Cuando una persona se acerca a otra por la que se siente atraída, lo hace por razones identificables y objetivas de las que la persona no es consciente ya que el cerebro decide en su lugar. La persona no es consciente de este proceso sino solamente de sus consecuencias.
Cuando una persona se acerca a otra por la que se siente atraída, lo hace por razones identificables y objetivas de las que la persona no es consciente ya que el cerebro decide en su lugar. La persona no es consciente de este proceso sino solamente de sus consecuencias.