Abdullah Ommidvar llevaba trabajando desde los 17 años como columnista para uno de los periódicos más prestigiosas de Teherán y ya había publicado su primer libro. A los 21 años decidió, junto con su hermano, dar un giro radical a su vida y descubrir el mundo, dejándose imbuir por otras culturas y convirtiéndose en un ser permeable a todo lo que otros pueblos tuvieran que aportar.
En el año 1953 salieron de Teherán en dos Matchless de 500 cc. usadas e importadas a Irán especialmente para la expedición. Regresaron 10 años más tarde, cargados de experiencias y con un bagaje cultural que los marcaría de por vida.