La obsesión de los de marketing, hoy en día, ya no es la simple atención al cliente, sino la preocupación extrema por la experiencia del cliente. Ya nose venden comidas, viajes, ropa...se venden experiencias. La experiencia, cada vez más, es el olor.
La obsesión de los de marketing, hoy en día, ya no es la simple atención al cliente, sino la preocupación extrema por la experiencia del cliente. Ya nose venden comidas, viajes, ropa...se venden experiencias. La experiencia, cada vez más, es el olor.