el que anda coqueteando con la idea de vivir una vida en el monte, con todas las libertades que van de la mano con esa vida.
Habiéndote contado una de mis historias, te cuento que si escuchar historias es para ti, aquí estaré todos los días regalándote una, y con ganas de escuchar las tuyas, no sin antes dejarte con un "la" de la próxima historia para que corras a leerla (o en la dirección contraria) lo más rápido que puedas: esta es la Bitácora de Aventuras de una eterna niña de 5 años, que vive asumiendo esa postura firmemente, con todo lo que tener 5 años por siempre implica.
13 de enero de 2017
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
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