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Hoy tenemos un cuento del escritor americano Fredric Brown
Había una vez una reunión del El doctor Grainger con tres de sus amigos en un oscuro sótano de su laboratorio.
El Doctor Grainger dijo .dijo solemnemente:
—Caballeros, la primera máquina del tiempo.
Sus tres amigos la contemplaron con atención.
Era una caja cuadrada de unos quince centímetros de lado con esferas y un interruptor.
—Basta con sostenerla en la mano —prosiguió el doctor Grainger—, ajustar las esferas para la fecha que se desee, oprimir el botón y ya está.
Smedley, uno de los tres amigos del doctor, tomó la caja para examinarla.
—¿De veras funciona?
—Realicé una breve prueba con ella —repuso el sabio—. La puse un día atrás y oprimí el botón. Me vi a mí mismo —mi propia espalda— saliendo de esta sala. Me causó cierta impresión, como pueden suponer.
—¿Qué hubiera sucedido si usted hubiese echado a correr hacia la puerta para propinar un buen puntapié a sí mismo?
El doctor Grainger no pudo contener una carcajada.
—Tal vez no hubiese podido hacerlo… porque eso hubiese sido alterar el pasado. Es la antigua paradoja de los viajes por el tiempo, como ustedes saben. ¿Qué pasaría si uno volviese al pasado para matar a su propio abuelo antes que este se casase con su abuela?
Smedley, con la caja en la mano, se apartó súbitamente de los otros tres reunidos. Los miró sonriendo y dijo:
—Eso es precisamente lo que voy a hacer. He ajustado el aparato para sesenta años atrás mientras ustedes charlaban.
—¡Smedley! ¡No haga eso!
El doctor Grainger se adelantó hacia él.
—Deténgase, doctor, o apretaré el botón ahora mismo. Deme tiempo para que le explique.
Grainger se detuvo.
—Yo también conozco esa paradoja. Y siempre me ha interesado porque sabía que, si alguna vez se me presentase la ocasión, asesinaría a mi abuelo sin contemplaciones. Lo odiaba. Era un matón, un individuo cruel y pendenciero, que convirtió en un verdadero infierno la vida de mi pobre abuela y de mis padres. Y ahora se ha presentado la ocasión que tanto ansiaba.
Smedley apretó el botón.
Durante una fracción de segundo todo se hizo borroso… después, Smedley se encontró en medio de un campo. Tardó poco en orientarse. Si allí era donde se construiría la casa del doctor Grainger, entonces la granja de su bisabuela no podía estar a más de un kilómetro y medio hacia el sur. Emprendió la marcha en esa dirección. Por el camino se adueñó de un madero que constituiría un buen garrote.
Cerca de la granja, encontró a un joven pelirrojo que daba de latigazos a un perro.
—¡Basta, bruto! —dijo Smedley corriendo hacia él.
—No se meta en lo que no le importa —dijo el joven, propinando un nuevo latigazo al can.
Smedley enarboló el garrote.
Sesenta años más tarde,
Había una vez una reunión del El doctor Grainger con dos de sus amigos en un oscuro sótano de su laboratorio.
el doctor Grainger dijo solemnemente:
—Caballeros, la primera máquina del tiempo.
Sus dos amigos la contemplaron con atención.
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Había una vez un mundo embera catio en la selva de el darien que conecta Colombia con panama un niño que se decía había nacido de la pierna de un indio. Se dice que su madre alguna vez estaba pescando cuando sintió que una nutria se le pegaba fuertemente en la pantorrilla. Con el tiempo la pierna comenzó a hincharse y allí adentro un niño fue creciendo. Este niño cuando ya estaba a tiempo para nacer salió de la pierna por entre los dedos pulgar e índice del pie del indio. A partir de ese momento fue llamado Jinopotabar- que significa el que nacio de la pantorrilla.
Por aquellas épocas en la tierra embera catia la luna era muy brillante y a jinopotabar le daba mucha dificultad dormir debido a la luz blanca y poderosa de la luna. En aquellas épocas la luna era tan brillante que parecía siempre de día.
Jinopatabar no hacia más que quejarse y finalmente decidió enfrentar a la luna, para ello comenzó a insultarla y le decía que si no dejaba de alumbrar tan fuerte tendría que tumbarla. La luna que poco le hacia caso a los comentarios y quejas de los hombres simplemente ignoro lo que Jinopatabar le decía.
Esta actitud enfurecio aún más al muchacho nacido de la pantorrilla y decidido a remediar la situación trajo una vara de guadua y la coloco en una vasija de barro. Con las artes de magia que el conocía comenzó a gritar Uari uari que significa crece en el dialecto embera catio.
La guadua comenzó a crecer y a medida que crecia Jinopatabar comenzaba a subier por ella. Y entre el grito del uari y el crecimiento de la guadua el joven embera llego hasta la superficie de la luna y allí comenzó a discutir con la luna amenazándola con tumbarla hacia la tierra si sequia alumbrando de tal manera.
En medio de la discusión el joven Jinopatabar, le abofeteo la cara y le araño los ojos, formando los moretones como grandes manchas que hoy podemos ver en la luna y que le impiden brillar con todo su esplendor de antes.
Mientras Jinopatabar atacaba a la luna un pájaro carpintero miro horrorizado como la luna se iba hinchando a causa de las bofetadas y decidió tumbar la vara de guadua que llegaba hasta la luna y por la cual el muchacho había subido. Y comenzó. A picotear el bambu hasta que lo partio y los hizo caer a la tierra, donde vivían los embera catios.
El mucha aterrado se preguntaba como iría a bajar de tales alturas y se le ocurrió que podría hacerlo flotando hacia abajo. Tomo un poco de balso, que es una madera muy liviana y tomando sus fibras fabrico una lana y con ella decidió lanzarse hacia la tierra protegido por la nube de fibras de balso.
Pero sucedió que mientras caia suavemente una ráfaga de viento comenzó a subir desde la tierra y comenzó a empujar la nube de lana de balso en que iba montado Jinopatabar. Y de nuevo el muchacho se encontró en la superficie de la luna.
Desencantado de no haber podido bajar a la tierra embera catia, decicio lanzarse con su peso y caer asi como una piedra. Y asi lo hizo se lanzo con su peso desde el borde de la luna y su peso lo hizo ganar más y más velocidad hasta que después de un tiempo que parecía muy corto su cuerpo cayo contra la superficie de la tierra con tan velocidad y fuerza que perforo la superficie del mundo donde el dios Garagabi reinaba y se paso donde el dios trutuica era el rey. El inframundo. El reino de la oscuridad.
Este reino era contrario al reino de la superficie. En este territorio no había la presencia del sol y solamente la luna los visitaba produciendo una penumbre permanente. Estando allí Jinopatabar se subio a una palmera y vio que esas tierras estaban pobladas por seres parecidos a los de la superficie, pero que solo comían el vapor de los chontaduros cocidos y el olor de la frutas, flores y hierba. Que no comían nada físico y
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Había una vez un hombre casado que tenía dos hijos. El hombre vivía de su trabajo y del sudor de frente podía conseguir lo necesario para vivir. El hombre y su esposa tenían dos hijos. Sus dos hijos eran inseparables. Desde muy pequeños los niños seguían al padre ayudandele a cultivar la parcela que era de su propiedad y además le ayudaban a cuidar las ovejas que los alimentaban y les daba lana para sus vestidos.
El hombre anteriormente había vivido en la casa de su padre, que era más que un rey, el era dueño de todo lo que se podía observar, pero alguna vez se atrevio a desafiar las ordenes de su padre y de castigo el padre decidió que debian abandonar su propiedad. Cosa que hicieron sin protestar. Su vida cambio inmediatamente de vivir comodamente y gozar de todos los placeres de la vida sin tener que mover un solo dedo, ahora tenían que trabajar de sol a sol. El y su pareja se instalaron más allá de las frontera de la propiedad de su padre. Allí con el esfuerzo diario alcanzaron a tener lo básico requerido. Con el tiempo nacieron sus dos hijos. Uno de ellos menor, el otro color trigueño.
Desde muy pequeños los dos muchachos se hicieron muy amigos y todo lo compartían. Pero si bien ambos eran hijos de la misma pareja, eran en muchas maneras muy diferentes. El menor era menor como el sol, atletico y muy jovial, el otro era mayor como la noche, mal humorado y poco dedicado a los deportes.
El pequeño con el tiempo se fue dedicando a la crianza y cuidado de las ovejas de su padre, mientras que el mayor sembraba y cuidaba de las parcelas de cultivo. Ambos tenían sus quehaceres muy específicos y poco intervenían en las labores del otro.
El mero era bastante alegre y le gustaba jugar bromas pesadas a su hermano el mayor. Un día le escondio los utensilios de trabajo y el muchacho tuvo que sembrar y recoger todo el día usando sus manos. Cuando llego al hogar vio como su menor hermano no solo lo miraba burlonamente, si no que además lo estaba acusando con su madre de que el había perdido el azadon y la pala que utilizaba para sembrar. La madre que adoraba a su hijo el menor, la emprendió inmediatamente contra el mayor acusándolo de desordenado por haber perdido los utensilios de trabajo. El pobre muchacho mayor solo alcanzo a balbucear alguna disculpa y se marcho a su cuarto, mascullando una venganza y deseoso de desquitarse.
En otra ocasión el menor mato una serpiente que había entrado a su habitación, el mayor que amaba a los animales le reclamo pero el menor le dijo que recordara como su madre les temia a esos animales. Y asi el menor tomo la serpiente y se la llevo a su madre. La madre al verlo llegar con una de ellas, lo lleno de besos y abrazos. Y cuando el mayor le hizo el reclamo de porque le agradecia la muerte de tan bello animal y que ella siempre les había dicho que debian cuidar y proteger a todos los seres vivientes, la madre lo desprecio y le dijo que bien bruto había nacido para no entender porque esos animales eran tan dañinos.
Cuando se acercaba el invierno, el mayor recogio los frutos de la siembra de la parcela y se la llevo a su padre, pero en ese momento, su hermano el menor, se acerco con la lana de la esquila de las ovejas y el padre al ver la bella lana se alegro mucho y abrazando a su hijo menor le dio las gracias de manera efusiva, dejando de lado los frutos traídos por su hijo mayor. Aquel hijo se sintió rechazado como tantas veces había sucedido y frustrado sintió que su padre no le había agradecido por los frutos de su labor en el campo sembrando y cosechando.
Pero un día ambos muchachos salieron al campo a trabajar, mientras su madre hacia la comida, cuando el sol ya estaba cayendo
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Había una vez un hombre que era muy celoso. El hombre no permitía que nada ni nadie se acercara a su esposa. La esposa era una mujer muy bella, buena y noble que siempre estaba pendiente de el y nunca salía de la casa porque su marido no le dejaba salir.
El marido que había desarrollado unos celos patológicos, siempre la estaba vigilando, pero cada que salía a trabajar su mente le torturaba pensando que su mujer le podía ser infiel con alguien y que ese alguien se la podía llevar. Dejándolo solo.
Por aquellos tiempo se presentó en el pueblo un Circo y dentro de las atracciones que ofrecían era un adivinadora del futuro. El hombre desesperado por la incertidumbre de llegar a perder a su esposa fue a visitarla. La adivinadora tenía una pequeña tienda en el circo que anunciaba toda clase de suertes y artes adivinatorios. El hombre temeroso entro a aquella tienda después de pagar en la puerta por el costo de la consulta adivinatoria y se sorprendió de lo que encontró allí. En el centro de la oscura habitación se encontraba una mujer anciana al frente de una bola de cristal. La mujer sin mirarle le dijo. Se por lo que vienes y debo advertirte que todo esfuerzo que hagas es inútil. Perderás a tu mujer.
El hombre al escuchar esto enloqueció de ira. Esta vieja adivinadora le había confirmado su más profundo temor. Y desesperado salió de allí rumbo a su casa. En el camino comenzó a elucubrar las acciones que debía tomar para que su mujer no lo abandonara.
Lo primero que se le ocurrió era evitar que ella le sonriera a los extraños que pudiera encontrar. Asi que sin miramientos decidió quitarle los dientes. Aquella noche, después de haberla dormido con un potente somnífero, le arranco los dientes, uno por uno. La esposa despertó adolorida y sin dientes.
El hombre se dirigió de nuevo a la tienda del circo donde se encontraba la anciana adivina y después de pagar el importe entro, pero la adivina apenas cruzo la puerta le dijo. Ya te lo he dicho tu esposa te abandonara y se ira de tu casa.
El hombre celoso furioso se retiro y de camino a casa tomo la decisión de evitar que la belleza de su mujer fuera una tentación para otros. Así que esa noche durmió a su esposa y le quito los bellos ojos verde esmeralda que tanto enloquecían a los hombres. A la mañana siguiente la esposa estaba totalmente ciega. Y como el día anterior el hombre llego donde la anciana adivina quien de nuevo le dijo. El destino es inexorable, tu esposa saldrá de tu casa para nunca más volver.
El hombre celoso, salió de nuevo a su casa y pensando dijo que evitaría que su esposa pudiera abrazar alguna vez otro hombre y así después de dormirla le corto los brazos. Y ella despertó manca a la mañana siguiente.
El hombre fue de nuevo a donde la adivina y esta le confirmo que pronto ella saldría de su casa.
Y una vez más el celoso pensó en como evitar que su mujer saliera de la casa. Le cortaría las piernas. Y asi lo hizo aquella noche cuando ella dormía, le corto ambas piernas.
A la mañana siguiente el celoso recorrió el trayecto hasta la tienda del circo donde se encontraba la adivina pero esta vez encontró que los empleados del circo estaban recogiendo las carpas y vio que la tienda de la adivina ya no estaba. Desesperado dio vueltas y vueltas por todas las carpas preguntando si alguien sabía del paradero de aquella anciana adivina, pero todos le confirmaron que el circo había comenzado a desmontarse y que la anciana ya había partido hacia otro pueblo, junto con los empresarios del circo y todos los artistas.
Y el hombre decidió volver a su casa donde su esposa.
Al día siguiente en un pueblo vecino el circo abría sus puertas ofreciendo sus múltiples atracciones tales como m
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Había una vez un elefante que vivía solo en la planicies de el africa profunda. Este elefante era muy curioso y siempre estaba buscando que hacer. Todos los días salia a deambular y pocas veces se le veía quieto. Era un elefante con una energía enorme. Durante el dia caminaba y caminaba y solo se detenia cuando encontraba un riachuelo o un pequeño lago donde tomar agua.
Un día mientras estaba tomando agua sintió un sonido profundo y poderoso. El elefante sin siguiera voltear a mirar ya sabía que era. Era una manada de elefantes con su sonido inconfundible. Era como si la tierra tuviera un terremoto. Todo vibraba y se sacudia ante el paso continuo de una manada. El elefante continuo bebiendo y bañándose en el lago cuando vio que entre la manada que llegaba había una hermosa elefanta con grandes pestañas y bella trompa. La elefanta se acerco a tomar el agua cerca de aquel elefante que por primera vez en la vida se sentía nervioso. Era los nervios del amor a primera vista.
Cuando la manada de elefantes se baño y termino de saciar la sed, se prepararon para partir de nuevo. Y el elefante de este cuento, sintió que algo se le iba de su alma. Cuando vio que la elefanta le dio la espalda sintió como si algo muy poderoso lo llamara. Este elefante decidió seguir la elefanta y allí, por primera vez, en su vida decidió ser parte de una manada.
En el trayecto comenzó a conversar con la elefanta y después de varios días se hicieron muy amigos y ambos se divertían mientras caminaban. Con los días la elefanta se fue enamorando del elefante y este se sintió el elefante más feliz del planeta.
A partir de allí comenzaron a hacer planes, pero el elefante que era muy impetuoso no sabía como pedir la mano de la elefanta ante el líder de la manada. Finalmente, se lleno de valor y acercándose al líder le dijo que el quería casarse con la elefanta. El líder, un elefante viejo y sabio le pregunto si el estaba preparado para afrontar la carga de crear una manada propia y vivir siempre cuidando a su pareja. El elefante inmediatamente dijo que si.
El viejo líder le puso una sola condición. Como eres muy joven tendrás que demostrar que eres capaz de planear y conseguir todos y cada uno de los elementos necesarios para la boda. Desde el lugar de la boda hasta el anillo de matrimonio. Todos y cada uno. Si fallaba no le permitiría casarse ya que mostraría que no es responsable.
Inmediatamente el elefante entendio que el líder le estaba probando su capacidad de líder y sabiendo que el no seria capaz de organizar todos los elementos de una boda convoco a algunos de los elefantes de la manada para que le ayudaran a organizar.
Y asi fue. A pedido de el elefante enamorado, las elefantas más viejas se dedicaron a organizar el banquete bajo la supervisión del elefante. Otro grupo de elefantes jóvenes se encargaron de construir con sus pesadas patas el área para que se celebrara el matrimonio y finalmente contacto un grupo de jóvenes elefantes para que consiguieran los adornos para la cabeza de la novia elefanta. Y todos ellos comenzaron a colaborarle al elefante mientras el supervisaba y ayudaba a todos cuando lo requerían. Estaba demostrando que tenia las habilidades para algún día dirigir una manada.
Solo faltaba los anillos de matrimonio. El elefante se reunió con otros elefantes para ver como podían elaborar estos anillos. Gracias a los conocimientos de otros pudieron localizar un mono que era conocido por sus habilidades manuales. Y este mono tomando unas ramas de los arboles pudo confeccionar unos aros muy bellos y de una cantera cercana encontraron una piedra preciosa que encajaba perfectamente con el aro. Y pronto, bajo la supervisión de nuevo del elefante enamorado, 2 anillos con piedra preciosa se elaboraron y se tuvieron listos para la boda que se desarr
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Había una mujer una mujer que tenía un sueño, quería tomar un tranvía que la llevara directamente al hogar de sus sueños. Durante años esta mujer había construido en su mente y alma un hogar perfecto, con un portón hermoso que le daba entrada a un jardín lleno de flores multicolores y fuentes de agua llenas de pájaros y trinos. Su casa de ensueño tenía un techo rozado y unas paredes blancas como la nieve. Adentro un ambiente cálido y amable daba la sensación de dulzura que solo un hogar perfecto puede tener.
Así se encontraba la mujer en aquella tarde lluviosa a la salida de su trabajo esperando aquel tranvía que la llevaría exactamente al portón de su casa fantástica. Alí esperaba ansiosamente la llegada de aquel tranvía con dirección a su hogar.
De pronto sintió el traqueteo de la calle anunciando la llegada de un primer tranvía. Un tranvía al que nunca se había montado, un tranvía que no sabía cómo era en su interior. Era tal la esperanza de llegar a su casa soñada que quería montarse en el tranvía inmediatamente llegara y cuando lo vio llegar supo que ese tranvía iba en su misma dirección. Pero no estaba segura si pasaría exactamente por su hogar. No sabía si aquel tranvía la llevaria directamente allí. Y el tranvía llego se paró justo donde ella estaba pero ella dudo. Y finalmente no subio. Y el tranvía siguió calle abajo, lejos de ella.
Y allí en la tarde lluviosa se quedo llena de dudas y esperando otro tranvía. Y pasaron los minutos interminables hasta que vio la silueta inconfundible de otro tranvía. Este era diferente, era de otro color y lleno de luces. Su presencia era inconfundible ya que tenia el discurrir alegre de la fiesta. La mujer sintió gozo de solo verlo y pensó en subirse inmediatamente pero teniendo un pie sobre la primera escala de entrada vio que aquel tranvía llevaba mucha gente, gente muy diferentes a ella y de nuevo dudo. De un salto se retiro y el tranvía simplemente siguió su camino.
Y la lluvia seguía y la tarde se hacia más profunda. De nuevo el tremor de la calle le avisaba de un nuevo tranvía y el tremor de su corazón le avisaba que ya se estaba haciendo tarde. Aquel tranvía era más normal que el anterior pero no traía letrero. Sin embargo, creyó reconocer al conductor. Parecia un viejo conocido de su infancia. El reconocerlo le daba confianza y cuando este paso frente a ella disminuyo un poco la velocidad y la saludo con su mano, pero no se detuvo, el solo iba de regreso a los patios a descansar. Ella se quedo con el saludo en su boca y la amargura de no haberse montado en ese tranvía anteriormente.
Finalmente el sol desaparecio y ella se encontraba en la penumbra que antecede la noche. Sola y temblando no veía como llegaría a su casa de techo rozado, paredes blancas y un jardín de flores. Su hogar soñado estaba muy lejos y era claro que el numero de tranvías que pasaban en todas direcciones había disminuido. No sabía que le traería la noche en aquellas calles desoladas. Y lo oyo venir. De nuevo un traqueteo leve que iba creciendo y que le hacia crecer su anhelo inicial. Y lo vio finalmente. De camino hacia ella después de cruzar la esquina. No podía distinguir el color o la forma pero si podía adivinar que era un tranvía. No podía saber si tenia el letrero con el destino marcado de la dirección de su casa. Pero era un tranvía. Y sabía que por azar podía pasar por su hogar soñado. Y en un impulso de su corazón marco la parada con su mano derecha. El tranvía comenzó a parar y ella comenzó a dudar de nuevo, pero ya no era hora de dudar. Apenas paro junto a ella, la puerta se abrió y vio el rostro amable de un conductor que sonriendo la invitaba a subirse.
Ella sin pensarlo dos veces salto adentro y la puerta se cerro dejando atrás la tarde fría y lluviosa que la acompañaba y junto a aquel conductor de tranvía llego a una dirección distint
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Había una vez en lo que hoy conocemos como Nigeria un mundo Yoruba en el que solo existía el cielo, un inmenso mar que cubría todo y en un gran pantano con algunos seres animales. El dios Obatala, viendo la desolación del mundo, pensó que seria bueno mejorar la tierra con otras formas de vida y con una superficie solida donde pudieran vivir los orichas que representan la diversidad de dioses de los Yoruba. Durante esos primeros tiempos solo la diosa Olokun vivía en la tierra gobernando el inmenso mar ya que los otros dioses vivían en el cielo acompañando a el dios máximo Olorum.
El dios obatala se acerco a Olorum y le pidió que le diera el poder para viajar a la tierra y crear tierra para vivir. El dios Olorum, acepto y envió a obatalá donde el dios Orunmila El dios de la sabiduría y la adivinación para que le diera las instrucciones de como crear la tierra firme y sus habitantes.
El dios Orunmila recibió a Obatala y le explico que para crear tierra firme en los dominios acuáticos de Olokun tendría que conseguir algunos elementos importantes. Para ello tendría que conseguir una cadena dorada que colgaría del cielo y asi descender sobre las aguas sin caer en ellas. Luego tomando una concha de caracol llena de arena que debería verterla sobre el mar lentamente hasta que se formara un pequeño montículo de arena.
Luego debería poner una paloma y una gallina para que ellas, con sus patas escarbaran la arena y asi esparcieran hacia todas las direcciones la arena formando con esto valles y montañas.
Y asi lo hizo obatala, bajo por la cadena de oro con una concha llena de arena, una gallina y una paloma y cumpliendo las instrucciones vio como de las patas de la gallina y la paloma comenzaba a formarse extensiones de tierra sobre el mar. Y luego obatala salto sobre las tierra formada y la llamo ife. El reino de la tierra seca. Para celebrar el nacimiento de la nueva tierra seca y para permitir que otros seres vivieran allí, Obatala, tomo una nuez de palmera y la planto. Y de allí surgio la primera palmera en la tierra y esta palmera dio frutos y sus frutos cayeron a la tierra fértil y otras palmeras crecieron formando un primer bosque de palmeras.
Olorum envió a su sirviente el chamaleon Agemo para que supervisara los avances de Obatala cuando Agemo llego el dios se quejo de que no había suficiente luz para que los bosques crecieran cubriendo toda la tierra seca. El camaleón llevo la queja a dios supremo Olorum y este viendo los progresos de Obatala, creo el sol para que con sus rayos y su calor le ayudaran a las plantas a crecer y multiplicarse.
Y el mundo Yoruma se creo, pero todavía faltaba algo. No había seres que recorrieran y vivieran en esas tierras. Asi que Obatala creo multiples figuras de hombres y mujeres con un poco de arcilla y le pidió al dios supremo Olorum que les diera el aliento de vida. Este soplo sobre ellos y el mundo yoruma se lleno de hombres y mujeres. Obatala se sintió feliz con la creación final del hombre, pero Eshu el espíritu embaucador le ofrecio vino de palma para que celebrara y este gustoso lo tomo. Pero tomo tanto que se emborracho y comenzó a crear figuras con miembros retorcidos, espaldas jorobadas y otras muchas deformaciones. Y cuando Olorum les dio vida, estos seres comenzaron a vagar por la tierra con sus deformación. Obatala al despertar de su borrachera vio estos seres y sintió pena por ellos y arrepentido decidió convertirse en el protector y defensor de aquellos hombres con discapacidades. Y cuentan los yorumas que hasta el día de hoy todo ser con alguna discapacidad es protegido por el dios obatala. Después de terminar su labor Obatala regreso a la cadena de oro que colgaba de el cielo y regreso a el para desde allí vigilar su creación.
Olokun la diosa del mar se&
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Había una vez un rey que durante años había regentado un reino muy próspero y rico. El rey un hombre poderoso pero igualmente avaro se había encargado de guardar riqueza en forma desmedida a consta de sus súbditos que cada día se sentían más y más usurpados por el poder de aquel rey.
Un día paso por allí un sabio que se entrevistó con el rey y después de muchas sesiones de consejos, el rey llego a la conclusión que debía conocer mejor las personas de su país. Así que decidió comenzar con conocer al más tonto de sus súbditos para recompensarlo por la desgracia de ser el más tonto de todos . Para esto llamo un sacerdote que vivía retirado en las montañas meditando y le encomendó que tomara una caña de oro y que recorriera palmo a palmo su reino tratando de identificar aquel que fuera el más tonto y a él le regalara el caño de oro.
El monje, fiel sirviente de aquel rey, emprendió camino con su caño de oro y comenzó a visitar todos y cada uno de los pueblos de aquel reino. Allí donde entraba preguntaba quien era considerado como el más tonto del pueblo y acto seguido iba directamente a la casa del tonto del pueblo y lo entrevistaba. Con unas cuantas preguntas podía identificar si aquel era realmente tonto o si simplemente se hacía. Y cuando encontraba un ser realmente tonto, tomaba nota de su ubicación en una pequeña libreta y luego partía hacia otro pueblo. Siendo aquel reino enorme, el monje sabía que tendría que pasar muchos años antes de hacer el recorrido por todos y cada uno de los pueblos, pero sabía que era su deber hacerlo para complacer a su rey.
Con el pasar del tiempo aquel monje conoció muchos hombres que eran considerados tontos por los habitantes de su comarca o pueblo, pero en su lista de candidatos todavía no tenía claro quién podía ser el más tonto de todos.
Había iletrados, había despistados, había perezosos, había incultos y había vivos haciéndose pasar por bobos, pero tenía claro que debía conocerlos a todos antes de emitir un juicio para entregarle la caña de oro.
Pasaron los años y estando en un lejano pueblo en su búsqueda de aquel desdichado que el considerara el más tonto de los tontos, le llegó la noticia que el rey había caído enfermo y que no quería morir sin saber si el monje había encontrado el tonto supremo. El más tonto de los tontos. Por lo tanto, requería de su presencia lo antes posible. El monje tomo el camino más corto hacia el palacio del rey y una vez cruzo las puertas del palacio fue llevado al fabuloso aposento del rey donde este estaba acostado en su lecho. El aposento estaba adornado con piedras preciosas y los cortinajes eran tejidos de fibras de oro.
El rey se encontraba acostado luciendo sus más bellas prendas igualmente tejidas en oro y adornadas de piedras preciosas, lo que resaltaba aún más la piel deslustrada y palida debido a la enfermedad. El rey desde su lecho de moribundo alcanzo a reconocer la figura simple de aquel monje que había enviado a recorrer en busca del más tonto de su reino y con voz cansada le pregunto si ya había entregado el caño de oro a aquel desgraciado ser de su reino.
El monje levanto su mano mostrando el caño a su rey y este comprendió que aún no había cumplido con la misión, luego le dijo.
Que desdichado soy, veo la muerte cerca y veo que todo lo que he recogido durante mi vida esta aquí junto a mi. Mi palacio, mi riqueza, mis posesiones, mi oro, mis piedras preciosas. Todo lo que he atesorado durante estos años Dime tu humilde siervo que puedo hacer para llevármelas conmigo
El monje levanto la cabeza y sin decir ni una sola palabra le puso el caño de oro entre las manos de aquel rey que expiraba sus últimos alientos.
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Bienvenidos a había una vez, Mi nombre es Juan David Betancur Fernandez. hoy llegamos al cuento final de la cuarta temporada . Debo decir que este experimento que comenzó hace casi tres años se ha convertido en la más bella aventura para mi. Con casi cuatrocientos cuentos y 200.000 reproducciones humildemente me siento abrumado por la acogida que han tenido estas historias. Lo he hecho pensando que es el cuento el real protagonista y que es a el a quien me debo, para que nunca mueran en el olvido. Para mi ha sido un camino fabuloso literalmente y quiero agradecerles a todos ustedes que me acompañan en este pequeño camino. Honestamente no se hasta donde lleguemos pero mi compromiso de continuar esta aquí. La siguiente temporada iniciara el primero de agosto y espero que me sigan acompañando. Muchas gracias de todo corazón. Y aquí el cuento 100 de la cuarta temporada.
Había una vez un hombre que se quejaba de todo. Este hombre era reconocido por ser uraño, mal geniado y siempre se veía triste. Tal era su amargura que aquel hombre era casi un hermitaño que no salia nunca de su casa ya que sufría constantes dolores y achaques. Un día llego a su casa un ser mágico que al ver su cara le dijo que el conocía el secreto para cambiar su vida. Que lo único que tenia que hacer era encontrar la piedra de toque.
La piedra de toque . Que estupidez es esa dijo el amargado.
La piedra de la felicidad es un talismán que le da a todos los que la encuentran felicidad y les cumple sus deseos. Esta piedra se encuentra oculta en la playa entre otras millones de piedras, por eso es tan difícil encontrarla, pero puedo asegurarte que el que la encuentre, encontrara la felicidad eterna. La podras distinguir porque es la única que se siente palpitar como un corazón y se siente tibia al tacto. Los demás guijarros y piedras son fríos y rigidos. Esta es fácil de identificar cuando la encuentres.
El hombre que ciertamente confiaba en su amigo el mago decidió intentarlo y al otro día salió al amanecer de su casa dispuesto a ver que sucedía. Llegando a la playa se agacho con mucha dificultad y cogió un primer guijarro. Este como era de esperarse era áspero, duro y frio. No era la piedra de toque, así que simplemente lo tiro al mar.
Luego se agacho y tomo otro y era similar al anterior y de nuevo lo tiro al mar. Y así continuo lentamente por cerca de una hora. Desilusionado se fue para su casa y como de costumbre se encerró a maldecir su suerte. Al siguente día se levanto de nuevo temprano y se fue a la playa a buscar la piedra de la felicidad, de nuevo fue recorriendo palmo a palmo la playa levantando una a una las piedras que iba encontrando y tanteandolas para sentir si palpitaban y si eran tibias al toque. Pero de nuevo todas eran frías y todas las iba tirando al mar. Esta práctica se repitió toda la semana y luego todas las semanas y meses del año. Siempre era la misma rutina. Se levantaba al salir el sol, caminaba por entre los senderos que llevaban a la playa mientras la briza del mar le llegaba suavemente. Luego por una hora se dedicaba a caminar por la playa con los pies descalsos y recogia pequeños guijarros y si no era la piedra de la felicidad simplemente miraba el mar y respirando profundamente el aire suave tiraba el guijarro hacia el mar.
Realmente con el tiempo se fue encariñando con la rutina. Disfrutaba mirando el mar, la caminata por la playa, el sonido del oleaje y el canto alegre de las gaviotas que lo acompañaban. Ademas, se sentía mucho más joven con el ejercicio y el pemanente esfuerzo de agacharse infinidad de veces a recoger guijarros. Con el tiempo aprendio además a tirar las pequeñas piedras a que revotaran en la superficie del mar. La verdad que era divertido.
Después de varios años haciendo lo mismo, ya lo hacia como una constumbre y se sentía libre to
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Había una vez un matrimonio que tenía tres hijas muy buenas y obedientes. El padre que se sentía muy orgulloso de sus hijas compro 3 anillos de oro y les regalo a cada una de ellas un anillo y cada una de ellas lucia su anillo con todo orgullo. La menor de ellas tenia una voz angelical y siempre que los amigos de la familia los visitaban ella les cantaba con su voz maravillosa.
Un día las niñas querían salir a la plaza del pueblo y le preguntaron a la mama si podían salir, la madre les dijo que si pero que tenían que tener mucho cuidado en regresar temprano porque se decía que por los lados de la fuente salia el hombre del saco y que según la leyenda este solia robar niños.
Las niñas le dijeron a la mama que no se preocupara porque ellas ya eran grandes y se sabían proteger solitas. La madre después de oírlas rogar y rogar finalmente las dejo con una ultima advertencia. Protejan mucho a su hermana menor que ella no es tan hábil como son ustedes.
Y las tres salieron felices a donde se encontraba la fuente. Y estando allí se pusieron a jugar y la menor de ellas para evitar que se le perdiera el anillo que su padre le había regalado lo dejo sobre una piedra en la fuente y siguió jugando. De pronto vieron un hombre con un saco que se acercaba por el camino que salia del bosque y recordando las palabras de su madre salieron corriendo.
La mayor de las niñas dijo.
-Corramos, Corramos que hay viene el hombre del saco y nos puede llevar a todas. Y todas tres salieron corriendo rumbo a la casa. Como ya estaba tarde y en la premura de llegar a la casa no se dieron cuenta que la niña más pequeña se estaba quedando resagada.
Allí sola mientras corria detrás de sus hermanas se dio cuenta que había dejado el anillo que su padre le había regalado y sin pensarlo dos veces se devolvió a la fuente. Allí no vio al hombre del saco asi que se acerco a la piedra pero no vio el anillo. Desesperada y triste comenzó a buscar por todas partes y de pronto oyo una voz a su lado que le decía.
Niña que buscas. La niña miro al hombre que le hablaba y era el hombre del saco. La niña le contesto
-¿Ha visto usted por aquí un anillo de oro?
Y el viejo le contestó:
-Sí, que en el fondo de este costal está y ahí lo has de encontrar.
La niña pensando únicamente en su anillo se metió en el costal a buscarlo sin sospechar que era un truco de aquel hombre del saco para llevársela. El hombre inmediatamente tomo el saco y lo cerro y se lo hecho a la espalda y salió caminando por el camino que iba hacia el pueblo vecino.
Las otras dos hermanas llegaron a la casa y se dieron cuenta que habían perdido a la niña menor y junto a sus padres corrieron de nuevo hasta la fuente pero no encontraron al viejo y a la niña. Y desesperados fueron preguntando casa por casa si habían visto a su hija menor.
De camino hacia el pueblo vecino el viejo le dijo a la niña que tenia dentro del saco. Niña tu me serviras como carnada para engañar gente en los pueblos. Deberas estar en el saco permanentemente y cuando lleguemos a un pueblo yo dire que tengo un saco mágico que canta y tu deberas cantar cuando yo le de un puntapie al saco. Y si no lo haces te dare un puntapie más fuerte.
Asi que cuando yo diga , canta, saco o te doy un zapatazo. Tu cantaras.
Ella que no tenia otra alternativa acepto y asi comenzó a suceder
Cuando llegaron al pueblo el viejo le decía Canta, saco canta o te doy un zapatazo y la niña con bella voz comenzaba a cantar. Y al oír esto los incautos del pueblo le daban monedas o le daban comida admirados de aquel saco mágico que cantaban con aquella voz maravillosa
En esto que el viejo llegó con su carga a una casa donde vivían una familia que era amiga de los padres de la niña y él no lo sabía; y, como de&
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