TEXTO BÍBLICO: 1 Samuel 8.4-7; 10.17-24
TEXTO ÁUREO: 1 Samuel 10.19a
«Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: “No, tú nos darás un rey”».
La lección se desarrolla en el contexto de la problemática de hacer decisiones que son cruciales para la vida de uno y de su nación. Era importante para Israel decidir entre su forma tradicional de gobernarse y la forma que los nuevos tiempos le demandaba. Como hemos indicado en lecciones anteriores, la forma de gobierno de Israel, basada en Jueces, no tenía alcance nacional y cada tribu se dirigía en forma independiente de las demás. Por lo tanto, la integridad territorial de Israel estaba en peligro ante las invasiones de pueblos vecinos. Además, la integridad de la fe en Jehová era muy débil para resistir la tentación de recaer en el culto idolátrico de los filisteos y demás pueblos vecinos. Por otro lado, ya todos los pueblos circundantes de Israel habían elegido su rey, que en ese momento era un tipo de gobierno más progresista en comparación con el gobierno teocrático de Israel, que funcionaba como una confederación de tribus.
Objetivos:
- En la primera forma de gobierno que el pueblo de Dios tuvo fue Dios mismo quien gobernó al pueblo a través de los jueces electos por él.
- El pueblo de Dios pasó de ser un conjunto de clanes para ser una nación unificada bajo la dirección de un rey como gobernador del pueblo.
- Esa transición fue problemática porque se entendió como un rechazo de Dios. Sin embargo, el mismo Dios aconsejó que se implantara.
- La cosmovisión cristiana, debido al concepto de la encarnación del Verbo, provee espacio para que un ser humano pueda gobernar como Dios manda y, a su vez, honrar la soberanía del pueblo.
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