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Había una vez un campesino llamado José al que le nació un toro absolutamente hermoso en su pequeña parcela. El toro desde pequeño tenía una brío y una casta que el campesino no había visto nunca antes. El toro de un negro azabache fue creciendo en su pequeña parcela y el campesino se deleitaba de verlo correr por la parcela. Con el tiempo el toro, comenzó a volverse el líder de la manada debido a su fortaleza y su presencia. Los otros toros se amedrentaban de solo verlo y las vacas comenzaron a seguirlo permanentemente.
Después de un tiempo el toro comenzó a mostrar las virtudes de semental y cada vez que una vaca estaba lista el toro tomaba su papel y rápidamente las montaba. Su capacidad de semental se demostraba activamente y con el tiempo el campesino vio como su parcela se iba llenando de nuevos becerros y lo mejor de todo es que los becerros estaban naciendo con el porte de su padre.
El campesino vio en esto una gran oportunidad de negocio y cuando los vecinos vieron que la parcela de don José se estaba llenando de bellos vacas y toros, comenzaron a acercarse a el para que les rentara el Toro. Don José que era un hábil negociante comenzó a alquilar el toro y cada que una vaca de un vecino estaba disponible, le enviaba el toro para que le sirviera de semental
Y el toro, haciendo honor a su fama de macho siempre cumplía con su labor y siempre las vacas quedaban preñadas y siempre tenían bellos becerros hijos de aquel toro. Y don José comenzó a volverse rico con el negocio de alquilar el toro.
En la comarca corrió la voz que aquel toro era imprescindible para mejorar la raza de el ganado y así cada vez eran más y más las veces que aquel toro era llevado a otras fincas y haciendas. Y el toro era feliz como semental.
Un día llego a oídos del alcalde que Don José estaba haciendo un gran negocio con la renta del toro y como buen alcalde pensó que aquel toro pudiera ser de utilidad para su pueblo. Así que visitando a don José le propuso que le vendiera el toro al pueblo y así este podría ser prestado sin costo alguno a los dueños de fincas, parcelas y haciendas.
A don José la idea no ale gusto porque sabía que mucho de sus ingresos venían de el alquiler del toro y eran muchas las veces que el toro se alquilaba por mes. Si lo vendía al municipio no podría seguir recibiendo ese dinero así que se negó. El alcalde que no aceptaba un no por respuesta le dijo
Don José ponga el precio usted. Yo deseo dejar este toro como un servicio público a los habitantes, así ellos no tendrán que pagar por el servicio del toro y usted podrá disfrutar de un buen dinero para crecer su parcela.
Don José de nuevo se negó, pero su hijo que veía en esto una oportunidad de mejorar la finca le dijo. Papa. Acepte así tendremos dinero para comprar más tierras, más semillas y mejorar la producción. Además podemos tener más ganado. Aproveche el dinero que el municipio le esta ofreciendo. Finalmente, como su hijo le estaba rogando decidió vender, muy a su pesar el toro azabache
Y este toro fue llevado a los establos del municipio, para ser prestado como semental, sin costo alguno a los dueños de vacas.
Al siguiente día un primer pedido y el toro fue llevado a una finca donde había varias vacas y curiosamente cuando el toro llego allí no les presto ninguna atención, se pasó todo el día pastando sin mirar siquiera a las vacas. Después de varios días de inactividad como semental, lo llevaron donde le alcalde. El alcalde fue donde don José y este le dijo que era posible que algún cambio en la alimentación fuera la razón para la actitud del toro. Le cambiaron la alimentación y el toro se comía todo lo que le proponían. Sin embargo, llevaron el toro donde otro grupo de Vacas y nada. El toro simplemente caminaba por la p
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Había una vez en lo que hoy conocemos como el magdalena medio, en Colombia, una tribu Zenú que vivía en la confluencia de 3 ríos, El rio Sinú, el rio San Jorge y el rio Nechi. Esta región era una región muy fértil y rica en oro y otros metales.
La tribu Zenú era reconocida por su orfebrería y alfarería y todos los miembros eran muy dedicados a las labores diarias cultivando maíz, yuca, frijoles y multitud de frutas. La tribu era reconocida por su capacidad laboriosa.
Cuenta la leyenda que hace muchos años había una india que se comportaba mal con la comunidad. Esta india se negaba a colaborar con el sembrado del maíz y tampoco ayudada con las labores de la comunidad. Y para colmos no seguía las reglas establecidas por siglos por los mayores de la tribu, y para demostrarlo permanentemente insultaba a los ancianos y consejeros. Esta india era un dolor de cabeza para todos en la tribu.
Como era costumbre en la tribu, cuando había un miembro de la comunidad que no siguiera las normas de convivencia debía ser expulsada. Cuando el consejo de ancianos se reunió, llevara ante el a la india y después de ser oída, decidieron que ella tendría que dejar la planicie donde vivían e irse lo más lejos posible.
La india decidió salir inmediatamente, jurando vengarse cuando le fuera posible y tomando el camino de las altas montañas se dirigió a lo que hoy se conoce como los montes de maría. Una zona selvática donde los antiguos habitantes decían que las nubes se besan con las cimas de las montañas.
La india, enojada por haber sido expulsada, estableció su vivienda en lo alto de las montes y allí durante un buen tiempo se dedicó a construir una choza y a cultivar lo posible con el fin de obtener los frutos de la tierra. Además, aprendió a cazar y luego a criar algunos cerdos. Paradójicamente su vida sola era un ejemplo de dedicación y empeño. Una actitud contraria a la que generalmente demostraba cuando vivía en comunidad.
Una noche la india se encontraba resguardada en su choza, esperando que amainara una enorme tormenta que amenazaba con echar por tierra todo lo que había construido con tanto esfuerzo, cuando vio gracias al destello de un rayo que ilumino su puerta vio un ser con forma de hombre pero rodeado de un aura misteriosa. El hombre entro a la choza y con buenos modales le solicito posada diciéndole que estaba perdido y que necesita donde protegerse de la tormenta. La india sabiendo que era la primera persona que veía en años, lo recibió y le dio de comer y beber, pero algo en el no le gustaba.
Pasada la tormenta el hombre se marchó, pero le prometió que el la visitaría con frecuencia. Y así fue. Aquel ser misterioso comenzó a cortejarla galante y periódicamente le traía frutas, hortalizas y uno que otro animal.
Con el tiempo y debido a su soledad, la india se enamoró de aquel hombre y con el tiempo quedo embarazada. Lo que ella no sabía era que aquel hombre era en realidad un demonio que vivía en los montes y que transfigurándose como un hombre quería poseerla para que le diera un hijo. Cuando la india quedo en embarazo, el hombre jamás volvió a aparecer y ella tuvo que tenera su hijo sola en la montaña.
Cuando nació el niño con cara de viejo y mitad hombre y mitad diable. El niño, viviendo solo con su madre, no sabía de la existencia de otros hombres y por muchos años simplemente conocía a su madre que lo cuidaba y le enseñaba los menesteres de la crianza de animales y el cultivo del maíz.
Un día, mientras el niño deambulaba por los cultivos, sintió las voces de otros indios que se habían perdido en los montes de maría y el curioso salió a ver que eran esos ruidos. Los indios cuando vieron la figura mitad hombre mitad diablo de aquel muchacho se asustaron y comenzaron a tirarle piedras
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Había una vez un zorro que estaba caminando por una llanura buscando algo que comer ya que llevaba varios días sin haber cazado nada. De pronto vio que cerca había un pequeño bosque que no había explorado anteriormente y decidió entrar en el para ver si tenía suerte. El zorro no sabía que en aquel bosque vivía un tigre que tenía aterrorizado a todos los habitantes de la llanura. Caminando alerta pasaba por entre los árboles cuando sintió que algo se movía entre los arbustos. Hambriento como estaba tenía la esperanza que fuera algún conejo que le sirviera de almuerzo así que lentamente se fue acercando a los matorrales de donde provenía el sonido.
Cuando llego a ellos vio que de aquellos arbustos salia una cola de rayas negras. La cola de un tigre. El zorro sabía muy bien que no debía molestar a un tigre así que con delicadeza comenzó a girar para así alejarse de el. Pero el tigre que se encontraba dormido despertó y de un salto salió de los arbustos y se paró frente al zorro amenazandolo.
El zorro sorprendido miraba a todas partes buscando por donde escaparse pero no veía como hacerlo así que decidió tomar una postura diferente y sentándose despreocupadamente le decía.
Señor tigre, como esta usted, no sabía que se encontraba en este bosque. Realmente es un placer verlo.
El tigre que nunca había visto un zorro pero que veía en aquel animal delicioso bocado, no prestaba mucha atención a las palabras del zorro y más bien analizaba como lo cazaría.
El zorro sin embargo no quería ser comida de ningún tigre y rápidamente comenzó buscar una salida. Asi que despreocupadamente le dijo.
Tigre No se si sabes quien soy yo pero te he de decir que yo soy un animal muy poderoso y que los dioses me han enviado a controlar a todos los animales.
El tigre sorprendido por aquellas palabras no entendia como aquel animal tan pequeño podía declararse como un animal poderoso. Asi que le dijo.
Como puedes decir que eres muy poderoso si te vez como un debilucho y eres muy pequeño comparado conmigo. De un solo mordisco te puedo comer.
El zorro le dijo. Comer… No me hagas reir. Ya veo que no sabes con quien estas hablando. Yo soy tan poderoso y fuerte que no necesito ser grande y pareces feroz. Te digo que todos los animales me temen y salen huyendo con solo verme. Te advierto que tu debias estar huyendo de mi en vez de enfrentarme.
El tigre ya enfadado con las palabras de aquel animal, comenzaba a mostrar los dientes y amenazando levantaba sus garras.
Pero el zorro ocultando su temor le dijo..
Señor tigre, como no quiero hacerte daño y hoy ya comí, voy a hacerte una concesión especial. Te voy a demostrar lo poderoso que soy y como todos los animales de la pradera me temen. Te sugiero que me acompañes fuera del bosque y allí me parare frente a todos para que veas como reaccionan con solo verme. Acompáñame para que seas testigo.
El tigre un poco confundido por las palabras de aquel animal, aceptó acompañar al zorro y caminando junto a él comenzaron a salir del bosque. Apenas llegaron al borde del bosque, el zorro lanzo un pequeño aullido que alertó a algunos animales y estos levantando la comenzaron a ver la figura de los dos animales. Un pequeño zorro seguido de cerca por un enorme y fiero tigre.
Los animales que bien conocían y temían al tigre inmediatamente comenzaron a correr de huida y otros se alertaron por estos y también comenzaron a correr y pronto la pradera se convirtió en un caos. Con miles de animales terrestres y pájaros huyendo despavoridos.
El tigre sorprendido miraba aquel caos y luego aterrorizado miro al zorro diciéndole. Su señoría discúlpeme por haberlo mol
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En un territorio llamado El Gran Chaco en lo que hoy conocemos como Argentian habitaba una tribu de indios llamados los tobas, estos indios vivían en un lugar maravilloso donde todo era como una eterna primavera. Con un clima cálido y días totalmente soleados
Allí las flores crecían felices y los pájaros revoloteaban de árbol en árbol cantante sin parar. Lo indios tobas tenían un cacique llamado Nakti que era muy bueno y justo y que siempre, siempre estaba pensando en como ayudarle a su pueblo.
Sin embargo, no todo era fantástico, cerca de los tobas vivían un cacique malo y envidioso llamado Nau que siempre estaba pensando como molestar a su pueblo y por esta razón muchos de ellos se estaban yendo de allí para irse a vivir a la aldea donde reinaba Nakti.
El Cacique malo furioso se quejaba de que su pueblo lo estaba dejando solo y un buen día Nau se despertó y vio que en su aldea no había nadie, solamente quedaba los animales, porque su pueblo se había ido a vivir donde Nakti.
Recorriendo su pueblo abandonado encontró un hechicero y Nau furioso le pidió a el hechicero que para castigar a su pueblo hiciera caer en aquella región de eterna primavera un invierno terrible que penetrara todo. Que cayera sobre los campos y la aldea copos blancos. Que los árboles, flores, animales y especialmente los indios sufrieran el frio perpetuo del invierno.
El hechicero que era muy poderoso, pero era un buen hombre se dio cuenta que si hacia eso podría afectar a la naturaleza y a los hombres, pero temeroso de su cacique comenzó a hacer que la temperatura fuera bajando.
Rápidamente el frio comenzó a apoderarse de todo y se fue formando una nube espesa sobre los campos y una densa niebla fue cubriendo todo. Luego copos de nieve comenzaron a caer. Lentamente y con el pasar del día todo se cubrió de blanco y un frio que acompañaba la nieve empezó a viajar por los campos y el pueblo.
El cacique Nakti que era un hombre bueno, preocupado por su pueblo, llamo al picaflor y le pidió que volara rápidamente a la aldea vecina y le pidiera al hechicero que no les causara tanto frio.
El picaflor voló los campos blancos y llego a la tienda donde vivía el hechicero y le rogo que levantara el conjuro.
El hechicero le dijo a aquel picaflor que el tenía que obedecer las órdenes del cacique y que estas eran hacer caer copos blancos. El colibrí le dijo que el sabía que el era un hombre bueno y que podría encontrar una solución.
El hechicero se quedó pensando y se dijo a si mismo. El cacique me ordeno que dejara caer copos blancos, pero que no le había dicho explícitamente que estos copos tenían que ser de nieve, así que conjurando de nuevo las fuerzas de la naturaleza, las invito a producir y dejar caer copos blancos cálidos.
Y de pronto la temperatura comenzó a cambiar y un gran remolino se hizo en los campos trayendo consigo millones de copos blancos que al llegar a las tierras de el gran chaco fueron cayendo lentamente.
Los habitantes de la aldea salieron temerosos inicialmente, pero cuando tocaron los copos blancos se dieron cuenta que estos no solo eran cálidos, sino muy suaves al tacto. Y vieron que tenían unos hilitos delgaditos, muy delgaditos y con ellos podían hacer hilos más grandes y con ellos podían tejer nuevas vestimentas.
Además cuando estos copos caían a la tierra, comenzaban a nacer unas plantas que producían más y más copos y las llamaron algodón.
Y cuentan los que saben que desde esa época en el chaco el algodón se volvió muy importante y que todos lo cultivan para hacer con ella sus vestidos.
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Había una vez un emperador chino que era parte de la dinastía Shang llamado zhou que vivía en el año 1045 antes de cristo. Este emperador venía de una larga tradición de emperadores de la misma dinastía desde el año 1600 antes de cristo. El emperador había sido un hombre educado en las costumbres más tradicionales y austeras de la dinastía. Si bien era el emperador su palacio no era muy majestuoso y sus vestimentas era sencillas.
El emperador tenía un único placer, encontrar elementos que no fueran comunes y que de alguna manera representan un estilo propio. Un día a la corte llegó un cazador que había viajado al África y había cazado un elefante de colmillos de marfil rosado. Este marfil era único en su color y era considerado el más valioso del mundo. Como el cazador era un admirador del emperador Zhou, decidió recorrer el trayecto desde el África profunda hasta el este del rio amarillo, donde el emperador tenía su reino.
Al llegar el emperador quedó asombrado por la belleza del marfil que le traían y encantado por este decidió que el tenía que poseer el marfil. Y llamando a su ministro de finanzas le ordenó recoger el dinero necesario para comprar estos y después de una gran esfuerzo económico los marfiles fueron adquiridos.
El emperador habiendo comprado el marfil ordeno que este se utilizara para fabricar palillos para comer. Su tío y consejero, el príncipe Ki, cuando oyó la orden se retiro inmediatamente y se reunió con otros consejeros. Inmediatamente les dijo que se venían tiempos difíciles y que el fin de la dinastía se acercaba. Los otros consejeros extrañados por el comentario, le preguntaron porque pronosticaba un fina de la dinastía.
A lo que el príncipe Ki. Contesto.
Los palillos de marfil no pueden ser utilizados en los tazones y platos de barro que el emperador utiliza y por eso con el tiempo el emperador va a pedir a los artesanos la fabricación de platos más sofisticados y costosos. El emperador le ordenara a sus súbditos que le traigan materiales exóticos como cuernos de rinocerontes o piedras de jade para poder utilizar los palillos de marfil con utensilios que le hagan honor a la calidad de los palillos.
El costo de dichos materiales creará una deuda mayor en la economía del imperio, pero una vez se tengan los utensilios el emperador sentirá que dichos tazones y platos deben ser dignos de manjares igualmente especiales y en vez de comer los cereales y legumbres que hasta el día de hoy come, pedirá que le traigan alimentos igualmente exóticos de regiones más allá del imperio y seguramente enviará comisiones especiales a encontrar y traer, a costo exorbitante productos como colas de elefantes, estómagos de tigre, o cabezas de simios. Todos ellos alimentos que no conocemos y que deberán ser obtenidos para satisfacer el deseo del emperador.
Cuando el emperador haya cumplido con sus deseos alimenticios, sentirá que sus vestimentas no son dignas de un ser tan especial y en vez de utilizar las prendas que ahora utiliza mandara comisiones a traer de otros lugare prendas de belleza inimaginable pero de precio igualmente alto.
Luego sentirá que su vivienda es demasiado modesta para su forma de vestir y comer y deseara que los arquitectos le construyan un castillo mejor y más lujoso. Mandara comisiones al extranjero para traer materiales de construcción exóticas que le permita construir y adornar sus aposentos con gran lujo. Todo esto deberá ser pagado con las arcas de los impuestos que los súbditos pagan.
Y como los habitantes del reino no tiene la riqueza requerida para pagar por todos estos lujos, deberá aumentar el número de guardias para que estos a su vez vayan a las casas de los súbditos y les hagan pagar mayores impuestos y muchos de los habitantes, no tendrán con&
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Había una vez en la antigua Grecia un hombre llamado Diógenes de Sinope y al que todos llamaban el cínico que había sido extraditado de su pueblo natal y se fue a vivir a Atenas. Atenas en esa época se encontraba en plena efervescencia filosófica y Diógenes encontró que las características de la ciudad le servía para explorar su propio ser interno.
Diógenes era hijo de un banquero llamado Hicesias, al que acusaron de haber falsificado monedas y ambos fueron expulsados de Sinope. En su caminar Diogenes llegó a Atenas con el firme propósito de confrontar las costumbres imperantes en ese momento y demostrar que detrás de ellas había una falsa moral.
Allí en Atenas encontró un viejo discípulo de Sócrates llamado Antistenes que practicaba el ascetismo, o práctica de la negación de los placeres materiales como forma de llegar a la puresa espiritual.
Como discípulo de antistenes en el ascetismo, Diogenes comenzó a vivir una vida extremadamente simple y austera. Se dice que vivía en la calle y dormía en una tinaja de barro y que durante todo el año caminaba descalzo, con solo un manto, un bastón, y un zurrón con un plato para comer.
Se dice igualmente que este hombre alguna vez fue visitado por Alejandro Magno, ya rey de Grecia y parado frente a Diógenes le preguntó qué podría hacer por el. Que le pidiera lo que quisiera. Diógenes que permanecía sentado en el suelo recostado a una pared, frente a Alejandro le respondio.
Claro que si , quítate de donde estes por que me tapas el sol. Y dice la leyenda que Alejandro llegó a admirar tanto a Diógenes que alguna vez dijo que si el no fuera Alejandro, le gustaría ser Diogenes
Pues Diógenes fue reconocido como un gran filósofo ya que recorria Atenas con una lámpara encendida en sus manos permanentemente, se dice además que una mañana en su recorrido por la ciudad se encontró ante si frente a un edificio grande e imponente. Con su lámpara encendida decidió entrar y allí encontró reunidos un gran número de hombres. Decidido a cumplir con su propósito se acercó a los allí reunidos y con su lámpara fue acercándose a la cara de cada uno de ellos. Con detenimiento fue observando la cara, las facciones y las reacciones de aquel que iluminaba, luego siguiendo la rutina por la que sería famoso, pasaba al siguiente hasta que termino de mirar detalladamente a todos los allí reunidos.
Con amargura comenzó a retirarse cuando uno de los que allí se reunían le preguntó porqué había hecho eso. Porque los había observado con la lámpara. Diógenes con la severidad con que acostumbraba contestar le dijo
Viajo con esta lámpara para iluminar la cara de los hombres que encuentro a mi paso y así poder observarlos claramente.
Pero que buscabas entre nosotros.
Simplemente estaba buscando un hombre honesto y en este edificio no he encontrado ninguno y nunca lo abra Y presuroso salió de aquel edificio y mientras bajaba las escaleras que daban al portón paso frente a un gran letrero que decía en griego Konovoulio. Que traduce Parlamento en español.
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Habia una vez un individuo que caminaba por su casa todos los días recorriendo cada una de las habitaciones. El hombre había desarrollado en sus piernas una musculatura descomunal debido a que su hogar era enorme y se pasaba el día y la noche vagando por todas y cada una de las habitaciones, corredores y salas en las que vivía.
Este era considerado por los habitantes de aquel pueblo como un ser despreciable al que todos le tenían temor y nadie quería hablar de el. El lo sabía y lo resentía. El no sabía porque la animadversion de todos contra él. Él se consideraba una gran persona. El sabía que era poco sociable y que básicamente podría sufrir de un poco de misantropía. Lo reconocía. No le gustaban las personas y se sentía incomodo ante la sola presencia de personas en su casa. Pero su casa era de puertas abiertas a todos que le quisieran visitar, y el se sentiría encantado de hacerles una visita guiada a todos sus aposentos, corredores, salas de estar, patios,c omedores y demas habitaciones que tenia para su uso.
Para muchos en la ciudad de Cnosos la casa era demasiado grande, para otros no era lo suficientemente grande, pero lo cierto es que no muchos lo habían visitado desde que vivía allí. El se sabía especial, no había otro como el en todo el mundo y por eso consideraba que esa fuera una de las razones por las cuales la gente le envidiaba, o le temía, o simplemente lo evitaban.
Sabía que era de sangre real. Que su madre era una reina que había caído en desgracia por asuntos de infidelidades, como algunos decían en el pueblo., La madre le había puesto cachos a su esposo y por toda esta tragedia a el pobre victima de un pecado, lo habían excluido de la corte.
Sin embargo, el vivía bien, tenia su enorme palacio para recorrer y disfrutar y si algunos le temian o simplemente lo ignoraban era problema de ellos. Claro que el sabía que al menos cada año algunos de los habitantes lo visitaban y el recorriendo todos los detalles de su enorme y multi habitacional palacio los entretenía en las noches. Y siempre aquellas visitas terminaban en un festín. Un festín al que nadie más en la ciudad estaría invitado. Un festín del que todos hablarían por el siguiente año y al que muchos nunca quisieran ser invitados.
El ermitaño y solitario era pues una leyenda del que todos hablaban. No salía nunca de su hogar y solamente pasaba el tiempo deambulando por el con la esperanza de recibir algún visitante.
No era una mala persona, era más bien un incomprendido por la sociedad. Un ser dedicado a su propia vida sin meterse con nadie, que algunas veces tenía alguno que otro exceso de furia y que por lo tanto debía ser respetado.
Hoy día estaba este caminando por alguno de los cientos de habitáculos de su hogar cuando algo extraño le llamo la atención. Un pedazo de hilo estaba tirado en el suelo. El conocía muy bien todos los elementos de su hogar y sabía que aquel cordel no era suyo. Sabía además que si había llegado allí es por que alguien lo había traído y furioso comenzó a buscar al infame que se había atrevido a desordenar su entorno. Furioso y resoplando comenzó a recorrer habitación por habitación siguiendo el rastro dejado por el intruso. De pronto, y sin saber que ese sería su peor día, sintió una daga que le clavaban en el pecho mientras una voz profunda le decía al oido. Soy Teseo el hijo de Egeo y tu debes el minotauro.
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Había una vez en la profundidad de Asturias, España un pueblo llamado villanueva de la municipalidad de Teverga había un trashumante que había estado llevando ganado desde su pueblo a castilla. Este hombre, viejo conocedor de las tierras y las peñas de las montañas asturianas, paso frente a la casa de una señora que estaba amasando el pan del día. La señora cuando vio al trashumante con la indumentaria propia de los campesinos asturianos le dijo.
Disculpe la pregunta. De donde es usted.
El hombre detuvo su paso y con mucho respeto le contesto.
Yo soy de Villanueva, teverga.
De Villanueva. Que bien. Y cuénteme conoce usted la peña Blanca cerca a Villanueva.
Claro mi señora. Esa peña es bien cercana a donde vivo allí.
Pudiera usted hacerme un favor una vez llegue allí. Le pagare bien a usted.
Si claro digame que necesita y con mucho gusto lo hare.
La señora entro a su casa y saco 3 bollos de pan recién horneados y entregándoselos le dijo.
Estos bollos son una ofrenda para 3 Xanas que viven allí en la Peña Blanca. Puede usted entregarles los bollos mañana que es el día de San Juan.
El Trashumante claramente sabía a que se referia la mujer.
Las Xanas son las hadas de las aguas de Asturias, con forma de mujer de gran belleza, de largos cabellos rubios, usualmente adornados con peines dorados y manojos de flores que acompañan sus ojos verdes de mirada fascinadora.
Se dice además que estos seres mágicos de belleza insuperable suelen hacerse visible todos los 24 de Junio, el día de San Juan, sentadas en las rocas de las peñas por donde las cascadas y las fuentes de agua discurren. Los trashumantes y los campesinos que recorren estos parajes reconocen en estas mujeres multiples virtudes y peligros. Saben que pueden ser muy generosas con el oro que poseen o por el contrario pueden ser vengativas con aquellos que las tratan de engañar.
El trashumante tomo los tres bollos y los guardo cuidadosamente en sus alforjas y continuo su camino hacia Villanueva.
Cuando llego a su casa, dejo los bollos en la mesa de su hogar advirtiéndole a su esposa que no debían ser consumidos por ser una ofrenda a las Xanas, pero a media noche su mujer que era muy glotona se levanto y tomando uno de ellos retiro una parte para comérselo. Pero el Bollo de pan comenzó a sangrar y la mujer asustada trato de colocar el pedazo de nuevo pero no lo logro, Antes del amanecer del día siguiente, el día de San Juan, el trashumante tomo los 3 bollos y se dirigió rápidamente a la Peña Blanca esperando que Siendo el 24 de Junio, las Xanas aparecerían en la peña.
Cuando el sol salió sobre las altas montañas asturianas, los rayos del sol iluminaron las peñas Blancas y estas se abrieron dejando salir 3 bellas mujeres, 3 bellas Xanas.
El hombre se acerco a la primera de ellas y con valentía le entrego uno de los bollos. La mujer tomo este entre sus manos y el bollo de pan inmediatamente se convirtió en un hermoso caballo con crines de oro. La xana salto sobre el y rápidamente salió cabalgando. Cuando paso junto al hombre le dejo caer un peine de oro como regalo de agradecimiento.
Luego se acerco a la segunda xana y le entrego el segundo Bollo. Al igual que la primera, la mujer tomo el bollo y este se convirtió en un bello caballo de crines plateadas. Salto sobre el y salió rumbo hacia las montañas. Cuando paso junto al hombre le dejo caer un collar de oro como regalo de agradecimiento.
El trashumante tomo el ultimo bollo, aquel que la esposa había comenzado a comer. La Xana tomo el bollo y de allí salió un bello
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Había una vez un explorador que había oído una historia sobre una isla en la zona más meridional de la antártica había una isla habitada por osos polares. Como era de todos sabido los osos polares habitan solamente los hielos perpetuos de el artico y nunca, nunca se ha descrito la presencia de osos en las tierras e islas de la Antártida. El explorador preso de su deseo de adquirir fama e intrigado por la historia que había llegado a sus oídos decidió ir más allá y tratar de encontrar si tal historia podía ser verdad.
Reuniendo algunos fondos viajo a Ushuaia, la ciudad más al sur y allí decidido contrato un barco y una tripulación que lo acompañara en tan extraña aventura. La isla de los osos polares. Los habitantes de Ushuaia simplemente se burlaban de el y aunque lo creían loco, el dinero ofrecido convenció al capital de un pequeño barco y su tripulación para aventurarse en las islas en busca de tal isla.
Aprovechando las buenas corriente, el explorador salió con su barco y comenzaron a recorrer la costa de la antártica en busca de una leyenda imposible. Una isla habitada de osos blancos polares. La sola idea de encontrarla podía se considerada descabellada y podría al mismo tiempo representar el mayor descubrimiento de la zoología mundial desde que Darwin visito las islas galápagos.
Después de varias semanas navegando llegaron a la frontera de la antártica y sin ningún plan, excepto salir de allí antes de que el invierno llegara a ellos, comenzaron a explorar las innumerables islas. Una a una fueron una total decepción y ya cuando el invierno comenzaba a hacer presencia decidieron que debían regresar a Ushuaia. Esa noche pasaron cerca a una de las islas inexploradas y vieron como una esplendida luna llena salía por detrás de una colina helada y sobre ella las aurora austral comenzaba a danzar con múltiples colores. Maravillados detuvieron el barco para poder apreciar la belleza que la naturaleza les regalaba en aquella ultima noche y escuchar el sonido que la aurora producía mientras bailaba sobre ellos.
En aquel silencia intenso y profundo los sonidos de la aurora se escuchaban como música y todos en el barco se despidieron de la antartica maravillados.
Y mientras el barco se dirigía hacia el norte durante aquella noche, de las cuevas de las colinas de hielo permanente salían decenas de osos blancos que atraídos por la luz de la luna llena subían hasta lo alto de la colina y al unisono comenzaban a bailar siguiendo movimiento de las luces australes y el ritmico sonido que estas producían como música celestial.
Y mientras las luces de aquel barco con el explorador a bordo se perdía en la oscuridad para siempre, los descendientes de un par de osos polares que viajaban cien años atrás en un barco recordaban el antiguo baile aprendido por sus antepasados frente a los reflectores multicolores de una pista de circo. De aquel circo que viajaba en aquel barco que se perdió en las profundidades del mar y del cual solo los osos polares pudieron sobrevivir.
Y aquel explorador regreso a la civilización a reportar que la isla de los osos polares australes no era más que una leyenda más de marinos y cerraba para siempre su búsqueda, mientras que bien al sur cada mes una leyenda baila al son de las luces australes y la luna llena.
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Hoy tenemos un cuento de Don Juan Manuel en su personaje del conde de Lucanor del siglo XV
Había una vez un conde llamado Lucanor que tenia esta conversaci[on con su consejero patronio
-Patronio, un hombre que se dice amigo mío me empezó a elogiar mucho, dándome a entender que yo tenía mucho mérito y mucho poder. Cuando me hubo halagado de esta manera todo lo que pudo, me propuso una cosa que a mí me parece que me conviene.
Entonces el conde le contó a Patronio lo que su amigo le proponía, que, aunque a primera vista se dijera provechoso, ocultaba un engaño, del que Patronio se apercibió. Por lo cual dijo al conde:
-Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestros méritos y vuestro poder son mayores que en la realidad. Para que os podáis guardar del engaño que quiere haceros, me gustaría que supierais lo que sucedió al cuervo con la zorra.
El conde le preguntó qué le había sucedido.
-Señor conde -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un pedazo muy grande de queso y se subió a un árbol para comer el queso más a gusto y sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo pasó la zorra y, cuando vio el queso, empezó a pensar en la manera de poder quitárselo. Con este objeto dijo lo siguiente:
-Don Cuervo, hace ya mucho tiempo que he oído hablar de vuestras perfecciones y de vuestra hermosura. Aunque mucho os busqué, por voluntad de Dios o por desdicha mía, no os vi hasta ahora, que hallo que sois muy superior a lo que me decían. Para que veáis que no me propongo lisonjearos os diré, junto con lo que las gentes en vos alaban, aquellos defectos que os atribuyen. Todo el mundo dice que como el color de vuestras plumas, ojos, pico, patas y garras es negro, y este color no es tan bonito como otros colores, el ser todo negro os hace muy feo, sin darse cuenta de que se equivocan, pues aunque es verdad que vuestras plumas son negras, su negrura es tan brillante que tiene reflejos azules, como las plumas del pavo real, que es el ave más hermosa del mundo, y, aunque vuestros ojos son negros, el color negro es para los ojos mucho más hermoso que ningún otro, pues la propiedad de los ojos es ver, y como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores, por lo cual los ojos de la gacela, que son más oscuros que los de los otros animales, son muy alabados. Además, vuestro pico y vuestras garras son mucho más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También tenéis, al volar, tan gran ligereza, que podéis ir contra el viento, por recio que sea, lo que ninguna otra puede hacer tan fácilmente como vos. Fuera de esto estoy convencida de que, pues en todo sois tan acabado y Dios no deja nada imperfecto, no os habrá negado el don de cantar mucho mejor que ningún otro pájaro. Pero, pues Dios me hizo la merced de que os viese, y contemplo en vos más perfecciones de las que oí, toda mi vida me tendría por dichosa si os oyese cantar.
Fijaos bien, señor conde, que aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, lo que dijo fue siempre verdad. Desconfiad de la verdad engañosa, que es madre de los peores engaños y perjuicios que pueden venirnos.
Cuando el cuervo vio de qué manera le alababa la zorra y cómo le decía la verdad, creyó que en todas las cosas se la diría y la tuvo por amiga, sin sospechar que esto lo hacía por quitarle el queso que tenía en el pico. Conmovido, pues, por sus elogios y por sus ruegos para que cantara, abrió el pico, con lo que cayó el queso en tierra. Cogiólo la zorra y huyó con él. De esta manera engañó al cuervo, haciéndole creer que era muy hermoso y que tenía más perfecciones de lo que era verdad.
Vos, señor conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os hizo merced en todo, ese hombre os quiere persuadir de que tenéis mucho más mérito y más poder, convenceos que lo hace para engañaros. Guardaos bien de él, que, haciéndolo, obraréis
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