Hay una mano invisible que gobierna los mercados. Es el algoritmo. La mano que lo diseñó fue humana, pero también es invisible. El algoritmo es opaco, insensible, obstinado y sordo. Poco podemos hacer para burlarlo. Parece imbatible. Pero nada lo es. Hay que averiguar por dónde atacar. Es una lucha difícil pero no imposible.
Hay una mano invisible que gobierna los mercados. Es el algoritmo. La mano que lo diseñó fue humana, pero también es invisible. El algoritmo es opaco, insensible, obstinado y sordo. Poco podemos hacer para burlarlo. Parece imbatible. Pero nada lo es. Hay que averiguar por dónde atacar. Es una lucha difícil pero no imposible.