Es normal que la comisaria política que Sánchez puso al frente de la Guardia Civil se declare inocente. Mercedes González es, sobre todo, una sanchista en primer tiempo de saludo que ha cumplido su misión al servicio del amado líder. No llegará a ministra, aunque con el nivel de mediocridad actual, salvo excepciones, no desentonaría. Es un fiel reflejo de la profesionalización de la política en el peor de los sentidos, aunque es una persona agradable de trato y no un faltón barriobajero como Puente. El aspecto más negativo es que la Guardia Civil ha regresado a los tiempos de Luis Roldán. A Sánchez le gusta rodearse de mamporreros, mediocres y zotes, alguno reúne las tres características, por lo que las consecuencias nunca pueden ser buenas. Hace no demasiado tiempo, la comisaria política se hubiera cuadrado ante el todopoderoso Cerdán, mientras que ahora se considera una víctima de la trama del exsecretario de Organización.