Narra la Visita de María a Isabel. Tras el anuncio del Ángel Gabriel, María va apresuradamente a la región montañosa de Judá, a una ciudad de Zacarías, donde saluda a Isabel. Al oír el saludo de María, el niño en el vientre de Isabel salta de gozo, y Isabel, llena del Espíritu Santo, la declara bienaventurada entre todas las mujeres y al fruto de su vientre. María responde con su célebre cántico, donde exalta al Señor por la misericordia que muestra a su pueblo, especialmente a los humildes, y anuncia que todas las generaciones la llamarán bienaventurada. Después de estar con Isabel unos tres meses, María regresa a su casa