Hay quien ya se ha implantado un microchip de pago en el dorso de la mano; ni moneda, ni papel, ni tarjeta de plástico, ni aplicación de móvil... Nada de eso. Con microchip. Por el contrario, un alcalde se encadenó al cajero automático de su pueblo para que no lo desmontaran.
Hay quien ya se ha implantado un microchip de pago en el dorso de la mano; ni moneda, ni papel, ni tarjeta de plástico, ni aplicación de móvil... Nada de eso. Con microchip. Por el contrario, un alcalde se encadenó al cajero automático de su pueblo para que no lo desmontaran.