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Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición Guaridas de payasos:
Los últimos años han estado intensos con La Familia Real, en el proceso, me he refugiado en el Balconcito de la Felicidad, y en mis amigos del balcón, que en ese momento, eran 5 plantitas de tomate cargaditas. Desde el balcón puedo ver el Capitolio, es agridulce la sensación, tan cerca pero tan lejos, pero Sol, la hermosa flor del desierto que me acompaña, me ayuda a enfocarme en lo verdaderamente importante: La Princesa.
El privilegio de despertar a diario con este corillo y sus amigos. La hermosa Sol filtrando una guarida de payasos, revoluciones de manitas sucias. Cosas lindas encaminadas, los sueños se cumplen sí.
11 de abril de 2019
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición la preparación para el futuro que vendrá:
Te cuento otra mini historia, para que entres a mi linda casita, como un pajarito.
Dos reinitas en puro "jangueo" entre las vigas de la sala; yo acá señalando los mejores "spots" para nidos; sus caras de confusión, que risa...
2 de febrero de 2017
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición la nueva vida diaria:
Te cuento una mini historia, para que sientas un poquito cómo se vive la vida en el barrio, y en el Balconcito de la Felicidad.
Mezclar especias, colar té y limpiar las manos con la ropa, servir de posada para abejas, correr por la casa quitando la ropa para sacar las abejas y llevarlas al balcón, notar el nacimiento de una semilla dada por muerta. Pequeñas victorias diarias, las abejas subieron...
12 de diciembre de 2017
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición Bagan segunda parte por Monsoon:
Augusto se fue a jugar en el agua en vez de ayudarme a hablar con la gente, me dieron ganas de matarlo. Él había hablado con el agua, sabía que no crecería, por eso estaba tan tranquilo. Estaba haciendo surf con los nenes. Regresé a comprar la vasija de bambú en el templo de shiva el único hindú, la tormenta, los colores. La Vida me dijo una frase de mami, y estuvo ahí también.
Después de utilizar "la fuerza", llegué al hostal me di un buen baño y me acosté, me esperaba otro día lleno de templos. Me acosté feliz, en mis momentos de necesidad estuve con mis hermanas y con mi papá, a veces La Vida te pone la gente al lado, aunque ninguno se dé cuenta, yo soy de las afortunadas que pueden verlo, lo he vivido muchas veces. De hecho, a veces desaparezco por meses, y ni cuenta me doy, pues para mi, quien quiero está a mi lado hasta cuando no se entera. Soy de las que piensa que el día debe terminar como si fuera tu último, sin nada pendiente, para poder acostarse feliz, y así fue, después de llamar a miguelo para contarle todo.
El siguiente día es tan lindo como el anterior, ese sitio es otra cosa. Sintiéndome más experta que el día anterior, me monté en la motorita con una seguridad que ni yo reconocía. Augusto se acostó a dormir en el manubrio en el que hacía unas horas se había disfrazado de GPS, la pequeña Natalita estaba todavía durmiendo sobre el lazo, al parecer usar "la fuerza" la dejó cansada. Pasé por la calle que la noche anterior me había causado tanto temor, y me reí de mí misma y de nosotros como raza en general, que miedo le tenemos a la oscuridad, tantos sentidos que tenemos, y nos falta uno y nos volvemos locos.
A mitad de recorrido, vi que iba a llover, y decidí parar a almorzar, ah, la magia de viajar sola, hacer lo que te dé la gana cuando te dé la gana, es la perfecta vida para los menores de 5 años. El día anterior me había agarrado la lluvia en plena corrida de motorita y terminé "enchumbá" y refugiada en el templo de Ananda como dos horas. Encontré un lugar tipo jardín hecho de bambú, por razones obvias, me quedé, bueno, por mi fijación con el bambú y los jardines, y porque fue el primer sitio que encontré y no quería repetir la enchumbada. Me pedí un café, y acomodé a la pequeña Natalita y a Augusto al lado de la taza para que continuaran la siesta calentitos, me senté a escribir, y me comí la mejor ensalada de papa caliente con fideos que he probado, estuve allí como dos horas, de las mejores dos horas del día.
Aprendí bien la señal de la lluvia (o eso pensé), en la ciudad me dijeron que llueve todas las tardes, le llaman "monsoon", a las lluvias, y a la temporada en general. Termino de almorzar, agarro par de templos, lucho con la idea de perderme el atardecer, pero recuerdo la noche anterior y desisto, son las 5 PM y estoy de regreso al hostal. Augusto y la pequeña Natalita están despiertos y en su posición, aparentemente escogida para el resto de la estadía en bagan: Augusto como GPS, la pequeña Natalita de bailarina invitada. Llego al cruce del río, la gente está detenida, está crecido y le pasa por encima al puente; el río atraviesa las dos únicas calles que llegan al hostal. Augusto salió corriendo hacia el río como un loco, y antes de que pudiera agarrar a la pequeña Natalita, se fue corriendo detrás de él, esos dos son inseparables.
Me detengo y me río, empiezo a ver cómo los demás bregan la situación: se detienen, miran, cruzan, algunos niños juegan a meterse a la corriente con los pies y volver muertos de la risa a sus papás, sigo mirando, poco a poco todos cruzan, me sigo quedando, sigue oscureciendo. Me digo a mi misma "perfecto, que bueno que no esperaste el atardecer, porque no conoces la lluvia ni el 'monsoon' un carajo". Sigo observando y acercándome al río, ni pa'l carajo voy a cruzar mano, la corriente no era super fuerte, pero habia corriente, y casi no se veía el puente. Alcanzo finalmente a ver a donde corrieron Augusto y la pequeña Natalita, "era mi turno de cruzar" y estaba justo donde empezaba el agua, esos dos individuos estaban haciendo el baile de la abuelita de Moana con el agua hasta la cintura y me saludaron desde allá de lo más felices. Debo confesar que tuve sentimientos encontrados, quería ir a jalarlos por las orejas para que vinieran a ayudarme, y a la vez, quise bailar con ellos, esto de tener el corazón dividido a veces es difícil.
De repente, un señor riéndose (de mí, supongo) desde el otro lado me dice "ok", y yo entro en pavera clásica de nervios y de "ya qué carajo" y le digo "no" muerta de la risa. Me grita "ok", y yo le asiento con la cabeza (todavía en la pavera), nos reímos un montón y me hace señas de esperar (esto de hablar con el corazón y sin palabras es de lo más que he disfrutado, uno se pone en su estado más vulnerable). Le dice algo a un muchacho jovencito y de repente viene y me hace señas de que va a guiar la motorita, pero solo me dice "ok". Me empiezo a quitar los zapatos para cruzar a pie al lado de él, y él y el señor me señalan detrás de la motora y me dicen "ok", lo que interpreté como un "móntate con él" y así lo hice, y los dos gritaron "ok" felices así que supuse que eso era. Mientras cruzamos, miré el río pero no el puente casi inexistente ya, (allí el mototaxi es de lado por las faldas largas, y todos usan faldas, se siente como correr caballo a la antigua, se ve cabrón todo desde ahí, es como una cinta de película corriendo frente a ti). Escogí mejor no mirar el puente, porque sentía que si miraba mucho el puente iba a entrar en razón de que lo estaba cruzando casi un pie inundado y podía venir una corriente en cualquier momento.
A lo lejos vi a la pequeña Natalita, que estaba sentada en una hoja que Augusto estaba usando para surfear hasta el otro lado, y cuando me fijé bien, había un centenar de duendes cogiendo las "olas" de orilla a orilla. Justo ahí entendí por qué todo el mundo estaba lapachando y cruzando felizmente el puente, los duendes se unieron para hablar con el río, por eso llevaba una hora lloviendo y no crecía por encima de lo que ya estaba crecido, como sabían que estaban todos a salvo, jugaban. Es importante resaltar que en Myanmar la mayor parte de las personas que conocí eran Recordadores, así que era de esperarse que supieran de antemano, pero estoy tan acostumbrada a vivir la vida rodeada de Olvidadizos, que me tardo en reconocer un buen grupo de Recordadores.
Llegamos al otro lado, el muchacho se bajó de la motorita, se rió y me dijo "ok", le di las gracias con la carita, con la cabeza, con las manitas, con todo, se rió y se fue. Me monté en la motora, justo anocheció, pero estaba super cerca. Llegué al hostal, los niños hermosos que trabajaban allí tenían cara de "uff, puñeta que bueno llegó" me bajé de la motora, la cogieron, respiré profundo del alivio y mientras subía al cuarto dije, puñeta, que bueno que no esperaste el cabrón atardecer.
8 de octubre de 2017
https://www.youtube.com/watch?v=JB5i6kgkvCg
https://www.youtube.com/watch?v=YWBSxmcQGqo
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición La Fuerza en Bagan:
En una ocasión, me tocó ver uno de los atardeceres más mágicos que he tenido, tanto así que me ayudó a aceptar algunos sucesos de la vida, esa historia hermosa quizás te la cuente otro día, y quizás no te la cuente nunca, pero lo importante es que hoy vengo a contarte el lado editado de esa tarde y la próxima, que como siempre en la vida no fueron tan perfectas como parecerían según las fotos que guardé de recuerdo.
La hermosa ciudad de Bagan, sus templos, su magia, sus atardeceres rodeados de templos. Ha sido uno de los más lindos lugares que he visitado. Normalmente, mis cacerías de ruinas van de una en una o quizás de 10 en 10, si tengo mucho éxito. En este pueblo me pareció ver más templos que gente, y mira que en Asia lo más que hay es gente (o por lo menos esa es la impresión de una isleña). Todo era mágico, pasaba horas enteras de templo en templo, y muchas veces era la única persona en ellos. De hecho, hay tantos, que te recomiendan alquilar una motorita para poder visitarlos más fácilmente y a tu ritmo. Se puede caminar, pero entre el sol, la distancia y el clima, Augusto sugirió coger la motorita. Claro, que lo hizo porque sabe el miedo que le tengo, y quiso ayudarme a superarlo, como con todos mis miedos antes de ese. Debo aceptar que le tengo una proporción igual de amor y odio a su método, aunque ha sido muy eficiente. Acepto el reto, y busco la motorita, al principio casi ni me pude montar y quedar derecha. Cuando lo logré, todos los del sitio de alquiler tenían una pavera mala, pero me ayudaron. Augusto regañó a los duendes por reírse (después de empezar el chiste el mismo, se creyó que no lo vi mientras intentaba acomodar la motorita). La acomodé y salí, nunca la guié a más de 40 kmh, y alcanzar esa velocidad requirió la historia que vine a contarte.
Saltamos directamente al atardecer, que cosa linda sí, pero me toca guiar una motorita de regreso al hostal por una carretera en la que me consta que no hay una sola luz porque la revisé durante el día de camino a los templos. Haciéndole caso a Augusto, decido arrancar en el último tono de rosa, para que no me coja la noche en el templo / pirámide. Bajo las escaleras rápido, para aprovechar la multitud e irme con ella. Aprovecho para mirar la amalgama gigante de gente que hay, todos tan diferentes, y todos aquí para lo mismo. No hablo con ellos, pero le sonrío a sus duendes, que están felices de saludar a alguien y no ser ignorados.
Llego a la motora, me quito la camisa (la preparación es complicada, porque en los templos hay que estar mega vestida por respeto a la cultura, pero hace tanto calor que uno opta por hacer layers en vez de salir vestido), me termino de quitar la ropa, me voy a poner los zapatos y... me doy cuenta de que los dejé arriba y, obviamente, estaba en el tope sentada. Me pongo la camisa en camino a subir, los guardias están sacando a todo el mundo pero me dejan subir, por princesa linda como siempre pensé, pero en verdad cuando miré bien porque Augusto se había sentado en mis hombros a mirarlos fijamente y decirles mentalmente que me dejaran subir (this are not the droids you're looking for).
Llego al tope, agarro los zapatos, bajo lo más rápido posible, pero me detengo a mirar el último rayo de sol, al parecer, el atardecer ganó, y consiguió que lo viera a toda costa. Llego a la motora, me quito la camisa, me pongo los zapatos, prendo la motora, miro a mi alrededor, está de noche y completamente vacío. Miro a mi alrededor, me río, y pienso en la sorprendente habilidad de evacuación del lugar y de la gente, es como si todos corrieran, lo que me hace pensar que quizás debo correr yo también. Cuando veo a Augusto, se había sentado en el centro del guía, guía, o como se llame, entre medio del manubrio creo que es. Reconozco esa pose, y lo miro dudosa, le digo, Augusto, aquí no puedes ser GPS, no conocemos tanto el lugar. Me tiró su mirada de, "perdón, yo lo sé todo", y se viró y devolvió a su pose de GPS. No terminé de reaccionar y veo a la pequeña Natalita bajándose del lazo y sentándose con la misma cara "lo sé todo" al lado de Augusto, los dejé locos. Me monto en la motora, vamos por instinto guiados por Augusto, las calles daban tantas vueltas que verdaderamente no me ubiqué temprano, allá no tenía señal y no podía casi ver el mapa por la falta de iluminación. Seguimos directo por la calle, hasta que llegamos a un cruce a oscuras, el lado izquierdo se ve un poco brillante, el derecho como las películas de lobos. Augusto me dice que vire a la derecha, mi corazón no quiere, pero le hago caso al ver a la pequeña Natalita haciendo un baile para apuntar a la derecha. Recordé al papá de Belle en Beauty and the Beast, y dudé, pero me dije, puñeta, baila con estos dos, que están de lo más felices.
Voy a la derecha, reconozco el sitio donde almorcé esa tarde, pero no me ubico, me bajo (a regañadientes de Augusto), le pregunto al señor que me atendió temprano, y que está cerrando para salir, me señala en la dirección que iba, voy por buen camino, siento el alivio, aunque ligero, porque tengo que seguir por la calle de los lobos. Regreso a la motora para chuparme el "te lo dije" de Augusto, la pequeña Natalita me ignora y continúa bailando. A veces puede ser desesperante, te dan ganas de bailar y no pensar en nada como ella, pero no siempre se puede. Arrancamos, Augusto se coloca como un resorte de regreso a su posición de GPS.
En el camino se me cruzan varias motoras, varios carros, todos de uno en uno, y los distingo unos de otros contando las luces que vienen de frente. Me doy cuenta de que estoy repitiendo "be patient, be still", me río, es de una película que veía con mis hermanas cuando pequeñas, y en realidad no tiene nada que ver con lo que está pasando, pero bien, ellas llegaron a mi en un momento de necesidad. Vale destacar que las luces de mi motorita apenas alumbran. De repente veo un corillo de luces que me vienen arriba, no me detengo, solo disminuyo la velocidad, porque al final, ni sé dónde estoy parando, y Augusto seguía señalando como un capitán en medio de una tormenta. Cuando se acercó ese corillo, casi sin darme cuenta, cerré los ojos y empecé a repetir: "I am one with the force and the force is with me", y me atreví a abrir los ojitos, solo para casi perder el control de la motorita por la risa que me dio cuando miré a la pequeña Natalita, la tipa estaba controlando las motoras que venían en la dirección contraria utilizando "la fuerza", seguí repitiendo la frase hasta que se fueron las luces. Cuando se fueron las luces y me di cuenta de lo que estaba diciendo yo y la pequeña Natalita haciendo, pensé tanto en papi, y solo podía reírme como una loca de camino. Llegué muerta de la risa al hostal "the force is strong in this one", que orgulloso estaría, mi papá nos crió en "la fuerza". El cerebro es una cosa loca. Al punto de la historia, no, esta no es la aventura que venía a contarte...
8 de octubre de 2017
https://www.youtube.com/watch?v=M_MJrybDRKA
https://www.youtube.com/watch?v=SvhPKbQbPsE
https://www.youtube.com/watch?v=It69ZPgSOdA
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Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición los años:
Cada noviembre entro en una conducta que me sale natural, y que desde hace años sé que debería dejar atrás. Recuerdo cómo todo comenzó, estaba en escuela intermedia y quería crecer rápido, al igual que todos mis compañeros, para poder vivir lo que veía que vivían los "más grandes" (en ese momento mis metas principales eran entrar a discotecas y pedir tragos en una barra). En noviembre de 2000, estando en noveno grado, cuando me preguntaban por mi edad respondía: "casi 15 años" (no sé, quizás pensaba que adelantándome dos meses me veía mayor o me ganaba a los más grandes). Desde entonces, y hasta este pasado noviembre, todos los años me adelanto unos dos meses a cada edad, así que este pasado enero cumplí 32 años (por aproximadamente dos meses). Me propongo no hacerlo este noviembre, y hacer de los 32 mi edad más duradera, por eso de devolverle los meses perdidos a la vida, vamos a ver.
Creo que esto de las edades me ha tocado, pero no de la manera que esperaba; por alguna razón, siento que los años han llegado a mi pero yo no he llegado a ellos. Al día de hoy, todavía siento que vivo una vida bastante de adolescente, quizás porque no he tenido hijos ni "responsabilidades mayores". También creo que es mi percepción por estar comparando mi vida con la de otras personas de 32 años que siento que "sí tienen" 32 años. Un ejemplo es la proyección de edad que tengo de mis padres, que a mi edad tenían 3 niñas y una hipoteca que pagar (insertar dibujito de una carita con ojitos muy grandes, abiertos y asustados).
Que manía tenemos de comparar todo, tan vasta y variada que es la vida, deberíamos a estas alturas saber que cada proceso en cada criatura es diferente, y que ninguno está bien ni esta mal. En estos últimos años, he hecho el ejercicio de pensar que la edad es relativa, y que uno se empieza a poner viejito después de los 85 años (si es que empieza a ponerse viejo), quizás por eso mi mejor amiga en estos momentos es una niña de 3 años, y su opinión me resulta de lo más importante, por eso le consulto todo, y mano, la tipa nunca falla. Además de esos nuevos lazos de amistad serios con un par de niños, me he encontrado desarrollando lazos con personas de la generación de mis padres y mis abuelos (quizás también por la curiosidad de ver cómo lo hicieron ellos, teniendo condiciones históricas parecidas a las de mis padres). El pasado año conocí a la linda Dalma, y mi primera impresión se puede resumir en una sola palabra: "bruja". Yo siempre he tenido guille de bruja (siendo los principales beneficios de la brujería lograr con una buena actitud que al final las cosas terminen siempre bien sin importar los tropiezos del medio), pero cuando la vi, y la escuché me dije a mi misma: "ay mija, estás en aprendizaje de brujería apenas, mira todo lo que se puede lograr"; que ser lleno de luz, que inspiración, que espejo en el que me quisiera mirar en unos años. Conocerla a ella fue para mi de las mejores cosas que me han pasado, no solo porque sus proyectos van por la misma línea de los que apenas empiezo a construir, si no porque es el ejemplo mas vívido que he tenido en mi vida de lo que es pasar por esta vida con estilo y dar su lugar a cada etapa, que bárbara. Lo más que me ha encantado de conocerla ha sido poder comprobar que la brujería es contagiosa; en mis visitas, he visto personas ir y venir del salón / finca, y cuando vuelvo la próxima vez, se ven diferentes, más felices, más curiosos, más descarados con las preguntas (sin miedo a equivocarse, egos afuera), más simples, más reales. La primera vez que compartí con ella me dijo esta frase (bueno, no a mi, habíamos varios, pero yo me sentía especial, y la guardé como si fuera para mi): "la calma, viene con los años". No sé si seran los mismos años de los que ella hablaba ese día, pero desde hace un tiempo se me ha quitado la urgencia de buscar adrenalina en los lugares de costumbre, y he mirado al interior más que otra cosa, pasando días enteros de serias conversaciones con la pequeña Natalita (bueno, ya no tan pequeña). Sorprendentemente (y digo sorprendentemente porque hoy hay buena música y he preferido estar aquí y no hubiese esperado esta conducta en mi), me he sentido satisfecha con estas conversaciones a solas, quizás por eso he estado disfrutando tanto de "la casita", y pocas cosas me causan molestia (que de por sí siempre ha sido tarea difícil, pero últimamente raya en lo imposible); tal vez esta es la calma de la que ella hablaba ese día, si es esa calma, que vengan más años, muchos más, estamos "ready".
7 de febrero de 2018
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de Aventuras, edición El escuadrón de la recordación:
En estos momentos el escuadrón de la recordación anda victorioso, en menos de dos semanas, se le han unido miles de miembros y, aunque quizás sea algo temporero, no deja de ser emocionante para ellos.
Impresionante es ver que varios han recordado al unísono una cualidad de los menores de 5 años, y es que los menores de 5 años no ocultan lo que sienten o lo que piensan. En esta semana, miles de personas han recordado lo suficiente como para atreverse a gritarlo en voz alta, y eso, era algo sin precedentes en este rincón de La Princesa. Durante muchos años, los miembros de La Familia Real, olvidaron sus principales tareas: producir comida y educar; y se dedicaron a hacer bromas a todos, escondiendo, robando, e incluso desapareciendo todo lo que les tocaba cuidar. Cientos de escuelas desaparecieron, claro, que no desaparecieron realmente, allí están si las visitas, pero convencieron a todos para que olvidaran colectivamente el propósito de ellas. Esto no le gustó a La Princesa, pues ella cedió una parte de las plantas que la habitaban para su construcción, y en un intercambio justo, este debió ser su uso. Además de eso, segmentos dedicados a producir los alimentos fueron mal utilizados, incluso donados a Mayores de 5 años que experimentaban con plantas, y no se dedicaban a alimentar a los demás, si no a vender semillas. ¡Se imaginan eso! ¡Vender semillas! ¡Entes en formación, destinados a alimentar a otras criaturas! A causa de los descuidos de La Familia Real, el balance se ha perdido grandemente, y ha conseguido que La Princesa busque su balance de manera súbita, y algunos pensarían que hasta violenta, aunque el que dice eso, es porque no la conoce a fondo. Para el que sí la conoce bien, es muy sabido que no se debe sacar de balance a La Princesa, pues una princesa cuando dice "hasta aquí", no se detiene hasta que logra recuperar el balance. La Princesa, es la criatura más poderosa que existe, todo menor de 5 años lo sabe, pero al crecer, los mayores de 5 años al parecer, es lo que más olvidan.
En estos días, uno de los miembros de La Familia Real estaba hablando con unos amigos (que también son de La Familia Real), en esa conversación, se burlaron e hicieron bromas de muchas otras criaturas y, aunque no era nada nuevo, en esta ocasión fue tan absurdamente obvio el chiste, que todo el mundo lo entendió, y recordó alzar su voz a la vez. Durante los últimos 60 - 70 años, La Familia Real se ha dedicado a hacerle bromas a todas las criaturas, y como ellos saben contar historias, y les integran muchos chistes, prácticamente nadie detectaba la burla. Solo los menores de 5 años, y los que recuerdan lo podían notar, pero este grandioso mes de julio, todo cambió, y todos entendieron el chiste, y a nadie le dio gracia. Y no solo no les dio gracia, si no que se tiraron a la calle a bailar, cantar y gritar que no les dio gracia, y que quieren un cambio en los miembros de La Familia Real. Al final del día, somos todas las criaturas de La Princesa quienes nombramos a La Familia Real, así mismo podemos quitarles la corona de flores que les entregamos cada 4 años.
Y hablando de flores, otra señal que los Mayores de 5 años no notaron, fue que las flores se dañaron mucho antes de cumplirse el término de 4 años que debieron durar, se empezaron a morir casi de inmediato, en señal de aviso. Los miembros del escuadrón de la recordación intentan recordar cuándo fue la última vez que las flores duraron los 4 años completos, pero no lograban recordarlo. Coquetearon con la idea de que nunca habían durado, pero la descartaron, no era posible que no existiera un miembro de La Familia Real que fuera considerado digno por las flores, ¿o sí? Si era así, más preocupante era que todas las criaturas participabamos en la selección de La Familia Real, así que estábamos bastante olvidadizos también.
Pero bien, al pasado pasado, tomemos la lección, y celebremos hoy, que todos hemos entendido finalmente las bromas crueles que nunca debieron dar gracia y de las que nos reímos por tanto tiempo.
23 de julio de 2019
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
https://linktr.ee/natalita_
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Mini-Bitácora de Aventuras, edición la mentira de creerse las mentiras:
Por eso de olvidar un poco la actual situación post-apocalíptica de Puerto Rico, la pequeña Natalita y Augusto se fueron a filosofar debajo de un árbol de quenepa.
25 de octubre de 2020
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición un amuleto en medio de la incertidumbre:
Pasando por aquí para saludarte y para adelantarte que, en medio de la incertidumbre, una vez más, los récords de Recordación andan por las nubes, casi como hace dos años, después del huracán. Por eso de animar la cosa y quitar la atención de la aplicación de temblores y las faltas de la Familia Real, anduve con mi "playlist" de Frozen 2 más en repeat que lo usual, y por si acaso, salí a la calle con el trajecito de Reina que me regaló la duende Chita, después de todo, mi reinado fue en tiempos de crisis, quizás si me lo pongo el reinado continúe y siga protegida. Confieso que soy así, un poco más amuletera que muchos (todos lo somos, aceptado externamente o no). Mañana te sigo contando, nos vemos otro día que no va a ser hoy.
9 de enero de 2020
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de aventuras, edición un perfecto cumpleaños número 5 en medio de la incertidumbre:
Después de una de las réplicas de las 7 AM, decidimos quitar el "repeat" de intentar volver a dormir después de cada jamaqueo. Optamos por darle la bienvenida al nuevo día, y lo comenzamos de la mejor manera posible, cantándole un cumpleaños un poco agridulce a la niña, habiendo decidido apagar las pantallas de los celulares tras ver cómo algunas personas se quedaban sin techo mientras el día comenzaba tan cínicamente normal para nosotros. En la mente de un niño los problemas no existen, a menos que algún Mayor de 5 Años los traiga a colación, ella solo sonreía feliz, era su día y se sentía celebrada. Le habíamos prometido hacerle "waffles" de desayuno, ella estaba feliz porque en ese día todo sería su decisión (en su cabeza). Como no había electricidad, se comió su pan con mantequilla de maní feliz, pues al final, es uno de sus desayunos favoritos y, a su entender, se escogió por eso. Esa mañana me tocaba trabajar, decidimos irnos los 4, por si acaso, mejor estar juntos en caso de que hubiese nuevos temblores. Terminé a mediodía, todavía no había electricidad, salimos hacia la casa de su mamá, y decidimos pararnos a almorzar en el primer lugar de comida que vimos abierto. El plan era ordenar y comer de camino, de repente se vuelve experto uno en analizar áreas de riesgo, y la carretera nos parecía lo mejor. Decidimos no tomárnoslo tan a pecho, y sentarnos a comer. La niña escogió la mesa (que era la única que quedaba porque estaba super lleno el sitio) y estuvo todo el tiempo que papá espero en la fila halagando lo linda que estaba, acomodando todo lo que había en ella, y quién se sentaría dónde (papá a su lado, obviamente), con guille de decoradora. Se divirtió yendo a la fila a darle besos sorpresa a papá y regresando corriendo a la mesa orgullosa de haberlo sorprendido. Mientras papá hacía la fila eterna, el niño y yo estuvimos embelesados mirando los árboles de la carretera, brincando casi como papá cuando la niña regresaba a la mesa de su expedición de besos sorpresa. Terminamos y salimos, paramos en un colmado cerca de la casa de mamá (al que la niña nos ayudó a llegar orgullosa de conocer el camino), estaba abierto, hicimos todos el bailecito de la victoria. Conseguimos unos cupcakes de chocolate chip, a esas alturas el único requisito era que tuviese chocolate, pues era la única promesa hecha, y no se podía romper; bailecito de la victoria, nuevamente. Llegamos a la casa, fiesta de 7, 1 cumpleañera, 2 hermanos, 1 papá, 1 mamá, 1 padrastro, 1 madrastra, 1 incienso para soplar a falta de velas, 1 sonrisa de fiesta gigantesca, 0 temblores.
No faltó nada, no faltó nadie, y aunque sí sobraba la incertidumbre del próximo temblor, como siempre, los niños fueron felices, y La Vida se encargó de enviarnos todo en el orden adecuado, tanto así que olvide el temor que tenía la noche anterior por la llegada de los 5 años y el comienzo del olvido exponencial de La Gran Ciencia del Balance que viene atado a ese importante cumpleaños.
9 de enero de 2020
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
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Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
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