Bitacora de Aventuras

Bitacora de Aventuras

By Natalia Pujols RiveraHealth & FitnessMental HealthArtsBooks
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Bitacora de Aventuras episodes

  • 051 - El Miedo lo Dejamos en la Gaveta

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de aventuras, edición el Miedo lo Dejamos en la Gaveta:

    Historia Chinita

    El otro dia andaba hablando con Miguelo sobre mi falta de conocimiento sobre cómo resuelven otros las situaciones, por la costumbre de andar todo el tiempo sola. Como siempre he andado metida en el pequeño mundo de Natalita, las demás perspectivas se me han escapado bastante, pero bien, andamos en mejoría y recolección de estos nuevos métodos de andar por la vida. Desde mi encuentro con la impulsividad, la vida me parece más corta cada día, y no me gusta dejar las oportunidades ni las aventuras pasar. Por eso, a veces hago cosas que otras personas consideran locuras, y que para mi ya son la cosa más normal del mundo, porque al final, la vida no sabemos si vaya a acabar mañana, ¿y para qué esperar?

    Al contar mis historias, he escuchado tantas veces la pregunta: ¿y no te dio miedo? Siempre que me preguntan me da hasta gracia, porque la mayor parte de las veces, lo último que pasó por mi cabeza fue que me debió dar miedo en ese momento, y las veces que me ha dado un poco de miedo, esperaba que lo que lo primero que me preguntarían sería con respecto a cómo me sentí en la aventura y no con respecto al miedo. Al parecer, el miedo tiene mucho que ver con nuestras percepciones de él.

    Cuando ando demasiado emocionada por algo, mi lógica se ve un poco nublada y tomo decisiones que siempre terminan en historias graciosas, como por ejemplo, planificando el viaje a Asia del año pasado, haciendo la ruta decidí salir por el aeropuerto de Bali. Siempre, pero siempre, de que SIEMPRE con mayúsculas, hago una investigación seria para los pasajes, incluyendo los nombres de los aeropuertos de cada ciudad. Por alguna razón, en el momento que estaba separando el pasaje, me embargó la emoción y apreté un botón que no era (con la seguridad de que sí era). Como era un viaje en el que en un punto me iba a encontrar con alguien, por primera vez dejé un bosquejo super claro de cada vuelo en un documento, y lo preparé unas dos semanas antes de irme. Haciendo el documento noto que Balikpapan, al contrario de lo que pensé por alguna razón que todavía no entiendo pero sigo achacando a la emoción, no era el aeropuerto de Bali, si no que era otra ciudad de Indonesia, en otra isla. Que maldita risa me entra cada vez que recuerdo el momento en el que me dí cuenta. Las buenas noticias eran que al menos era dentro del mismo país y en el mismo archipiélago, pudo ser peor. Comienzo a estudiar mi llegada a Balikpapan y consigo un pasaje saliendo de Bali la tarde anterior al vuelo de salida hacia California. Me propuse hacer lo mejor de la situación, y leyendo sobre Balikpapan supe que tenían un refugio de orangutanes a casi dos horas del aeropuerto, así que busqué un cuartito para esa noche cerca del aeropuerto y me dije, añadiremos orangutanes a los amigos de este viaje.

    Después de un mes y un poquito más de aventuras por Asia, llegué a Balikpapan al atardecer, conseguí un taxi al cuartito y llegué hasta allá. Al ser un lugar que recibe menos visitantes, no había tantos recursos para moverme, y básicamente nadie hablaba inglés (y menos español), incluyendo al muchacho de la recepción, que la noche anterior me montó en su motora al intercambiar una señal de "comida", me llevó a un lugar cerca, me sonrió, y se fue (no puedo decidir si la aventura real de esa noche fue escoger qué comer sin saber qué era qué o regresar caminando por la noche sin saber muy bien en dónde estaba). Mi celular y google fueron mis aliados, y al siguiente día buscando aquí y allá aprendí sobre una aplicación llamada Grab, algo parecido a Uber pero con la opción de mototaxi. Entre una cosa y otra logré conseguir un mototaxi para llegar al refugio, casi a las 10 AM, mostrando en el mapa y asintiendo y negando con la cabeza a las dudas de mi chofer.

    Al cabo de dos horas, llegamos al refugio después de un recorrido hermoso, en el que sentí el aire, escuche los sonidos, olí los olores, y pude ver en detalle toda la ruta, porque se va más despacio en mototaxi, y no tienes la distracción de la comodidad y los sonidos de la radio que te brinda un carro. De lo más divertido que pasó en ese recorrido fue descubrir que el conductor no tenía la más mínima idea de hacia dónde iba, pues noté que siguió unos letreros y paró a consultar el mapa, y cuando llegamos a la entrada (una cuesta en carretera de tierra con hoyos y algo húmeda con fango) intentó disimular su preocupación / sorpresa del camino por el que teníamos que subir. Entre una cosa y otra, llegamos al portón del centro, y los aires de victoria se sentían en los dos. Los guardianes de la entrada lucían sorprendidos de vernos, el conductor se bajó y note que mientras ellos intercambiaban palabras, sus caras fueron cambiando de sorpresa a tristeza y a "díselo tú, no, díselo tú". Me invitaron a sentarme con ellos, con sonrisas incómodas pero sinceras. Uno de ellos se puso a hablar por celular, y me lo pasó, al otro lado un muchacho que hablaba un poco de inglés me dijo que los recorridos se separaban con dos semanas de anticipación, pero que podían llevarme a otro lugar cercano a ver los "honey bears", que resumió como "oso Winnie the Pooh", al notar que no entendía muy bien por el acento de qué me hablaba.

    Estoy por abandonar mis ganas de conocer orangutanes, cuando llega una guagua al portón. Todos se alegraron y empezaron a hablarle a la vez a la conductora, y ella me miró y sonrió, como si fuera una pequeña niña confundida y perdida; detuvo la conversación y me dijo: "the tour should be booked two weeks in advance, how long will you be here? A lo que conteste, riéndome con los ojitos muy abiertos: "my plane leaves today at 6 PM". Se rió conmigo y abrió los ojos como gritando: "loca", y me dijo: "come, with me", y me abrió la puerta de la guagua. Le dijo algo al conductor y a los guardianes, se abrió el portón que ya me había resignado a no cruzar, y entramos al refugio, eran las 12:20 PM. Por el camino, me dijo que le pidió al conductor que se quedara esperándome, porque en esa área no había ningún tipo de transportación para regresar sin separarlo con anticipación, y que el recorrido empezaba a la 1 PM. Me dejó en la recepción, llene los papeles y me señalaron el "buffet", que aparentemente estaba incluido. Comí como una reina, hasta café tomé, y en la mesa conocí a una de las investigadoras, y unos visitantes. Hablamos un rato y surgió la pregunta de mi procedencia, y al contestar Puerto Rico, vino la pregunta del huracán (María acababa de pasar por la isla, y éramos noticia mundial por el desastre). Se mostraron preocupados primero, y después sorprendidos por mi respuesta: "We'll be all right, we always have been, hurricanes are a part of nature where I come from, we can get by that, it's the government's management that's creating the biggest crisis", seguido de contarles todas las iniciativas ciudadanas que habían surgido en respuesta a la crisis, que demostraban que la mayoría de las veces era mejor dejar la arrogancia a un lado, y seguir las voces del pueblo, y de los que tienen la experiencia, y no tanto las de los "expertos" y funcionarios del gobierno. Casi todos sonrieron amablemente, me desearon éxito en mi regreso y se fueron de la mesa susurrando entre ellos y riéndose sarcásticamente, quizás esperaban que les hablara de la destrucción, les enseñara fotos de casas destruidas y que les dijera que sería su nueva vecina en Estados Unidos para no regresar a la vida primitiva que aparentemente me esperaba, o quizás alguien dijo un chiste gracioso entre ellos justo en ese momento, nunca lo sabremos. Me quedé como media hora hablando con la investigadora, que me contó que a algo similar se enfrentó al llegar al centro de investigación. Me dijo que la invitaron a ese lugar para decidir cómo trabajar en el refugio, porque tenía la preparación académica, pero que al llegar, pudo notar que el conocimiento de los locales era tan valioso como el suyo, y que se había encontrado siguiendo más recomendaciones que dándolas. Los mejores 30 minutos de mi estadía de 24 horas.

    A la 1 PM, comenzó mi recorrido, que resultó ser privado, así que mis mil curiosidades fueron satisfechas, y conocí muchos animales en la distancia, que fue lo más que me gustó, ser un observador a distancia, de la rehabilitación de tantos animales para ser llevados a su ambiente natural, que es la misión principal del refugio. A las 3 PM llegue a la puerta y me esperaban mi conductor y los guardianes con una sonrisa victoriosa. Intercambiamos celebración y agradecimiento con los ojitos, a falta de otro lenguaje universal. Recorrí con todos los sentidos la isla de regreso otra vez, llegué al cuartito, recogí el bulto, arranqué para el aeropuerto y me monté en el avión, justo a tiempo.

    Cuando conté la historia por primera vez me preguntaron: "¿no te dio miedo estar tan lejos ese día sabiendo que podías perder el avión? ¿por qué querías regresar a la isla tan rápido, sabiendo lo difícil de la situación después del huracán?" Me resultó super curioso, estaba segura de que las preguntas serían sobre los animales que conocí y el grandioso recorrido en motora, o sobre qué ideas traía para ayudar con la crisis de la isla teniendo un cerebro descansado y despejado, pero bien, las perspectivas, andamos aprendiendo de eso. Cada vez que escucho ese tipo de pregunta, recuerdo el día que vi Moana por primera vez. Al ver esta escena (https://www.youtube.com/watch?v=2q77EqqzLIk), lloré como una pendeja de la emoción. Por primera vez, tenía plasmada la manera de explicar mi manera de pisar por esta vida, con cabeza arriba, ojitos centrados directo en mi objetivo, con seguridad, sin importar lo que nos venga de frente, y con la capacidad de ver la solución por encima de las nubes de humo y de los monstruos, con la certeza de que todo va a estar bien. Probablemente por esa actitud, que algunos consideran inmadura, no me da miedo perder un avión o venir a vivir en la incertidumbre de una isla arrasada por dos huracanes y dos gobiernos. No creo que mi actitud hacia la vida sea inequívoca, ni la mejor, ni la única, ni "one size fits all", pero digamos que ha tenido sus ventajas y que, al menos yo, me la he pasado muy bien gracias a ella.

    19 - 28 de febrero de 2018

    Y tú, ¿dejas los miedos en la gaveta? ¿Me la cuentas?

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    Moana, Who You Are

    https://www.youtube.com/watch?v=2q77EqqzLIk

    12 min
  • 050 - Los Espiritus

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de Aventuras, edición Los Espíritus:

    Historia Azul

    Miguelo y yo tenemos diferencias abismales en la mitad de los aspectos de la vida, pero la otra mitad que compartimos, da y sobra para pasarla más que bien. A la hora de escoger películas, siempre chocamos, pues a él le encanta el misterio y el morbo, y a mi me gustan los finales felices (que rara vez tienen sus películas favoritas). Los documentales han venido a salvarnos, pues si algo tenemos en común, es que somos dos nerds hechos y derechos. A mi me gusta la antropología, la historia y el estudio de religiones, y Miguelo estudió psicología, historia y teología, así que escoger documentales no puede ser más sencillo. En esta cuarentena, escogimos la serie "The story of God", con Morgan Freeman, y nuestras tardes se han pasado aprendiendo de la visión del "más allá" de otras culturas, quizás irónicamente, pues todos corremos el riesgo de alcanzar ese "más allá" antes de lo esperado...

    N: ¿Puedes ver espíritus de gente que ya no está?

    A: Cuando quiero

    N: ¿Ves alguno ahora mismo?

    A: No quiero

    25 de octubre de 2019

    Tengo un recuerdo, que no sé si es un recuerdo o un sueño, que nunca he podido explicar muy bien. Estaba en la cuesta de la marquesina de la casa, el portón estaba abierto, y yo estaba mirando el cielo por encima del techo de la casa de al frente, mis papás hablaban con la vecina, y mis hermanas jugaban. De repente se empezaron a mover unos destellos por todas partes, estaban bastante alto, nunca los pude tocar, solo los miraba. Lo más que recuerdo es la sensación de paz y felicidad que sentí, yo me reía y los seguía con la vista. Tenía unos 6 años, quizás menos. Unos años más tarde, se lo conté a unas amigas en la escuela, y la mejor explicación que les pude dar era que había visto unos ángeles en mi casa una noche. Quizás nunca sepa lo que fue, pero me conformo con el recuerdo de la sensación.

    Y tú, ¿tienes una historia similar? ¿Me la cuentas?

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    5 min
  • 049 - Las Reglas

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de aventuras, edición Las Reglas:

    Historia Roja

    En esta cuarentena, una de las cosas que me mantienen a flote es la esperanza. Super cliché, lo sé. Quizás menos clichoso, pero no necesariamente, es que mi esperanza está puesta en un sueño muy específico, y es el hecho de que nada volverá a ser lo mismo jamás, casi en todos los aspectos imaginables. El cambio que me mantiene emocionada, es el final de muchas reglas invisibles por las cuales nos hemos regido por años, casi sin pensarlo: "para trabajar, necesito una oficina", "para recibir tal servicio, necesito ir a tal lugar", "nunca me hará falta sembrar comida, para eso trabajo", "el maestro de mi niño no tiene paciencia", "debo buscar quien cuide (y críe) a mi niño, no puedo trabajar con él". Hace unos dos años, andaba pensando en las reglas y metas que son mi norte, y cómo llegaron a mi, y yo a ellas.

    Podría decir que actualmente vivo bajo una sola regla y tengo dos metas principales en la vida, que aplico a todo. Mi regla es no tener reglas y mis dos metas son la felicidad y el amor. Eso es todo, no me interesa más ninguna filosofía ni complicación. Claro, que a veces uno resumiendo tanto puede llegar a complicarse más, pero creo que cuando terminamos complicados es porque no hemos resumido bien y debemos hacer otro intento de resumen, o al menos ha sido mi experiencia, cada vez.

    No siempre fui así, me crié en una casa bajo una filosofía hiper católica conservadora, y tan estricta fue mi crianza que me tomó 24 años hacer las paces hasta con mi sexualidad por creencias que se me habían arraigado un poco de más, diría ahora. En mi casa se rezaba (bueno se reza todavía, pero ya no participo) el rosario todas las noches, y se iba a misa todas las semanas (también todavía). Hace 10 años, mi vida dio un giro inesperado, y empecé a dejar poco a poco atrás todas esas costumbres con las que me crié, sin tomarle odio ni intentar arrastrar a nadie conmigo (para no repetir lo que pasó conmigo), y desde ese momento empecé a respetar las creencias de los demás, desde una distancia que me permitía dejar aflorar mis nuevas creencias (que de cierta manera no eran tan nuevas nada, siempre estuvieron ahí, con miedo de salir a pasear, como nos pasa a tantos).

    Unos tres veranos más tarde, comencé a estudiar religiones por mi cuenta, empezando por el rastafarismo y terminando con una que me había enseñado una monjita de la escuela en la que estudié, el budismo. Mientras más leía de tantas cosas diferentes, más me parecía todo lo mismo, y más claro me quedaba el mensaje que solo entre líneas quedaba en medio de los rosarios y las misas a las que me sentía obligada a ir. Por primera vez, me sentí comprometida por voluntad propia a una creencia, y a compartir lo aprendido, a través de mi ejemplo y mis historias, y no a través de la conversión o la reunión. Justo ahí, hace 10 años pero en verdad 7 años, hice mi compromiso con la felicidad y el amor, que fue como mejor pude resumir todo lo que aprendí ese verano. También me prometí que no volvería a permitir que una regla impuesta o autoimpuesta interfiriera con esas dos metas principales, y dejé de sentirme mal por salirme de las rayas que yo misma trazaba de vez en cuando.

    Después de eso, mi afinidad por la ruina se intensificó, y tomó un giro hacia los espacios sagrados de la antigüedad, y quise conocerlos todos (misión actual y meta principal de los viajes de los últimos años). Al final del día, somos todo lo que aprendieron los que estuvieron antes que nosotros, o por lo menos así lo he sentido yo, y así he vivido mi lado "espiritual" durante los últimos años. Y pongo "espiritual" entre comillas, porque para mí no es un lado de mí, ya a estas alturas, siento que todas las versiones de mí misma se entrelazan todo el tiempo, y no hay manera de que una se manifieste sin la otra. Diría yo que esa cohesión es la más grande lección aprendida en estos años. Algo que recordaba con molestia, y ahora con ternura, es a mi mamá acelerando el carro para llegar a tiempo a la misa, sin darse cuenta de que había un charco y que alguien terminó todo mojado en su afán por llegar a tiempo. Quizás debemos permitirnos llegar tarde si se trata del bienestar y la felicidad del otro, en mi opinión, es un acto de amor, y en mi experiencia, me ha ayudado a traer bienestar y felicidad a mí misma como consecuencia. Por eso, ya no le presto tanta atención al reloj, por dar un ejemplo, y lo más cabrón es que a veces lo miro y marca la hora exacta que pienso que es. El dejar de darle tanta importancia ha hecho que se entrelace conmigo; cosa loca, a veces pasamos tanto tiempo intentando, y cuando decimos "pa'l carajo", viene y se da lo que tanto necesitábamos o queríamos.

    1 de septiembre de 2018

    Quizás al final de todo esto, creemos nuevas reglas absurdas por las cual se regirá la sociedad, pero por ahora, me queda la esperanza.

    Y tú, ¿qué reglas tienes? ¿Me las cuentas?

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    8 min
  • 048 - Su Historia

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de aventuras, edición su historia:

    Historia amarilla

    Hace 12 años y un poquito más, iba Jonás de regreso de hacer una diligencia al departamento del trabajo bien contento, después de experimentar la eficiencia y el gran servicio al cliente que es costumbre en las oficinas de gobierno de nuestro amado Puerto Rico. En el ascensor, saliendo de la oficina, contento como estaba, se tiene que chupar a dos nenitas que no paran de hacer chistes y reírse en todo el tramo del ascensor (que quizás habrán sido 3 tristes pisos, pero con ese escenario le debe de haber parecido eterno). Paran en el primer piso, y cada uno arranca en dirección a su carro, obviamente, Jonás en dirección al estacionamiento de visitantes, Nitcelis y Naomi en dirección al estacionamiento de empleados, en donde se estacionaron por error, y cuyo error no notaron hasta que vieron a Jonás caminando en dirección al estacionamiento correcto.

    De camino, intercambian frases sobre lo sucedido, Nitcelis de su parte queriéndolo para Naomi porque es un chamaquito, Naomi queriéndolo para Nitcelis porque es básicamente Prince Philip, y Jonás feliz caminando solo porque ya no tiene que escuchar las vocecitas chillonas y con pavera del ascensor. Y justo va caminando y pensando en esta libertad cuando escucha las mismas vocecitas ofreciéndole pon desde la carretera para llegar a su carro. De este momento probablemente se nos inspiró Don Carmelo para su hit reciente, o quizás de papi tirando su libro, bueno, nunca lo sabremos. Casi sin remedio (yo reconozco que tengo el poder individualmente, pero me imagino que cuando se juntan dos es más poderoso y ni hablar de "the power of three", así que no veo manera en la que pudiese haber rechazado cualquier pedido con 4 ojitos adentro del carro mirándolo como el gatito con botas de Shrek), acepta el pedido y se monta en el carro, después de todo, aquí hace un calor cabrón, y era pleno verano.

    Lo dejan en el carro y se van, no sin antes dejarle saber que irán a la playa y que está invitado. Se baja del carro pensando: "estas locas", y llama a Joel para contarle, probablemente aliviado de que ha terminado todo, y mi corazón me dice que sin ninguna intención de ir a la playa. Mientras guía y cuenta la historia, mira a la gasolinera y ve el carro en el que le dieron pon, y le dice a Joel: "mira, ahí están las locas echando gasolina", probablemente soñando con el punto del día en el que se librará de "las locas esas", y Joel le dice que "disque" se pare y vaya a donde ellas. Jonás mira que tiene el tanque lleno y lo piensa, pero se dice, bueno, allá vamos (me imagino que cantando "I am not throwing away my shot", o "por mi senda iré, llegaré a mi meta", mentira, que en esa época todavía no hablaba inglés como hoy ni mucho menos veía películas de muñequitos).

    Mientras tanto en el carro, mientras echan gasolina, está Naomi de lo más feliz, y Nitcelis citando a Mushu, "deshonrada tú, deshonrada tu vaca" por haber montado a un desconocido a su carro con su hermanita adentro. En esa conversación interna sobre la deshonra andaba cuando se aparece el tipo en la gasolinera. Nitcelis se baja del carro y camina hacia el carro del tipo ese, convencida por Naomi, y cantando "hombres ser, y con la fuerza de un gran tifón", y allá lo invita de nuevo a la playa, esta vez dejando contacto para encontrarse, asomada por el cristal del carro. Y se retira lentamente, sintiendo que sale del inframundo con Megara en brazos y nadie puede cortarle el hilo, "¡es un dios!". Llega al carro y Naomi la mira como que, sí, soy un genio, lo sé, y le pregunta "are you, happy?", y cuando Nitcelis intenta contestar le dice, "what i believe you're trying to say is thank you, you're welcome!".

    PD, el tanque de Jonás se comió $5 de gasolina, hasta él jugó pa'l equipo.

    24 de noviembre de 2018

    Prince Phillip, The Sleeping Beauty

    Don Carmelo, y su hit "Acho Puneta"

    https://youtu.be/naDFtp_X2E4

    The Power of Three: Charmed

    Puss in Boots: Shrek

    I am not throwing away my shot, Hamilton

    https://youtu.be/Ic7NqP_YGlg

    Por mi senda ire, llegare a mi meta. Hercules

    https://youtu.be/pI9ydq9wVes

    Desonharada tu, desonrada tu vaca. Mulan

    https://youtu.be/3siWtlT3hP4

    Hombres de accion. Mulan

    https://youtu.be/X6v7z9syees

    Hercules va al inframundo

    https://youtu.be/dEZ3jc71ygI

    Are you, happy? Lilo & Stitch

    https://youtu.be/he7PeAMwqhA

    Thank you. Moana

    https://youtu.be/79DijItQXMM

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    8 min
  • 047 - La Rareza

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de Aventuras, edición La Rareza:

    Historia Azul

    El otro día se sentaron la pequeña Natalita y Augusto a filosofar, una vez más, debajo del arbolito de moringa en formación...

    N: Alguna gente me considera rara

    A: Bien por ellos

    N: La verdad no me molesta gran cosa

    A: Bien por ti

    La opinión de los demás es, simplemente, la opinión de los demás, se recibe, se escucha, se agradece, se aplica si aplica, se continúa. Los duendes lo saben, y nos lo recuerdan a diario.

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    4 min
  • 046 - No lo pienses tanto

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de Aventuras, edición No lo Pienses Tanto:

    Historia Azul

    Cuando se pasa tanto tiempo en un mismo lugar, se logra ver lo que por la prisa y el moverse no se vio antes. El otro día se sentaron la pequeña Natalita y Augusto a filosofar sobre los propósitos, debajo de un arbolito de moringa en formación...

    N: ¿Para qué estamos aquí?

    A: Para hablar un rato y mirar cosas lindas

    N: Sí, pero digo aquí, como, en este plano

    A: Para hablar un rato y mirar cosas lindas.

    Algunas preguntas se contestan mejor pensando menos y disfrutando más. Los duendes lo saben, y nos lo recuerdan a diario.

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    4 min
  • 045 - Te Regalo un Minuto

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Bitácora de aventuras, edición Te Regalo un Minuto:

    Historia Amarilla

    Te cuento esta historia asomada al Balconcito de la Felicidad, escondiéndome detrás del descansabrazo del mueble, desde esta compartida cuarentena mundial. Me encuentro tan quietecita como me es posible, a ver si la paloma que se está comiendo las semillitas de espinaca no se da cuenta de que la espío desde acá. Hoy no vengo a contarte una historia, hoy vengo a regalarte un minuto de historias contadas por pajaritos, para que me hagas una visita virtual, y sepas cómo suenan los días en la casita. Historia amarilla...

    Pajaritos cuentan historias: "chip chip chip chip".

    Mi plan no funcionó, mi silencio y quietud terminaron cuando traté de darle estrategias para arrancar la semillita del gancho de la enredadera de espinacas, viendo el trabajo que pasaba sacándolas, pues no escogió las más maduras. A veces uno trata de ayudar, y termina asustando al otro en el proceso. En otras notas, hoy descubrí mis primeras 5 estrellitas en itunes, y de inmediato hice ml pequeño bailecito de la felicidad en una loseta de la sala. ¡Misión cumplida! ¡Encontré mi primer niño eterno! Siempre supe que existían, pero que cabrona se siente la confirmación. Querido niño eterno que habitas en algún rincón del planeta, te agradezco regalarme esa confirmación, y te llevo por siempre.

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

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    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    6 min
  • 044 - Una Dulce Atracción, segunda parte

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Si no has escuchado los episodios 36, 37 y 42, date la vuelta por allá antes de escuchar este.

    Bitácora de Aventuras, edición Una Dulce Atracción:

    Historia Azul

    Por más que quisiera, el gigante no los podía ayudar, les correspondía a ellos superar la prueba solos, si es que querían continuar teniendo la habilidad de cambiar de tamaño a su antojo, de lo contrario, permanecerían del tamaño de una hormiga para siempre, bueno, no para siempre, más bien hasta superar la prueba. Las abejas no les harían daño, al menos no intencionalmente, pero en ese tamaño, el simple roce accidental del aguijón podía envenenarlos gravemente.

    Todos se bajaron a la prisa del dragón / sortija, pues el vuelo al parecer las atraía aún más. La pequeña Natalita decidió pararse cerca de las donas que había acomodado a un lado de la mesa hacía unos minutos con Augusto, para dirigirlas nuevamente hacia lo que consideraba el espacio de ensueño de una abeja. En eso se dio cuenta de que ellas sabían claramente que las donas tenían más para ofrecerles que ella, y que simplemente curioseaban y jugaban con ellos, pues nunca habían visto personitas tan pequeñas, y quisieron conocerlos.

    Obviamente, ninguno de ellos, excepto Augusto, conoce el idioma de las abejas, así que para todos solo sonaba un zumbido. A decir verdad Augusto se puso en complot con La Vida, y por eso no les dijo nada de lo que ellas decían antes, él entiende su gran responsabilidad como guía y acompañante, y quiere que la pequeña Natalita y sus amigos aprendan con cada experiencia lo que La Vida les enseña. Una vez la pequeña Natalita supo lo que querían, Augusto comenzó a traducirles todo, y todos se quedaron muy quietecitos, como ellas pidieron, para que los pudieran ver bien. Estaban fascinadas, no paraban de hablar de cuán lindos se veían de ese tamaño, y cuán grandioso sería tener a algunos siempre así, aunque sabían que no sería posible. Las abejas dieron unas 5 vueltas alrededor del grupo de amigos y siguieron su camino, y casi por arte de magia, los 4 pudieron volver al tamaño que tenían antes del encuentro con el dragón y las abejas.

    Se sentaron a la mesa y contemplaron la sortija que apenas hace unos segundos había sido un gran dragón del que debían esconderse, les pareció tan diminuto, tan inofensivo. Así es con todos los retos, parecen montañas gigantes, hasta que estás en la cima y miras el camino que dejaste atrás y dices, mira, no era tan difícil na', lo haría otra vez.

    El gigante los subió a su mano, tanto temió perderlos, que ahora no quería soltarlos jamás, y cuidarlos, para que no corrieran peligro nunca más. Augusto le dijo que aunque quisiera, jamás le podría garantizar eso a nadie, que cada cual necesita vivir las experiencias tal cual llegan, divertidas o no. Primero lo miró triste, y los encerró entre sus manos, mirándolos por un agujero entre sus dedos con ternura; y de inmediato se molestó, a veces El Gigante se molestaba y se convertía en Olvidadizo de un segundo a otro por la molestia.

    La molestia es un sentimiento peligroso, casi todo el que la padece, olvida casi de inmediato la Gran Ciencia del Balance. El Gigante no era la excepción y, aunque a veces regresaba del trance de Olvidadizo sin ayuda y rápido, otras veces se aislaba. A veces ayuda la intervención de otras criaturas, si de regresar a la Gran Ciencia del Balance se trata, pero Augusto nunca interviene, no es su lugar como duende, pues sabe que cada cual debe pasar cada etapa y emoción que se le presente, aunque sí se les puede ayudar un poco en el camino.

    Solo Augusto logró salir de entre sus manos cuando las cerró con el enojo, él siempre reacciona mucho más rápido, los demás quedaron encerrados, quería protegerlos tanto que ahora casi los asfixiaba. Creo que somos así en general, no nos damos cuenta de que tanto el amor como el odio, en exceso, ahorcan por igual.

    Dentro de las manos apretadas, la niña de la tribu de JAN recordó, que, junto con el dragón, también vino un Guerrero Mítico que cabía dentro de un reloj. Sabía que estaba ahí, pero no sabían cómo llamarlo para pedir su ayuda. La niña de la tribu de JAN extendió su bracito, y agitándolo fuertemente logró desbloquearlo. De inmediato, la correa se soltó de su bracito, y el reloj cayó al piso. Todos se le quedaron mirando a ver qué ocurriría, pero al parecer solo creció y cayó al piso. Se sentaron en un círculo a pensar en un plan B, a decir verdad un poco decepcionados, si el dragón pudo tomar vida, ¿por qué no el Guerrero Mítico?

    Sentados planificando, escucharon un "plop" detrás de ellos, y se voltearon todos de golpe. Encontraron a una persona miniatura con ropa verde oscura, y que el reloj se había convertido en un disco que parecía un escudo. El Guerrero los miró confundido, no había hablado con nadie en toda su vida, siempre había estado dentro del reloj, practicando y practicando con su láser, esperando ese gran día en el que le tocaría usarlo por fin. Los miró, y se decepcionó un poco, esperaba ser llamado a salir del reloj para una gran batalla, y sin embargo, frente a él había 3 niños. Después pensó, bueno, no es tan malo na', jugamos entonces con el láser entonces. Al ver su cara de confusión, y sus intenciones de jugar, la niña de la tribu de JAN tomó el control y con tono autoritario le dijo: "no estás aquí para jugar, estás aquí para luchar una gran batalla junto a nosotros, la más grande de todas las posibles batallas, recordar vs olvidar, y después de la batalla me encantaría jugar a los láseres, por favor". La pequeña Natalita y el niño de la tribu de JAN solo podían sonreír del orgullo, esta niña no le teme a nada, ni a los dragones, ni al cambio, ni a hablar con autoridad cuando la ocasión así lo amerita, oye, que no le teme siquiera a dar su opinión ni a mostrar vulnerabilidad, que bárbara, si solo la mitad de las criaturas de La Princesa fueran como ella, la mitad de los problemas no existirían. El Guerrero Mítico se impresionó con la actitud de la niña, y decidió ayudarlos. El niño de la Tribu de JAN les hizo señas a todos de sentarse en un círculo en el medio de la mano, y así lo hicieron.

    El Gigante había comenzado a moverse, buscaba un escondite para colocarlos, y que estuvieran seguros por siempre, para él poder visitarlos siempre que quisiese. Augusto guiaba sus pasos sin que él supiera, en su olvido, había dejado de ver a Augusto, por eso él logró escaparse. Le susurraba a donde girar, cuanto caminar, cuando detenerse, incluso la velocidad con la que debía caminar. Es increíblemente sencillo controlar a un Olvidadizo, en todo cuanto no sea su fijación del momento, eso que los hizo olvidar de repente, por eso Augusto podía guiar sus pasos y acciones, pero no le podía decir que liberara a los niños. Asi somos todas las criaturas, nos negamos a todo, cuando de nuestra voluntad se trata, casi como una rabieta.

    El niño de la tribu de JAN los acomodó en el círculo para enseñarles su parte del plan, es una parte del plan que solo él pudo haber creado, pues él percibe detalles de todo que a los demás se nos escapan. Es maravilloso ver el mundo a través de los ojitos de otros, es como ponerse espejuelos y ver el doble de lo que verías si estuvieses solo. El niño de la tribu de JAN, no habla tanto con los demás, eso le da tiempo de observar a su alrededor mientras los demás hablan. Mientras el Guerrero y la niña hablaban, se dio cuenta de que por lapsos muy cortitos El Gigante se distraía y abría una esquinita de la mano, y que con poco esfuerzo, podrían salir por ahí, pero necesitarían brincar desde donde sea que estuviese la mano del Gigante en ese momento. El Guerrero Mítico sugirió utilizar el reloj de la niña para planear, al ser los 4 no creía que sería suficiente para volar como si fuera él solito, pero al menos serviría para bajar sin caer de cantazo al piso. Crearon la estrategia y se sentaron a observar con detenimiento como se abría y cerraba el pequeño agujero entre los dedos del Gigante, para aprovechar el mejor instante y salir disparados.

    Los 4 se colocaron en una fila, primero el Guerrero, después la niña, el niño y la pequeña Natalita al final de la línea, todos se amarraron con la correa del reloj, por si alguno se caía del reloj, pues nunca había el Guerrero volado con alguien más, y no sabía si aguantaría el peso de los 4. El Guerrero se acercó al agujero, mientras los demás seguían caminando por la mano, por eso de que El Gigante no descubriera su plan de escape. Esperó el momento justo en que se abrió el agujero, lanzó el reloj y saltó sobre él, mientras los demás corrían a prisa hacia él brincando en el aire, apuntando para caer sobre el reloj.

    Augusto notó la salida del reloj al instante, y entendió el plan sin mediar palabras. Se le puso más cerca del oído al Gigante y le exhortó a sentarse en el borde de una fuente, El Gigante dudó, pues sintió su mano más liviana, pero justo antes de que pudiera reaccionar a ese cambio, Augusto se tiró al agua de la fuente y lo salpicó. Al Gigante le encanta el agua y el juego con agua, cayó sentado casi de inmediato en el borde de la fuente, listo para jugar y lapachar con el agua.

    En eso, Augusto desde el agua vio el reloj cayendo al agua, los 4 saludándolo muertos de la risa, bajando lentamente, haciendo balance como si fuera una tabla de surf, y jugando con el aire con sus manos. Nunca habían volado así antes, y aunque no fuera exactamente volar, esa sensación de flotar por el aire jamás la olvidarían. De repente, escucharon un zumbido que se acercaba a ellos. ¡Eran las abejas! La pequeña Natalita seguía llena de azúcar, y no se podían resistir. Los siguieron desde la plaza en la que jugaban hace un rato. Querían saludarlos, y jugar con ellos una vez más. Unos segundos después de la aparición de las abejas, la pequeña Natalita y todos los amigos planeadores cayeron al agua.

    En eso, el aroma los llevó a la mano del Gigante, donde aún quedaban rastros de azúcar, pues ya la pequeña Natalita no tenía, quedó limpiecita al caer en el agua. Augusto se distrajo tanto entre las abejas y la caída de sus amigos, que dejó de lapachar en el agua para distraer el Gigante, quien justo en ese momento, sacudiendo su mano para espantar a las abejas, notó que los niños ya no estaban ahí, y gritó enfurecido.

    Al notar el cambio del Gigante, las abejas se decepcionaron, hacía apenas un rato, él había estado viéndolas jugar y de lo más feliz, por qué tanto grito y molestia de repente, así no se juega, uno no está aquí para pasarla mal. Las abejas tienen una habilidad especial de ayudar a los Olvidadizos a recordar, y es casi como si ellos lo supieran, pues normalmente los Olvidadizos las espantan. El zumbido de las abejas, ese idioma antiguo, tiene la habilidad de lograr que un Olvidadizo recuerde, por eso ellas muchas veces andan persiguiendo a los Mayores de 5 Años, es como una oportunidad que ellas les dan, y que raramente toman. Le susurran al oído detalles de La Gran Ciencia del Balance que vayan de acorde a la situación, y la repiten y la repiten y la repiten, hasta que, casi siempre, el Olvidadizo recuerda, aunque sea por unos instantes, a algunos les dura más que a otros. Subieron todas juntas y se le colocaron cerca de los oídos, de la cara, de la cabeza, en todas partes, estaba rodeado, se resistía tratando de espantarlas con las manos, pero ellas esquivaban y regresaban, en una combinación de determinación por que se le quitara la molestia que tanto detestaban ver mezclada con la atracción por el azúcar que todavía le quedaba en las manos. Repitieron y repitieron y repitieron lo siguiente, volando a su alrededor y esquivando su rechazo: "¿para qué estas molesto? ¿para qué estás molesto? ¿para qué estás molesto? ¿para qué estás molesto?

    Quizás pensaría uno que cualquier otra pregunta sería más útil que esta, pero a decir verdad, ellas escogieron sabiamente, a veces, nos enfocamos tanto en nuestras emociones, que olvidamos incluso qué nos llevó a sentirlas, y cuál era el propósito de sentirlas. El tiempo que tenemos es tan limitado, que vale la pena cuestionarnos cómo lo invertimos. ¿Cómo la pasa uno mejor? ¿Feliz o molesto? Casi toda decisión en la vida se reduce a dos opciones, una ligera y una pesada, una fácil y otra difícil, cada cual escoge la que más le conviene. Un niño y un Recordador, siempre escogerán la opción fácil, pues prefieren tomar las decisiones rápido para poder pasar al próximo juego, la vida se vive mejor jugando, y para eso, es importante pasar la página rápido.

    Una de las abejas, cansándose de cuanto tardaba El Gigante en entrar en razón, fue valiente y voló directo a su oído y se quedó ahí, esquivando los manotazos sin alejarse. Le gritó tan alto: "¿para qué estás molesto?", que el gigante supo exactamente dónde estaba y le dio un manotazo certero, tirándola al piso de un golpe. Mientras bajaba, casi en cámara lenta, todas las abejas gritaron al unísono: "¿para qué estás molesto?" Tan alto fue, que El Gigante salió del trance del olvido, y recordó todo. Justo antes de que la valiente abejita tocara el piso, El Gigante la agarró en el aire, evitando que cayera al piso, y pidiéndole disculpas casi llorando.

    Ella sonrió y le dijo que no se preocupara, que ella estaría bien. Había caído justo sobre las cachispitas que quedaban de azúcar en su mano, estaba comiendo de lo más feliz. Las demás abejitas volaron mostrándole el camino al Gigante, lo dirigieron a un grupo de florecitas que estaba cerca de la fuente, y le enseñaron una flor más grande, que sería el perfecto lugar para la recuperación de la abeja. Estando frente a la flor, El Gigante titubeó para soltar la abejita, ahora quería cuidarla para que no le pasara nada nunca más. Augusto de un brinco cayó sobre la flor, y le dijo: "aunque quisieras, jamás le podrías garantizar eso a nadie, cada cual necesita vivir las experiencias tal cual llegan, divertidas o no". Una vez más, el gigante primero lo miró triste, y la encerró entre sus manos, mirándola por un agujero entre sus dedos con ternura; y justo antes de molestarse, se preguntó: "¿para qué estás molesto?", y se le quitó de inmediato, y soltó a la abejita.

    26 de enero - 20 de marzo de 2020

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

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    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    Episodio 36: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/036_-_Un_Tesoro_escondido_a_simple_vista.mp3

    Episodio 37: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/037_-_Una_Toreada_para_Nada_Convencional.mp3

    Episodio 42: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/042_-_La_Sortija_del_Dragon.mp3

    16 min
  • 043 - Una Dulce Atracción

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Si no has escuchado los episodios 36, 37 y 42, date la vuelta por allá antes de escuchar este.

    Bitácora de Aventuras, edición Una Dulce Atracción:

    Historia Azul

    Por más que quisiera, el gigante no los podía ayudar, les correspondía a ellos superar la prueba solos, si es que querían continuar teniendo la habilidad de cambiar de tamaño a su antojo, de lo contrario, permanecerían del tamaño de una hormiga para siempre, bueno, no para siempre, más bien hasta superar la prueba. Las abejas no les harían daño, al menos no intencionalmente, pero en ese tamaño, el simple roce accidental del aguijón podía envenenarlos gravemente.

    Todos se bajaron a la prisa del dragón / sortija, pues el vuelo al parecer las atraía aún más. La pequeña Natalita decidió pararse cerca de las donas que había acomodado a un lado de la mesa hacía unos minutos con Augusto, para dirigirlas nuevamente hacia lo que consideraba el espacio de ensueño de una abeja. En eso se dio cuenta de que ellas sabían claramente que las donas tenían más para ofrecerles que ella, y que simplemente curioseaban y jugaban con ellos, pues nunca habían visto personitas tan pequeñas, y quisieron conocerlos.

    Obviamente, ninguno de ellos, excepto Augusto, conoce el idioma de las abejas, así que para todos solo sonaba un zumbido. A decir verdad Augusto se puso en complot con La Vida, y por eso no les dijo nada de lo que ellas decían antes, él entiende su gran responsabilidad como guía y acompañante, y quiere que la pequeña Natalita y sus amigos aprendan con cada experiencia lo que La Vida les enseña. Una vez la pequeña Natalita supo lo que querían, Augusto comenzó a traducirles todo, y todos se quedaron muy quietecitos, como ellas pidieron, para que los pudieran ver bien. Estaban fascinadas, no paraban de hablar de cuán lindos se veían de ese tamaño, y cuán grandioso sería tener a algunos siempre así, aunque sabían que no sería posible. Las abejas dieron unas 5 vueltas alrededor del grupo de amigos y siguieron su camino, y casi por arte de magia, los 4 pudieron volver al tamaño que tenían antes del encuentro con el dragón y las abejas.

    Se sentaron a la mesa y contemplaron la sortija que apenas hace unos segundos había sido un gran dragón del que debían esconderse, les pareció tan diminuto, tan inofensivo. Así es con todos los retos, parecen montañas gigantes, hasta que estás en la cima y miras el camino que dejaste atrás y dices, mira, no era tan difícil na', lo haría otra vez.

    El gigante los subió a su mano, tanto temió perderlos, que ahora no quería soltarlos jamás, y cuidarlos, para que no corrieran peligro nunca más. Augusto le dijo que aunque quisiera, jamás le podría garantizar eso a nadie, que cada cual necesita vivir las experiencias tal cual llegan, divertidas o no. Primero lo miro triste, y los encerro entre sus manos, mirandolos por un agujero entre sus dedos con ternura; y de inmediato se molesto, a veces el gigante se molestaba y se convertía en Olvidadizo de un segundo a otro por la molestia.

    Continuará...

    26 de enero - 18 de marzo de 2020

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

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    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    Episodio 36: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/036_-_Un_Tesoro_escondido_a_simple_vista.mp3

    Episodio 37: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/037_-_Una_Toreada_para_Nada_Convencional.mp3

    Episodio 42: http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/042_-_La_Sortija_del_Dragon.mp3

    6 min
  • 042 - La Sortija del Dragón

    Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

    Saludos cuarentenados, antes de escuchar esta bitacora, date la vuelta por los episodios 36 y 37, si aun no los has escuchado, te dejo los enlaces.

    http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/036_-_Un_Tesoro_escondido_a_simple_vista.mp3

    http://traffic.libsyn.com/bitacoradeaventuras/037_-_Una_Toreada_para_Nada_Convencional.mp3

    Bitácora de Aventuras, edición La Sortija del Dragón:

    Historia Azul

    Caminaron por la tierra que hace apenas unos minutos había sido lava, y pisaron cada piedra como si fuera la primera vez que la pisaban, y en parte tenían razón, después de bailar y convertirse en lava, ya no eran las mismas piedras, aunque pareciera que sí, al igual que a todas las criaturas, cada pequeña acción las cambia para siempre.

    Continuaron el camino, subieron una cuesta, y al final de la cuesta había un nido gigante lleno de pajaritos. Era de las cosas más lindas que habían visto, ellos siempre estaban en ese lugar, pero algo en su formación de ese día los hizo apreciar más su presencia. En el trayecto a través del gran nido, los pajaritos los miraban y sonreían, se desplazaban para abrirles camino con una gracia que te podía hacer llorar, parecía todo ensayado, aún cuando los 5 se dedicaron a hacer caminos diferentes para jugar con ellos y poder admirarlos lo más que podían. Con la gracia de la Danza del Cisne Negro, les abrieron camino uno a uno hasta que todos llegaron al otro lado, a una plaza que habían visitado antes, pero que no reconocieron, distraídos por los pajaritos.

    Los pajaritos se hacían los inocentes, pero Augusto los conoce de antes, no son tan inocentes nah, son unos lleva y trae de información, así los describe Mako, el amigo de Augusto. Se meten a las casas y a todas partes para descubrir todo sobre la vida de todos, y después se ponen a gritarlo en los árboles, en las plazas, en la calle, en los balcones, en todas partes. La gente no se da cuenta, porque los pajaritos se aseguran de que todo suene como el hermoso trinar que hasta los Mayores de 5 Años pueden escuchar. Claro, que la verdad solo la pueden escuchar los duendes, ni siquiera los Menores de 5 Años pueden, es una lengua demasiado antigua, demasiado olvidada, y demasiado hermosa como para concentrarse uno en su significado.

    Cruzaron al otro lado de la plaza con el trinar masivo de fondo, y llegaron hasta un puesto de dulces y café, y se sentaron los 5 en una mesita, el gigante en la silla, los niños, Augusto y la pequeña Natalita encima de la mesita. Pensaría uno que a los duendes no les interesaría el café, pero el que piensa eso, claramente no los conoce. El café fue descubierto por los duendes, hace miles de años, en un lugar lejano al que ahora le llaman Etiopía, y les gustó tanto, que se encargaron de que llegara a todo el mundo, pasándose las semillas de uno a otro, y llenando los bolsillos de viajeros con ellas sin que se dieran cuenta.

    A los duendes les encanta estar contando historias y jugar, y el café los ayuda a recordar lo que es difícil de recordar, aquello que por estar ocupados en juegos a veces presencian pero no asimilan, hasta que llega el momento preciso en el que deben recordarlo. En otras ocasiones les ayuda a ver un poco de lo que vendrá, casi como entrar a las tablas de tiempo, pero por lapsos mucho más breves, a manera de efímeras fotografías frente a sus ojos. Augusto siempre dice que el pasado, el presente y el futuro son casi lo mismo, y que no era algo del otro mundo poder ver cualquiera de ellos, que simplemente, es mejor y más fácil ver lo que se tiene de frente, "el presente", que andar explorando otros instantes, como el pasado o el futuro. Cuando ve la cara de perdidos de todos cuando habla de esos temas, dice que no se debe preocupar uno por ahora por ese tema del pasado, presente o futuro, pues casi todo el mundo comprende mejor el hecho de que son lo mismo cuando están más cerca de irse con La Muerte, la hermana gemela de La Vida.

    Augusto dio un sorbo, y de inmediato frente a sus ojos bailaron tres imágenes que pronto verían o recordarían todos:

    • En la primera, vio al gigante abrazando asustado a los niños de la tribu de JAN
    • En la segunda, se vio a sí mismo volando asustado, pero feliz
    • En la tercera vio el Balconcito de la Felicidad todo florecido y verde, la pequeña Natalita estaba llorando en la entrada

    De inmediato las imágenes se fueron de nuevo, y no las pudo ver más. Las visiones de café siempre son super breves, de una a cinco imágenes, siempre sin aparente explicación. Solo se pueden conseguir una vez al día, aunque tomes mucho café, La Vida te regala solo un vistazo, así que mejor aprovecharlo cuando se tiene, y tampoco andar tan preocupado por averiguarlo todo, al final, una imagen es solo eso, y puede que fuera de contexto parezca significar mil cosas diferentes a lo que de verdad significa.

    Terminó de tomarse el café y, como de costumbre, decidió guardarse lo que había visto para sí mismo. Igual y andaba con las personas adecuadas para no decir nada, todos estaban demasiado ocupados jugando como para preguntarle qué había visto. Cuando miró encima de la mesa, vio un pequeño dragón, lo habían encontrado dentro de un huevito de dulces que consiguió el gigante, y que habían abierto justo al llegar. Antes de que pudieran mediar palabras con el gigante, los niños, Augusto y la pequeña Natalita se redujeron al tamaño de hormigas, y comenzaron a jugar a las batallas con el dragón, que de inmediato se puso a volar sobre ellos. El dragón era dorado, pero no cualquier tono de dorado, más bien parecía como si el color dorado se quemara, y ya no brillara como antes, pero sin dejar de ser dorado; y cuando movía su cabeza hacia arriba y hacia abajo, batía sus alas y podía volar. Los 4 aprovecharon esto para llevar la delantera en la batalla, pues cada vez que el dragón subía la cabeza para batir sus alas, se cambiaban de escondite para que siguiera dando vueltas sin encontrarlos.

    En ese juego de esconder andaban cuando de repente escucharon un zumbido ensordecedor. Cuando se voltearon para ver de dónde venía el sonido, se dieron cuenta de que se encontraban rodeados de abejas. En un dia normal no hubiesen siquiera reaccionado, pero cuando eres tan pequeño todo puede ser super intimidante. Pensarás que sería tan sencillo como cambiar de inmediato de tamaño, pero verás, no te puedes cambiar de tamaño sin superar alguna prueba que se te presente en el tamaño en el que estés. Es la manera en que La Vida nos enseña a crecer y superar los retos y temores.

    La niña de la tribu de JAN de inmediato salió de su escondite y se puso frente al dragón, decidida a convencerlo de que los ayudara en la hazaña. Ella tenía especial relación con los dragones y, al contrario del niño, ni les temía ni la intimidaban, sabía pedir lo que quería, y hacerse escuchar. Augusto y la pequeña Natalita se fueron rápido a buscar los dulces que quedaban sobre la mesa, se les ocurrió que si eso era lo que les atraía, podían concentrarlos todos al otro lado de la mesa y eso las mantendría alejadas. Mientras tanto, el niño de la tribu de JAN se movía como un loco tratando de llamar la atención del gigante, que llevaba un rato buscándolos como un loco, estaban tan diminutos que ni siquiera con sus espejuelos gigantes y gruesos los podía ver. De repente, el niño notó que el dragón estaba en el dedo del gigante, era como una sortija, se envolvieron tanto en el juego que lo habían olvidado. El niño empezó a subirse al dragón, cuando notó que la niña, hablando con el dragón, había conseguido llamar la atención del gigante, que finalmente pudo ver donde estaban.

    Augusto y la pequeña Natalita corrieron hacia ellos, y se subieron los 4 a la sortija / dragón del dedo del gigante, pero no se dieron cuenta de que la pequeña Natalita se había llenado de azúcar moviendo las donas, y atrajo a todas las abejas, que volaban hacia ellos en este momento. El gigante los abrazo asustado, cumpliéndose así la primera de las tres imágenes vista por Augusto al probar su café.

    26 de enero de 2020

    Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.

    https://linktr.ee/natalita_

    Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

    10 min

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