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apesadumbrado el joven salió de el castillo; pero por suerte para él, pronto encontró al zorro fiel.
-"Yo debería abandonarlo a su mala suerte,"- dijo el zorro, -"pero me compadezco de usted, y le ayudaré una vez más con su problema. Este camino le lleva directamente al Castillo de Oro, usted lo alcanzará al atardecer; y por la noche cuando todo está tranquilo, y cuando entre vaya directamente a la casa de baño y allí encontrará a la bella princesa que siempre va a darse un baño a la luz de la luna. Cuando ella entre allí, acérquese rápidamente hacia ella y dele un beso, entonces ella le seguirá, y podrá llevársela con usted; sólo no permita que ella se despida de sus padres primero, o todo irá el mal de nuevo."
Entonces el zorro otra vez estiró su cola, y el hijo del Rey se sentó sobre ella, y avanzando sobre troncos y piedras su pelo silbaba en el viento.
Cuando llegaron al Castillo de Oro todo era como el zorro había dicho. Él esperó hasta la medianoche, y cuando todos estaban en sueño profundo, la hermosa princesa se dirigió a la casa de baño. Entonces el se le acerco y le dio un beso. Ella dijo que le gustaría ir con él, pero le pidió lastimosamente, y con lágrimas, permitirle primero despedirse de sus padres. Al principio él resistió su ruego, pero como ella lloró cada vez más, y se arrodilló a sus pies, él por fin accedió.
Pero apenas había la doncella alcanzado el lado de la cama de su padre, cuando él y todo el resto en el castillo despertaron, y el joven fue detenido y puesto en la prisión. A la mañana siguiente el Rey le dijo,
-"Su vida está perdida, y sólo podrá encontrar piedad si quita la colina que se ve delante de mis ventanas, y que me impide ver más allá; y debe de terminar todo esto dentro de ocho días. Si usted hace eso tendrá además a mi hija como su recompensa."-
El hijo del Rey que era muy voluntarioso tomo una pala y llegando a la colina comenzó a cavar y a cavar hasta que después de siete días se dió cuenta que le era físicamente imposible terminar de quitar la colina, asi que desconsolado se sentó a llorar por que no podría llevarse la bella princesa y sin ella no podría conseguir el caballo dorado que necesitaba para conseguir el pájaro dorado y poder conseguir las plumas doradas.
Pero durante la tarde de ese séptimo día el zorro apareció y dijo,
-"Usted no merece que yo debiera tomar cualquier problema suyo; pero sólo márchese y acuéstese a dormir, y yo haré el trabajo por usted."-
A la mañana siguiente, cuando él despertó y miró hacia afuera por la ventana, la colina se había ido. El joven corrió, lleno de alegría, a donde el Rey, y le dijo que la tarea fue realizada, y si le gustó eso o no, el Rey tuvo que cumplir con su palabra y darle a su hija.
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Había una vez, Hace mucho tiempo un rey, que tenía detrás de su palacio un hermoso jardín de placer en el cual había un árbol que daba manzanas de oro. Cuando las manzanas maduraron fueron contadas, pero a la mañana siguiente faltaba una. Esto fue informado al Rey, yEl Rey tenía tres hijos, y para asegurarse que el árbol fuera muy bien protegido decidio enviar al mayor de sus hijos a cuidarlo, el muchacho fue a a vigilar el árbol pero cuando la noche se hizo oscura y profunda, no pudo impedir que el sueno se apoderara de el y se durmió. y a la próxima mañana otra vez faltaba una manzana.
A la noche siguiente el Rey enojado porque se había desaparecido una de sus manzanas de oro cuando su hijo mayor las cuidaba decidio mandar a su segundo hijo, pero a este muchacho no le fue mejor que a su hermano mayor. Tan pronto como dieron las doce ya estaba dormido, y por la mañana otra manzana de oro faltaba en el arbol. Desesperado el rey decidio mandar a su tercer hijo a vigilar el árbol aunque su padre no confiaba mucho en que el pudiera proteger el árbol ya que era el menor y el menos experimentado. Cuando el joven llegó al árbol hizo todo lo posible por no dormirse y no dejo que el sueño lo venciera.
Cuando dieron las doce, algo crujió por el aire, y en la luz de la luna él menor de los hijos vio a un ave venir. El animal era fabuloso con plumas que brillaban como el oro a medida que se acercaba al árbol. El ave se posó en el árbol, y acababa de arrancar una manzana cuando el joven le lanzó una flecha. El ave se fue volando, pero la flecha había golpeado su plumaje, y una de sus plumas de doradas cayó. El joven la recogió, y a la mañana siguiente fue donde el Rey y le dijo lo que había visto por la noche. El Rey llamó a su a todos sus consejeros y les mostro la pluma que su hijo había traido. Los consejeros no podían creer lo que veian y cada uno declaró que una pluma como esa valía más que el reino entero.
-"Si la pluma es tan preciosa,"- declaró el Rey, -"una sola no bastará para mí; ¡debo tener todas las plumas y el ave entera!"-E inmediatamente envio a su hijo mayor para que le trajera el pájaro de oro.
El hijo mayor salió; y confiando en su inteligencia, pensó que él encontraría fácilmente al Ave de Oro. Cuando ya había recorrido alguna distancia vio a un zorro sentado sobre un tronco, entonces él alistó su arma y apuntó a él. El zorro gritó,
-"¡No no me lances la flecha! y a cambio te daré un buen consejo. Andas en busca del pájaro de Oro; Debes hacer lo que te diga y la podras encontrar. Pero debes seguir al pie de la letra mis recoendaciones. Si sigues este camino llegarás esta tarde a un pueblo en el cual hay dos posadas, una enfrente de la otra. Uno de ellas está iluminada alegremente, y todo se ve feliz dentro de ella, pero no entres ahí; mejor ve a la otra, aunque parezca una posada triste y fea.."-
El hijo mayor que era muy soberbio, simplemente se dijo a si mismo
-"¿Cómo puede una bestia tan tonta dar un consejo sabio?"-, y sin dudar disparó la flecha contra el zorro, pero la flecha no alcanzo al zorro que ya había partido corriendo hacia el bosque adivinando las intensiones de aquel muchacho y allí en el bosque se perdió de vista.
El muchacho frustrado por no haber alcanzado a cazar al zorro siguió su camino, y antes de la tarde llegó al pueblo donde estaban las dos posadas; en una cantaban y bailaban; la otra tenía una apariencia pobre, miserable.
Recordando las palabras del zorro el muchacho se dijo -"Yo debería ser un tonto, en efecto, si no entrara en la posada iluminada y entrara en esta posada lamentable y triste.
Y Entonces entró en la posada alegre, y allí encontró fiesta y tertulia, y debido a esto olvidó al ave y a su padre, y obviamente también olvido todos los buenos consejos que hubiera recibido. Cuando algún tiempo había pasado, y el hij
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Había una vez un pescador tan viejo y tan pobre que apenas podía mantener a su esposa y sus tres hijos. Iba todos los días a pescar y todos los días seguía una regla para tirar sus redes. Solamente las tiraba 4 veces y así sabia que si no pescaba nada era porque dios no quería que pescara ese dia.
Una mañana partió a la luz de la luna y llegó a la orilla del mar. y arrojó sus redes, y mientras las iba tirando hacia la orilla sintió un gran peso. Pensó que había atrapado un pez grande y se sintió muy feliz y esperanzado. Pero un momento después, al ver que en lugar de un pez solo tenía en sus redes el cuerpo de un burro, se decepcionó mucho. Y se dijo a si mismo. Esta es la primera del dia.
Molesto de haber tenido tan mal botín, cuando hubo remendado sus redes, que el cuerpo del asno había roto en varios lugares, las arrojó por segunda vez. Al atraerlas volvió a sentir un gran peso, de modo que pensó que estaban llenos de peces. Pero solo encontró una gran cesta llena de basura. Estaba mas molesto todavía ya que sabía que era la segunda oportunidad perdida.
- ¡Oh, fortuna!, gritó, no juegues así conmigo, un pobre pescador, que apenas puede mantener a su familia.
Diciendo esto, tiró la basura y, después de haber limpiado sus redes de tierra, las arrojó por tercera vez. Pero solo encontró piedras, conchas y barro. Estaba casi desesperado de ver como se había pasado el día tirando la redes, reparándolas, y limpiándolas y finalmente no había pescado nada.
Luego lanzó sus redes por cuarta vez. Al recogerlas vio que había pescado una especie de lámpara amarilla, que por su peso parecía estar llena de algo, y notó que estaba sujeta y sellada con plomo, con la impresión de un sello. Estaba encantado.
- La venderé en el mercado, se dijo a sí mismo, con el dinero que obtenga, compraré el trigo que necesito para dar de comer a mi familia.
Examinó la lámpara por todos lados y la agitó para ver si sonaba. Pero no escuchó nada, pero viendo su aspecto pensó que debía haber algo precioso dentro.
Intentó abrirla de varias maneras hasta que con bastante dificultad pude eliminar el sello de plomo con su cuchillo, la puso frente a él, y mientras la miraba con atención, salió un humo tan denso que tuvo que retroceder uno o dos pasos. Este humo se elevó hasta las nubes y, extendiéndose sobre el mar y la orilla, formó una espesa niebla que causó gran asombro al pescador. Cuando salió todo el humo de la jarra, se juntó y se convirtió en una masa espesa en la que apareció un genio, dos veces más grande que el gigante más grande.
- Gran rey de los genios, gritó el genio, ¡nunca más te desobedeceré!
- ¿Qué es esto que estás diciendo, gran genio? Cuéntame tu historia y cómo llegaste a estar encerrado en esa lámpara.
- Háblame más cortésmente, dijo, si no quieres que acabe contigo, dijo el genio.
- ¿Por ibas a matarme? gritó el pescador. Acabo de liberarte.
- Pero eso no me impedirá matarte; y sólo te voy a conceder un favor, que es elegir la forma de tu muerte.
- ¿Pero qué te he hecho? preguntó el pescador.
- No puedo tratarte de otra manera, dijo el genio, y si no sabes por qué, escucha mi historia.
"Me rebelé contra el rey de los genios. Para castigarme, me encerró en esta lámpara de cobre, y puso en la tapa de plomo su sello, que es un hechizo suficiente para evitar que salga. Luego hizo arrojar la lámpara.
Durante el primer período de mi cautiverio juré que si alguien me liberaba antes de que pasaran cien años, lo haría rico incluso después de su muerte. Pero ese siglo pasó y nadie me liberó. En el segundo período juré que daría todos los tesoros del mundo a mi libertador, pero nunca vino.
En el tercer período, prometí hacerle rey, estar siempre cerca de él y concederle tres deseos todos los días; pero ese siglo pasó como los otros dos y yo permanecí
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Había una vez un narrador oral que vivía en un mundo lleno de gente, de animales y de cosas. El Narrador sentía que el mundo le pertenecía porque podía contarlo. Así se dedicaba a viajar de región en región contando sus cuentos, sus leyenda y sus mitos. Y a donde llegaba siempre los recibían con los oídos atentos.
La vida del narrador oral estaba llena de aventuras y siempre despertaba a un nuevo día con nuevas experiencias que contar, e inmediatamente salía al mundo a contar sus experiencias a todos aquellos que lo querían oír.
Pero Un dia el narrador oral se levanto y al salir de su habitación no encontró a nadie, salió a la calle y no encontró a nadie, camino por las calles de su ciudad y no había absolutamente nadie. Todos los seres del mundo habían desaparecido. Durante la noche algo misterioso había sucedido y como resultado todos se habían desvanecido. Después de días y días de recorrer el mundo desolado, pasando por calles, pueblos y ciudades, confirmo con certeza que el, el narrador oral era el único ser que existía en todo el planeta.
El un hombre lleno de historias, cuentos, leyendas y mitos que contar, se encontraba solo en el mundo y no tendría a nadie que le pudiera oír sus cuentos. Siempre había oído una teoría que decía que si un árbol caía en el bosque y no había nadie cerca para escucharlo, el árbol no habría producido un ruido ya que se necesita alguien que lo oiga para producir ruido.
Después de muchos días se encontró solo en un mundo y se preguntaba si sus cuentos existirían ahora que no había nadie que los pudiera escuchar. Sabia que en su mente había historias, pero sin quien las escucharan no existirían cuando las dijera en voz alta.
El narrador siguió pensando en esto y finalmente se encerró en su habitación deprimido de no poder ser un narrador oral nunca más. Con el pasar de los días su tristeza se volvió más y más profunda y su soledad se hizo mas y mas grande.
Desesperado, encerrado en su habitación, y en total oscuridad decidió hacer una locura y en voz alta como fuera posible, desafiando el sentido común y la lógica de estar solo en un mundo, Dijo gritando
Había una vez ….
Y allí en ese mismo instante alguien toco a su puerta.
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Había una vez un granjero que estaba recorriendo su propiedad cuando encontró debajo de una árbol muy frondoso un huevo que se había caído del nido. El granjero que sabía que en aquel árbol anidaba una pareja de águilas reales se sintió muy triste por ver aquel huevo abandonado y sabiendo que el nido estaba tan alto que le era imposible alcanzarlo, tomó el huevo y lo llevó a su gallinero.
Allí con cuidado, lo colocó en el nido de una de sus gallinas del corral que había estado empollando otros huevos. Pasó el tiempo y la gallina calentó el huevo del águila al igual que sus propios huevos, y cuando llegó el momento de salir del huevo, el aguilucho abrió sus ojos y vio a una bella gallina que lo estaba cuidando.
De los otros huevos nacieron igualmente otros tantos polluelos y todos juntos se reunían al calor de la mama gallina que los cuidaba con todo esmero. Inicialmente los pollos y el aguilucho eran muy parecidos y todos aprendieron a hacer los que todo polluelo aprende los primeros días. Aprendieron a escarbar la tierra en busca de pequeñas lombrices e insectos, aprendió hacer pequeños saltos y e incluso a mover sus alas como lo hacían sus hermanos y hermanas y volar escasos metros.
La mamá gallina que siempre trato a todos por igual, no le importaba cuando veía que uno de sus hijas era un poco más grande que las otras y siempre la considero como una más de la familia. Pasado el tiempo el águila se acostumbró a que no necesitaba volar ya que toda la comida la obtenía de los granos que el granjero le servía en el corral. Y era feliz allí viviendo con el resto de gallinas y gallos.
Un dia, el águila vio como sobre el gallinero estaba volando un gran pájaro que ella no había visto nunca y para su sorpresa se dio cuenta que aquel pájaro ira del tamaño de ella, que tenia las alas grandes como ella, que tenía una cabeza y un pico igual al que ella tenia y unas patas con garras como las de ella. Pero lo que más le sorprendió era que este animal podía volar de una manera majestuosa. Con pocos movimientos de sus grandes alas podía remontar los cielos y mantenerse volando a alturas sorprendentes utilizando las corrientes de aire. Volaba alto sin mayor esfuerzo, mientras ella que tenía contextura similar solamente podía volar unos cuantos metros y nunca a mas de 1 metro de altura.
Asombrada, le pregunto a una gallina que pasaba por allí en ese mismo momento, que si por casualidad sabía que tipo de ave era esa. La gallina sin ni siquiera mirar el ave que volaba, simplemente le dijo.
Ja ese ave es un Aguila real. Es un ave muy peligrosa y de la que debemos tener cuidado. Puede raptarlos o atacar a nuestro polluelos así que te recomendaría que te escondieras. Al fin y al cabo nosotros no somos como ella y nunca lo seremos.
El águila que había sido criada como una gallina, simplemente miro hacia arriba y siguiendo el consejo de su disque sabia amiga corrió rauda a el gallinero y allí se escondió, viviendo siempre a ras de la tierra y nunca voló alto como su naturaleza le hubiera permitido.
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Habia una vez en la ciudad de Toledo durante el reinado de Enrique IV de castilla en el año 1467 dos familias que se disputaban el control de la ciudad. La familia de los Silva, que apoyaban a los judíos conversos y la familia de los Ayala que eran cristianos desde muchos años antes. La lucha entre estas dos familias era tal que en Toledo se decía que no habia ningún callejón en que la lucha entre ellos no hubiera dejado un Silva o un Ayala muerto.
Don Diego de Ayala, un joven apuesto y orgulloso pero muy ferviente, estaba cortejando una Bella joven llamada Isabel, que vivía cerca a la plaza de San Justo a escasos metros de la catedral primada de Toledo.
La bella Isabel se encontraba aquella noche en su casa en espera de su pretendiente Don Diego cuando oye unos pasos que se aproximan raudos a su casa. Sin pensarlo dos veces, y convencida que estos eran los pasos de su adorado Don Diego corrió al porton de la casa para abrirlo y de las sombras un grupo de hombres se abalanzan sobre ella con el firme propósito de secuestrarla como castigo a Don Diego de Ayala.
Isabel, sin entender que estaba sucediendo y con las manos de sus atacantes sobre ella y su boca trata de emitir sonidos desesperados de ayuda, mientras los hombres la jalan hacia afuera y comienza a arrastrala por las calles empedradas de la noche toledana.
Mientras que esto sucedia, Don Diego se iba aproximando a la iglesia de San Justo que franquea la plaza y que tenia la figura del Cristo de la misericordia en su fachada. Como buen Cristiano y siguiendo las costumbres familiares se arrodillo ante la figura del cristo e hizo una breve oración. Justo en ese momento escucho en el silencio de la noche una voz de una mujer en peligro que provenían de uno de los callejones aledaños a la plaza.
Como un buen caballero salió presuroso al rescate de la mujer en peligro y cuando llego al lugar de donde provenían los gritos encontró a su Amada Isabel siendo arrastrada por la calle por un grupo de hombres de al menos 10 encapuchados. Diego desenvaina la espada indignado en defensa de aquella doncella
Con el acero desenvainado se enfrenta a los hombres y la noche de la plaza de San Justo se lleno con el sonido del entrechocar de espadas. Aquella noche de poca luna, con solo la luz de un pequeño farol presencia a un enamorado luchando por proteger la vida de su prometida a costa de su propia vida. Despues de varios minutos, Don Diego se siente desfallecer pero en un ultimo intento consigue dar un certero golpe de su noble acero toledano y derriba a uno de los captores percatándose además que los atancantes eran sus jurados enemigo los Silva.
En la confusión logra liberar a la doncella, pero por desgracia uno de los Silva logro asentarle un golpe en su costado con un cuchillo. Sangrando y llevando en su mano a la joven Don Diego alcanzo a atravesar la plaza y llegar hasta los muros de la iglesia de San Justo, pero sus atacantes lo siguieron y alcanzaron a acorralarlo contra la pared que se encontraba exactamente debajo de la figura del cristo de la misericordia a la que momentos antes había ofrecido sus oraciones.
Allí sintiéndose acorralado, herido apoyo a Doña Isabel contra la pared de la iglesia y poniéndose frente a ella para enfrentar la muerte, mira de nuevo al cristo de la misericordia a la alto y le pide que si el ha de morir que asi sea, pero que no permita que le hagan daño a la mujer que tanto arma.
De pronto frente a la decena de atacantes que rodeaban a la pareja con las espadas listas para cumplir su misión de acabar con la vida de la pareja, un prodigio se realizo. Un prodigio del que aun se habla en las silenciosa noches y las estrechas callejuelas empedradas de Toledo. Frente a atacantes y de espaldas a la pareja de enamorados las gruesas pa
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Habia una vez un rey que era temido por todos en el reino. Este rey se habia vuelto soberbio al ver como tenia todo el poder acumulado en el. El rey habia heredado a muy temprana edad el reino, cuando su padre habia muerto y siempre considero que el reino simplemente estaba alli para satisfacer sus deseos.
Cruel y despiadado, el rey tomaba la vida de otros sin preguntarse que mal podia estar causando. Ademas tomaba las propiedades de sus subditos cuando las deseaba, sin contemplamiento alguno.
Un dia salió a pasear por el campo cuando se acerco a una pequeña huerta que era atendida por un anciano de mucha edad. El rey vio como el anciano, pese a su edad se encontraba arando la tierra y sembrando. Curioso se acerco al anciano y le se presento asi
Anciano. Detente inmediatamente en lo que estes haciendo y arrodillate ante mi porque yo soy tu rey y debes mostrar respeto.
El anciano que tenia en sus manos uno cuantos semillas de mango que estaba sembrando, lo miro y haciendo una suave venia le dijo.
Su majestad veo que usted esta recorriendo mis tierras y lo unico que puedo ofrecerle es la humilde cosecha de mis arboles de mango, si usted quiere le puedo dar de comer uno de los mangos maduros.
El rey un poco contrariado por la poca pleitesía que el anciano le ofrecia, simplemente acepto curioso uno de los mangos. Al morderlo sintio el dulce de aquel mango y no pudo evitar decir.
Realmente esta delicioso, muchas gracias. Y luego le dijo. Anciano puedo hacerle una pregunta. Cuantos años tiene.
El viejo sonrio y le dijo. Yo tengo 90 años su majestad.
90 años, respondio el rey. Eres ya muy viejo para estar plantando un arbol de mangos. Realmente puedes estar a punto de morir y todo ese esfuerzo será en vano. Debes saber que un arbol de mango puede tardar hasta 8 años antes de dar los primeros frutos y para ello ya estaras muerto.
El viejo solamente sonrio de nuevo y con vos suave le dijo al rey.
Su majestad, digame tiene usted hijos.
Si claro tengo dos hijos, que algun dia heredaran mi reino como yo herede el reino de mi padre y el de mi abuelo.
Pues debo decirle su majestad que . Esos deliciosos mangos que has comido vinieron de los árboles que mi abuelo plantó para mi padre y para mí. Y alli puede ver los arboles que han estado creciendo que fueron plantados por mi padre y que mis hijos y yo hemos podido disfrutar.
Ahora estoy plantando las semillas de las plantas de mango, cuyos frutos serán disfrutados por mi hijo y mis nietos mucho después de que me haya ido". Recuerde su majestad que todo lo que usted siembre sera recogido y por sus hijos y nietos. Lo bueno y lo malo.
El rey miro el anciano y le dio las gracias bastante perturbado de ver como aquel anciano le habia abierto los ojos y el alma a una realidad que nunca habia considerado. A partir de ese día, el rey que todo lo tenía siempre se preocupó por otras personas, especialmente por sus súbditos. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para hacer felices a los demás y fue muy querido por su pueblo hasta el final de sus días.
Y cuenta la historia que sus hijos heredaron el reino y fueron queridos por todos en el reino.
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Había una vez un verdugo llamado Wang Lun, que vivía en el reino del segundo emperador de la dinastía Ming. Era famoso por su habilidad y rapidez al decapitar a sus víctimas, pero toda su vida había tenido una secreta aspiración jamás realizada todavía: cortar tan rápidamente el cuello de una persona que la cabeza quedara sobre el cuello, posada sobre él. Practicó y practicó y finalmente, en su año sesenta y seis, realizó su ambición.
Era un atareado día de ejecuciones y él despachaba cada hombre con graciosa velocidad; las cabezas rodaban en el polvo. Llegó el duodécimo hombre, empezó a subir el patíbulo y Wang Lun, con un golpe de su espada, lo decapitó con tal celeridad que la víctima continuó subiendo. Cuando llegó arriba, se dirigió airadamente al verdugo:
-¿Por qué prolongas mi agonía? -le preguntó-. ¡Habías sido tan misericordiosamente rápido con los otros!
Fue el gran momento de Wang Lun; había coronado el trabajo de toda su vida. En su rostro apareció una serena sonrisa; se volvió hacia su víctima y le dijo:
-Tenga la bondad de inclinar la cabeza, por favor.
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Había una vez en la época de la colonia en las montañas de Colombia un pueblo a la que llego una mujer procedente de España. La mujer era especialmente hermosa, con una cabellera negra, ojos verde oliva, piel blanca como la niebla, alta y esbelta como pocas y con una sonrisa de dientes blancos perfectos.
La mujer llego a aquel pueblo con la intensión de vivir de sus dotes adivinatorias y rápidamente se instalo en una de las calles aledañas a la plaza principal. La mujer causo inmediatamente un total revuelo en la sociedad del pueblo y pronto las mujeres del pueblo comenzaron a señalarla como una mujer mala.
Se dice que esta mujer era capaz de hacer caer en desgracia cualquier hombre que conociera debido a su excesiva belleza a sus dotes de seducción y especialmente su sonrisa de blancos y perfectos dientes. Y que efectivamente muchos matrimonios fracasaron cuando los maridos iban a hacerse leer las cartas en el local de aquella mujer y quedaban prendidos de su belleza. Despechados muchos abandonaban a su mujer o se dedicaban al licor despechados por el desprecio de aquella mujer.
La mujer a la que muchos comenzaron a llamar la Maga, vio prosperar rápidamente su negocio y después de algunos años y de ser frecuentemente pulpitriada por el cura del pueblo decidio enfrentarlos con una nueva aventura. Compro la casa aledaña a su negocio de lectura de las cartas y abrió allí una casa de entretenimiento para hombres.
Para ello recorrio los pueblos vecinos y se dedico a buscar hermosas mujeres y sabias en las artes amatorias a las que contrato para que fueran a servir de diversión en aquel pueblo. Y allí al mas conservador de los pueblos de la vieja Antioquia en Colombia llegaron procedentes de otros pueblos las mujeres mas llamativas y bellas que se tenga noticia. Solamente eclipsadas por la belleza descomunal de la maga.
Y frente a la mirada escandalizada de las mujeres de alta alcurnia del pueblo, el centro de diversión de hombres tomo forma y muchos hombres del pueblo y del campo se perdían durante la noche entre el licor y los halagos de las mujeres de vida alegre.
Pese a la constante replica de los sacerdotes de las numerosas iglesias del pueblo, el negocio fue prosperando y creciendo y la Maga se fue haciendo más y más rica y más y más malvada, pero siempre conservando su servicio de echada del naipe, la lectura de las líneas de la mano y la conjura de males y hechizos.
Se decía en el pueblo que el mal se había asentado en aquel religioso pueblo y que la causa de los múltiples matrimonios que se habían desbaratado se debían a las artes mágicas y amatorias de la Maga y sus discípulas. Además las enfermedades venéreas galopaban por el pueblo y fortunas se perdieron entre los brazos de las bellas mujeres de la casa de diversión.
Sin embargo el designio tenia preparado un castigo para la maga y esta comenzó a sufrir súbitamente de extrañas llagas en la piel que poco a poco fueron cubriendo su cuerpo y después de uno doloros meses la llevaron a la muerte.
Y acostada en su cama en su habitación murió la maga acompañada solamente por una de sus discípulas que nunca creyó que su patrona estuviera sufriendo de una peste contagiosa. Cuando la maga murió y su cuerpo yacía en su cama, la mujer que la acompañaba sintió un olor nauseabundo que emergía del cuerpo sin vida y cientos de murciélagos comenzaron a entrar en la casa cubriendo el cuerpo de la Maga y con su aleteo apagaron las pocas velas que acompañaban a la muerta. Luego conto la acompañante que se oyo una voz profunda y lúgubre proveniente del cuerpo de la Maga que proclamaba
me vengare de todos los hombres perniciosos y de todas las mujeres de mala vida. Conmigo me los llevare al infierno conmigo. Yo soy la muelon
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Había una vez, en un reino lejano, un rey y una reina que no tenían hijos, pero tenían un gato al que mimaban mucho llamado Runruni.
Un día, la reina se enteró que en su reino había un mago muy poderoso llamado Gothrom y le dijo al rey: -Jahnsim, esposo mío, por qué no vamos a vera Gothrom y le pedimos que convierta en príncipe a nuestro querido gato Runruni.
Al rey le pareció descabellada la propuesta de su reina Myreyn, pero ella insistió tanto que acabó por convencerlo.
Una mañana salieron rumbo a la casa del mago llevando a Runrúni en sus brazos.
En el camino, vieron a siete niños que jugaban con siete perros negros bajo siete higueras.
La reina se sorprendió: -Mira,le dijo a Jahnsim. Siete niños jugando junto a siete perros negros bajo siete higueras. Qué casualidad. El rey no le prestó atención y siguieron su camino.
Cuando llegaron a la casa del mago, éste se sorprendió y les preguntó el motivo de su visita.
El rey se acercó y le dijo: -Sabemos que eres un mago con grandes poderes, y, como no tenemos hijos, a la reina Myreyn le gustaría que convirtieras en príncipe a nuestro querido gato Runrúni.
El mago pegó un gran salto: Pero eso es imposible. La naturaleza de un gato es diferente a la de los humanos. Los gatos son muy independientes, traicioneros y desleales. Tarde o temprano quedará en evidencia su naturaleza y solo les reportará sufrimientos. La reina se largó a llorar desconsoladamente y el rey no sabía como consolarla.
Humildemente le imploró a Gothrom: - Apiádate de tu reina. No puede tener hijos y un príncipe en el palacio le cambiaría la vida. Gothrom dijo: Es muy difícil transformar un animal en un humano. Para ello deben darse siete coincidencias simultáneas con el número siete que es el número mágico.
La reina gritó de alegría. -Las coincidencias se han dado. Cuando veníamos a tu casa vimos a siete niños, jugando con siete perros negros bajo siete higueras. La suma de las letras de tu nombre, Gothrom es igual a siete. La suma de las letras del nombre de mi gato, Runrúni, es igual a siete. La suma de las letras del nombre del rey, Jahnsin es igual a siete y la suma de las letras de mi nombre, Myreyn es igual a siete. Ya tienes tus siete coincidencias simultáneas con el número siete.
El mago suspiró y comenzó a hacer sus pases mágicos hasta que el gato quedó convertido en un apuesto y bello príncipe. Los reyes volvieron al palacio alborozados de alegría en compañía de su hermoso hijo.
A poca distancia del palacio vivía un noble comerciante que tenía una hija muy hermosa llamada Lyrid. Lyrid estaba enamorada de un caballero del rey, pero su padre pensó que sería mejor casarla con un príncipe y le ofreció su mano a los reyes.
Ellos que conocían perfectamente la belleza de Lyrid . Imaginaron que su hijo sería muy feliz junto a ella y sin perder tiempo, comenzaron los preparativos para la boda.
Lyrid estaba desconsolada. Sus padres no la comprendían porque pensaban que su juventud no le permitía ver lo que mejor le convenía.
Lyrid sabía que el príncipe tenía un carácter extraño. No era cariñoso ni amable y además ella estaba enamorada de un caballero del rey. No sabiendo que hacer y viendo que la boda se acercaba rápidamente se dirigió al mago Gothrom, para solicitar ayuda.
Gothrom la escuchó pacientemente mientras secaba sus amargas lágrimas y luego le dijo: -No llores más. Toma esta caja y cuando estén en el banquete de bodas, te acercarás al príncipe y mostrándole la caja, le dirás: “Este es mi regalo de bodas para ti. Espero que sea de tu agrado”.
Allí quedará a la vista de todos que el príncipe Runrún,no es la persona que todos imaginaban.
Lyrid se calmó y continuó con los preparativos de la boda sin volver a preocuparse.
Cuando llegaron al palacio y se dispusieron a disfrutar del banquete de bodas, Lyrid se paró y le acercó la caja al príncipe Runrúni diciendo: Este es mi regalo de bodas par
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