La reina Isabel I de Inglaterra ordenó todavía en 1590 que los ingleses siguieran entrenándose en el uso del arco. Se seguía desconfiando de la fiabilidad de las armas de fuego.
La reina Isabel I de Inglaterra ordenó todavía en 1590 que los ingleses siguieran entrenándose en el uso del arco. Se seguía desconfiando de la fiabilidad de las armas de fuego.