Círculo de management

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By AlexRamaMXBusinessManagement
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Círculo de management episodes

  • Ep. 6 El ser productivo
    https://www.facebook.com/MrNineMX
    En ese episodio abordo cinco avenidas de la productividad basada en la organización y la acción prudente. No pasemos por alto que nuestra capacidad creativa es dadora de sentido y es a través de ella que conseguimos aportar nuestros talentos a la comunidad a la que pertenecemos.
    34 min
  • Ep.5 El falso liberal
    No, el presidente de México no es ni por asomo un liberal. Es un aventurero cerril y caprichoso que no alcanza a entender la responsabilidad histórica implícita en su alto cargo. Abandonar la vía de la democracia liberal es caer fuera de las avenidas del progreso, lo que para un país como el nuestro no es solo desafortunado sino, además y sobre todo, dolorosamente trágico.
    8 min
  • Ep.4 Filosofar desde la carne.
    Lo que yo creo que la mayoría de las personas buscamos es sentido. Inmersos como estamos en la marea alta de los signos que van y vienen en los oleajes de esta ya anciana e insufrible posmodernidad, los seres humanos buscamos desesperadamente un discurso que nos convoque en torno al fuego de una misma preocupación: ¿para qué es todo esto que llamamos experiencia del mundo? El discurso posmoderno ha evadido la pregunta porque la desdeña; en su lugar ha dedicado décadas enteras al juego, la parodia, la apología del absurdo, el nihilismo tecnológico, el discurso que gira sobre sí mismo queriendo morder su propia cola.
    7 min
  • Ep.2 La crítica ante el espejo.
    Ahora sale con que lo importante es el bienestar más que el desarrollo. Como todos los sofismas, esta declaración vacía trata de encubrir una realidad dolorosa: la economía nacional se contrae y con ello arrastra el futuro de millones de personas. Lo que es peor, parece que esto no le importa tanto como el hecho de que su voluntad y solo su voluntad sea considerada como verdad última e incontrovertible. Estamos, amigos míos, presenciando la meticulosa implementación del desastre.
    7 min
  • Ep 1.Comenzamos a caminar
    Hola amigos, soy Álex Ramírez-Arballo y me da mucho gusto saludarlos en este primer capítulo del homo prudens. Es un podcast, es decir, soy yo, un micrófono y unas cuantas palabras para comunicarme con ustedes; para estar, a pesar de la distancia, entre ustedes. ¿De qué voy a hablar aquí? Bueno, de las personas como tú y como yo, de la gente común y sus ambiciones y fracasos, sus glorias y sus dolores en un mundo como este en el que ahora vivimos, complejo como nunca antes, pero, sobre todo, lleno de retos que es preciso resolver si es que queremos sobrevivir como especie. Tengo una fe profunda en los poderes del espíritu humano, muy a pesar de lo que día tras días vomitan los noticiarios, obsesionados por convencernos de que nos encontramos al borde de la tragedia definitiva.
    10 min
  • Los libros mágicos
    Hay libros que cambian nuestra vida, me queda claro. No somos las mismas personas después de haber recorrido sus páginas y cuando cerramos la tapa después del largo viaje nos embarga una tristeza y una certeza; se trata de la nostalgia y la esperanza. A mí me pasó hace muchos años con un libro del escritor portugués José Saramago: El equipaje del viajero. Me lo recomendó un amigo pintor que tenía un aprecio enorme por la literatura y que además era un caballero. No se equivocó en su sugerencia. Comencé a leer con curiosidad y terminé de hacerlo con la profunda convicción de que aquello encerraba una magia imposible de explicar. En cuanto al género de este libro, pues simplemente es imposible toda definición: poesía, meditación, ficción, testimonio y seguramente mucho más, todo escrito con una prosa luminosa que nos calienta el corazón y nos produce ese dulce vértigo que todos hemos experimentado cuando nos topamos con la verdad. Lo tengo en mi mesita de noche y muy a menudo vuelvo a leer algunas de sus páginas para comprobar que es tan bello como inagotable. Ayer, por ejemplo, releí con desasosiego uno de sus textos más finos y terribles: Salta, cobarde. De nuevo no pude evitar el dolor y la rabia. Este equipaje es mágico y nos ayuda a recorrer este viaje que llamamos vida. Debes leerlo.
    3 min
  • Los libros mágicos
    Hay libros que cambian nuestra vida, me queda claro. No somos las mismas personas después de haber recorrido sus páginas y cuando cerramos la tapa después del largo viaje nos embarga una tristeza y una certeza; se trata de la nostalgia y la esperanza. A mí me pasó hace muchos años con un libro del escritor portugués José Saramago: El equipaje del viajero. Me lo recomendó un amigo pintor que tenía un aprecio enorme por la literatura y que además era un caballero. No se equivocó en su sugerencia. Comencé a leer con curiosidad y terminé de hacerlo con la profunda convicción de que aquello encerraba una magia imposible de explicar. En cuanto al género de este libro, pues simplemente es imposible toda definición: poesía, meditación, ficción, testimonio y seguramente mucho más, todo escrito con una prosa luminosa que nos calienta el corazón y nos produce ese dulce vértigo que todos hemos experimentado cuando nos topamos con la verdad. Lo tengo en mi mesita de noche y muy a menudo vuelvo a leer algunas de sus páginas para comprobar que es tan bello como inagotable. Ayer, por ejemplo, releí con desasosiego uno de sus textos más finos y terribles: Salta, cobarde. De nuevo no pude evitar el dolor y la rabia. Este equipaje es mágico y nos ayuda a recorrer este viaje que llamamos vida. Debes leerlo.
    3 min
  • El juego
    Empecé a escribir versos cuando era muy niño, primero por imitación, luego por fijación y más tarde por placer. Lo hago hasta el día de hoy y no sé cuantos poemas, muchos, sin duda, permanecen por ahí desperdigados en las ya polvosas estanterías virtuales de lo que hoy metafóricamente llaman “la nube”.
    La poesía es hoy para mí una broma, o para decirlo con mayor precisión, un juego. La página en blanco es un arenero en el que me divierto como niño levantando efímeros castillos de arena que el tiempo y el viento echan por tierra una y otra vez, pero no importa: el objetivo de todo esto es seguir moviéndose, seguir diciendo.
    Harold Bloom explica que la poesía nos ayuda a vivir porque nos ayuda a resistir las pulsiones de la muerte; es decir, la poesía nos alienta y conforta mientras llega la hora de hundirnos definitivamente en el abismo. No sé si pueda decir lo mismo porque no creo que la poesía sea un asunto de plano tan solemne. Para mí, insisto, se trata de un juego, y lo diré otra vez, un juego hecho de palabras y ritmos que me permite conocerme vivo, escucharme, viajar por mis memorias, imaginar cosas, mentir impunemente. Escribiendo un poema recupero en mi adultez las mismas sensaciones que tuve alguna vez cuando correteaba con otros niños, jugaba al beisbol o salía disparado a toda velocidad en mi bicicleta con esa radical sensación de libertad que experimentamos al ir rodando cuesta abajo con el viento como una mano cariñosa alborotando todos nuestros cabellos. Tal vez, pues, la poesía se trate de recuperar estos dos aspectos propios de la infancia: inocencia y libertad. Atención, no es poca cosa.
    3 min
  • Miércoles de ceniza
    Nací con una conciencia muy clara de mi carácter fugaz. Desde niño he pensado casi diariamente en lo huidizo de nuestra condición mortal, por eso siempre celebro con particular devoción este recordatorio católico de nuestra finitud. Lejos de ser una fascinación macabra, pensar en la muerte nos obliga a valorar con mayor pasión y justicia el milagro luminoso de nuestra existencia.
    En una ocasión, no hace mucho, padeciendo unos dolores crónicos corrí asustado a ver al médico. Después de innumerables y complejos estudios, el doctor concluyó que estaba completamente sano y que podía, adolorido y todo, volver a casa. "¿Qué causa el dolor?", insistí por última vez. "La vida", dijo el hombre; luego, ya metido a filósofo, remachó: "vivir duele". No me iba a dejar, así que repliqué parafraseando a Heidegger: "entre el dolor y la nada elijo el dolor". El tipo me miró dos segundos con el rostro en blanco y luego volvió a sus papeles para indicar que nuestro diálogo había concluido. En fin, sé que me voy a morir, pero tampoco apuremos las cosas; nunca, nunca hay razón suficiente para ello. La fiesta, estoy seguro, sigue estando de este lado.
    3 min

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