El plan de "regeneración democrática" presentado por Pedro Sánchez ha sido criticado como un intento de controlar y silenciar a los medios de comunicación que exponen la presunta corrupción de su gobierno. Esta estrategia, vista como una amenaza a la libertad de prensa, incluye posibles cierres de medios opositores y campañas de desprestigio, como el caso de Dani Carvajal. La percepción es que el gobierno busca acallar la crítica y consolidar su poder, lo que podría dañar la democracia y la libre información en España.