
Sign up to save your podcasts
Or


Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez un rey que se enamoro locamente de una joven del pueblo. Había visto la joven caminando por el pueblo un día de mercado y de solo mirarla se enamoro profundamente. Su rostro bello como un amanecer y su mirada profunda le hacían perder el aliento. Así que inmediatamente ordeno que la transadaran a su palacio y la vistieran con las más bellas prendas que encontraran y la llenaran de joyas. El rey había proyectado desposarla y hacerla su mujer favorita. De un modo misterioso, la joven cayo gravemente enferma el mismo día que puso los pies en el palacio.
Su estado fue empeorando al pasar los días y de su imagen señorial no quedaba sino la mirada profunda y bella que siempre tuvo. Su cuerpo fue perdiendo peso hasta llegar a ser solamente un manojo de huesos y su pelo negro azabache fue perdiendo color y tornándose gris. El rey que desde el principio se enamoro locamente, se dolía de verla así y llamo a los médicos del reino para que encontraran una cura a sus padecimientos.
Los médicos, los magos y los curanderos del reino fracasaron en encontrar la cura y su estado de salud fue empeorando cada vez mas y la pobre muchacha se debatía entre la vida y la muerte.
El rey que había visto a la muchacha en su esplendor se dedicó día y noche a sus cuidados y a medida que pasaban las noches de vigilia a su lado mas se enamoraba y soñaba con volverla a ver como la había visto el primer día.
Desesperado el rey ofrecio la mitad de su reino a aquel que fuera capaz de curarla y la muerte a quien fracasara en el intento. Pero nadie se presentó a curarla ya que era imposible encontrar un remedio a quien los mejores médicos no habían podido curar.
Un día se presentó ante las puertas del palacio un joven labriego. El joven pidió ver a su majestad el rey y le prometió que el podría curar a la joven y ganar la mitad del reino. Pero que solo lo haría si podía hablar a solas con ella. El rey en su desesperación dejo que aquel labriego de pobre vestimenta entrara en los aposentos reales y espero en la puerta por mas de una hora.
Cuando el labriego salió le dijo al rey.
Su majestad tengo un remedio infalible para que la joven se recupere y tan seguro estoy de el remedio que estoy dispuesto a ser decapitado si ella no se cura. Pero el remedio que propongo es sumamente doloroso. No para la joven sino para usted su majestad
El rey preso de la desesperación grito. Que remedio es ese. Mi vida misma depende de lograr el amor de esa joven y nada es mucho para que ella esté a mi lado. Dime ya el remedio.
El joven levanto la cabeza y mirando al rey a los ojos le dijo.
La joven esta enferma de amor. Ella era mi prometida y solamente se curará junto a mi.
El remedio es que la dejes ir conmigo.
Cuenta la leyenda que el rey amaba demasiado a la muchacha para dejarla marchar e igualmente la amaba tanto que no podría dejarla morir y que aquel joven labriego y su novia vivieron felices reinando sobre todo el reino.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez un mono que había aprendido a pescar y se sentía muy orgulloso de que finalmente podía ir al rio y pescar su alimento del día. Un día debido a la sequía que había en la regíon el rio se había llevado muchos de los peces y el mono demoro varias horas en coger los pescados para alimentarse. Y se dijo a sì mismo.. Ahora tengo los peces que necesito para darme un banquete.
Despues de haber cogido los peces, se los engarzo con mucho cuidado y lentamente se fue hacia lo profundo del bosque para prepararse la comida. Cuando llego a su casa, prendió la hogurea y se puso a asar el pescado.
El puma que se encontraba tirado en la pradera con su piel dorada, y que además tenía un olfato finísimo sintío que un hilo de olor a pescado le tocaba su nariz y rápidamente se levanto y fue corriendo hasta el origen de aquel exquisito olor. Allí vio como el mono diligentemente estaba asando unos ricos pescados. El puma con suavidad, para no asustar al mono, se acerco y fingiendo una voz suave y delicada le dijo…
Mono que estas preparando… El mono con un poco de temor al ver al puma tan cerca, solo alcanzo a decir mientras temblaba.
Unos pescados para la comida.
Mmm dijo el puma….que olor tan agradable tienen….
Desafortunadamente solo son unos pocos porque el rio esta muy bajo por la sequia y no alcanza para dos…dijo el mono tratando de ocultar su miedo.
No importa, dijo el puma. Yo solo quiero probar la punta de uno de ellos. E hizo un gesto levemente amenazador al mono.
El mono que se sintió amenazado escogio un pescadito pequeño, lo abrió, le quito el espinazo y se lo paso al puma y este se lo comio de un solo mordisco. Diciendo. Lo siento no me pude controlar y me lo comi todo. Y esta delicioso.
El modo dijo.Me alegra que te guste pero no tengo muchos mas.
Sin embargo, dijo el puma. Me gustaría probar otro…Y miro al mono con ojos amenazadores. El mono sintiendo que el puma lo podía devorar a el, le paso otro pescado y luego otro y luego otro y otro, hasta que el puma se los comió todos.
De pronto el mono vio pasar una cebra y dijo….
Mmmm que linda quedo mi clienta con sus rayas.
El puma le dijo… Clienta a que te refieres.
Esa que ves allí era una mula que se sentía muy aburrida de su pelaje y vino a mi, que soy un estilista consagrado para que le tatuara algunos rayas de colores y así verse mas bella. Y yo le pinte las rayas con cuidado y mira que bella se ve ahora. Realmente ahora tiene la piel mas hermosa de todos los animales.
El puma que siempre era muy envidioso, miro la cebra y sus bellas líneas de color negro y dijo… Yo también quiero tener una piel bella. Dejame mejor que ella.
El mono sonriendo le dijo… Esta bien pero me tienes que traer a cambio comida y unas lianas.
El puma salió presuroso y le trajo un racimo de bananos al mono y una lianas que salían de una árbol. Cuando llego el mono se sentó a comer sus bananas y cuando termino le dijo al puma.
Ahora te voy a pintar, pero te advierto que te va a doler.
No importa dijo el puma.
Ok te tengo que amarrar con estas lianas para que no se dañe la pintura y no te muevas
No importa repitió el puma. Y tomando las lianas lo ató a un árbol.
Luego el mono se acerco a las brazas ardientes donde había asado los pescados y tomando uno de los leños ardientes se acerco al puma, que se encontraba atado al árbol y le dijo
Ahora si me las vas a pagar
Y con el leño ardiente quemo la piel del puma diciéndole y esto por el pescado que me robaste&a
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez una rey que iba en su carroza dorada tirada por seis briosos corceles y pregunto:
De quien son estas tierras
-Del marques de carabas. Respondieron en coro los campesinos
Unas leguas mas adelante pregunto
De quien son estos maravillosos campos de trigo
Del marques de Carabas. Contestaron los segadores
Al atardece, el Rey con voz emocionada interrogo a unos molineros que avanzaban por el camino real con grandes bultos a la espalda:
De quien son estos esplendidos molinos
Del Marques de carabas. Contestaron
Al otro día, apenas iniciaron el regreso, la carroza real comenzó a ser apedreada por multitudes que colmaban el camino. El Gato con Botas sirvió en una copa de oro cuajada de esmeraldas un poco de licor para que bebiera el pálido y temblorosos monarca. Luego sacó la cabeza por la ventanilla y pregunto.
De quien son estos esplendidos molinos
De los molineros, respondio la multitud
Despues de varias leguas de huida, indago
De quien son estos maravillosos campos de trigo
De los segadores, contestaron
Mas tarde envueltos en el torbellino de la fugar pregunto nuevamente
De quien son esta tierras
De los campesinos que las trabajan exclamaron los labriegos
Entonces el gato con botas, en medio del espanto, se dio cuenta – demasiado tarde- que se habían metido en otro cuento.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Este cuento contado por Jaime Riacos nos cuenta como la verdad desnuda no es aceptada. Pero la verdad disfrazada de cuento entra a todas las casas
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Habia una vez un campesino que vivía en el japon del siglo XII. Era el fin del siglo 12 y durante el reino del emperador antoko se presento una combinación de factores que llevaron al japon a una gran crisis. Por todo un ano el exceso de lluvias seguidas de tiempos de sequia extrema y las grandes guerras provinciales llevaron a que el campo sufriera la perdida de los cultivos y los habitantes de los campos tuvieran que ir a las ciudades a buscar el sustento
Aquel campesino llego a la ciudad de Kioto y recordó que era de todos sabido que en dicha ciudad le daban una recompensa al que fuera capaz de desafiar y vencer al gran maestro de sable.
El maestro de sable era reconocido en todas las provincias como el mas experimentado guerrero y se decía que nunca había sido vencido. Ni siquiera cuando era un aprendiz. Sus habilidades con el sable eran pues legendarias en todo el imperio.
El campesino con paso resuelto se dirige a la plaza central de Kioto y allí frente a la puerta de acceso a los aposentos de verano del emperador encontró al famoso guerrero conocido como el maestro de sable. Sin mostrar duda alguna lo reta a duelo y lo cita para el día siguiente en la plaza.
La voz corre por toda la ciudad. Se dice que un experto guerrero, por todos desconocidos había retado al maestro del sable y que el duelo tendría lugar frente a todos los asistentes apenas saliera el sol al siguiente día.
La realidad que nadie sabia era que el campesino no era un experto guerrero, sino simplemente un humilde campesino y que nunca había tocado un arma en su vida. Cuando se encontraron frente a frente el maestro del sable saco su arma y comenzó a hacer toda clase de movimientos mostrando sus años de entrenamiento.
El campesino sin mostrarse nada impresionado por la reputación y los movimientos de su contrincante, se paro firme con los pies separados y esbozando una sonrisa tomo un sable y lo apunto hacia el maestro.
El maestro al observar que aquel hombre no mostraba ningún temor, comenzó a preguntarse quien seria aquel hombre que se paraba tan decidido frete a el. Acaso seria un maestro de otras provincias contratado por sus enemigos. Seria aquel hombre quien le diera muerte al mas famoso de los guerreros de su época.
El campesino comenzó a caminar resueltamente hacia su rival. El maestro Dudo y desconcertado por la aparente total ausencia de técnica de su adversario pensó que era una trampa y comenzó a retroceder ante el fiero empuje de aquel desconocido. Y sintió que sería vencido.
En el momento que el campesino llegaba con su sable al cuerpo del maestro, este dejo caer su sable y le dijo.
Usted es el vencedor. Por primera vez en mi vida he sido abatido. Entre todas las escuelas de sable, la mia es la mas renombrada y es temida por todos mis rivales. Solamente un maestro superior a mi podría enfrentarme con la fuerza que tu has demostrado. Dime cual es el nombre de tu escuela.
El campesino miro al maestro derrotado y le contesto.
La escuela del hambre.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez una isla en el caribe colombiano, ubicada frente al golfo de morrosquillo a solo media hora en bote del municipio de tolu. La isla de solo una hectárea de territorio es llamada por los primeros habitantes como santa cruz del islote. En el siglo 19 la isla no era mas que un pedazo de coral que sobresalia del mar caribe, en 1870 algunos habitantes de la costa colombiana se refugiaron allí huyendo de la esclavitud y la pobreza. Con sus manos comenzaron a llenar con coral y materiales diversos los espacios que el coral y el mar dejaban llenar y la isla comenzó a crecer centímetro a centímetro hasta su tamaño actual de solo 10000 metros cuadrados. Casí 100 metros por 100 metros. Con los años los pocos pobladores de este islote robado a aquel mar azul de múltiples tonos se fueron apoderando de cada uno de los centímetros disponibles para vivir. Sin embargo durante los años su población creció debido a los nacimientos y los nuevos habitantes que aparecían por allí huyendo de otros males mayores. Un día se dieron cuenta que ya ni los muertos podían vivir tranquilos en dicho islote y tuvieron que ser trasladados a otros islotes cercanos.
Cuentan los pobladores que después de muchos años la población creció a un nivel que ya no era posible manejar pero que ellos mismos toleraban porque era lo único que tenían. Sin embargo un día todo cambio. Aquella mañana todos los 500 habitantes de Santacruz del islote se levantaron preocupados y confundidos. El día anterior había nacido el habitante 500 del islote y todos en la pequeña isla festejaron hasta altas horas de la noche con ron y aguardiente como era costumbre. Cuando la planta de petróleo que servía como única fuente de energía, agoto su combustible todos terminaron la noche y recorriendo los pocos paso necesarios para llegar a su casa se fueron a dormir.
Pese a estar algunos de ellos borrachos y otros muchos cansados, les costaba trabajo dormir y dando vueltas en sus catres trataban de dormir. Sin embargo cuando finalmente se podían dormir algo los despertaba y sin saber que era volvían a intentarlo y una vez dormido despertaban de nuevo.
Cuando el brillante sol caribeño salió, los pescadores, las doñas y los jóvenes se levantaron de muy mal humor por no haber podido descansar. Y caminado llegaron a la pequeña plazuela del islote donde se encontraron con el resto del pueblo. Todos con ojos y semblante de no haber dormido bien.
De pronto y ante el asombro de los demás el mas viejo de los habitantes dijo.
Anoche soñé que tenia amores clandestinos con la mujer del dueño de la zapateria. Y lo extraño era que no era yo sino el panadero.
El panadero se levanto y dijo pues yo soñé que estaba enfermo de amor por la esposa de el dueño del bar y que no era yo nisiquiera sino que era el señor cura.
El cura mirando a todos les dijo. Pues yo soñé que yo era el alcalde y me había robado parte del dinero enviado por la gobernación para la construcción de la escuela
Y el alcalde sintiendose acusado dijo… Pues ese dinero debe estar completo porque yo no me he robado nada…
Y de pronto todo el pueblo comenzó a contar que habían soñado y como sus sueños se relacionaban con otras personas del pueblo. El medico del pueblo que no había dormido durante toda la noche por estar acompañando a la madre del recién nacido, entendió que había estado sucediendo y parándose frente a todos dijo.
Debo salir de este pueblo hoy mismo
El alcalde y el cura le preguntaron que porque los iba a abandonar tan de repente.
Y el medico les dijo
El pueblo ayer llego al limite máximo de población posible y como todos nosotros vivimos en lugar mas densamente poblado del mundo, la naturaleza nos lo est
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez,En los tiempos de la ilegalidad, un agente del gobierno que llegó a casa del señor Egge El agente le mostró un documento expedido en nombre de quienes dominaban la ciudad y en el cual se decía que toda vivienda en la que él pusiera el pie pasaría a pertenecerle; también le pertenecería cualquier comida que pidiera, y todo hombre que se cruzara en su camino debería asimismo servirle.
Y el agente se sentó en una silla, pidió comida, se lavó, se acostó y, con la cara vuelta hacia la pared, poco antes de dormirse preguntó:
—¿Estás dispuesto a servirme?
El señor Egge lo cubrió con una manta, ahuyentó las moscas, veló su sueño y, al igual que aquel día, lo siguió obedeciendo por espacio de siete años. No obstante, hiciera lo que hiciera por él, hubo una cosa de la que siempre se abstuvo: decir aunque solo fuera una palabra.
Transcurridos los siete años murió el agente, que había engordado de tanto comer, dormir y dar órdenes. El señor Egge lo envolvió entonces en la manta ya podrida, lo arrastró fuera de la casa, lavó el camastro, enjalbegó las paredes, lanzó un suspiro de alivio y respondió:
—No.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez una cabra y una oveja que eran muy amigas y tenían los mismos gustos. Comían de la misma hierba y bebían de los mismo ríos. Iban juntas a los mismos lugares y ninguna salía sin la otra. Como nunca se separaban algunos animales decían que eran hermana. Aunque obviamente eran muy diferentes físicamente.
Una mañana resolvieron salir a buscar un nuevo lugar para pastar porque el que utilizaban ya estaba casi totalmente comido por ellas. Así que salieron a buscar mejores pastos. Deambularon horas y horas hasta que llegaron a una gran pradera donde crecían unos pastos hermosos. Verdes y frondosos. Una delicia de pastos.
Lo que no sabían ellas era que esa pradera pertenecía al león. Ellas sin saber quien era el dueño de aquellos pastos comenzaron a comer y a comer hasta que quedaron totalmente llenas y luego de descansar un rato se devolvieron para su casa satisfechas por todo lo que habían comido y lo delicioso de aquel pasto.
Por la tarde, el león que venia de buscar algo para la comida y que venia con su presa entre la boca vio que su pasto se encontraba Extrañamente comido. E inmediatamente se enojo mucho y decidió castigar a aquel o aquellos que habían osado entrar en sus terrenos y comerse su bello pasto.
Así que al otro día, en vez de salir a cazar se quedo en la entrada de su cueva esperando a ver quien se atrevía a entrar en su pradera. No tuvo que esperar mucho. Al poco tiempo vio como una oveja y una cabra se acercaban felices mientras conversaban entre ellas . el león se puso a observarlas con mucha atención y vio como inmediatamente entraron el su pradera comenzaron a comer del prado que el había cuidado tanto.
Furioso salió de su cueva y bajando hasta la pradera se acerco lentamente hasta la cabra y la oveja y con una rugido de furia les dijo. Que hacen aquí.
La cabra salto del susto y solo atino a decir… Estamos comiendo pasto.
Eso veo y supongo que no saben que este prado me pertenece y que el pasto que se están comiendo me ha costado mucho cuidarlo.
La oveja que era muy astuta y que sabia en que problema se habían metido con el rey de la selva (que entre otras cosas le gustaba comer ovejas y cabras) le respondió con tono desinteresado.
Si claro que sabemos que este prado es tuyo. Lo que pasa es que hemos mordisqueado un poco de el prado, para no aburrirnos mucho mientras te esperábamos.
Me esperaban exclamo el león . Y por que me esperaban.
La oveja miro fijamente al león y le dijo… Mira es que mi amiga la cabra esta enferma desde hace varias semanas y un conejo amigo nuestro nos dijo que en todo el bosque y la pradera nadie es mas sabio que tu. Y hemos venido a hacerte una consulta medica ya que eres el rey de todos estos parajes.. le dijo la oveja mientras la cabra la miraba extrañada.
Es verdad dijo el león. Paboniandose de orgullo al oir que la oveja le decía esas palabras. Yo soy el rey y además se curar muchas enfermedades.
La cabra que comprendio que el león había sido tocado en su ego y que ahora se había olvidado de que ellas estaban comiéndose el pasto, le siguió el juego a la oveja y le dijo con voz muy débil.
Siiii su majestad es que realmente me siento muy débil y enferma. Sera que me puede curar.
El Leon que seguía muy orgulloso de si mismo. Claro yo estoy aquí para servir a mis súbditos… Síganme hasta mi cueva.
La cabra y la oveja lo siguieron y a medida que se acercaban a su cueva, empezaron a ver restos de animales que el león había cazado y devorado y sintieron que posiblemente el león las estaba engañando y las llevaba a su cueva para comérselas.
Una vez entraron a la cueva, el león les dijo…
Cuéntenme y cuales son tus síntomas.
La cabra comenzó a inventar males imaginarios y mientras los decía, se dieron cuenta que el león comenzaba a mirarlas con&
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.
Había una vez un alquimista llamadoa alquimista John Dee. Jhon Dee con gran orgullo envió cartas de invitación a todos sus generosos patrocinadores. Aquellos que lo habían apoyado durante los años de experimentación. Había tenido éxito. Al fin la piedra filosofal. Nobles, clérigos y mercaderes que creyeron en su talento y en su ciencia serian largamente recompensados.
En el laboratorio oculto a los profanos, en aquel sotano de aquel antiguo castillo, rodeado de retortas con acido tartárico de potasa, de rocio de mayo, disolvente filosófico, vitriolo y las otras sustancias maravillosas. El. Jhon Dee, el gran Adepto, había logrado lo que durante muchos cientos de años muchos otros habían querido obtener. La piedra filosofal.
Ante todos los allí reunidos aquella noche, invitados por el Jhon Dee tomo finalmente la piedra filosofal que había desarrollado durante incontables días y noches y con gran orgullo y ante el silencio de todos los asistentes que durante años lo apoyaron económicamente, transformo un lingote de oro puro en un lingote de plomo de la mejor calidad.
From the publisher's feed

4,431 Listeners

1,544 Listeners