40º “Aurora”
El sol asoma en ciudades dormidas,
y cada rayo toca un sueño nuevo,
ese que nunca recordamos y permanece en nosotros,
nos despiertan las calles, los balcones, los árboles,
y con ellos, la promesa de un día distinto,
donde aún es posible comenzar de nuevo.
La esperanza despierta.
se despereza como un niño en su cuna,
se abre paso entre grietas de cemento,
entre noticias que pesan y miradas cansadas,
recordando que cada luz es solo un comienzo un comienzo,
que cuando tu abres tus ojos es gracias a ti
cuando despierta el mundo.
Quien conserva el fuego interior
siempre encuentra amaneceres
Incluso en el gris, en la rutina, en la fatiga,
hay un instante que devuelve el sentido,
una chispa que anuncia posibilidades
y nos recuerda que vivir es reconstruir.
El sol no espera, solo ilumina,
y el que lo mira aprende a levantarse,
a ofrecer lo mejor de sí,
a sembrar gestos y palabras
que sean faro para otros
y abrigo para los que aún duermen.
Pues no es verso la palabra que se rinde,
ni es rima el cascabel de la mentira,
la estrofa que al esclavo no deslinda
es solo un viento que, en el vacío, solo gira.
El bardo que se precie de tal nombre
ha de ser centinela en la espesura,
buscando que la luz despierte al hombre
y limpie de su juicio la impostura.
No busques el aplauso del tirano
ni vendas tu tintero al impostor,
que es más noble el callar del artesano
que el grito del poeta sin honor.
La métrica es el pulso de la historia,
la rima es el abrazo del concepto,
y aquel que solo canta por su gloria
muere antes de escribir algún precepto.
Si usas la palabra como escudo,
procura que su filo sea la ética;
que el mundo, ante el dolor, no quede mudo
por culpa de una vana e infiel cosmética.
La poesía crítica nunca nos nace de los odios,
sino de una implacable esperanza,
no busques destruir toda belleza,
busca como destruir si tiene venda
que impida ver la injusticia por prebendas.
Pues el verso que solo pueda señalar la herida
sin proponer cual fuera si tuviera buena cura,
solo sería un eco de dolor en la espesura,
nunca un grito en busca de esa paz,
que te trae y te lleva a la impostura
de poder encontrar la voz eterna,
esa que fue efímera siempre en nuestra historia,
siempre en la lucha deseándola encontrar
tras una puerta invisible cual el viento.
Mas no habrá libertad sin pensamiento,
ni paz que se sostenga en la memoria,
si no echamos la rima al movimiento
de los pueblos que labran su victoria;
que el verso solo encuentra fundamento
cuando escribe el rigor de nuestra historia.
Chema Muñoz©