La Fundación Antonio Menchaca entrega sus Premios a la solidaridad 2022 a la asociación Izangai, que atiende a más de 150 inmigrantes y personas sin recursos de Bilbao, a Mari Carmen Rotaetxe, voluntaria responsable del servicio de acompañamiento a enfermos del Obispado de Bilbao desde hace décadas, al , que a lo largo de 25 años ha atendido a centenares de personas vulnerables en la parroquia de San Felicísimo de Deusto, y a los maratones solidarios de la televisión pública vasca, EITB Maratoia, por contribuir a sensibilizar y recaudar dinero para investigación médica.
Entrega de Premios a la solidaridad
Carlos Royuela, Vicepresidente y portavoz de la Fundación Antonio Menchaca, afirma que el patronato de la Fundación ha decidido distinguir a estas entidades "por su destacada y continuada labor solidaria, especialmente en torno a personas en riesgo de exclusión social".
Los galardones de esta 22 edición se entregaban en un acto público en la Sala BBK de Bilbao, presidido por la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui, y la presidenta de la Fundación Antonio Menchaca, María Menchaca Salamanca, hija del fundador. También asistían al acto la diputada de Acción Social Teresa Laespada, y el director general de EITB, Andoni Aldekoa.
Entidades premiadas
Carlos Royuela ofrece algunos datos de la labor de las entidades premiadas.
La asociación Izangai atiende todos los años a más de 250 inmigrantes y personas de Bilbao sin recursos. Izangai les ofrece alojamiento, cobertura de sus necesidades básicas, formación y acompañamiento para la incorporación socio laboral, intervención socio educativa, tramitación de documentos, asesoría jurídica, ocio y tiempo libre.
Mari Carmen Rotaetxe, es una misionera secular de 90 años, que lleva más de 20 dedicando su tiempo a personas mayores en el barrio San Miguel de Basauri, a través de la Pastoral de la Salud de la Diócesis de Bilbao, de la que ha sido su responsable hasta hace poco. Estuvo también 30 años trabajando con el colectivo gitano en el madrileño barrio de la Celsa, en donde creó una guardería y una escuela infantil.
Román Elexpuru fue ordenado sacerdote en 1967 y destinado a los barrios humildes de Bucaramanga y Medellín, en Colombia. Desde hace más de 23 años realiza su labor solidaria en la parroquia de la Pasión de Deusto, conocida como San Felicísimo, en donde atiende de forma ininterrumpida a cualquier persona que lo necesite, si distinción de credo ni de nacionalidad.
Los EITB Maratoia se han convertido en un proyecto abierto a la sociedad vasca que busca la participación directa de toda la ciudadanía a través de dos líneas esenciales: por un lado, recaudar dinero destinado a investigar una enfermedad, y por otro, realizar una campaña de información y sensibilización. La recaudación se canaliza a diferentes proyectos de investigación a través de BIOEF, Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitarias.
Testimonio de Román Elexpuru
El Padre Román Elexpuru vive en estos momentos en la Casa de Espiritualidad de Villanañe en Angosto, Álava. Durante 23 años he estado destinado en la parroquia de la Pasión de Deusto, conocida como San Felicísimo, "lugar de referencia para muchos devotos del santo y de muchas personas de escasos o nulos recursos económicos. Fruto de esta atención llevada a cabo desde San Felicísimo ese premio otorgado a mi nombre entiendo que es un premio entregado a todas las personas que han trabajado durante todo este tiempo y a los años anteriores también", afirma el padre Román.
El Padre Román recibía el premio cantando. "Tengo la costumbre en la parroquia de terminar las celebraciones con un bertso como resumen de la homilía aunque no soy bertsolari. A través de la Asociación Guztiok Lagun se han dado muchos alimentos y muchas ayudas a muchas personas pero por desgracia no se puede atender tal como cada persona quisiera que se atend