Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 509. El puma y el conejo (Infantil Perú)

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    Juan David Betancur
    [email protected]

    Había una vez un conejo que no había comido y estaba dando vueltas para ver que encontraba de comida, cuando de repente se encontró de frente con un puma que igualmente estaba buscando que comer. 

    El puma cuando lo vio dijo . Que suerte tengo hoy. Yo buscando comida y me encuentro contigo amigo conejo. Inmediatamente levanto la para para darle un zarpazo.  Mientras le decía 

    -¡Ahora mismo te como! Lo siento, ya que tengo un hambre atroz.

    El conejo que era muy listo le dijo. 

    -Amigo puma, detente un momento y piensa, Mírame yo no soy más que hueso y piel no tengo buenas carnes. De ser tu yo me comería algunas gallinas gordas y algunos pavos que tienen mucha carne y son mucho más sabrosos. 

    El puma al oír esto dijo. -¿De qué pavos y gallinas me hablas, yo no he visto ninguno de ellos por aquí.  -preguntó lleno de curiosidad el puma, a quien ya se le hacía la boca agua.

    El conejo haciéndose un poco el desentendido le dijo. Pues Allí, en aquella pradera , ¿es que no los alcanzas a ver? Desde aquí veo que son muchos y están totalmente distraídos. Además te digo que como son muy mansitos, no se espantarán.

    El conejito, en realidad, intentaba engañar al puma, pues lo que había en la pradera  no eran gallinas ni pavos, sino una bandada de gallinazos [1], buitres y gavilanes.

    El puma, cuya vista no es tan aguda como la del conejo, veía solo unas manchas negras que se movían, así que le dijo al conejo:

    -Espérame aquí y no te muevas. Voy a ir corriendo hasta la pradera y me voy a desayunar las gallinas y los pavos que tu dices que están allí. Ya enseguida regreso

    El conejo que era muy maliciosos le dijo. NO te preocupes yo que espero aquí sentado

    El puma salió feliz y contento hacia la pradera pensando que podría cazar a las gallinas, pero los gallinazos y los buitres lo sintieron venir y agitando sus alas comenzaron a volar dejando al pobre puma sin ninguna opción de acercárseles. 

    El puma, que alcanzo a ver que aquellos no eran gallinas de corto vuelo, sino gallinazos que podían volar muy alto, se dio cuenta que el conejo lo había engañado y furiosos se devolvió a donde había dejado el conejo diciendo. 

    -Este conejo me engaño, en cuanto lo vea me la va a pagar. 

    Cuando llego donde había dejado el conejo, este obviamente ya se había ido y el puma se quedo triste y hambriento. 

     

    Sin embargo, Algunos días más tarde, el puma de nuevo se encontró con el conejo mientras estaba de cacería. Apenas lo vio lo enfrento y le dijo.

    Conejo Esta vez sí que no te voy a perdonar la vida! La otra vez me engañaste y te me escapaste, pero te digo que hoy si te voy a comer

    El conejo que estaba recostado descansando contra una gran piedra cuan lo vio el puma le dijo. 

    -Amigo puma yo no te recomendaría que me comieras. Si me comes toda la montaña que esta de esta piedra hacia arriba se vendría sobre ti. Yo estoy aquí sosteniendo toda la montaña apoyado sobre esta piedra, si me atacas no podre seguir sosteniéndola y toda la montaña se caería y la montaña nos enterraría vivos. Ven más bien y ayúdame a sostenerla mientras yo voy y recojo un palo con que apuntalar la roca. Así podremos retirarnos tranquilamente y la montaña no se derrumbara.. Ayúdame, porque, como se caiga, la montaña nos enterrará vivos.

    El puma, que no era muy listo, pensó que el conejo le decía la verdad y colocando su cuerpo contra la piedra dejo que el conejo se retirara supuestamente para buscar un palo que sostuviera la roca diciéndo

    11 min
  • 508. Cormac el Rey (Irlanda)

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    Juan David Betancur
    [email protected]
    Había una vez un rey irlandés  llamado Cormac, hijo de Art, Nieto  de Conn el de las Cien Batallas, que tenia su c su corte en Tara. Un día, sobre la campiña vio a un joven que llevaba en la mano una rama mágica y brillante que tenía nueve manzanas rojas colgando de ella. Y, cada vez que se agitaba la rama, los heridos o los debilita­dos por la enfermedad se sentían felizmente arrulla­dos por el sonido de una música mágica y dulcísima, que emanaba de aquellas manzanas; y asi todo el que la escuchaba superaba la necesidad mental, la afli. Ion o el abatimiento del alma. 

    "¿Es tuya esa rama?", preguntó Cormac.

    "Claro que es mía."

    "¿La venderías? y, de ser así, ¿qué pedirías por ella?"

    "¿Me darás lo que te pida?", dijo el joven.

    El rey se lo prometió, y el joven entonces le pidió su esposa la reina, su hija la princesa  y su hijo el pequeño príncipe.  El rey sintió un gran dolor de corazón, lo mismo que su mujer y sus hijos cuando supieron que tenían que separarse. Pero Cormac agitó la rama entre ellos, y, cuando oyeron la suave y dulce música, olvidaron toda preocupación y pena,  y salieron a encontrarse con el joven, partieron y no se les vio más. Por toda Erin se profirieron sollo­zos, gritos y lamentaciones cuando se supo lo ocu­rrido: pero Cormac sacudió la rama, y ya nadie sintió ninguna pena ni amargura en el corazón.

    Pasado un año Cormac dijo: "Hoy se cumple un año desde que se llevaron de mi lado a mi esposa, a mi hijo y a mi hija. Voy a seguirlos por el mismo camino que tomaron."

    Cormac partió; al poco una oscura niebla mágica se levantó a su alrededor y vino a aparecer en medio de una maravillosa llanura.  Allí en el medio de la llanura habia muchos jinete ocupados en techar una casa con plumas de aves exó­ticas; cuando un ala estaba techada, iban a buscar más; pero cuando regresaban no quedaba ya una pluma en el tejado. Cormac los observó un rato, y prosiguió su viaje.

    Más tarde, vio a un joven arrastrando árboles para hacer un fuego; pero, antes de que pudiera encontrar un segundo árbol, el primero ya se había consumido, y a Cormac le pareció que su labor no tendría fin.

    Cormac siguió adelante, hasta que vio tres inmen­sos fuentes de agrua en la inmensa llanura, y sobre cada uno había una gran cabeza de piedra. De la boca de la primera cabeza manaban dos chorros de agua, y pero solo un  chorro caía en ella; de la segunda cabeza brotaba un chorro pero  otro chorro caia en ella, en la otra cabeza vio como tres chorros caian sobre ella pero ningún chorro salia de ella Grande fue la admiración que se apoderó de Cormac, que dijo: "Me quedaré a observar estos pozos, pues no he encontrado a nadie que me cuente su historia." Y, pasado un rato, siguió adelante hasta llegar a una casa en medio de un campo. Entró y saludó a sus moradores. Allí, sentada, había una pareja de perso­nas altas, vestidas con ropas de muchos colores, que saludaron al rey y le invitaron a pasar la noche.

    Entonces, la esposa pidió al marido que buscara comida, y éste se levantó y salió, y al rato volvió con un enorme jabalí sobre su espalda y un leño bajo el brazo. Arrojó al suelo el jabalí y el leño, y dijo: "Ahí está la carne; cocínatela tú mismo."

    "¿Cómo puedo hacerlo?", preguntó Cormac.

    "Yo te enseñaré", dijo el joven. "Parte este gran leño en cuatro trozos, y divide el jabalí en cuatro cuartos; dispón un leño debajo de cada cuarto; cuenta una historia verdadera, y la carne quedará bien hecha."

    "Cuenta tú la primera historia", dijo Cormac.

    "Siete cerdos tengo del mismo tipo que el que he traído, y con ellos podría alimentar al mundo entero. Porque si mato a uno, no tengo más que poner los huesos en la pocilga otra vez, para que a la mañana siguiente lo encuentre vivo."

    La historia era cierta, y el cuarto del animal qued

    12 min
  • 507. El escritor satírico

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    Juan David Betancur
    [email protected]

    Había una vez un mono que vivía en la selva y quería ser un escritor satírico. 

    Este mono decidio que debía estudiar mucho para llegar a ser un buen escritor satirio. Pero después de mucho estudiar, se dio cuenta que realmente lo que era importante era conocer aquellos de los que quería o debía escribir. Si iba a escribir sobre el comportamiento debía analizar de primera mano este comportamiento de aquellos seres de los que iba a describir. Así que decidio empezar a visitar los cocteles y fiestas donde se reunian los animales. Entrando en los lugares donde se reunian tomaba una copa en su mano y hábilmente se dirigía donde hubiera un buen grupo y se dedicaba a observarlos y a escucharlos sin que ellos se dieran cuenta que eran objeto de estudio por aquel mono 

    El mono como todo mono no solo era inteligente, sino que a demás era muy gracioso y con sus movimientos agiles era inmeditamente aceptado en cualquier reunión, volviéndose muchas veces en el alma de las fiestas, asi combinando astucia y las gracias personales con las que había nacido fue perfeccionando el arte de ser bienvenido en cualquiera de las reuniones a las que asistía. Cuando entraba hacia gala de todos sus modales para alagar al anfitrión y luego con grandes saltos y multiples piruetas pasaba por cada uno de los sectores donde se reunian los animales y aguzando el oído se percataba de el tema de conversación y luego haciendo uso de su poder para comunicarse, se insertaba hábilmente en las charlas de salón que se llevaban a cabo. Por esta razón este mono era excelentemente recibido por todos y cada duno de los asistentes a las amenas veladas.

    No había quien no se encantara con su conversación y pronto su fama fue creciendo entre los animales y asi todos lo agasajaban cuando se acercaba a hablar con ellos. Mientras tanto el mono iba tomando nota mental de las características personales de todos y cada uno de los asistentes. Y su fama fue creciendo de tal manera que las féminas de su especie veían en el un ser inteligente, culto y muy interesante. 

    Así este mono que quería vovlerse en un escritor satírico tenia acceso a todos los animales del bosque y a todos sus encantos y travesuras. Pero todo esto no era más que una fachada ya que en lo que el  el estaba realmente interesado era en entender la naturaleza de sus congéneres para poderlos criticar en el futuro y no tanto en disfrutar de la diversión. 

    Así llegó el momento en que entre los animales era el más experto conocedor de la naturaleza animal, sin que se le escapara ningún detalle. 

    Así que un día, después de meses y meses de observación y contacto con todos los habitantes de la zona se sintió seguro para empezar a escribir. Quizo entonces escribir sobre aquellos animales que hurtaban. Aquellos ladrones que la naturaleza proveía y fijo su interés literario sobre las Urraca. La urracas tenia como costumbre aprovechar cualquier descuido para rápidamente caer sobre su presa y haciendo gala de una agilidad inverosímil esconderlo en los arboles vecinos.  El ejercicio de observación había traído sus frutos. Con pasión se dedico a preparar el escrito sobre las urracas ladronas, pero justo cuando iba a mandar el escrito para que fuera publicada, sintió que sus amigas las urracas se verían retratadas en aquel escrito satírico y nunca se lo perdoraria.  Y asi era muchas urracas eran parte de la sociedad más pujante que había. Así que horas antes de que se publicara la gaceta con el artículo, llamo al encargado de la impresión y le pidió que eliminara su artículo de la revista. Y asi sucedió y las amigas urracas nunca se enteraron de lo cerca que estuvieron de enfrentar un levantamiento de los habitantes del pueblo quienes lo acosarían aquella noche. Sabía que entre sus amigas de cocteles y fiestas habían algunas urracas que se sentirían retr

    11 min
  • 506. La creación del Sol (leyenda Australia)

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    Juan David Betancur
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    Había una vez en las tierras que hoy llamamos Australia una eterna oscuridad ya que no había un sol que alumbrara y diera calor. En esas eras solamente existía la luna y las estrellas. Como no había sol tampoco había hombres y solamente había aves y animales. 

     

    Entre las aves que existían en aquellas épocas oscuras estaba el avestruz y la grulla. Pero ambas aves eran enemigas y cuando se encontraban comenzaban a pelear. Sucedió que el avestruz estaba recorriendo la llanura y fue visto por la grulla. La grullla furiosa se avalanzo sobre el avestruz y después de algún tiempo de lucha el avestruz que era más fuerte y grande de la grulla pudo vencer a esta y feliz se retiro a su planicie dejando a la grulla totalmente derrotada. La grulla humillada por su derrota en el campo de batalla se retiro volando hasta su nido y allí tomo uno de sus huevos y lo lanzo con todas sus fuerzas hacia el cielo. 

     

    Allí en el cielo los dioses habían preparado una gran hoguera y casualmente el huevo cayo sobre esta hoguera de leños. Al contacto con el fuego la yema se encendio con unas llamas muy claras que comenzaron a iluminara todo a su alrededor. La llama amarilla del aquella yema del huevo de la grulla genero una luz de tal intensidad que las tierras en que vivían el avestruz y las grulla vieron como la oscuridad desaparecia y se podía observar cientos de cosas que antes no se veían por falta del día. 

     

    Todas las ave y los animales se quedaron atonitos ya que estaban acostumbrados a vivir en la oscuridad, solamente con la tenue luz que les ofrecia la luna y las estrellas. Todos pues se maravillaron de ver que bello era el mundo bajo la luz brillante. Lo que no sabían era que aquella luz no duraría mucho ya que era el resultado de una yema de huevo incandecente. 

     

     

    Quien noto esto más que todos los demás seres fue uno de los dioses originarios quien pensó que sería maravilloso poder ofrecer dicha luz a la tierra. El dios entonces hizo llamar a sus ayudantes y les ordeno que prepararan un haz de leña y que trajeran de la tierra un huevo de grulla y que lo echaran al fuego. 

     

    Y asi lo hicieron. Prepararon la leña durante el tiempo de oscuridad, tomaron un huevo, lo colocaron sobre la leña y este se encendio como había sucedido anteriormente y comenzó a viajar por el firmamento llevando luz y calor a los habitantes de la tierra. Luego cuando este sol creado por los dioses recorria el cielo finalmente se apagaba al otro lado y volvía la noche con la luna y las estrella. Y de nuevo los asistentes continuarían con el ritual de preparar todo para la siguiente mañana. 

     

    El dios pensó entonces que había que informar a los animales y las aves que vivían en Australia cuando se encendería y asi preparo una de las estrellas para que brillara más que el resto y asi cuando el nuevo sol fuera a salir solo se vería esta estrella, la que hoy llamamos el lucero del alba. 

     

    Pero aún muchos seres no podían ver el amanecer y la encendida del sol ya que cuando este fuego se encendía todavía estaban dormidos. Pero uno de los dioses ideo una solución. Deberian dotar a un animal de un canto tan fuerte y poderoso que con su llamado apenas se encendiera el sol despertara a todos los animales y aves que vivieran en aquellas tierras. 

     

    Este animal seria el emisario de los dioses y su cantar seria suficiente para despertar a todos y cada uno de los habitantes de Australia. El animal es hoy conocido como el gallo. Quien informa que ya pronto se esta enciendo los leños y que el huevo encendido de la grulla que es hoy el sol comenzara a recorrer todo el mundo trayendo luz y energía. 

     

     

    7 min
  • 505. El Don Especial (Infantil)

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    Juan David Betancur
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    En una pequeña aldea escondida entre los pliegues de las montañas, vivía un joven llamado Larin . Era conocido por su inquebrantable optimismo y su amor por los cuentos de hadas. Un día, mientras exploraba el bosque cercano, encontró un extraño cofre tallado con símbolos antiguos.

    Curioso, Larin abrió el cofre y descubrió dentro un mapa detallado que
    parecía llevar a un lugar misterioso llamado "El Valle de las
    Estrellas". Como Larin había nacido con el deseo de aventura en su cuerpo
    y Movido por la emoción de poder explorar nuevos lugares más allá de su aldea, decidió
    emprender el viaje hacia ese destino desconocido.

    Con una mochila ligera y su corazón lleno de esperanza, Larin siguió el
    mapa a través de senderos enmarañados y prados silvestre, Decidido siguió su
    camino y llego a un bosque profundo, tan profundo que la luz del sol no penetraba
    el follaje de los altos arboles. Lo primero que noto es que a su alrededor
    brillaban una luces de colores y sonaban melodías encantadoras. Allí en lo profundo
    de aquel bosque comenzó a ver criaturas que nunca había imaginado. Podia ver
    las hadas que sus abuelos le habían hablado cuando era pequeño, encontró duendes
    que saltaban de roca en roca y podía ver las pequeñas casa de los gnomos.  Pero lo que más le llamo la atención fue la
    presencia de un troll que dormido hacia temblar los arboles a su alrededor. Fascinado
    con esto comenzó a anotar todo lo que veía para que nunca se le olvidara. 

    Cada encuentro con alguno de estos seres  le  fortalecía su resolución de continuar caminando y le recordaba la magia que existe en el mundo.

    Después de días de viaje, llegó a un valle oculto entre las montañas,
    iluminado por la luz de estrellas centelleantes que adornaban los árboles. Era
    el Valle de las Estrellas, un lugar donde la realidad y la fantasía se
    entrelazaban de manera asombrosa. Había un grupo de unicornios  que se reunian  en los arroyos y árboles que susurraban
    secretos de tiempos antiguos.

    En el centro del valle, Larin descubrió una fuente resplandeciente que, según le dijo una anciana sabía que recogia agua de la fuente, concedía deseos a aquellos que creían en la magia, pero que ese deseo debía guardarse en lo más profundo de su ser.  Con ojos brillantes y un susurro lleno de sueños, Larin formuló su deseo más profundo e inmediatamente su cuerpo y su alma se transportaron a su hogar en los pliegues de las montañas. 

    Al regresar a su hogar, la gente de la aldea se maravilló al verlo allí, sabían
    que había partido semanas antes y nadie lo había visto regresar. 

    Todos fueron a visitarlo y al verlo tan lleno de felicidad le comenzaron a preguntar que donde había estado y que llenaba de tal energía y felicidad. 

    Larin comenzó a contarles sus aventuras y como había conocido las hadas, los duendes, los gnomos, los trolles, los unicornios. Todos simplemente lo escuchaban pero asombrados le solicitaban que les contara más historias de sus viajes. 

    Larin llevaba consigo el recuerdo del viaje y la certeza de que la magia está en todas partes para aquellos que tienen el corazón abierto a las maravillas del mundo. La aldea, ahora iluminada por la luz de las estrellas, prosperó con una nueva energía, recordando siempre las  historia de aquel joven que había el  joven que creyó en la magia y la compartió con su comunidad. Larin sabía que su deseo secreto se había vuelto realidad. Allí junto a la fuente de agua había pedido que los dioses le dieran un don muy especial. quería compartir la magia y la esperanza que había encontrado en el Valle de las Estrellas con su aldea natal. Larin había pedido que le diera el don de la palabra, que lo convirtiera en un narrador oral. 

    7 min
  • 504. El dragon de Wawel (infantil leyenda Polonia)

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    Juan David Betancur
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    Había una vez hace muchos años en lo que hoy conocemos como Polonia un pueble que se encontraba cerca de una bella colina llamada por los habitantes de aquella región wawel. La población era muy bella y sus habitantes vivían muy felices, pero había un temor constante para todo ellos. En lo alto de la colina había una cueva que era habitada por un ser terrible y feroz. Este ser era una dragón que había viajado desde las tierras del norte y había encontrado aquella cueva donde vivir. 

    Debido a que este dragón era muy grande necesitaba comer mucho todos los días y decidio que iba a aterrorizar a los habitantes de la población cercana para que ellos le suministraran la comida. 

    Asi que una mañana el dragón salió de su cueva y volando sobre aquel pequeño pueblo aterrizo en la plaza misma del pueblo. Y allí todos los habitantes vieron como un ser enorme, con escamas resplandecientes que brillaban bajo la luz del sol, garras con grandes dedos que se movían aterrorizando a todos los presentes , una cola con grandes puntas en forma de abanico, una enorme cabeza coronada de miles de puas y  ojos que lanzaban chispas de fuego. El dragón viendo a los habitantes temblar de susto les dijo. 

    Habitantes del pueblo. Yo soy el más fiero dragón de todas estas tierras y como podrán ver mi cuerpo requiere mucha alimentación. Para comer yo tengo dos opciones, venir al pueblo todos los días y devorar algunos de ustedes o permitir que ustedes me sirvan como ofrenda diaria 20 carneros bien gordos y jugosos. 

    La decisión es de ustedes…. Los habitantes asustados se reunieron y entre todos decidieron que lo mejor era sacrificar las ovejas y los carneros que tuvieran para evitar que aquel dragón alado se acercara al pueblo y comenzara a devorar a todos y cada uno de los habitantes. 

    Todos aceptaron que eso era lo mejor y enviaron un grupo de representantes a hablar con el dragón en la cueva en lo alto de la colina wawel. Entro los representantes había un zapatero que era conocido por su ingenio y su inteligencia. 

    Cuando llegaron a la cueva, el dragón comodamente recostado contra las paredes de la cueva los recibió y los escucho decir que ellos le traerían los carneros y las ovejas puntualmente cuando el sol estuviera en lo más alto del cielo. Y así el podría comer a voluntad. 

    El único de los enviados por el pueblo que no dijo ninguna palabra fue el zapatero que simplemente observaba atentamente al dragón  y se dio cuenta que este dragón no tenia muy buena capacidad para oler ya que cuando ellos entraban a la cueva oscura el dragón no se daba cuenta de su presencia inicialmente. 

    Al otro día puntualmente los enviados del pueblo comenzaron a llevar los carneros y las ovejas, pero a medida que pasaban los días se empezaron a dar cuenta que no tenían muchas ovejas y carneros y que cada que le llevaban los 20 animales el numero de animales disponibles se hacia cada vez menor. 

    Comenzaron a viajar a los pueblos cercanos en busca de nuevos animales y en uno de esos viajes el zapatero que se llamaba Krak paso por un lugar que estaba lleno de un material amarillo y que producia un olor terriblemente fuerte. Todos conocían este material como sulfuro y era un material que provenia de la salidas de los volcanes y que era muy fuerte al gusto. 

    El zapatero lleno una carroza de aquel material y sin explicar porque lo llevo al pueblo. Al otro día cuando los habitantes comenzaban a matar las ovejas y los carneros para llevárselos al dragón, lleno estos animales de sulfuro y el mismo decidio llevarlos a donde estaba el dragón.

    Con su carruaje lleno de ovejas y carneros llenos de sulfuro por dentro y sabiendo que el dragón no podría detectar el olor del sulfuro, llego a la cueva y depositando los animales en el suelo, llamo al dragón y rápidament

    8 min
  • 503. El Hombre Oso (Leyenda Cherokee)

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    Juan David Betancur
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    Había una vez un joven cherokee salió de la aldea en busca de animales salvajes. Su intención era cazar algún animal que les sirviera como alimento y además les ofreciera sus piel como abrigo. Era una mañana de primavera y decidido se despidió de su esposa y comenzó a subir los escarpados bosques de los que hoy se conoce como los smokey mountains. De pronto el hombre vio una oso negro  y tal y como sus antepasados le habían enseñado preparo su arco y sacando una flecha, lo tenso y lanzo la rauda flecha hacia el cuerpo de aquel bello ejemplar de osos negro. El oso pese a recibir un golpe de flecha siguió camiando como si nada hubiera sucedido. El cherokee, contrariado siguió lanzando y lanzando flechas que claramente llegaron al cuerpo del oso pero este oso seguía como si nada. Finalmente el oso paro en su caminar. El oso que aquel cherokee había tratado de cazar era un oso con poderes mágicos que además podía leer los pensamientod de las personas y hablar el lenguaje de los hombres. 

     

    El oso se paro en sus patas traseras y con sus patas delanteras tomo las flechas que había recibido en su cuerpo y retirándolas suavemente dijo. 


     Tus flechas no me pueden matar, cazador. Ven te invito a venir conmigo a mi cueva. El cazador sorprendido de ver y oír hablar pensó. Debe ser un ser mágico y si me invita a su cueva es que quiere matarme y devorarme. El oso que tenia el don de leer los pensamientos, dijo "No, no te haré daño, simplemente sígueme y podras contemplar tu mismo como vivimos los osos. El cazador confundido pensaba y como voy a comer si sigo a este oso. El oso de nuevo leyó los pensamientos del cazador y le dijo. No te preocupes por tu comida, tengo mucha comida conmigo y con un ademan le señalo al cazador el camino que llevaría a su cueva. 


      El cazador decidió finalmente ir con el oso y juntos caminaron hasta que llegaron a una cueva en la ladera de una montaña, y el oso dijo: "Aquí no es donde vivo, pero he de decirte que estamos celebrando un concilio aquí adentro. Sin embargo, puedes ver lo que hacemos". Entraron en la cueva, que se ensanchaba a medida que se adentraban hasta que era tan grande como una casa cherokee. Estaba lleno de osos, viejos y jóvenes, marrones y negros, y un gran oso blanco que era el jefe.  El cazador asombrado por lo que veían sus ojos se sentó en un rincón junto al oso negro que lo había traído, pero pronto los otros osos olfatearon su presencia.
     
     —¿Qué es ese mal olor de un hombre? uno preguntó, pero el jefe de los osos respondió: "No hables así. Es solo un extraño que viene a vernos. Déjenlo  en paz".
     
     Los osos comenzaron a hablar entre ellos, y  El cazador se sorprendió de poder entender lo que decían. Discutían sobre la escasez de alimentos de todo tipo en las montañas, y trataban de decidir qué hacer al respecto. Habían enviado mensajeros en todas direcciones, y dos de ellos habían regresado para informar sobre lo que habían encontrado. En un valle al sur, decían, había un gran grupo de castaños y robles, y el suelo debajo de ellos estaba cubierto hasta las rodillas, era un lugar con comida muy abundante. Complacido por esta noticia, un enorme oso negro llamado Long Hams anunció que ya que podían contar con la comida para enfrentar el invierno que se aproximaba podrían celebrar con un baile.
     
     Mientras bailaban, los osos notaron el arco y las flechas de El cazador, y Long Hams se detuvo y dijo: "Alto, alto, miren al hombre y miren lo que el lleva consigo. Esto es lo que usan los hombres para matarnos. Veamos si podemos usarlos. Tal vez podamos luchar contra ellos con sus propias armas". Long Hams tomó el arco y las flechas de El cazador. Colocó una flecha y retiró la cuerda del tendón, pero cuando la soltó, la cuerda se enganchó en sus largas garras y la

    16 min
  • 502. El cambio

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    Juan David Betancur
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    Había una vez un hombre que se despertó aquella mañana con una sensación extraña. Algo debió haber pasado durante la noche ya que al despertar sintió que algo en su interior era diferente, pero no sabía que era. Era como un cosquilleo en su interior, como un desasosiego en las fibras más profundas de su ser

     

    Como todas las mañanas se preparó para salir a hacer ronda como solía hacerlo, pero esa inquietud interna lo tenía un poco alerta. Debía identificar que era ese cambio, debía ver que había cambiado en su interior. Apenas salió vio que había una viejita tratando de cruzar la calle y él se le acerco lentamente desde atrás, luego con su mano le tomo el brazo a la viejecita y con un suave movimiento la llevo paso a paso por el cruce hasta llegar a la acera al otro lado de la calle. Allí finalmente la dejo, pero justo antes de apartarse de ella, le dio un puntapie al caminador que ella llevaba y la viejecita calló de bruces en la acera. El hombre la vio caer y mientras se alejaba sintió esa sensación que nunca antes había sentido y con la que había amanecido. Era una sensación de culpa terrible. Definitivamente había cambiado algo en su interior.

     

    Siguiendo su recorrido por la ciudad, El hombre vio que un auto parqueaba en la calle y el dueño del carro se bajaba sin darse cuenta que una de las ventanas se había quedado abierta. El hombre se acercó a otro hombre que caminaba por allí y le dijo. Joven mire aquel carro tiene una ventana abierta y el dueño se alejó. El joven aprovechó la información y corriendo se metió en el carro y le robo un bolso que habían dejado dentro del carro. El hombre vio aquel joven robando y se sintió mal. Sintió de nuevo que algo había cambiado en su interior. Sintió que su compás moral había sufrido algo terrible.  No sabía que era, pero no se sentía bien. 

     

    Siguiendo su recorrido vio una pareja que estaban enfrascados en una discusión terrible, la mujer le estaba recriminando ásperamente al marido  lo que parecía ser una infidelidad y el marido trataba de convencerla que todo era falso. Que él no le era infiel. La mujer se aparto violentamente y al pasar junto a este hombre que hacia su ronda diaria, el hombre le alcanzo a decir…. No le crea a su marido el si es infiel. Y justo en ese momento volvió a sentir ese malestar que lo acompañaba desde que se había levantado. Se sentía mal. Realmente mal. Definitivamente algo si había cambiado. 

     

    Paso el día caminando, rumiando, analizando su yo interno, pero cada acción que realizaba le producía una sensación desagradable, no era el mismo definitivamente y eso le preocupaba mucho ya que su naturaleza era diferente y eso no le gustaba. Todo el día había estaba sintiéndose mal con cada acción. 

     

    Ya lo había oído de otros anteriormente. Era lo peor que le podía pasar a alguno de su clase. Era el momento que todos temian, el momento en que todo cambiaba y que nunca volverían a ser lo mismo. El momento en que se apartaba por siempre de su vida anterior y se convertía en lo peor que podría ser. 

     

    Durante la noche había desarrollado esa característica que acaba con todo su ser, había desarrollado conciencia. No había futuro en este mundo para un diablo con conciencia. 

    5 min
  • 501. Los 11 Cisnes (Infantil)

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    Juan David Betancur
    [email protected]

    Había una vez un reino que era dirigido por un rey que era muy querido por todo su pueblo. El rey un hombre bueno se había casado con una hermosa mujer con la quien tuvo doce hijos, once varones y una mujer. 

    Durante años todos vivieron felices, pero un día la mala fortuna cayo sobre el la familia del rey y la reina se enfermo, el rey hizo traer los mejores médicos del reino y de otros reinos alrededor. Pero los innumerables médicos no encontraron un remedio para la extraña enfermedad y después de varios meses la  y después de varios meses la bella reina murió trayendo la tristeza al rey, sus hijos y a todos y cada uno de sus súbditos.

     

    Paso el tiempo y el rey decidio volver a casarse. De todos los reinos alrededor cientos de muchachas asistieron para ser evaluadas por el rey, pero de todas ellas una sola le llamo la atención al rey. Era una joven de ojos misteriosos que realmente era una bruja. El rey cayo ante los encantos y los embrujos de aquella joven y pronto decidio anunciarle a sus 12 hijos que se casaría de nuevo. 

    La nueva madrasta era especialmente bella pero igualmente orgullosa y vanidosa. Pronto comenzó a sentir celos de todos y cada uno de los hijos, en especial con sus 11 hijos varones ya que la hija aún era muy joven. 

    Un día la nueva reina organizo una fiesta de disfraces e invito a todos los reyes de los reinos vecinos. Aprovechando sus artes de hechicería aprovecho que todos los invitados se divertían en el salón principal, se dirigió a las habitaciones de todos los príncipes y uno por uno los fue convirtiendo en cisnes. Cisnes que inmediatamente salían volando por las ventanas de las habitaciones y se perdían irremediablemente. 

    A la mañana siguiente el rey encontró que todos sus hijos habían desaparecido y desesperado envió a sus guardias a que los buscaban. Desafortunadamente nadie encontró a los once muchachos y el rey jamás entendió que era lo que había sucedido. 

     

    Años después, la hija que era una niña cuando sus hermanos desaparecieron, creció convertida en un hermosa mujer que rivalizaba con la belleza de la nueva reina y esta resintió que los habitantes del reino vieran en la joven la verdadera heredera de los afectos de los súbditos del reino.

     

    El momento llego para la reina de salir de la hija del rey y decidió hacer los mismo que había hecho con los 11 hijos varones. Pero la hija que siempre había sospechado de su madrastra se escapó durante la noche y salió del palacio entre las sombras. 

     

    Durante días y días camino siguiendo el cauce de un rio y finalmente llegó a las orillas de un gran lago que tenia una isla en el medio. En la orilla del lago había un bote de remos que le sirvió a la joven para navegar hasta la isla del centro del lago. Cansada y sintiéndose finalmente segura la princesa se durmió en la playa de la isla. 

     

    Cuando la noche se hizo presente, la joven escucho un ruido de alas que volaban desde el lago hasta la isla, asustada despertó y se levantó. Con la luz de la luna vio como un grupo de cisnes llegaban uno a uno a la playa y mágicamente se convertían en bellos jóvenes. Entre las penumbras la joven pudo reconocer a cada uno de sus hermanos y corriendo hacia ellos los abrazó mientras les decía quién era ella. 

     

    Los jóvenes le contaron a su hermana que la reina los había embrujado y que solo eran humanos durante la noche, pero que cuando el sol salía de nuevo se convertían en bellos cisnes. Su hermana les dice que ella conoce el poder de la reina y que teme que ella finalmente la encuentre. 

    Los cisnes deciden que deben protegerla y tomando miles de hebras de árbol comienzan a trabajar en una red para transportar a su hermana. Al salir el sol todos se convierten de nuevo en cisnes pero la re

    10 min
  • 500. El Barril de Amontillado (Edgar Allan Poe - Adultos)

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    Juan David Betancur
    [email protected]

    Bienvenidos a había una vez, hoy llegamos a un hito muy especial en esta jornada de cuentos, mitos y leyendas.  Durante un poco más de 4 años he estado contando historias maravillosas y   me honra llegar a 500 cuentos. Honestamente cuando inicie este camino nunca pensé que llegaría a este numero de historias.  Durante estas semanas he estado analizando cuidadosamente que cuento contaría para honrar este medio millar de cuentos. De alguna alternativas me he decantado por un cuento que es muy famoso y que desde que lo leí por primera vez hace muchos años me maravillo por su crudeza. Es un cuento no apto para niños pero que es posiblemente uno de los más famosos de su autor: Edgar Allan Poe. El cuento es el barril de Amontillado. 

     

      Había una vez un hombre en un pueblo italiano que describiendo su historia se expresaba así.  Había soportado lo mejor que pude las mil injurias de Fortunato, pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Vosotros, que conocéis tan bien la naturaleza de mi carácter, no llegaréis a suponer, no obstante, que pronunciara la menor palabra con respecto a mi propósito. A la larga, yo sería vengado. Éste era ya un punto establecido definitivamente. Pero la misma decisión con que lo había resuelto excluía toda idea de peligro por mi parte. No solamente tenía que castigar, sino castigar impunemente. Una injuria queda sin reparar cuando su justo castigo perjudica al vengador. Igualmente queda sin reparación cuando ésta deja de dar a entender a quien le ha agraviado que es él quien se venga. | 
     | Es preciso entender bien que ni de palabra, ni de obra, di a Fortunato motivo para que sospechara de mi buena voluntad hacia él. Continué, como de costumbre, sonriendo en su presencia, y él no podía advertir que mi sonrisa, entonces, tenía como origen en mí la de arrebatarle la vida.   |  
     | Aquel Fortunato tenía un punto débil, aunque, en otros aspectos, era un hombre digno de toda consideración, y aun de ser temido. Se enorgullecía siempre de ser un entendido en vinos. Pocos italianos tienen el verdadero talento de los catadores. En la mayoría, su entusiasmo se adapta con frecuencia a lo que el tiempo y la ocasión requieren, con objeto de dedicarse a engañar a los millonarios ingleses y austríacos. En pintura y piedras preciosas, Fortunato, como todos sus compatriotas, era un verdadero charlatán; pero en cuanto a vinos añejos, era sincero. Con respecto a esto, yo no difería extraordinariamente de él. También yo era muy experto en lo que se refiere a vinos italianos, y siempre que se me presentaba ocasión compraba gran cantidad de éstos.   |  
     | Una tarde, casi al anochecer, en plena locura del Carnaval, encontré a mi amigo. Me acogió con excesiva cordialidad, porque había bebido mucho. El buen hombre estaba disfrazado de payaso. Llevaba un traje muy ceñido, un vestido con listas de colores, y coronaba su cabeza con un sombrerillo cónico adornado con cascabeles. Me alegré tanto de verle, que creí no haber estrechado jamás su mano como en aquel momento.   |  
     | -Querido Fortunato -le dije en tono jovial-, este es un encuentro afortunado. Pero ¡qué buen aspecto tiene usted hoy! El caso es que he recibido un barril de algo que llaman amontillado, y tengo mis dudas.   |  
     |   |  
     | -¿Cómo? -dijo él-. ¿Amontillado? ¿Un barril? ¡Imposible! ¡Y en pleno Carnaval!   |  
     | -Tengo mis dudas -contesté-, e iba a cometer la tontería de pagarlo como si se tratara de un exquisito amontillado, sin consultarle sobre el asunto. No había modo de encontrarle a usted, y temía perder la ocasión.   |  
     | -¡Amontillado! |  
     | -ya le dije que Tengo mis dudas.  |  
     | -¡Amontillado!  |  
     | -Y he d

    23 min

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