¡Cuánto sufrimos, Martín!

¡Cuánto sufrimos, Martín!

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¡Cuánto sufrimos, Martín! episodes

  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E17
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    1992. Se estrena “Sommersby”, un drama romántico ambientado tras la Guerra de Secesión estadounidense. En él se cuenta como una mujer interpretada por Jodie Foster que da a su marido por muerto en el frente, se sorprende un día al ver como regresa. Parece él, tiene la misma cara de Richard Gere, pero no se comporta como él. Antaño era rudo y violento, pero ahora es un amante amable y cariñoso. ¿Es este hombre realmente Jack Sommersby? A Coruña, junio de 2023. Se estrena “Playoff”, un thriller psicológico de alto voltaje en el que una multitud desquiciada enfrenta una eliminatoria a vida o muerte animando a un equipo que dice ser el Deportivo pero que no se comporta como el Deportivo. Su entrenador les habla como si de verdad, al fin, conociese sus anhelos más íntimos. Los futbolistas de la cantera saltan al campo. Álex Bergantiños toma las riendas. Todo el mundo les dice que es el mismo equipo, pero ellos no están seguros. No saben qué esperar. Los aficionados, a punto de precipitarse en los abismos de la locura, acuden a consultar con los dos más reputados investigadores de la psique blanquiazul. Benjamín y Manuel examinan la situación con una dedicación enfermiza, hablan y hablan, cantan, actúan, formulan mil hipótesis y desechan otras tantas, hasta que, resignados, descuelgan el monóculo y sentencian: “Uf, ni puta idea de lo que esperar, chorbos”. Y es así como ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast se presenta a las puertas de otro verano con los nervios del que no sabe si reír o llorar porque este equipo puede ser una cosa o la contraria con tan solo 15 días de separación. Tensiómetro listo, teléfono de emergencias en marcación rápida y trankimazin en la cartera. Recen lo que sepan.
    3 hr 8 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E16
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Memorable: digno de memoria. Pues no, la verdad. Pasarán los años e intentaremos recordar estos meses y, puedes estar seguro, tendremos que hacer un esfuerzo para decir tu nombre. Que tampoco te parezca mal, Óscar. A nosotros nos daba la impresión de que para ti éramos simplemente otro añadido en una lista que nos recitaste más de una vez: “Todo un Betis B”, nos decías, como si nos tuviésemos que sentir impresionados por el calibre de tus hazañas. Como si no fuésemos más para ti que un Granada, un Castellón o una academia de Catar. Decías que tu coche vino solo hasta Coruña y a ti definitivamente lo que te pasó fue que no agarraste el volante a tiempo. Parecías empeñado en arrancarnos el velo de ilusión que nos ciega, como si fuésemos el emperador desnudo: “¡Miraos, asumidlo, ved cómo os ven los demás!”. Y quizás se te olvidó que, aunque paseemos nuestras vergüenzas al aire en Primera Comemierda, la parte importante de la proposición no es que estemos desnudos, sino que somos el emperador. Baños de realidad hemos sufrido muchísimos, créenos, pero mantener la convicción de que nuestro destino es otro es lo que nos reúne por decenas de miles en Riazor (aunque fuese para silbarte, sí). Un refuerzo positivo, una mentira piadosa, un cariño, un sentir que te dolía como nos dolía a nosotros quizás hubiese bastado. Fuimos viendo cómo se vaciaba nuestro calderito de la ilusión mientras se desbordaba tu caldero de la incomprensión, hasta que se derramó en Linares. Cuando Yukio Mishima entendió que sus arengas no eran compartidas, cometió un grotesco suicidio ritual japonés. Reconoceremos que hubo algo poético en el seppuku de Linarejos: el vientre abierto con el cambio de los laterales rozando el descuento; la decapitación con la zona mixta rabiosa. Mira cómo lo teníamos de claro en ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast que por primera vez en muchos años de programa hemos dado una noticia: descendimos de tu vespino con toda la calma y nos apostamos con el micro preparado esperando al cortejo que, conforme a lo previsto, pasó cuando tenía que pasar mientras se escuchaba a lo lejos una letanía de los Kaiser Chiefs: “Rubi, Rubi, Rubi, Rubi”. Y nosotros lo grabamos. ¿Nos recordarás? Es posible que no. ¿Nosotros a ti? Je t’aime, moi non plus, Óscar Cano.
    3 hr 6 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E15
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Es viernes por la mañana. Tienes 45 años, estás trabajando desde tu casa frente a dos pantallas de ordenador, concentradísimo en tareas que te parecen extraordinariamente importantes. Te llega un mensaje al teléfono que no comprendes muy bien. Buscas en internet para tratar de entender lo que te están contando. Cuando lo descubres, te invade una pena muy grande. Suspiras. Intentas enfocarte de nuevo en lo que tienes que hacer. Vuelves a mirar hacia esa hoja de cálculo y hacia esos correos electrónicos tan urgentes. Vuelves a teclear para continuar con las tareas. Te sorprendes cuando al cabo de unos segundos te empiezan a caer unos lagrimones encima de las manos que reposas sobre el teclado. Tienes 45 años y estás llorando en el trabajo. O, afortunadamente, para evitar la extrañeza ajena, en el teletrabajo. Tienes 17 años. Estás en Riazor. Estás en Cuatro Caminos. Estás en María Pita. Estás gritando “Arsenio, Arsenio, Arsenio”. Estás siendo extraordinariamente feliz. Te explota el pecho de orgullo. No por haber ganado, sino también por haber ganado. Estabas igual de orgulloso cuando habías perdido. Eres deportivista porque la dignidad había sido extraordinaria en el fracaso gracias a él. La dignidad vuelve a ser absoluta en la victoria con él. “Arsenio, quédate”, le gritas. Y se queda. Pasan casi 30 años y no se va. Está cuando Riazor aplaude una encarnación del equipo en la que adivina orden y talento. Está cuando el club se comporta con humildad pero sin dejarse avasallar. Está cuando se ejerce la prudencia. Está en todos los que estuvimos con él entonces y ya nunca dejamos de estar, igual que está en los que se incorporan ahora porque quienes los llevan por primera vez a Riazor aún lo recuerdan a él. Está en ese estado de Whatsapp que no has cambiado jamás y que dice “Moi esixido”, porque así es como pasamos por la vida. Es viernes por la mañana, tienes 45 años y estás llorando porque te han dicho que esta vez sí, Arsenio se ha ido. Pero mañana juega el Deportivo y se han agotado las entradas. Te secas las lágrimas, te calmas y vuelves a darte cuenta: Arsenio no se irá jamás. Qué orgullo, joder, qué orgullo.
    3 hr
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E14
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Con la sabiduría de un refranero popular y con la precisión de una zoóloga como Dian Fossey, Sonia y Selena nos explicaron que “cuando llega el calor los chicos se enamoran”. Benjamín y Manuel, los Sonia y Selena del deportivismo, saben también que cuando llega el calor, allá por la primavera, los deportivistas entran en un estado de hiperexcitación en el que confunden deseo y realidad y, por tanto, agonizan durante semanas porque aquello que anhelan y aquello que sucede no coincide con exactitud. Deseo: el ascenso del Deportivo. Realidad: cuatro puntos de desventaja con los líderes. Deseo: prenderle fuego a todo. Realidad: 18 puntos por disputarse aún. Es el sino de una afición que vive sin vivir en sí y tan alta vida espera que muere porque no muere. Jornada a jornada el equipo coruñés compite mientras su hinchada, tan animosa como desquiciada, lo jalea con cánticos a la vez que sostiene un cartel en los brazos como lo haría un apocalíptico desnudo en Times Square: “The end is nigh!”. Y mientras club y seguidores se hacen daño de tanto como se quieren, solo dos podcasters experimentados perseveran en la estoica fórmula que conduce al éxito: “De reojo, hijos de puta, miradlo de reojo”. Son ellos los únicos que mantienen la compostura y guardan las apariencias para que el interés de cualquier mirlo blanco con el dinero por condena no se esfume ante tal demostración de histeria. Si alguien se convence de pagar por algo que no tiene precio, porque a El Mejor Club del Mundo (marca registrada) no hay tasación que lo contenga, será gracias a que este ejercicio de mesura llamado ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast lo convenza de que hay lugar para la razón en medio de este sindiós. “¿Y esos minutos de arrebato en los que saturáis el micrófono con un rant interminable sobre los mundos de piruleta y la amarga verdad del canismo?”. Bueno, chavalada, somos señores mayores y como tal se nos reconoce el derecho de gritarle a las nubes. Solo os diremos esto: este equipo no gana un partido fuera de Riazor ni aunque se la dejen botando/votando a bríos a Arturo Pérez Reverte, de acuerdo, pero la realidad es que “eppur si muove”.
    3 hr 25 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E13
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    ¿Cómo le explicas la teoría de la relatividad a un infante o a un advenedizo aficionado del Celta de Vigo? Pues de un modo tan, tan simple, que cualquiera, hasta el más obtuso podría entenderlo: usando al Deportivo que, en su condición de El Mejor Club del Mundo (marca registrada), es la medida de todas las cosas. Por ejemplo, podría alguien defender que el club coruñés vive el peor momento de su historia pero todo es relativo porque, a la manera de Dickens, puede decirse que este es el peor de los tiempos pero es también el mejor de los tiempos: la realidad se pliega sobre sí misma de tal forma que un equipo hundido en la tercera categoría del fútbol, admirado como un fenómeno de feria por los aficionados rivales, es capaz de ser proclamado campeón oficial y sumar un nuevo título a sus vitrinas ante el gesto embobado, propio de la incomprensión, de todos aquellos que cometieron un día la osadía de reservar en sus instalaciones una estancia para una “sala de trofeos” y ahora, cien años más tarde, no saben dónde está la llave de esa habitación y tampoco la necesitan, resultando además que hace más de una centuria, esa institución hacia la que ahora miran con tanta altivez como fuese necesaria para camuflar la envidia, esa misma institución sí que necesitaba de una peana para colocar su primera pieza un siglo atrás. Es relativo también opinar que nada tienen que festejar 23.000 personas ante 2.000 invitados, porque sus alegrías no tienen ningún valor y resultan ridículas: y sin embargo, ¿no es esa misma muchedumbre a la que piden avergonzarse un valor en sí mismo que otros para sí quisieran en sus momentos álgidos pues, por supuesto, en sus peores crisis no son capaces de imaginarse que ellos pudiesen replicar tal adhesión? De nuevo, la relatividad. Ni siquiera el deportivismo escapa a ella: está relativamente próximo a incendiarlo todo y a la vez es relativamente factible que el equipo que lo pone de tan mal café pudiese ser líder del torneo en uno o dos fines de semana. Es también relativamente hora de que ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast publique un nuevo episodio, pero Benjamín y Manuel opinan que no hay que hacer las cosas ni muy pronto, ni muy tarde, tan solo en el momento justo. ¿Y ese cuál es? Pues depende, es muy relativo.
    3 hr 43 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E12
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    La media inglesa o el panti coruñés, que estira, estira y estira como la lycra su rendimiento en casa y encoge, encoge y encoge hasta quedarse en una cosa más pequeña, para guardarla en un cajoncito, cuando sale a explorar campos de fútbol que merecerían uno de esos documentales en los que un señor veterano de buen comer se aventura por terruños asilvestrados. No parecía que estuviesen las hechuras de este Deportivo pensadas para el porte de Óscar Cano, pero aunque le tire un poco de la sisa o se le arrugue en algún pliegue, al mirarse en el espejo se ve resultón. La horma comienza a encajar con el mejor de los calzadores: las porterías a cero. “Velaske yo soy guapa?”, inquiere esta encarnación blanquiazul. “Xeitosiña”, respondemos conformes. También es una lástima que, habiendo llegado a este punto, que nuestro trabajo nos ha costado, donde hemos sido capaces de separar obra y autor (o partidos y ruedas de prensa), de nuevo el deportivismo inconsciente y kamikaze se haya conjurado para contravenir todas las advertencias que este podcast viene lanzando reiteradamente: no se tiran petardos en presencia de los animales, no se empuja en las aglomeraciones, no se llenan los estadios ni se organizan “pseudo-finales” para un Deportivo en mitad de la temporada. Al Deportivo (¡arriba ese coro!) hay-que-mi-rar-lo-de-re-o-jo. Pero así estamos, con una docena de encuentros por delante pero todas las entradas vendidas para poner a prueba si esta versión inmaculada de nuestro equipo local puede resistir el gafe de una afición tan entregada que no sabe medir los tiempos y se empeña en sabotearlo. Benjamín y Manuel os proporcionan este asidero de sensatez en forma de episodio de ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast por si fuese necesario un espacio seguro en el que encontrarnos el domingo por la noche después de jugar ante el Castilla. Ojalá no haya que rasgarse las vestiduras.
    3 hr 15 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E11
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Unos cuantos años antes de que se inventase internet para que la pornografía fuese el vicio más fácil de satisfacer en la historia de la humanidad, la excitación erótica se aparecía a cuentagotas en escenarios insospechados. Será por eso que perdura en la memoria el eslógan de un anuncio de colonia para hombres con aroma, seguramente, a alcanfor: “En las distancias cortas es cuando un hombre se la juega”. A ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast no se le dan bien las distancias cortas. Benjamín y Manuel son ese Brian Wilson que decidió recluirse en el estudio a hacer magia y dejó que fuesen los otros Beach Boys los que se ocupasen de esas vulgaridades del directo porque lo de la exposición pública no era para él. Tampoco es para nosotros lo de tener que enfrentarnos cara a cara con algún ganador del Premio Evaldo (el dolor en la mano que perdura tras algún apretón demasiado fuerte y sostenido mientras clavaban su pupila en nuestra pupila, nos hace comprender ahora lo injustísimos que fueron en su día esos galardones: pedimos disculpas). ¿Es justa penitencia una tarde de cariñosos ajustes de cuentas tras siete años de escarnio y maldecir por nuestra parte contra el club de nuestros amores? Es, porque no se puede decir lo contrario. Sobre todo si es un pequeño peaje a pagar por constatar que uno de los propósitos fundacionales de esta aventura se ha cumplido: nacimos para unir al deportivismo, aunque fuese en nuestra contra. Y en una medida quizás pequeña, pero sin duda enorme ante nuestros ojos, lo hemos logrado. Lo vimos en toda la gente que, procedente de cualquier trinchera o grada, se juntó hace unos días para demostrar que, oísteis, chorbos, movemos peñita deportivista. Ser una excusa, aunque sea la más estúpida posible, para acercar personas es algo que colma el espíritu como el mejor gol del Dépor. Aunque resulte ñoño escribirlo, es así y no hay más grada de Preferencia que la que arde. “¿Y el Deportivo?”, preguntáis. Pues al Deportivo sí empiezan a dársele bien las distancias cortas (fijaos cómo estamos a punto de cerrar el círculo, ojo), porque ahora también gana fuera de casa con marcadores ajustados gracias a que (ahí vamos, atención) ha empezado a practicar con fruición “la petite mort” (¡tachán!, hemos atado el nudo sexual del comienzo). Otro anuncio de perfume boomer para terminar: “Cuando un equipo te regala victorias fuera de casa, eso es impulso”.
    3 hr 59 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E10
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Hasta el rabo todo es toro, hasta el silbato final todo es Deportivo. Es inconmensurable este club, tan difícil de contener en los límites de lo racional que hasta los partidos se le quedan cortos. Como le debe de parecer a este comando de terroristas de la salud coronaria que 90 minutos bien exprimidos saben a poco, le ha dado por operar en los márgenes del fútbol, rascar el socarrat de los partidos, lamer los posos del café, aspirar las hojas del té, rebañar los últimos resquicios de cordura que nos mantienen atados a la realidad. ¿Un partido ganado, por fin, lejos de Riazor? No si el reloj sigue contando y nuestro equipo está sobre el césped. ¿Un empate frustrante en casa? Quizás. O quizás no si resulta que en 180 segundos de juego le cae un balón a Yeremay cerca del área. Es por cosas como las de estas dos pasadas jornadas que este podcast tiene sentido. Puede que tras siete años ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast haya encontrado un propósito más allá de acompañar al equipo en su descenso a los infiernos: somos un registro, una prueba pericial, una hostia de realidad que esgrimir cuando estemos ante el momento de la extremaunción, a punto de expirar. “¿Por qué ahora? ¿A qué tan pronto? ¿Cómo es posible? ¿Puede ser la vida tan solo este suspiro? ¿En dónde se ha ido mi lozanía? ¿Cómo he consumido mis mejores años?”. Y en ese instante, San Pedro, o quien le corresponda a tu fe, le dará al “play” del episodio 212. Y tú recordarás cómo se te murieron dos neuronas y te estalló un capilar en el descuento de un partido de Comemierda en San Fernando, cuando tu defensa hizo un flash-mob y se paró como una precioso grupo escultórico ante un remate solitario de cabeza. Y rememorarás todos los minutos de tensión contenida ante el Mérida con el estómago encogido y, entonces sí, asumirás que la carne es mortal, que polvo somos y que en polvo el Dépor nos convertirá y que, bueno, si tiene que ser así entonces, pues que así sea. Que lo pasamos mal, pero también lo pasamos bien. Y que peor sería estar a punto de doblar la servilleta y recordar que malgastaste tu vida no siendo hincha de El Mejor Club del Mundo. Así que venga, Deportivo, ametrállanos el electrocardiograma como solo tú puedes hacerlo.
    3 hr 20 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E09
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Al Deportivo hay que mirarlo de reojo, sobre todo cuando juega fuera de casa. Al ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast hay que escucharlo ¿de reojo? ¿De reoreja? Sea como fuere, y sea también porque la superstición es una cosa muy íntima, así como sin querer queriendo (un poquito por la falta de tiempo, otro poquito por guardar un colchoncito emocional para los disgustos, lo que se conoce como “gardar das risas para as choras”) este podcast está cogiendo el hábito de congelar momentos medianamente felices para consumirlos en conserva cuando al Deportivo le da por estropear un fin de semana, lo cual acostumbra a coincidir con los partidos fuera de casa. Si hemos calculado bien, este episodio se publicará en tiempo y forma para que sea imposible escucharlo antes de que suene el pitido inicial en el campo del San Fernando. ¿Tiene algún sentido hacerlo así? Tiene. Sobre todo si eres de aquellos o aquellas que los domingos, delante del streaming, te preguntas con más frecuencia de la debida: “¿Por qué me hago esto?”. Esto, por si no está claro, es ver a tu club jugar a domicilio. Así que esto no es un episodio, es un analgésico para consumir por la vía que consideres oportuna (auricular, rectal, a tu gusto) una vez que haya sonado el silbato del árbitro en una de las réplicas del Multiverso El Palo en el que se convierte cada partido del rejunte lejos de Riazor. Porque en este capítulo el disgusto de Alcorcón quedó atenuado ya por la alegría de la victoria en casa ante el Rayo Majadahonda, así que Benjamín y Manuel están animados, esperanzados, como lo podrás estar tú independientemente de lo que suceda este domingo. Tú, oyente, eres Marty McFly. Nosotros somos tu condensador de fluzo. Tu válvula de viaje a un pasado reconfortante donde tienes la garantía de estar de buen humor con tu equipo. ¿Servirá eso para cambiar lo que va a ocurrir esta tarde en la provincia de Cádiz? No, pero sí esperamos que sirva para ofrecerte un poco de perspectiva. Las jornadas pasan, con sus altos y sus bajos, y al Deportivo lo que no podemos exigirle es que no deportivee. Sería ir en contra de su propia naturaleza. Así pues, ¿que perdemos hoy? Aquí tienes el CSMP para negar la realidad. ¿Que ganamos hoy? Pues tienes una victoria del Dépor y un episodio de tu podcast favorito en conserva. Si es que os quejáis de vicio.
    3 hr 33 min
  • ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast. S07E08
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Juega Lúcas Pérez y hay una ola en Riazor. ¿Qué es esto? ¿Estamos acaso en la temporada 2 de ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast? ¡Ay, los viejos buenos tiempos! Perlas por doquier, trincheras bombardeándose sin parar, Twitter Dépor con un nivel de toxicidad que ríete tú del accidente de Chernóbil y, esperad, que esto os va a hacer gracia si sois nuevos por aquí, el Deportivo en Primera División. Citando a Paul Rudd en un famoso meme de internet mientras se dispone a tragar una salsa picante que haría llorar a un indio con estómago de amianto: “Hey, look at us, look at us. Who would have thought, eh? Not me!”. ¿Quién lo habría dicho? Por seguir de cita en cita,y tiro porque me toca, vayámonos hasta la discografía de Nacho Vegas: nuevos planes, idénticas estrategias. Y es que este podcast y sus autores son ya tan viejos que, como en todas las historias que en el mundo han sido, ya pueden apreciar esa corriente subyacente que fluye bajo todo los grandes relatos y que de vez en cuando brota y que no es tanto un déjà vu como una constatación de que está todo inventado: el eterno retorno. ¿Va a ser el año nuevo como todos estos años viejos? ¿Seguiremos penando en Comemierda sin que los ecos de la excepcionalidad de El Mejor Club del Mundo™ lleguen a una audiencia mayor (aunque lo de Lucas poniendo dinero de su bolsillo para descender dos divisiones haya resonado en todo el planeta, casi tanto como los sollozos acomplejados de algunos sin vela en el entierro)? ¿Volverán las oscuras golondrinas (vale, última referencia de este texto, prometido)? Benjamín y Manuel no lo saben. Tampoco Miguel y Artabrias lo pueden afirmar. Pero aquí continuamos dispuestos a pensar en que, dentro de ese ciclo de coincidencias, en algún momento la aguja volverá a dar las 12 y comenzará otra nueva era virtuosa para este club y la caterva de trastornados que nos hemos empeñado en que este patrimonio de la humanidad no desaparezca. Que pase 2023, que aquí permanece CSMP dispuesto a recorrer, como diría McCartney (¡uy, vaya, faltaba otra cita, perdón!), el largo y tortuoso camino.
    3 hr 59 min

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Un podcast deportivista desde la grada de Riazor. De aficionados y para aficionados del Dépor. Del Deportivo de A Coruña, ¡qué duda cabe!

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