Mi madre ya luchaba por el desperdicio alimentario. Hoy parece que hace falta una Ley para dar salida a los alimentos feos y a las sobras en los bares y restaurantes. Ningún alimento debiera acabar en la basura. Es una auténtica pena; en realidad, hasta un cargo de conciencia.
Mi madre ya luchaba por el desperdicio alimentario. Hoy parece que hace falta una Ley para dar salida a los alimentos feos y a las sobras en los bares y restaurantes. Ningún alimento debiera acabar en la basura. Es una auténtica pena; en realidad, hasta un cargo de conciencia.