Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 405. El Farol de las Nieves (leyenda)

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    Habia una vez en la ciudad de Tunja del siglo XVII una familia de gran abolengo que era dueña de una gran fortuna y por ello tenía una gran casa en el centro mismo de la ciudad. La familia de Don Alonso de rijas vivía en aquella casa de grandes patios y habitaciones que rodeaban el patio central. Don alonso tenía una hija que era reconocida en todo Tunja por su belleza y dulzura. 

     

    Tan bella era que cuando ella caminaba de su casa a la iglesia de las nieves era objeto de todas las miradas de los jóvenes, señores, mujeres y viejas de aquel pueblo con miras a ser ciudad. Tunja era por entonces una localidad muy importante en Colombia y muchas familias españolas se habían instalado allí. La familia de aquella joven contaba con todo el respeto y reconocimiento por lo que su padre Don Alonso considerara que su hija solamente merecía alguien de igual o mayor linaje. 

     

    Pero el destino y el amor todo lo contradice. La joven heredera se había fijado en un joven de menor posición social que la seguía todos los días cuando ella iba a la iglesia y en el camino, como se hacía en aquellas épocas, de comentario en comentario, de risa en risa fue ganándose el amor de aquella joven. De el se conoce solamente su nombre de pila. Jorge. 

     

    La joven a hurtadillas se escapaba de aquel caserón durante las frías noches cubiertas de neblina que siempre han acompañado a Tunja y a hurtadillas se fueron enamorando sabiendo que Don alonso no permitiría dichos amores. 

     

    Un día, presos de aquel amor, ambos decidieron casarse a escondidas y habiendo convencido al sacerdote de la iglesia de las nieves para que los casara en una mañana fría de octubre. La joven se escapó por una ventana vestida de novia y el joven vestido con su atuendo más formal la esperaba fuera de la casa. Y juntos caminaron las cuadras necesarias para llegar a la primera misa del día en la iglesia de las nieves.  

     

    Cuando la ceremonia solitaria termino Don alonso de Rijas, que había sido alertado por una vieja rezandera que nunca faltaba a la misa de la mañana, llego a la puerta de la iglesia y allí, con espada en mano, reto al recién casado. No faltaron las suplicas de la joven y las peticiones de perdón, pero la ira de don Alonso era mayor. 

     

    Cuando el Joven finalmente lo enfrento, la afilada espada atravesó el pecho del recién casado y Jorge cayo muerto inmediatamente. La joven viuda horrorizada trato de escapar de su padre, pero este herido en su honor la siguió hasta alcanzarla solo unas cuadras más allá, Y tomándola de los cabellos las arrastro ante el estupor y curiosidad de aquellos que escucharon los gritos y salieron de sus casas. 

     

    La imagen de un padre colérico, con la espada enfundada y arrastrando una joven vestida de novia por los cabellos no era algo cotidiano en aquella localidad de férreas costumbres religiosas. 

     

    Don alonso llego a su casa, arrastro a su hija dentro de ella y por mucho tiempo no se volvió a saber de él ni de la muchacha. Pasados los meses un grupo de carretas llegaron a la casa y recogieron los enseres de propiedad de Don Alonso y se vio salir durante la noche un carruaje que se dice  recogió un hombre vestido de negro y Sombrerón que le cubría la cara, de la hija nunca nadie volvió a tener noticias.

     

    Pasados los días o las noches más bien, los habitantes de aquella Tunja colonial comenzaron a ver que una luz en forma de farol salía de la iglesia de las nieves, pasaba por las plaza principal y llegaba a la calle donde se encontraba la casa de la familia Rijas. Allí dicen que la luz desaparecía. 

     

    Siendo Tunja un pueblo donde las historias corrían de boca en boca, todos en pocos días salían a la calle a curiosear, no si algo de miedo, para ver si podían ver la extraña aparición y algunos osados se atrevieron a interponerse en&

    8 min
  • 404. El grano de Arroz (Leyenda India)

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    Había una vez en las tierras de la india una planta que producía unos granos muy grandes. Esta era conocida como la planta de arroz, que en aquellas épocas servía de alimento a la población que vivía cerca a ellas. La mata de arroz tenía el don de producir grandes y jugosos granos que eran recolectados por los hombres.  Era costumbre de los campesinos salir por la mañana y recoger algunos granos de arroz que les sirviera de alimento por varios días. El tamaño del arroz era tal que una familia podía alimentarse por toda una semana con solo un grano de arroz. 

    Así que lo único que tenían que hacer los granjeros era sembrar las plantas de arroz, que crecían y producían los granos que cuando estaban maduros caían al suelo y lo único que tenían que hacer los humanos era ir hasta la planta y allí recoger el grano caído. Como el grano era grande y había mucho grano, los granjeros empezaron a construir caminos que les sirviera para llevar las carretas hasta la planta y así no tener que cargar a mano tan pesado cargamento. 

    Un día en un pueblo arrocero sucedió que algunas plantas habían sido puestas en la ladera de una montaña, cuando la planta creció y produjo el primer grano y este maduro cayo a la tierra, pero como estaba la planta sembrada en una ladera el grano comenzó a bajar por su propio peso por la carretera que había sido construida para las carretas.

    Asombrados los habitantes de aquella plantación vieron como los granos de arroz bajaban ladera abajo, hasta que al llegar al llano paraban. Como los habitantes eran muy ingenioso comenzaron a construir los graneros de almacenamiento al final de la ladera y así no tendrían que guardar manualmente el grano ya que ellos podrían ir solitos hasta el granero. 

    Todo era perfecto. La planta producía el grano de arroz de gran tamaño y este esperaba a madurar para caer al piso y rodar hacia abajo por los caminos diseñados por los granjeros hasta llegar rápidamente a los graneros donde entrar y quedar almacenados. El problema es que los granjeros al ver esto comenzaron a volverse más y más perezosos y ya ninguno quería ir a recolectar el arroz, sino simplemente esperar a que bajaran rodando hasta el granero. 

    Todas las montañas se fueron llenando de plantas de arroz y para facilitar el rodar del arroz se fue perfeccionando el cultivo construyendo bellas terrazas con caminos hacia abajo. 

    Pero un día el pueblo se reunió y tomaron la decisión de construir más graneros ya que la producción estaba superando la capacidad de almacenaje. Decididos empezaron a construir los graneros, pero por ser tan perezosos se estaban demorando más de los que tradicionalmente se demoraban en construirlos. Y ya se acercaba la temporada de cosecha y los enormes arroces ya estaban cerca a madurar. 

    Y un día sucedió. Una planta maduro sus arroz y este comenzó a rodar hacia el granero que se estaba construyendo ladera abajo. En el granero se encontraba los hombres y las mujeres construyendo cuando vieron venir un enorme grano de arroz bajando la ladera y el grano de arroz se acercó a la puerta de el granero y desafortunadamente, por no estar lista la puerta se chocó contra esta a tal velocidad y con tanta fuerza que el enorme grano se partió en mil pedazos. Una anciana que estaba allí se acercó al grano de arroz y le recriminó.

    ·       ¡¿No podrán esperar un poco más en la planta? No sabes acaso que Aún no están listos los graneros. Mira como quedaste por tu propia culpa. 

    Los dioses de la agricultura escucharon como la mujer maltrataba al grano que se había hecho añicos contra la puerta del granero y decidieron castigar a los hombres por dicha insolencia. Asi que una voz se escuchó en la aldea diciendo 

    Hombres desagradecidos y perezosos, a partir de ahora el arroz no volverá a crecer tanto ni llegaran rodando hasta sus graneros. De castigo deberán ir hasta la planta y recogerlos&

    7 min
  • 403. Las Cien Doncellas (Leyenda Asturiana)

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    Había una vez en la península española por los años de 783 un rey asturiano llamado Mauregato que había logrado obtener el trono del reino de Asturias. Mauregato era un hijo bastardo de el rey Alfonso primero con una esclava. Cuando Mauregato creció su padre murió, fue elegido rey Alfonso II el casto. Este rey que no era hijo directo de Alfonso primero tenia un gran rechazo por parte de la nobleza asturiana y muchos de ellos vieron en Mauregato un heredero posible. Mauregato reunió tropas y con la ayuda del emir de Córdoba abderraman I, logro asediar las tropas del Alfonso II y este tuvo que retirarse de Asturias. 

     

    Con el trono en manos de Mauregato, el emir Abderraman I que controlaba la zona conocida como el andaluz y tenia en eses momento el mayor de los ejércitos de la península española, decidió que el Rey Asturiano debía pagarle por el apoyo que le había brindado. 

     

    El Asturiano debía pagarle con un infame tributo. Cada año debía entregarle a Abderraman I , cien doncellas. 50 de ellas seleccionadas del pueblo y 50 de las familias nobles de su reino católico. 

     

    Como este tributo era tan atroz, los pueblos y las familias noble rechazaban que sus hijas fueran entregadas a el Emir, pero el Emir cada año enviaba un contingente militar a visitar los pueblos donde debían ser entregadas las doncellas. Durante algunos años el infame momento de entregar a sus hijas se cumplía con el dolor familiar y social. 

     

    Se cuenta que en uno de esos años , 4 doncellas de la noble villa de  Carrion de los condes, en la provincia de Palencia, España. Fueron seleccionadas para servir de tribulo entre las cien doncellas acordadas. Con el dolor de todo el pueblo, las muchachas fueron llevadas a la plaza del pueblo donde se encontraba el contingente militar enviado por Abderraman I. Allí debían ser entregadas pero sin saberse de donde aparecieron en la plaza un grupo de 4 toros que arremetieron inmediatamente contra los guardas moros causándole la muerte y defendiendo a las 4 doncellas. Luego como mansos animales se postraron frente a las 4 asustadas chicas protegiéndolas de cualquier otro intento de que se las llevaran. 

     

    La noticia corrió por todo el reino asturiano y provoco que las masas se comenzaran a sublevar contra dicho arreglo. Cuando Mauregato murió otros reyes continuaron con la nefasta tradición pero en el año 844 el rey Ramiro I de Asturias decidió que dicho tributo de las cien doncellas  no podía continuar y reuniendo un pequeño ejercito se dirigió a enfrentar a los ejércitos moros, más numerosos y mejor dotados. 

     

    La batalla se avizoraba abiertamente desigual con una amplia ventaja hacia los moros, pero se dice que el Rey Ramiro I tuvo un sueño en el que el apóstol Santiago se le aparecía diciéndole que el estaría junto a las tropas asegurándole la victoria. Claramente le dijo

     

    Yo soy el Bienaventurado Apostol de Dios Santiago. Por ventura no sabes que mi Señor Jesu Christo, cuando repartió las otras partes del Mundo a los otros Apóstoles mis hermanos, a mi me dio en guarda a toda España, y la puso debajo de mi protección, y amparo?.. Esfuérzate, y ten mucha contianza, que ciertamente yo sere en tu ayuda, y a la mañana con el poder de Dios, vencerás la innumerable multitud de los Moros, que te tienen cercado. Y porque sobre esto no haya duda, vosotros, y los Moros me veréis manifiestamente en un Caballo blanco, de blanca y grande hermosura, y tendre un Pendón blanco, y muy grande. Por tanto, en amaneciendo, confesareis todos, y recibireis penitencia, y después de celebradas las Misas, y recibida la Comunión del Cuerpo, y Sangre del Señor, armada vuestra campaña, no dudéis de acometer a los Moros, que los Moros caerán por punta de espada

     

     

    Al día siguiente, 23 de mayo de el año 844, los ejércitos de el rey Ramiro I se enfrentaron cerca a

    9 min
  • 402. La enseñanza

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    Había una vez un Era un joven que después de haber salido de la mejor universidad  y sentía que todo lo conocía y que solo le faltaba saber que había en su vida que pudiera mejorar. Quería conocer más a fondo la vía de la evolución interior que tanto cultivan los maestros espirituales. De esa manera se alejó de la ciudad donde vivía y se internó en las montañas en busca de un maestro. Después de mucho caminar llego hasta un templo donde vivía un gran maestro que le habían recomendado como un ser muy sabio.  

    Llegando hasta el templo, toco la gran puerta de madera y salió un señor de edad indescifrable con una barba blanca y una mirada profunda. 

    Maestro. Le dijo . que debo hacer para encontrar la verdad y para alcanzar la más alta sabiduría posible. He estudiado letras, filosofía, medicina, ingeniería y realmente no siento que sea aún lo sabio que quiero y debo ser. 

    El maestro sonrió misteriosamente y con voz pausada le dijo:

    -He aquí, mi joven amigo, lo único que puedo decirte.: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo duro como una piedra o se convierte en gas que vuela por los aires, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser. Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría.

    El joven acostumbrado a conocimientos más específicos se sintió defraudado por la respuesta e incrédulo le respondió:

    -¿ y Eso es todo Maestro. ¿No puedes decirme algo más? Algo más detallado que yo pueda seguir con pasos claros y contundente 

    -El maestro de nuevo sonrió y le dijo. Eso es todo lo que yo puedo enseñarte, no pueda darte otra instrucción diferente. 

    El joven se sentía muy triste y decepcionado, ya que después de meses de caminar en busca de este templo y su maestro, esperaba que este le hubiera revelado algún secreto místico que le sirviera para practicar técnicas religiosas de superación espiritual. Acompañadas de algún mantra que pudiera repetir diariamente. 

    Desilusionado y triste salió en busca de otro maestro que lo pudiera dirigir mejor. Por recomendaciones de alguna personas que iba encontrando en el camino llego hasta la vivienda de otro maestro que vivía aún más retirado en el medio de un bosque. 

    Allí entro por la puerta y encontró un monje igualmente de alta edad con la mano en un rastrillo. El joven se presentó y le pidió que le diera las instrucciones para un logro místico de elevación personal. Y le manifestó su compromiso con la verdad y la sabiduría. También le comento su experiencia pasada con el primer maestro y su decepción. 

     

    El maestro lo miro detalladamente y con voz suave le dijo . 

    Claro joven no dudare en proporcionarte los consejos detallados para que puedas elevarte espiritualmente y puedas encontrar la verdad y la sabiduría pero antes debes servirme durante doce años. Tendrás que trabajar muy duramente en este  mi humilde monasterio y cumplir con todas las tareas que te asigne. Además te debo informar que empezando hoy deberás recoger el estiércol de el búfalo y otros menesteres que te iré asignando. 

    El Joven se sintió afortunado al saber que después de doce años el maestro le brindaría los pasos necesarios para lograr la verdad y la sabiduría y acepto gustoso la ingrata y dura tarea de recoger varias veces al día el estierco de el búfalo y otras tareas similares. 

    Y el tiempo fue pasando y después de doce años el joven ya adulto se dirigió al maestro y le dijo. Maestro ya han pasado 12 años, he servido humildemente a usted y al monasterio con gusto y he recogido durante este tiempo miles de veces el estiércol de el búfalo. Por favor puede usted darme ahora la instrucción necesaria para llegar a la verdad y la sabiduría

    El maestro sonrió con dulzura y mirándolo amorosamente, le coloco sus manos en la cabeza que aún desprend

    7 min
  • 401. La camisa del hombre feliz

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    Había una vez en En las lejanas tierras del norte un zar que estaba profundamente enfermo.El zar mandó llamar a los mejores médicos del reino, los médicos acudieron a la corte del Zar y después de examinarlo le vendieron, a precios astronómicos, todos los remedios que conocían y otros nuevos que se inventaron para la ocasión, pero lejos de mejorar, la salud del zar empeoraba día tras día.

     

    Le recetaron baños calientes y helados, le hicieron ingerir jarabes de eucalipto, de miel y de plantas aromáticas traídas de exóticos países en largas caravanas. Le aplicaron ungüentos, bálsamos y cataplasmas hechas con insólitos ingredientes, sin embargo, la salud del zar no mejoraba. Tan desesperado estaba el Zar, que prometió la mitad de todas sus posesiones a aquel que fuera capaz de curarlo.

     

    La noticia se propagó rápidamente por todos los confines del mundo conocido . Ya  que las riquezas del zar eran cuantiosas no tardaron en llegar eminentes doctores, prestigiosos magos y notorios curanderos desde todos los rincones del planeta para intentar devolverle al zar la salud perdida. 

     

    A pesar de ello, fue un humilde juglar el que aseguró:

     

    — Yo conozco el remedio. Yo sé cuál es la medicina que curará los males del monarca: se ha de encontrar a un hombre feliz y pedirle su camisa; cuando el Zar se vista con ella, este sanará de inmediato.

     

    Partieron los emisarios del zar hacia todos los confines de la Tierra, pero encontrar a un hombre feliz no es una tarea fácil. El que tenía una salud de hierro, ansiaba riquezas; el que era inmensamente rico, añoraba ser amado sinceramente; y al que amaban mucho, los achaques no lo dejaban vivir. Aquel otro se quejaba de los hijos, y el de más allá de sus vecinos, de sus parientes, de su país o de su trabajo.

     

    Pasaban los días, la esperanza se perdía y la salud del zar empeoraba, hasta que, una tarde, uno de los emisarios del zar pasó junto a una pequeña choza que tenía la puerta abierta y la alegre voz de un hombre, que en el interior descansaba junto al fuego de la chimenea, llamó su atención:

     

    — ¡Qué feliz soy! Hoy me han dado una paga por mi trabajo, tengo una salud de hierro y mi familia y mis amigos me quieren mucho, ¿qué más puedo pedir?

     

    El emisario mandó enseguida noticias al palacio diciendo que, por fin, había aparecido un hombre feliz. En el palacio se respiraba optimismo y la zarina ordenó con premura:

     

    — Traed ahora mismo la camisa de ese hombre. ¡Decidle que a cambio de ella podrá pedir lo que quiera!

     

    En medio de una gran algarabía, los cortesanos comenzaron a preparar una fastuosa celebración para recibir al hombre feliz; al hombre que le devolvería la salud al zar que, por fin, se recuperaría de su misterioso mal.

     

    La ciudad entera esperaba con impaciencia a los emisarios. Vigilaban desde ventanas y caminos para ver la llegada de la comitiva real que traía el remedio para sanar a su gobernante, mas, cuando llegaron, traían las manos vacías:

     

    — Pero, ¡¿dónde está la camisa del hombre feliz?! — apremió con impaciencia la zarina — ¡Tenemos que vestir con ella al zar para que se cure!

     

    — Señora —contestaron compungidos los mensajeros— , el hombre feliz no tiene camisa.

    6 min
  • 400. Sigurd y el Dragón Fafner (Mito Nórdico)

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    Habia una vez en los países del norte un rey de los enanos llamado Reidmar. Reidmar era el padre de tres hijos. Fafner, dotado de un alma sin temores y un brazo muy poderoso. Otter, que tenía el poder de cambiar de forma cuando lo deseaba y Regin dotado de sabiduría y astucia. Reidmar era un rey codicioso quien atesoraba la riqueza. Su hijo Regin estaba siempre en procura de conseguir para el Oro y joyas que le llevaba a su hogar en lo más profundo de una montaña. Reidmar encargo a su hijo mayor Fafner que sirviera de guardián de su fortuna. 

     

    Por aquellos parajes iban viajando  3 dioses Odin, Hoenir, y Loki en procura de conocer más de cerca el alma de los seres humanos. De pronto vieron una nutria acostada al sol. Loki que era dado a cazar la mato sin saber que esta nutria era Otter el segundo hijo de Reidmar. Después de matarla, tomaron la piel y por casualidad entraron en la gruta donde vivía Reidmar. Este cuando vio la piel de su hijo enfurecio y con sus poderosas manos atrapo y encerro a los 3 dioses. 

     

    Estos le pidieron ser liberados, pero Reidmar les dijo que solo los liberaría cuando llenaran la piel de la nutria con joyas y oro. Los tres dioses enviaron a Loki a buscar joyas y oro. Loki salió y se dirigió a la búsqueda de el mayor tesoro posible. Sabía que había un enano llamado andvari que vivía detras de una gran cascada y que allí escondía su tesoro. Loki sigilosamente se acercó y con una red capturo a Andvari mientras este nadaba en el lago formado por la cascada. Luego lo obligo a entregarle todo su tesoro. 

     

    El tesoro de Andvari era realmente legendario y contenía un sinnumero de pieza de oro y joyas fabulosas. Andvari tenía para si un anillo mágico que le permitía encontrar oro y joyas en donde estuvieran escondidas. Loki después de recibir el tesoro se percató que Andvari tenía el anillo y codicioso se lo quito retirándolo de la mano de el enano Andvari. Furioso el enano vio como el dios Loki salía de su cueva detrás de la cascada con su tesoro y especialmente su anillo mágico. Cuando Loki se hubo marchado pronuncio una maldición declarando que aquel anillo destruiría a todo aquel que lo poseyera alguna vez haciéndolo vanidoso y codicioso. 

     

    Cuando Loki llego con el tesoro y el anillo, deposito el oro y las joyas sobre la piel de la nutria, pero esta al recibir el oro inmediatamente creció más aun necesitando más y más tesoros para ser llenada totalmente. Por mucho que Loki le pusiera joyas y oro la piel más crecía. Desesperado Loki retiro de su dedo el anillo mágico y lo lanzo a la piel y esta dejo de crecer. 

     

    Los tres dioses fueron liberados y el tesoro maldito y el anillo quedaron en la cueva de el rey Reidmar y protegidos por su hijo Fafner. Pero la maldición del tesoro y el anillo comenzó a actuar sobre Fafner y este codicioso de todos los tesoros mato a su padre el rey Reidmar y tomando el tesoro y el anillo y con el tiempo la maldición enveneno su alma y lo convirtió en un dragón dispuesto a matar todo aquel que se aproximara a su tesoro.  

     

    Su hermano menor Regin, cuando vio la transformación de su hermano huyo al mundo de los humanos y se instaló allí. Durante años planeo la venganza sobre su hermano convertido en dragón y viviendo entre los hombres, adopto un valiente muchacho llamado Sigurd como su hijo adoptivo. A él le fabrico una espada invencible llamada Gram y le enseño a usarla con astucia.  Cuando Sigurd estaba listo, el vengativo Regin lo llevo a la tierra de Fafner y con precaución le mostro los terrenos por deambulaba de cacería el dragón. Luego le enseño como podría acercarse a fafner y matarlo. Sigurd tomo un camino y siguiendo las instrucciones de Regin cabo una trinchera por donde Fafner pasaba rumbo a una fuente de agua donde saciaba su sed. Allí espero hasta que el dragón paso sobre él y saltando con su espada invencible Gram perforo

    8 min
  • 399. Las Calabazas (infantil)

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    Había una vez una familia que vivía en el campo y vivían de cultivar calabazas para venderlas en el pueblo. Generalmente las semillas de calabaza se sembraban durante los primeros días de abril y después de esperar muchos días las plantas comenzaban a crecer y producían los frutos que iban e iban creciendo, luego de un tiempo podían ver como se iban volviendo de color naranja y cuando ya estaban grandes y maduras las recogían, y montándolas en una carreta las llevaban a la plaza del pueblo para venderlas. Así habían vivido durante muchos años, sembrando calabazas y cosechándolas para vender. 

     

    Un día, sin saberse de donde, llego a aquellas tierras unos seres terribles que comenzaron a aterrorizar a los habitantes durante las noches. Estos seres recorrían los campos con sus cuerpos de lobos y sus caras de demonio buscando que animal o humano capturar para comérselos. Estos seres esperaban la caída del sol para salir del bosque y recorrían campos y caminos. Por esta manera los habitantes de aquella región siempre se quedaban resguardados en sus casas por la noche. 

     

    Aquella familia que cultivaba las calabazas habían cargado durante una mañana las calabazas maduras que tenían listas para vender en el pueblo y el padre, la madre y los 5 hijos se habían montado en su carreta en dirección al mercado. Pero aquel día no sería como los otros días. Durante el trayecto hacia el pueblo, una de las ruedas de la carreta se quebró y todavía estaban a mitad de camino. Con la carreta llena de calabazas y tratando de reparar la rueda de madera, el tiempo iba pasando y con temor veían que el sol pronto se iba a ocultar. 

     

    Sabiendo que durante la noche los monstruosos seres mitad lobo mitad demonio salían a cazar se preguntaban que podían hacer para no ser devorados. Nadie pasaba por aquellos caminos ya que todos se habrían ya resguardado en sus casas. 

     

    De pronto la noche se volvió una realidad y del bosque vecino comenzaron a salir unos aullidos y uno gritos terribles que presagiaban que los monstruos estaban ya listos para sus correrías de caza. 

     

    El padre preocupado les pidió a los hijos que se ocultaran, pero el menor de los muchachos que era muy inteligente dijo. 

    Papa. Y si asustamos a los monstruos. 

     

    Asustarlos, como se te ocurre decir eso, si ellos son fieras feroces. 

     

    Noo papa dijo el muchacho. Tenemos que hacerles creer a los monstruos que nosotros somos más feos, monstruosos y  feroces que ellos. 

     

    Como podremos hacer eso hijo mio. 

     

    Fácil papa. Si miras bien las calabazas parecen cabezas enormes. Como esta de noche los monstruos no podrán saber si son seres vivos o calabazas, así que cojamos todas las calabazas que llevamos y hagámosle con los cuchillos huecos en forma de ojos, nariz y boca. Bien feas y terribles, luego las pondremos por todo el campo alrededor y dentro de ellas colocaremos un pedazo de madera con fuego. así brillaran los ojos, la nariz y la boca como si fueran demonios que están por todas partes. 

     

    El padre medito un poco y le dijo. Hijo eres muy inteligente. Como no tenemos otra alternativa, hagamos lo que dices. 

     

    Y dicho y hecho. Todos comenzaron a abrir las calabazas y a hacer figuras de demonios con ojos, bocas y narices que desprendían fuego. Luego rápidamente las fueron llevando alrededor de la carreta donde ellos estarían escondidos.

     

    Cuando hacían esto los monstruos seguían acercándose y cuando decenas de calabazas se encontraban ya ubicadas y encendidas, los monstruos vieron que en  todo el campo alrededor de el camino había decenas de ojos que los miraban amenazantes. 

     

    Siendo estos seres de cabeza redonda y ojos de fuego desconocidos para los monstruos, estos  no sabían que hacer y de&

    8 min
  • 398. Los hermanos justos

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    Había una vez un par de hermanos que habían sido criados con la idea de que la justicia siempre prevalece. Sus padres les habían enseñado que no importa cuales fueran las circunstancias que estuvieran viviendo debían, siempre, ser justos. 

     

    Los muchachos fueron creciendo y con cada acción que desarrollaban, siempre se percataban de que existiera un nivel de justicia. 

     

    Un día los padres de los jóvenes murieron y el testamento les dejaba el mismo número de hectáreas cultivadas, el mismo número de caballos, el mismo número de animales de campo y el mismo numero de propiedades. Los padres habían sido muy meticulosos en la repartición. 

     

    Uno de los hermanos se había casado y tenía cinco hijos. El otro hijo por el contrario estaba soltero. Ambos se dedicaban a cuidar de la parcela con los cultivos y los animales. Todo iba a la perfección y siempre existían un total entendimiento entre los hermanos. 

     

    Una noche el hermano casado se levando a mitad de la noche preocupado. Había tenido un sueño en el que veía que su hermano estaba viejo y solo. El que quería mucho a su hermano pensó. Mi hermano es un soltero empedernido y lo más seguro es que nunca se va a casar. Cuando llegue a viejo lo más seguro es que no sea capaz de cultivar sus campos y cuidar de sus animales y con el tiempo no podrá mantener su bienestar. Yo en cambio tengo 5 hijos que seguramente podrán continuar con el cuidado de mis propiedades y ellos me ofrecerán confort cuando sea viejo. Esto no es justo. 

     

    Tengo que hacer algo, pero debo hacerlo sin que mi hermano se entere para no herir su orgullo. Se levanto y cogiendo una carreta la lleno de sacos de maíz y sigilosamente llevo la carreta hasta el granero de su hermano. Allí descargo el maíz de manera que se confundiera con los sacos de maíz de su hermano.  Y feliz se regresó a su hacienda. 

     

    El hermano soltero que era muy cuidadoso y diligente y que además tenia un control muy minucioso de la contabilidad de la producción. Noto al día siguiente que su inventario de granos se había incrementado. Siendo un ser muy religioso pensó que su dios le había enviado estos granos como un regalo. 

     

    Durante el día medito ampliamente sobre lo que había sucedido y por la noche pensó que el era un bendecido de Dios y que el tenía todo lo que necesitaba y más. Y que incluso dios estaba milagrosamente aumentando el volumen de sus granos. 

     

    Pensó además que la vida no era justa con su hermano ya que el podía producir y solo consumir lo necesario para el solo. En cambio, su hermano necesitaría alimentar y criar 5 hijos y mantener a su esposa. así que era justo que el ayudara a su hermano. Inmediatamente fue a sus graneros y tomando los sacos de grano adicionales que había encontrado aquella mañana los empaco en una carreta y sigilosamente los llevo y los deposito en el granero de su hermano. Además tomo uno de sus caballos y lo dejo en el establo de su hermano. 

     

    Al otro día el hermano se levantó y para su sorpresa vio que había un numero de sacos adicionales en sus graneros y un caballo que antes no tenía. Como era muy religioso, pensó que Dios se había compadecido de la buena obra con su hermano así que lo había compensado con igual número de granos y un caballo. Había sido un milagro. Pero de nuevo pensó en lo justo que debía ser con su hermano que estaba solo. Así que aquella noche tomo los costales de grano, otro caballo  y un buey y oculto por la oscuridad los deposito en el granero, y los deposito en el establo y los corrales de bueyes. 

     

    A la mañana siguiente el hermano soltero se sorprendió aún más, por el milagro y sabiendo que el buey y el caballo y los granos eran un regalo de Dios, sintió la necesidad urgente de compensar aún más a su hermano que tenía tanta familia. Agradecido con Dios

    8 min
  • 397. La Madre Monte (Leyenda Colombia)

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    Había una vez en las montañas de Antioquia Colombia un cazador que le gustaba entrarse en el bosque a cazar animales. Este cazador no lo hacía por necesidad o porque necesitara comer. Este cazador y sus amigos les gustaba recorrer los bosques en las altas montañas antioqueñas buscando animales para matar. Solo por diversión. 

     

    Un día un sacerdote que había sido enviado a un pequeño pueblo antioqueño para reemplazar a un viejo sacerdote que había muerto iba viajando en su mula por un escarpado camino que bordeaba un bosque. El sacerdote sintió el sonido lastimero de un hombre que provenía de la espesura del bosque. Intrigado por aquel sonido se bajó de su mula y tomando un machete que traía consigo comenzó a cortar los densos matorrales que no le permitían entrar en el bosque. Después de unas dos horas, luchando contra la naturaleza, el sacerdote finalmente pudo entrar unas cuantas decenas de metros, rodeado siempre de espesos matorrales y una vegetación que no dejaba entrar la luz del sol. Sin embargo, el doloroso aullido producido por aquel hombre era más que suficiente para continuar cortando selva. 

     

    Frente a el pudo ver la silueta de un hombre que estaba malamente acostado mientras se quejaba de dolor. El sacerdote se acercó y ayudándole a incorporarse le pregunto que que hacia allí en el medio del bosque, quien era y que le había pasado. El hombre con ojos desorbitados y pálido le dijo. La madre monte. La madre monte. El sacerdote sabía claramente de que le estaba hablando y el pregunto mientras se santiguaba y comenzaba una oración a san isidro labrador el protector de los montes. 

     

    Después de unos minutos, el joven le dijo. Mi nombre es Arnulfo y soy vecino de el pueblo cercano. He sido cazador desde muy niño. Pero hace unos días nos encontramos con la madre monte. 

     

    Arnulfo le contó que el y unos amigos se habían internado en el bosque para cazar animales y pescar en el rio, sin saber que  de que aquel día no serían ellos los cazadores sino las presas. 

     

    Le contó como después de caminar durante toda la mañana y entrarse en lo más profundo del bosque y haber podido dispararle a varios animales llegaron a un rio,  cansados y sedientos se acercaron a tomar agua  y a bañarse. Para su sorpresa oyeron un gran bramido que provenía de posiblemente algunos cientos de metros rio arriba. De pronto, notaron que el agua del rio en el que se estaban bañando comenzaba a volverse turbia y pedazos de arboles y ramas comenzaron a bajar por la corriente. Asustados nadaron hasta la orilla y  desde allí presenciaron como la corriente del rio se iba incrementando con cada segundo que pasaba. De pronto vieron pasar una sombra rio arriba y una enorme figura emergió frente a ellos,  inmediatamente comprendieron que era. 

     

    El cazador le contó que desde niño sus padres le habían hablado de la madre monte. Un gigantesco ser con figura de mujer y cubierto totalmente de hojas y musgo verde que vivía en el bosque y era la encargada de proteger la naturaleza y castigar a todo aquel, como ellos, estuvieran dedicados a la caza furtiva o a la pesca con dinamita. Le contó que no podían creerlo pero que aquella historia de niños era real y los estaba mirando y con sus ojos que desprendían un destello de rojo fuego. Con su cara totalmente cubierta de hojas, plumas y musgo, la madre monte abrió su boca y de ella salió un grito que los aterrorizo. Luego un viento fuerte comenzó a envolverlos y la naturaleza a su alrededor comenzó a cambiar vertiginosamente. 

     

    Después del susto inicial él y sus tres amigos tiraron sus rifles de cacería y comenzaron a correr hacia el bosque por donde habían llegado, pero la madre monte comenzó a seguirlos, mientras las plantas y los arbustos crecían vertiginosamente dificultándoles su huida. Luego la madre monte comenzó a acecharlos como si&

    7 min
  • 396. El Alfiletero y la Anjana (Infantil)

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    Había una vez en la antigua Cantabria en lo que hoy conocemos como España, un hombre muy pobre que vivía a las afueras de un pueblo con su hijo. Como el muchacho era aún muy niño no lo acompañaba al pueblo asi que se quedaba en la casa esperándolo. 

    Por aquellos parajes vivían unas hadas buenas que llamaban Anjanas que se dedicaban a ayudar a las personas que tenían problemas y generalmente vivían cerca a las fuentes de agua y los riso., pero además vivían un monstruo terrible llamado ojancano con un solo ojo y de 7 metros de altura y que vivía en cuevas. Las anjanas tenían como enemigo el ojancano ya que este recorria los bosque tratando de encontrarlas para aniquilarlas. 

    Un día, una anjana que estaba sentada en una roca cerca de un riachuelo oyo el sonido de un ojancano en el bosque cercano y corriendo se levanto para huir de allí. Desafortunadamente, el alfiletero que tenía  se le cayo sin que se diera cuenta. Momentos después del pobre hombre que se dirigía hacia el pueblo vio el brillo del alfiletero al lado del riachuelo y curiosos se agacho a recogerlo. Era un alfiletero de plata con incrustaciones de nacar. Al abrirlo vio que este tenía cuatro alfileres con cabeza  de diamante y 3 agujas de ojo de oro. 

     

    Inmediatamente pensó en su buena fortuna y el dinero que obtendría vendiendo el alfiletero en el mercado del pueblo. Pero a medida que se acercaba un temor invadió su mente. Si intentaba vender dicho objeto tan preciado, era posible que alguno de los habitantes del pueblo lo acusara de haberlo robado, y lo metieran a la cárcel. así que cubrió el alfiletero con un pañuelo y lo guardo en un bolsillo del pantalón. 

    Al mismo tiempo que esto sucedía, el hijo había decidido salir a explorar y imprudentemente había tomado el camino que llevaba al bosque. Y allí después de recorrer algunos metros se había topado cara a cara con el Ojancano y este lo había apresado y se lo había llevado a su cueva. 

    Cuando el pobre llego por la tarde, tarde, encontró que su hijo no estaba y desesperado salió a buscarlo, pero con la noche cayendo se tuvo que regresar. Amargamente lloro aquella noche y al día siguiente salió de nuevo cogiendo el camino hacia el pueblo para ver si encontraba a su hijo. 

    Al pasar por el riachuelo vio a un vieja que estaba cosiendo junto a una roca y justo cuando el pasaba vio como a la vieja se le rompía la aguja. La vieja miro al hombre y le pregunto. 

    Disculpe. ¿No tendrá usted una aguja por casualidad?

    El pobre recordó inmediatamente el alfiletero y extrayéndolo  de su bolsillo,

    Claro. Acabo de encontrar este alfiletero y tiene tres agujas. Tome usted uno y abriendo el cofrecito de plata y nacar le dio una aguja de oro a la vieja

    -Siguió por el camino y vio una muchacha muy bella que está cosiendo un vestido y justo cuando paso por delante le sucedió lo mismo. Se le quebró la aguja. Y la joven sonriéndole le preguntó si tenía una aguja. 

    El hombre se apiadó de ella y sacando otra aguja de oro se la entregó. Y continuo su camino. Luego vio una viejita pobre cosiendo su bolso y cuando el hombre pasó su aguja se le cayó y perdió. Le pregunto al hombre si tenía una aguja y como en los casos anteriores el saco el alfiletero y con gusto le dio la última aguja. 

    Luego casi llegando al pueblo vio una mujer joven que estaba tratando de reparar una falda que se le había descosido. Y casualmente le pregunto al hombre si tenía algunos alfileres que le pudiera regalar. El pobre solo tenía los 4 alfileres de cabeza de diamante y sin pensarlo dos veces abrió el alfiletero de plata y sacando los alfileres se los dio a la asombrada mujer que no podía creer la gentileza de aquel pobre mendigo. 

    Después de pasar todo el día en el pueblo tratando de encontrar a su hijo se interno entonces en el bosque y allí después de caminar varias horas se encontró con un rio que no lo dej

    10 min

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