La zona de confort es un estado psicológico en el que nos sentimos seguros, no experimentamos miedo, ansiedad ni incertidumbre, porque nos movemos en una rutina de comportamientos, actividades y pensamientos que nos permite una estabilidad en una zona en la que no existen riesgos. Hay que tener cuidado, ya que esto puede llevarnos al conformismo, a la rutina, a la pérdida de motivación, la desgana y la monotonía.