El Garaje Hermético de Máximo Sant

El Garaje Hermético de Máximo Sant

By Máximo SantLeisureAutomotive
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El Garaje Hermético de Máximo Sant episodes

  • Los 10 coches, de calle, más difíciles de conducir
    Seguro que más de uno habrá oído hablar de “El coche de las viudas”. En España esta denominación la inauguró el Renault Dauphine, pero luego su ha usado en muchos otros coches. Y es que ha habido coches que, realmente, no eran fáciles de conducir... Hoy os traemos 10 de estos coches.
    Los primeros automóviles eran verdaderamente difíciles de conducir, requerían de profesionales, los llamados en francés Chauffuer, que ha dado lugar a la palabra chófer en castellano. Además estos profesionales no solo conducían, sino que se hacían cargo del mantenimiento básico del coche, que era muy meticuloso. Os voy a contar una anécdota sobre Bugatti, lo que recomendaba la marca antes de arrancar
    Tras la segunda guerra mundial los coches se popularizan, se estandarizan los elementos de conducción, por ejemplo, la posición de los pedales, y las marcas se esfuerzan en que sean fáciles y cómodos de llevar. Y, con más o menos acierto, lo consiguen, aunque siempre ha habido coches que exigen más a su conductor o que, incluso pueden llegar a ser peligrosos.
    Hoy la electrónica permite que coche de solo propulsión posterior y muchos caballos sean seguros… pero hoy nos vamos a centrar en coches de post guerra, fabricados en serie y de la era pre-electrónica.
    Os he traído una muestra de estos coches… no están todos los que son, ¡pero son todos los que están!
    1. BMW 323i E21 (1979)
    ¿Cuál era el pecado de este coche? Dos obvios: ser propulsión posterior y no tener ningún control de tracción, que en 1979 ni se conocía ni se imaginaba.
    2. Citroën 2 CV (1948)
    El caso del 2 CV era completamente distinto. Tenía estabilidad de sobra para sus prestaciones, que eran muy, pero que muy escasas. El primer modelo llevaba un motor de 375 cm3 que daba 9 CV.
    3. Chevrolet Corvair (1959)
    Este coche fue protagonista de un libro titulado “Inseguro a Cualquier Velocidad”. Tenía el motor colgado por detrás del eje trasero, como otros muchos coches de está lista… algo que no es casual.
    4. Dodge Viper RT/10 (1992)
    En esta selección he tratado huir de superdeportivos… pero no me he resistido a la tentación de incluir al Viper. ¿Por qué? Porque a diferencia de otros deportivos americanos, el Grupo Chrysler quiso llegar al público europeo pensando que su modelo era avanzado técnicamente y muy refinado…
    5. Porsche 911 (1963)
    Otro coche potente y con motor atrás, sinónimo de coche complicado de conducir. Curiosamente esta dificultad en su conducción fue básica para convertirlo en mito, sobre todo en los USA.
    6. Reliant Robin (1979)
    He metido este coche aunque legalmente, en su país, se le considerase una moto. Fue muy popular en el Reino Unido, por su precio y su favorable fiscalidad. Pero volcar era muy fácil, tanto que Reliant reforzó las esquinas de su carrocería.
    7. Renault Dauphine (1956)
    Según los mercados y las versiones este coche se llamo Dauphine, Ondine o Gordini. Fue el coche que acuño el termino de “el coche de las viudas” fue este, en España denominado Dauphine.
    8. Tatra 87 (1936)
    Tenía un V8 refrigerado por aire detrás y la misma suspensión oscilante que muchos coches de esta lista, con el inconveniente de que este coche corría mucho, más de 160 km/H.
    9. Trabant 601 (1963)
    Este coche es un muestra de cómo un coche con tracción delantera también puede ser peligroso.
    10. Volkswagen Beetle (1938)
    Otro diseño de preguerra que tuvo una larga vida en la post guerra, en Europa sus diferentes evoluciones hasta 1978 en México nada menos que hasta 2003.
    Coche del día.
    Triumph Dolomite Sprint, el primer coche moderno de gran serie con cuatro válvulas por cilindro presentado en 1973.
    24 min
  • SUV, eléctrico... ¡y me gusta!: VW ID4
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Acabo de probar un coche eléctrico, el VW ID.4, una especie de SUV cien por cien eléctrico. ¿Por qué digo “una especie de SUV”? Os lo explico con un ejemplo. Tengo un amigo muy aficionado a las motos con cierta manía a las bicis y siempre dice: “los fabricantes de bicis primero pusieron suspensiones, luego frenos de disco, luego motor eléctrico… cualquier día quitan los pedales, ponen un acelerador y habrán inventado la moto”. Pienso lo mismo: los fabricantes de coches que hacen modelos SUV a base de hacerlos mas bajitos, con menos altura al suelo y con líneas más afiladas, van a acabar por inventar los break.
    Por cierto, los break, SW familiares o como los queráis llamar, uno de los tipos de carrocerías que más me gustan. Y este VW con más de 4 metros y medio de largo, casi 1,90 m de ancho y una altura de 1,60 para mi es más familiar que SUV. Y cuenta con 204 CV y más de 500 km de autonomía.
    Por muchos motivos es un coche que me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar sobre los eléctricos.
    35 min
  • SUV, eléctrico... ¡y me gusta!: VW ID4
    Acabo de probar un coche eléctrico, el VW ID.4, una especie de SUV cien por cien eléctrico. ¿Por qué digo “una especie de SUV”? Os lo explico con un ejemplo. Tengo un amigo muy aficionado a las motos con cierta manía a las bicis y siempre dice: “los fabricantes de bicis primero pusieron suspensiones, luego frenos de disco, luego motor eléctrico… cualquier día quitan los pedales, ponen un acelerador y habrán inventado la moto”. Pienso lo mismo: los fabricantes de coches que hacen modelos SUV a base de hacerlos mas bajitos, con menos altura al suelo y con líneas más afiladas, van a acabar por inventar los break.
    Por cierto, los break, SW familiares o como los queráis llamar, uno de los tipos de carrocerías que más me gustan. Y este VW con más de 4 metros y medio de largo, casi 1,90 m de ancho y una altura de 1,60 para mi es más familiar que SUV. Y cuenta con 204 CV y más de 500 km de autonomía.
    Por muchos motivos es un coche que me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar sobre los eléctricos.
    35 min
  • Cuándo y Cómo Frenar con el Pie Izquierdo
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    ¿Usar el pie izquierdo en el freno? ¿Para qué? ¿Qué necesidad hay? ¡Si acelero no quiero frenar! Pues, ya te adelanto en que hay casos y circunstancias, sobre todo en competición, en que usar el pie izquierdo en el freno es muy recomendable. Te vamos a explicar cómo y cuándo. Pero ya de entrada os advierto algo: Éste en un vídeo para "gourmets" de la conducción.
    Sois unos cuantos “gourmets” los que me habéis pedido este vídeo y confieso que estos vídeos de conducción, podríamos decir que “avanzada”, me encantan. Aunque ya os adelanto que en este vídeo se mezclan curiosidades, cosas útiles y un poco de historia.
    Se puede usar esta técnica para conseguir cinco objetivos:
    1. Compensar el tiempo de respuesta del turbo.
    Os voy a contar lo que pasó con los primeros turbo, sobre todo en Porsche y en circuito, cuando se comenzó a experimentar con los turbo en los Porsche 908 y derivados. ¿Y qué pasaba? Que los ingenieros estaban encantados, metían los coches en banco y ganaban un 40, 50 ó 70 por ciento de potencia. Pero los pilotos estaban desesperados, pues llegaban a las curvas, sobre todo las lentas, y a la salida aceleraban… y no pasaba nada…
    No pasaba nada, nada, nada… ¡y de pronto llegaban los caballos en tropel! Eran coche difíciles de conducir, casi ingobernables. Pero como digo los pilotos son artistas y como tales, genios. ¿Y qué se les ocurrió? Muy sencillo, frenar con el pie izquierdo mientras que con el derecho aceleraban mucho antes de lo normal.
    2. Hacer girar al coche.
    ¿Hacer girar el coche? Mucho os preguntaréis que tiene que ver frenar con el pie izquierdo con que el coche gire… y la respuesta es… ¡MUCHO! Esta técnica la comenzaron a usar los pilotos nórdicos, sobre todo en los Saab de tracción delantera. Se encontraban con un problema: Sobre hielo y tierra los coches subviraban mucho, se iban de morro y costaba meterlos en las curvas.
    Y lo solucionaban de dos maneras, una que conoceréis muchos y que yo uso a menudo en mi Panda: ¡Tirón del freno de mano! Y otra manera, más rápida y profesional, frenar con el pie izquierdo sin dejar de acelerar. Os recuerdo que en los coches de competición y especialmente en lo de rallye, hay un repartidor de frenada. Si pones mucho freno atrás, con presionar poco bloqueas las ruedas traseras mientras que las delanteras, como estás acelerando, no se bloquean.
    3. “Cargar el freno”… y de paso, despistar.
    Seguimos con las carreras y voy a comenzar este apartado con una anécdota. ¿Te imaginas llegar a final de recta, pisar el freno y llegar hasta el piso sin que el coche disminuya la velocidad? Además de esto, se da otra circunstancia: Cuando corres en turismos muchos pilotos que van detrás de ti usan tus luces traseras de pare como una referencia, lo cual te perjudica.
    ¿Sabes cómo solucionar ambas cosas a la vez? Sencillo: en plena recta y cuando te aproximas a la frenada das varios toques suaves al freno con el pie izquierdo. Esto no te resta velocidad, pero sirve para dos cosas: Comprobar que el freno “está ahí” y despistar al piloto que te sigue. Y Despistarlo mucho… Os aseguro que es un buen truco de piloto.
    4. Disminuir la velocidad, sin cabeceo.
    Este es un truco que sirve en competición, pero también en la calle. Imagínate que llegas a una curva rápida a más velocidad de la que te gustaría. Lo normal es hacer lo que se llama en el argot, un “quitamiedos” es decir, ahuecar el pie del acelerador y volver a acelerar.
    Esto tiene dos inconvenientes: Uno, pierdes tiempo no solo por lo que dejas de acelerar, sino porque cuando aceleras no es inmediato; y segundo y más importante, el coche cabecea, carga peso delante cuando ahuecas y detrás cuando aceleras. Esto puedes usarlo a tu favor, pero normalmente te perjudica. Lo opción en este caso es pisar suavemente el freno con el pie izquierdo: disminuyes la velocidad sin cabeceo.
    5. Simplificar la conducción.
    No, no se me olvida: Frenar con el pie izquierdo es lo habitual en los F1, en muchos coches de competición y en los karts. Y puedes usarla con coches automáticos. Pero tanto en este caso como en todos los anteriores tienes que tener sensibilidad en el pie izquierdo, de lo contrario, acostumbrado al embrague, darás verdaderos pisotones y por tanto, frenazos.
    Conclusión. Como os decía, este es un vídeo para "gourmets" y entendidos. Mi consejo es que practiquéis y tengas sensibilidad para frenar con el píe izquierdo. Los karts en esto y en muchas cosas son una magnifica escuela. Y luego, con esa sensibilidad, podrás hacer más cosas, aunque ya te aviso que emular a Walter Röhl no es fácil.
    Coche del día.
    No tengo duda sobre el coche del día: el Saab 96 y si es con Stig Blomqvist al volante mejor.
    21 min
  • Cuándo y Cómo Frenar con el Pie Izquierdo
    ¿Usar el pie izquierdo en el freno? ¿Para qué? ¿Qué necesidad hay? ¡Si acelero no quiero frenar! Pues, ya te adelanto en que hay casos y circunstancias, sobre todo en competición, en que usar el pie izquierdo en el freno es muy recomendable. Te vamos a explicar cómo y cuándo. Pero ya de entrada os advierto algo: Éste en un vídeo para "gourmets" de la conducción.
    Sois unos cuantos “gourmets” los que me habéis pedido este vídeo y confieso que estos vídeos de conducción, podríamos decir que “avanzada”, me encantan. Aunque ya os adelanto que en este vídeo se mezclan curiosidades, cosas útiles y un poco de historia.
    Se puede usar esta técnica para conseguir cinco objetivos:
    1. Compensar el tiempo de respuesta del turbo.
    Os voy a contar lo que pasó con los primeros turbo, sobre todo en Porsche y en circuito, cuando se comenzó a experimentar con los turbo en los Porsche 908 y derivados. ¿Y qué pasaba? Que los ingenieros estaban encantados, metían los coches en banco y ganaban un 40, 50 ó 70 por ciento de potencia. Pero los pilotos estaban desesperados, pues llegaban a las curvas, sobre todo las lentas, y a la salida aceleraban… y no pasaba nada…
    No pasaba nada, nada, nada… ¡y de pronto llegaban los caballos en tropel! Eran coche difíciles de conducir, casi ingobernables. Pero como digo los pilotos son artistas y como tales, genios. ¿Y qué se les ocurrió? Muy sencillo, frenar con el pie izquierdo mientras que con el derecho aceleraban mucho antes de lo normal.
    2. Hacer girar al coche.
    ¿Hacer girar el coche? Mucho os preguntaréis que tiene que ver frenar con el pie izquierdo con que el coche gire… y la respuesta es… ¡MUCHO! Esta técnica la comenzaron a usar los pilotos nórdicos, sobre todo en los Saab de tracción delantera. Se encontraban con un problema: Sobre hielo y tierra los coches subviraban mucho, se iban de morro y costaba meterlos en las curvas.
    Y lo solucionaban de dos maneras, una que conoceréis muchos y que yo uso a menudo en mi Panda: ¡Tirón del freno de mano! Y otra manera, más rápida y profesional, frenar con el pie izquierdo sin dejar de acelerar. Os recuerdo que en los coches de competición y especialmente en lo de rallye, hay un repartidor de frenada. Si pones mucho freno atrás, con presionar poco bloqueas las ruedas traseras mientras que las delanteras, como estás acelerando, no se bloquean.
    3. “Cargar el freno”… y de paso, despistar.
    Seguimos con las carreras y voy a comenzar este apartado con una anécdota. ¿Te imaginas llegar a final de recta, pisar el freno y llegar hasta el piso sin que el coche disminuya la velocidad? Además de esto, se da otra circunstancia: Cuando corres en turismos muchos pilotos que van detrás de ti usan tus luces traseras de pare como una referencia, lo cual te perjudica.
    ¿Sabes cómo solucionar ambas cosas a la vez? Sencillo: en plena recta y cuando te aproximas a la frenada das varios toques suaves al freno con el pie izquierdo. Esto no te resta velocidad, pero sirve para dos cosas: Comprobar que el freno “está ahí” y despistar al piloto que te sigue. Y Despistarlo mucho… Os aseguro que es un buen truco de piloto.
    4. Disminuir la velocidad, sin cabeceo.
    Este es un truco que sirve en competición, pero también en la calle. Imagínate que llegas a una curva rápida a más velocidad de la que te gustaría. Lo normal es hacer lo que se llama en el argot, un “quitamiedos” es decir, ahuecar el pie del acelerador y volver a acelerar.
    Esto tiene dos inconvenientes: Uno, pierdes tiempo no solo por lo que dejas de acelerar, sino porque cuando aceleras no es inmediato; y segundo y más importante, el coche cabecea, carga peso delante cuando ahuecas y detrás cuando aceleras. Esto puedes usarlo a tu favor, pero normalmente te perjudica. Lo opción en este caso es pisar suavemente el freno con el pie izquierdo: disminuyes la velocidad sin cabeceo.
    5. Simplificar la conducción.
    No, no se me olvida: Frenar con el pie izquierdo es lo habitual en los F1, en muchos coches de competición y en los karts. Y puedes usarla con coches automáticos. Pero tanto en este caso como en todos los anteriores tienes que tener sensibilidad en el pie izquierdo, de lo contrario, acostumbrado al embrague, darás verdaderos pisotones y por tanto, frenazos.
    Conclusión. Como os decía, este es un vídeo para "gourmets" y entendidos. Mi consejo es que practiquéis y tengas sensibilidad para frenar con el píe izquierdo. Los karts en esto y en muchas cosas son una magnifica escuela. Y luego, con esa sensibilidad, podrás hacer más cosas, aunque ya te aviso que emular a Walter Röhl no es fácil.
    Coche del día.
    No tengo duda sobre el coche del día: el Saab 96 y si es con Stig Blomqvist al volante mejor.
    21 min
  • Datsun Z: El deportivo que acabó con los ingleses
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Hoy vamos a arrancar anunciando algo que va a ser una buena costumbre: una vez al mes os ofreceremos el vídeo mensual de CEROaCIEN, un vídeo con temas de la revista. Además, por ser garajista tienes un descuento al comprar o suscribirte a la revista “CEROaCIEN”, entra en este link:
    https://www.ceroacien.es
    E introduce el código de descuento GH10.
    Muy importante, esta revista ¡No se vende en kioscos!
    En los años ’60 parecía que solo los europeos sabían hacer coches deportivos. En los USA el mercado de coches deportivos estaba en alza, pero la oferta se limitaba a algunos modelos americanos y, sobre todo, ingleses, que dominaban el mercado. Y entonces llegó un coche que lo cambió todo, que prácticamente barrió a la competencia: El Datsun Z. ¿Datsun o Nissan? Eso también te lo contaremos.
    Y vale la pena esta historia, porque como os decía el Z fue un coche que cambió muchas cosas. ¿Por qué?
    Primero, contribuyo al declive de los deportivos ingleses y con ellos, de la industria inglesa. ¿Os parece una exageración? Pues ya os digo que no.
    Segundo, demostró que los japoneses sabían hacer coches adaptados a otros mercados, porque uno de los méritos del Z fue que se hizo para satisfacer la demanda de deportivos en Estados Unidos teniendo en cuenta sus gustos e, incluso, su talla.
    Tercero, demostró que deportividad y fiabilidad no son incompatibles, pues una de las cualidades que siempre ha tenido el Z ha sido esa, la de ser un coche prestacional, pero extremadamente fiable.
    Cuarto, por primera vez un coche japonés, muy deportivo, competía en diseño y capacidad de seducción con los modelos europeos y americanos. Los japoneses sabían diseñar coches… aunque la paternidad del diseño del Z fue discutida hasta mediados de los años ’80. También lo contaremos.
    Y quinto, muy importante, ofreció un deportivo bonito, con buenas prestaciones, fiable y muy al gusto americano y… por un precio muy ventajoso. Os voy a dar una referencia: En 1970 un Porsche 911 con su motor de 2,2 litros y 125 CV era un modelo completamente equiparable al 240 Z que ofrecía 151 CV con mediciones SAE, o sea unos 135 CV de verdad; desde luego la marca Porsche era un todo en referente, tanto o más que ahora, mientras que la marca Datsun se asociaba a coches pequeños y utilitarios. Pero es que el Z costaba menos de la mitad.
    En Nissan tenían clara una cosa: Su objetivo era el mercado americano y querían un coche que gustase a ese público. Habían contratado al diseñador alemán Albrechtn Von Goertz, quien había trabajado en Studebakers nada menos que con Raymond Loewy, probablemente el más famoso diseñador americano.
    Goertz presentó varios diseños y prototipos, insistió en temas como la habitabilidad talla USA, ya que los japoneses eran y creo que siguen siendo mucho más pequeños y en temas como ofrecer un buen maletero, accesible y con capacidad para un par de juegos de palos de golf… todo muy yanqui.
    Pero al final, el responsable del diseño del Z fue el japonés Yoshihico Matsuo y su equipo, quienes, sin lugar a dudas, se inspiraron en el diseño de Goertz. Tanto es así que durante años y años Goertz reclamó la paternidad del Z, algo que de algún modo consiguió cuando recibió una carta de Nissan reconociendo que su trabajo “influyo” en el diseño del Z… vamos, como niños.
    Pero el Z no solo era una cara bonita. Motor y bastidor ofrecían soluciones muy interesantes. El motor era “un seis cilindros” en línea con árbol de levas en culata, que nació como dos litros, entre otras cosas por temas fiscales, pero luego fue subiendo de cilindrada hasta casi los 3 litros. En cuando al bastidor, por supuesto monocasco, contaba con un subchasis trasero y suspensión independiente.
    Por fin, en diciembre de 1969 se pone a la venta el Datsun 240 Z o el Fairlady Z, según los mercados y tiene un éxito instantáneo. Pero no sólo en los USA, sino que también en Europa y en Japón, el coche se vende muy bien y recibe criticas muy favorables.
    En 1974 el 240Z se convierte en 260 Z. Este cambio no se limita al motor de 2.6 litros, sino que incluye los paragolpes reforzados imprescindibles en los USA, catalizador y llega la versión 2+2 con distancia entre ejes alargada en 30 cm. No mucho mas tarde aparece la versión 280Z, ya con inyección de combustible.
    El éxito del Z fue apoteósico. En sus primeros cuatro años de vida Nissan vendió más de 250.000 unidades, una de cada cinco en Estados Unidos. Borró del mapa a los obsoletos deportivos ingleses, compitió sin complejos con el Jaguar E y el Porsche 911 que le duplicaban en precio. La segunda generación, el 280ZX, se lanza en 1978 ya solo como versión 2+2. Gana en practicidad, lujo y confort, pero pierde en deportividad y, en mi opinión, no es tan puro ni tan bonito. Pero la filosofía Z continuó con el impresionante Nissan 300ZX de 1983 y luego con los 350Z y al actual 370Z herederos directos de la filosofía de este mítico modelo.
    17 min
  • Datsun Z: El deportivo que acabó con los ingleses
    Hoy vamos a arrancar anunciando algo que va a ser una buena costumbre: una vez al mes os ofreceremos el vídeo mensual de CEROaCIEN, un vídeo con temas de la revista. Además, por ser garajista tienes un descuento al comprar o suscribirte a la revista “CEROaCIEN”, entra en este link:
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    E introduce el código de descuento GH10.
    Muy importante, esta revista ¡No se vende en kioscos!
    En los años ’60 parecía que solo los europeos sabían hacer coches deportivos. En los USA el mercado de coches deportivos estaba en alza, pero la oferta se limitaba a algunos modelos americanos y, sobre todo, ingleses, que dominaban el mercado. Y entonces llegó un coche que lo cambió todo, que prácticamente barrió a la competencia: El Datsun Z. ¿Datsun o Nissan? Eso también te lo contaremos.
    Y vale la pena esta historia, porque como os decía el Z fue un coche que cambió muchas cosas. ¿Por qué?
    Primero, contribuyo al declive de los deportivos ingleses y con ellos, de la industria inglesa. ¿Os parece una exageración? Pues ya os digo que no.
    Segundo, demostró que los japoneses sabían hacer coches adaptados a otros mercados, porque uno de los méritos del Z fue que se hizo para satisfacer la demanda de deportivos en Estados Unidos teniendo en cuenta sus gustos e, incluso, su talla.
    Tercero, demostró que deportividad y fiabilidad no son incompatibles, pues una de las cualidades que siempre ha tenido el Z ha sido esa, la de ser un coche prestacional, pero extremadamente fiable.
    Cuarto, por primera vez un coche japonés, muy deportivo, competía en diseño y capacidad de seducción con los modelos europeos y americanos. Los japoneses sabían diseñar coches… aunque la paternidad del diseño del Z fue discutida hasta mediados de los años ’80. También lo contaremos.
    Y quinto, muy importante, ofreció un deportivo bonito, con buenas prestaciones, fiable y muy al gusto americano y… por un precio muy ventajoso. Os voy a dar una referencia: En 1970 un Porsche 911 con su motor de 2,2 litros y 125 CV era un modelo completamente equiparable al 240 Z que ofrecía 151 CV con mediciones SAE, o sea unos 135 CV de verdad; desde luego la marca Porsche era un todo en referente, tanto o más que ahora, mientras que la marca Datsun se asociaba a coches pequeños y utilitarios. Pero es que el Z costaba menos de la mitad.
    En Nissan tenían clara una cosa: Su objetivo era el mercado americano y querían un coche que gustase a ese público. Habían contratado al diseñador alemán Albrechtn Von Goertz, quien había trabajado en Studebakers nada menos que con Raymond Loewy, probablemente el más famoso diseñador americano.
    Goertz presentó varios diseños y prototipos, insistió en temas como la habitabilidad talla USA, ya que los japoneses eran y creo que siguen siendo mucho más pequeños y en temas como ofrecer un buen maletero, accesible y con capacidad para un par de juegos de palos de golf… todo muy yanqui.
    Pero al final, el responsable del diseño del Z fue el japonés Yoshihico Matsuo y su equipo, quienes, sin lugar a dudas, se inspiraron en el diseño de Goertz. Tanto es así que durante años y años Goertz reclamó la paternidad del Z, algo que de algún modo consiguió cuando recibió una carta de Nissan reconociendo que su trabajo “influyo” en el diseño del Z… vamos, como niños.
    Pero el Z no solo era una cara bonita. Motor y bastidor ofrecían soluciones muy interesantes. El motor era “un seis cilindros” en línea con árbol de levas en culata, que nació como dos litros, entre otras cosas por temas fiscales, pero luego fue subiendo de cilindrada hasta casi los 3 litros. En cuando al bastidor, por supuesto monocasco, contaba con un subchasis trasero y suspensión independiente.
    Por fin, en diciembre de 1969 se pone a la venta el Datsun 240 Z o el Fairlady Z, según los mercados y tiene un éxito instantáneo. Pero no sólo en los USA, sino que también en Europa y en Japón, el coche se vende muy bien y recibe criticas muy favorables.
    En 1974 el 240Z se convierte en 260 Z. Este cambio no se limita al motor de 2.6 litros, sino que incluye los paragolpes reforzados imprescindibles en los USA, catalizador y llega la versión 2+2 con distancia entre ejes alargada en 30 cm. No mucho mas tarde aparece la versión 280Z, ya con inyección de combustible.
    El éxito del Z fue apoteósico. En sus primeros cuatro años de vida Nissan vendió más de 250.000 unidades, una de cada cinco en Estados Unidos. Borró del mapa a los obsoletos deportivos ingleses, compitió sin complejos con el Jaguar E y el Porsche 911 que le duplicaban en precio. La segunda generación, el 280ZX, se lanza en 1978 ya solo como versión 2+2. Gana en practicidad, lujo y confort, pero pierde en deportividad y, en mi opinión, no es tan puro ni tan bonito. Pero la filosofía Z continuó con el impresionante Nissan 300ZX de 1983 y luego con los 350Z y al actual 370Z herederos directos de la filosofía de este mítico modelo.
    17 min
  • ¿Por que los coches modernos son tan feos?
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Si alguno piensa que este título es un clickbait… bueno, le invito que vea las 10 razones por las cuales los coches actuales son tan feos. A lo mejor feo no es el adjetivo más acertado, pero que los coches modernos han perdido capacidad de seducción es un hecho. Un hecho que demuestra la proliferación de coches inspirados en modelos antiguos y el fenómeno de los “nuevos” clásicos…
    Si me preguntáis “¿qué es eso de los “nuevos” o “falsos” clásicos?” os refresco la memoria. Ya hemos hecho un vídeo sobre estos modelos, tales como un Jaguar E-Type Zero o el DeLorean eléctrico, coches clásicos modernizados para su uso y homologación actual. Los “Reborn” o renacidos son coches estéticamente muy fieles al original, pero que mecánicamente nada tienen que ver, y empiezan a ser legión.
    Tampoco debemos olvidar que hay coches como por ejemplo el 911 que, en realidad, nunca ha querido despegarse en exceso del original. Exactamente el mismo caso del Golf. Si pones juntos el primer 991 y el actual, el primer Golf y el actual, son muy diferentes… pero en el fondo, lo modernos no quieren perder la esencia y los rasgos distintivos del original. Hay miedo a innovar en lo estético… tanto, que incluso la saga Boxster-Cayman-718 estilísticamente está muy próxima a los Porsche 911 clásicos. Y cuando Porsche ha tratado de innovar, como son el 928 o con la saga 924-944-968, o ha fracasado o ha tenido un éxito relativo.
    Y para adinerados, hay una tercera vía: Los coches clásicos restaurados y preparados para su uso diario. También hablábamos de ellos en el vídeo de “Falsos clásicos” pero es que hay “pastosos” que para ir al casino o a su club y presumir prefieren un modelo clásico impecable y usable, con su aire acondicionado y su servodirección, que un moderno superdeportivo, sin duda, mucho más “vulgar”.
    Insisto en una cosa: Este es un fenómeno reciente, porque en los 60, 70 y 80 lo que molaba, en general, era justo lo contrario, coches que eran muy diferentes a los anteriores. Ya que he hablado de alemanes para poner un ejemplo de un tipo, recurro a ellos para poner el ejemplo contrario: Los Opel Kadett o los Ford Escort, cuyas generaciones nada tienen que ver e incluso, sus marcas deciden cambiar de nombres.
    Odio el refrán que dice “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque es falso… casi siempre. Pero en términos de diseño no es así. He oído mucho eso de que hoy todos los coches se parecen… y es verdad… pero hay motivos para que así sea. Vamos a analizar las causas por las que los coches modernos han perdido, estéticamente hablando, capacidad de seducción:
    1. Temas legales.
    Os voy a poner un ejemplo: Los faros escamoteables, prohibidos por su peligrosidad en caso de atropello a un peatón.
    2. Obsesión por la seguridad.
    Soy el primero que reconoce que el avance en seguridad pasiva del automóvil ha sido espectacular y es algo que debemos agradecer a todas las marcas. Estos avances han supuesto salvar miles, muchos miles de vida, pero… han tenido sus consecuencias en el diseño.
    3. Cada marca, la misma cara.
    Las mentes pensantes del marketing decidieron hace mucho que todos los coches de la misma marca tenían que tener el mismo frontal… dicho y hecho.
    4. Endogamia.
    Hay coches que por fuera son muy similares… porque por dentro son muy similares. O iguales. Si dos o más coches comparten motor, suspensiones, chasis, dimensiones, estructura de la carrocería, etc… pues que luego sean realmente distintos, no es fácil.
    5. Necesidad de cambiar.
    ¿Invertirías mucho dinero en algo que vas a tener que cambiar en pocos años? Creo que nos hemos “contaminado” del concepto que comparten japoneses y estadounidenses de que los nuevo es mejor.
    6. Precio, precio y precio.
    En contra de lo que mucha gente cree la venta de coches no deja mucho margen… hicimos un vídeo sobre el tema. Producir barato es una obsesión y eso va en contra de buscar ayuda fuera.
    7. Miedo al rechazo.
    Hoy en día se tiene más miedo al rechazo que apego a la innovación, Por decirlo de otro modo: Es difícil pensar que vuelvan a surgir coches como mi querido Fiat Multipla, o los Renault Avantime o Vel Satis.
    8. Crisis de los diseñadores.
    He estado pensando, los cuento o no lo cuento, lo cuento o no lo cuento… y he decidido contarlo.
    9. Globalización.
    Los coches globales siempre han sido feos. No es lo mismo lo que gusta o desagrada en los distintos países de Europa, América u Oriente… y tratando de no causar rechazo, al final salen coches muy impersonales… y hoy, casi todos los coches, son globales.
    10. Sentir los colores.
    Hace años en el primer mundo entrabas a trabajar en una empresa y sabías que, si no robabas o matabas a alguien, te jubilarías en esa empresa. Hoy día trabajas en una empresa y en pocos años, puedes estar trabajando en la competencia.
    Coche del día…
    Voy a elegir como coche del día a un coche realmente seductor y que tiene mucho mérito, el Fiat 500 o mejor en italiano, Cinquecento…
    23 min
  • ¿Por que los coches modernos son tan feos?
    Si alguno piensa que este título es un clickbait… bueno, le invito que vea las 10 razones por las cuales los coches actuales son tan feos. A lo mejor feo no es el adjetivo más acertado, pero que los coches modernos han perdido capacidad de seducción es un hecho. Un hecho que demuestra la proliferación de coches inspirados en modelos antiguos y el fenómeno de los “nuevos” clásicos…
    Si me preguntáis “¿qué es eso de los “nuevos” o “falsos” clásicos?” os refresco la memoria. Ya hemos hecho un vídeo sobre estos modelos, tales como un Jaguar E-Type Zero o el DeLorean eléctrico, coches clásicos modernizados para su uso y homologación actual. Los “Reborn” o renacidos son coches estéticamente muy fieles al original, pero que mecánicamente nada tienen que ver, y empiezan a ser legión.
    Tampoco debemos olvidar que hay coches como por ejemplo el 911 que, en realidad, nunca ha querido despegarse en exceso del original. Exactamente el mismo caso del Golf. Si pones juntos el primer 991 y el actual, el primer Golf y el actual, son muy diferentes… pero en el fondo, lo modernos no quieren perder la esencia y los rasgos distintivos del original. Hay miedo a innovar en lo estético… tanto, que incluso la saga Boxster-Cayman-718 estilísticamente está muy próxima a los Porsche 911 clásicos. Y cuando Porsche ha tratado de innovar, como son el 928 o con la saga 924-944-968, o ha fracasado o ha tenido un éxito relativo.
    Y para adinerados, hay una tercera vía: Los coches clásicos restaurados y preparados para su uso diario. También hablábamos de ellos en el vídeo de “Falsos clásicos” pero es que hay “pastosos” que para ir al casino o a su club y presumir prefieren un modelo clásico impecable y usable, con su aire acondicionado y su servodirección, que un moderno superdeportivo, sin duda, mucho más “vulgar”.
    Insisto en una cosa: Este es un fenómeno reciente, porque en los 60, 70 y 80 lo que molaba, en general, era justo lo contrario, coches que eran muy diferentes a los anteriores. Ya que he hablado de alemanes para poner un ejemplo de un tipo, recurro a ellos para poner el ejemplo contrario: Los Opel Kadett o los Ford Escort, cuyas generaciones nada tienen que ver e incluso, sus marcas deciden cambiar de nombres.
    Odio el refrán que dice “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque es falso… casi siempre. Pero en términos de diseño no es así. He oído mucho eso de que hoy todos los coches se parecen… y es verdad… pero hay motivos para que así sea. Vamos a analizar las causas por las que los coches modernos han perdido, estéticamente hablando, capacidad de seducción:
    1. Temas legales.
    Os voy a poner un ejemplo: Los faros escamoteables, prohibidos por su peligrosidad en caso de atropello a un peatón.
    2. Obsesión por la seguridad.
    Soy el primero que reconoce que el avance en seguridad pasiva del automóvil ha sido espectacular y es algo que debemos agradecer a todas las marcas. Estos avances han supuesto salvar miles, muchos miles de vida, pero… han tenido sus consecuencias en el diseño.
    3. Cada marca, la misma cara.
    Las mentes pensantes del marketing decidieron hace mucho que todos los coches de la misma marca tenían que tener el mismo frontal… dicho y hecho.
    4. Endogamia.
    Hay coches que por fuera son muy similares… porque por dentro son muy similares. O iguales. Si dos o más coches comparten motor, suspensiones, chasis, dimensiones, estructura de la carrocería, etc… pues que luego sean realmente distintos, no es fácil.
    5. Necesidad de cambiar.
    ¿Invertirías mucho dinero en algo que vas a tener que cambiar en pocos años? Creo que nos hemos “contaminado” del concepto que comparten japoneses y estadounidenses de que los nuevo es mejor.
    6. Precio, precio y precio.
    En contra de lo que mucha gente cree la venta de coches no deja mucho margen… hicimos un vídeo sobre el tema. Producir barato es una obsesión y eso va en contra de buscar ayuda fuera.
    7. Miedo al rechazo.
    Hoy en día se tiene más miedo al rechazo que apego a la innovación, Por decirlo de otro modo: Es difícil pensar que vuelvan a surgir coches como mi querido Fiat Multipla, o los Renault Avantime o Vel Satis.
    8. Crisis de los diseñadores.
    He estado pensando, los cuento o no lo cuento, lo cuento o no lo cuento… y he decidido contarlo.
    9. Globalización.
    Los coches globales siempre han sido feos. No es lo mismo lo que gusta o desagrada en los distintos países de Europa, América u Oriente… y tratando de no causar rechazo, al final salen coches muy impersonales… y hoy, casi todos los coches, son globales.
    10. Sentir los colores.
    Hace años en el primer mundo entrabas a trabajar en una empresa y sabías que, si no robabas o matabas a alguien, te jubilarías en esa empresa. Hoy día trabajas en una empresa y en pocos años, puedes estar trabajando en la competencia.
    Coche del día…
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  • Noruega, los coches eléctricos y el futuro de los clásicos...
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Noruega es un primer país del mundo donde se venden más coches eléctricos que coches normales (más de la mitad). En el año 2025 se prohibirán los coches de gasolina y de gasoil. Con esta perspectiva que ocurrirá tarde o temprano en el resto de Europa y del mundo, la afición por los clásicos crecerá debido a la gran masa de gente a la que le gustan ese tipo de coches. Por tanto, sería una buena idea unirse en el uso y la defensa de una fiscalidad favorable para estos coches clásicos.
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Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado.…

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